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Historia de dos agricultores
Kizilcikdere, Turquía - Cerca de la ciudad de Tekirdag, la granja de Çetin Gamture, de 34 años de edad, fue uno de los primeros lugares donde apareció la nueva cepa de fiebre aftosa en Tracia durante el brote de 2006.

"Compre dos vacas en el mercado de animales de Havsa. Me los vendieron como si estuvieran sanos, pero al llegar a casa se enfermaron", relata.

Para Gamture, el costo de cuidar a los animales enfermos y desinfectar sus instalaciones fue elevado, considera haber perdido 10 000 liras turcas (unos 6 800 dólares EE.UU.), casi una tercera parte de las 25 000 liras que gana al año.

Más al norte, en Kizilcikdere, el agricultor Erol Özer, de 54 años de edad, compró una nueva vaca a uno de los comerciantes que transportan animales en sus camiones, y van comprando y vendiendo animales de una finca a otra.

"Parecía estar bien, pero después le salieron llagas en la boca y le dio fiebre. Creo que el vendedor hizo algo para disimular la enfermedad", comenta.

Al final hubo que sacrificar a los 17 animales. "Me dio tristeza pero era necesario, tenía que hacerlo para evitar que se propagara la enfermedad al ganado de mis vecinos", señala Özer.

Afortunadamente el gobierno le pagó un precio justo de mercado por los animales sacrificados y pudo reponer su rebaño.

"Acaté sus recomendaciones, incluyendo el sacrificio de las vacas. Eso me preocupó un poco pero esperaba que me compensaran. Así fue y decidí comenzar de nuevo", explica.

Un problema de vector

El Dr. Naci Bulut, del Instituto de la Fiebre Aftosa de Turquía, considera que los mercados como el de Havsa son un problema por la propagación de la enfermedad, igual que los pequeños vendedores como con el que trató Özer.

"Es un problema el desplazamiento de animales hacia occidente para la compraventa, procedentes de las regiones orientales, donde pastan en rebaños colectivos en las tierras altas de nuestras fronteras con oriente -explica-. Así pasa la fiebre aftosa a Turquía. En los mercados y los camiones los animales se amontonan, de modo que los bovinos sanos entran en contacto con los enfermos. Los camiones, los establos y otros materiales se contaminan. Los comerciantes pasan el virus de unos animales a otros al revisarles la boca."

"Si se logra establecer un buen control del desplazamiento de los animales, se habrá ganado la mitad de la batalla −señala Bulut, y añade: En Tracia ya es obligatorio poner de inmediato a los animales en cuarentena y sacrificar a los que se enferman. Estamos progresando."

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FAO/K. Wiedenhofer

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