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El impedimento insignificante
La apicultura es una actividad flexible
Ludza, Letonia – Vilis Matulis deja su silla de ruedas y se acomoda en el asiento del conductor de su automóvil. Al llegar al supermercado, para hacer sus compras utiliza una silla de ruedas liviana que lleva en el maletero. Donde quiera que vaya en esta ciudad de la provincia, las personas que lo conocen de toda la vida lo saludan. Muy a menudo le preguntan sobre la actividad que le ha dado prestigio en el distrito: la apicultura.

A pesar de ser minusválido −no puede caminar desde el accidente de motocicleta que sufrió a los 19 años–, Matulis ha creado un próspero negocio que no sólo vende al año más de una tonelada de miel, sino también las importantísimas abejas reinas. Los demás apicultores le compran las reinas para sus colmenas.

"En esta zona la apicultura es tradicional y tengo mucha demanda de abejas reinas durante la temporada. Las produzco a cientos", explica.

Las personas sujetas a una silla de ruedas, desde hace mucho tiempo pueden ganarse la vida a través de actividades agrícolas como la apicultura y la avicultura.

Matulis vive solo desde los 29 años y se desplaza sin dificultad en su taller, donde construye los bastidores de madera para sus colmenas, y fuera del taller, en las dos hectáreas de su propiedad donde están sus 50 colmenas. Utiliza guantes y elementos de protección para la cabeza a fin de que no lo piquen las abejas. Sus clientes acuden a verlo.

"Antes vivía con mi madre, cuya casa está a en la misma calle que la mía, pero ahora vivo por mi cuenta. Recibo una pensión del Estado de 60 lats (120 dólares EE.UU.), pero obtengo mis ingresos sobre todo gracias a esos tipos que andan revoloteando por ahí, es decir, mis abejas", añade.

El año pasado Matulis amplió su actividad con ayuda de TeleFood, un programa de la FAO que a través de donaciones públicas financia pequeños proyectos de desarrollo. TeleFood financió a un grupo de 11 personas en la zona de Ludza para poner en marcha actividades apícolas. En el caso de Matulis, el programa compró más barriles para almacenar la miel, panales y semillas para cultivar las plantas cuyo polen recogen las abejas.

"Quisiera ampliar mi actividad pero tendría que mudarme. A los vecinos no les gusta que las abejas piquen a sus vacas y sus perros. Mi perro se esconde de las abejas en el sótano, pero el perro de los vecinos tiene que huir y meterse en el lago."

Este apicultor de Ludza no sólo se desplaza activando el control manual del acelerador y los frenos de su silla de ruedas, sino que el año pasado se casó con una mujer del lugar que conoció a través de un anuncio en el periódico. Entusiasta horticultora, Sarmite, la mujer de Matulis, cultiva hortalizas en un vivero que tienen en la propiedad.

¿Cualquiera puede dedicarse a la apicultura?

Cualquiera que tenga un lugar en el campo puede tratar de criar abejas, pero de las 11 personas que se inscribieron en el proyecto de TeleFood, sólo cuatro proseguían la actividad dos años después. Parece que para tener éxito como apicultor se necesita algo especial.

"A veces en el invierno el apicultor pierde la mitad de las abejas, tal vez por algún virus. A mi no se me muerto las abejas. Se establece una relación con ellas, que tiene que venir del corazón", explica Matulis.

Contacto:

Peter Lowrey
Oficial de información, FAO
peter.lowrey@fao.org
(+39) 06 570 52762

FAO/K. Wiedenhoefer

Matulis vende al año más de una tonelada de miel

FAO/K. Wiedenhoefer

Matulis y su mujer, Sarmite, cultivan hortalizas en un vivero

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El impedimento insignificante
La apicultura es una actividad flexible
Vilis Matulis, de Ludza, Latvia, ha demostrado que tener discapacidades no supone una barrera para crear un negocio próspero. Gracias al apoyo del Programa TeleFood de la FAO, Vilis se ha convertido en un exitoso apicultor.
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