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Reanudar el trabajo después de Iván
Casos de agricultores y pescadores de Granada que recibieron ayuda de la FAO
St. George's, Granada – La oficina sin ventanas del funcionario Roland Baldeo puede parecer común y corriente, pero el día antes del huracán Iván, que arrasó la isla en septiembre de 2004, fue escenario de un intenso drama.
Roland Baldeo es el único funcionario de tecnología pesquera del país. Cuando se aproximaba la peor tormenta que ha azotado a la isla desde 1955, también era el oficial radiotelegrafista que llamó a la flotilla pesquera a través del conjunto de aparatos de radio comunicación de barco a tierra, que todavía descansan junto a su escritorio, para que regresaran a puerto. "El lunes por la mañana dimos la alarma −recuerda−. Los barcos regresaron y sus propietarios trataron de resguardarlos. El martes por la noche llegó el huracán." Si bien no murió ningún pescador, el sector pesquero no salió demasiado bien parado. Los vientos, de hasta 200 km/h, causaron daños por valor de 2,5 millones de dólares EE.UU. a embarcaciones e instalaciones en tierra firme. Lo peor fue que 2 500 pescadores que trabajaban a tiempo completo se quedaron en paro durante seis meses, perdiendo así su lucrativo medio de vida consistente en la pesca de rabil, pez vela, marlin y pez espada del mar Caribe. "Los recursos marinos siempre están ahí, los huracanes no les afectan", explica Alvin Searles, que recibió ayuda de la FAO para reparar su barco. "Los pescadores deberíamos ser los primeros en reanudar nuestras actividades, para suministrar alimentos al país y pescado para exportar." Los pescadores y los funcionarios hablan de construir puertos que resistan las tormentas y almacenes a prueba de huracanes para los barcos. Y la oficina del Sr. Baldeo ya no tiene que servir también de depósito para el equipo de radio. Gracias a la generosidad de los donantes, la FAO ha podido proporcionar nuevo equipo de mayor alcance para dar la alarma. Granada pronto tendrá operadores que trabajarán en nuevas instalaciones en el puerto, controlando la flotilla las 24 horas del día, a fin de que los daños al sector pesquero sean mínimos cuando llegue la próxima gran tormenta. Llegar a los pobres La FAO ha tratado de ayudar a la comunidad chabolista pobre de Morne Longue iniciando a 30 de sus habitantes en la avicultura. A través de una ONG local, la FAO ha proporcionado a los residentes madera y materiales para techar a fin de que construyan pequeños gallineros, y para poner en marcha la actividad les ha suministrado 30 polluelos, piensos y capacitación. Meryl Chasteau vive con sus dos hijos y ha descubierto que le gusta criar aves de corral. "Nos han dado capacitación en la iglesia que está más allá siguiendo la carretera. Crié los pollos y al venderlos vi que era buen negocio", relata, y añade que compró más pollos con los ingresos que obtuvo. En el distrito de Lud Bur las laderas de las colinas están cubiertas por grandes campos de hortalizas. El funcionario de extensión Michael Francis describe el panorama que dejó el huracán: "Estos agricultores luchan por subsistir, de modo que cuando la tormenta destruyó todo −perdieron sus casas, su ropa, los libros para la escuela− se quedaron sin dinero para comprar semillas". Con apoyo de los donantes, la FAO ha suministrado a los agricultores isleños dos toneladas de semillas y 130 000 plantones de hortalizas. Cultivos comerciales El cálido y fértil valle de Belvedere produce bananos para la exportación. Iván arrasó este valle. Pero Augustine Charles, con 20 años de experiencia en esta actividad y 20 acres de tierras de primera calidad, no se desanimó. La FAO ha ayudado proporcionando plantas y mano de obra para eliminar los árboles caídos y hoy Charles tiene grandes racimos de bananos, cuidadosamente envueltos en plástico para protegerlos de las plagas, listos para la recolección. Los árboles caídos produjeron una ganancia inesperada para las nuevas empresas de dos socios que los cortaban in situ con motosierras para obtener madera usando un equipo especial para garantizar la uniformidad del grosor de los tablones. Con fondos del Canadá y los Estados Unidos de América, la FAO ha proporcionado capacitación, equipo de protección y motosierras al gobierno, que lo alquila a los empresarios. Cuando se iba de Belvedere la misión de información de la FAO, un joven encargado de operar la motosierra interrumpió su trabajo para seguir al grupo. "¿Dónde podemos comprar una motosierra como éstas?", preguntó. Prevención de desastres La Agencia Nacional de Gestión de Desastres, se ha creado para dirigir las actividades oficiales de prevención en la isla. "Nuestra labor consiste en indicar a las personas cómo pueden protegerse, por ejemplo el tipo de reservas de alimentos que pueden tener en casa durante la temporada de huracanes", indica el coordinador nacional de desastres, Sylvan McIntyre. "Explico a la población que las actividades de prevención son una inversión. Cada sector, incluidas la agricultura y la pesca, deben crear un plan de prevención, pero hasta el momento pocas así lo han hecho." |
Pescadores con barcas reparadas a través de un proyecto de socorro de la FAO La ventaja comparativa de la FAO St George's, Granada – Si bien los países donantes envían la mayor parte de la ayuda en caso de desastre directamente a los gobiernos afectados, existen razones de peso para canalizar la que se destina a la agricultura, la pesca y la silvicultura a través de la FAO.
Agricultores granadinos recibieron semillas de hortalizas después de que el huracán Iván destruyera sus casas y sus cultivos envia por correo
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