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A las puertas de Europa: la batalla contra las enfermedades animales
Un proyecto de la FAO financiado por la UE ayuda a Turquía a combatir la fiebre aftosa
Balabancik, Turquía - A fines de 2005, un invasor furtivo atravesó una de las fronteras orientales de Turquía y comenzó a desplazarse hacia occidente, con rumbo a Europa: una nueva cepa del virus que produce la fiebre aftosa, devastadora enfermedad que afecta a las vacas, los cerdos, las ovejas y las cabras.

En los años siguientes a la segunda guerra mundial, oleadas de fiebre aftosa asolaron las granjas europeas, pero en los últimos 20 años se ha erradicado gracias a la aplicación de rigurosos programas de sanidad animal.

Pero el virus se cuela de nuevo en Europa de vez en cuando.

En 2001 el virus llegó al Reino Unido por una ruta desconocida, y pasó con rapidez de los cerdos a las ovejas y después a los bovinos. Cuando se logró estabilizar la situación se habían sacrificado por lo menos 6 millones de animales y las pérdidas económicas se estimaban en 13 000 millones de euros.

Desde entonces, los productores de bovinos y porcinos de Europa están preocupados por la posibilidad de que se repita esta catástrofe.

El Bósforo, punto estratégico

Los agricultores y las autoridades de sanidad animal en Turquía conocen muy bien el peligro de la fiebre aftosa. Con seis fronteras con Asia, donde la fiebre aftosa es endémica, Turquía está en primera línea de frente en la batalla para frenar esta invasión.

Y Tracia, una estratégica franja de Turquía situada en la zona occidental del Bósforo y puerta de entrada de Asia hacia Europa, es el punto neurálgico de esta lucha.

"La fiebre aftosa es un virus que se propaga con una increíble velocidad si encuentra un nuevo nicho donde los animales no son inmunes-explica Keith Sumption, experto de la FAO-. Europa está libre de la fiebre aftosa y los animales no están vacunados, de modo que no son inmunes. Si a esto se suma que Tracia y el sur de los Balcanes siempre han sido un punto de ingreso de enfermedades animales que pasan de Asia hacia Europa, se comprende la importancia estratégica de Tracia."

Para hacer frente a esta amenaza, la Unión Europea (UE), la FAO y las autoridades de Turquía colaboran en un esfuerzo conjunto que combina los fondos europeos y la experiencia de la FAO para ayudar al Directorado General de Protección y Control de Turquía (DGPC) a llevar a cabo vacunaciones regulares, dar seguimiento a los niveles de inmunidad de los animales y vigilar la enfermedad en Tracia.

Este proyecto ha logrado frenar con gran éxito durante mucho años la fiebre aftosa en la puerta de entrada de Europa (véase el recuadro a la derecha). Pero este año se puso a prueba cuando se presentó la nueva cepa del virus.

"Se lleva a cabo una amplia vacunación de los animales en Tracia −explica el Dr. Musa Arik, Jefe de los Servicios de Sanidad Animal del DGPC−, pero su inmunidad no sirve ante una cepa nueva."

El punto neurálgico

La aldea de Balabancik, en la provincia de Terkidag, es un pequeño caserío de 360 familias. Las vacas lecheras son la base de su sustento. Cada familia tiene unos 10 animales cuya leche constituye el medio de subsistencia del que obtienen sus ingresos. Las vacas se mantienen en pequeños establos situados en los confines de la aldea, y los niños del pueblo las llevan todos los días a beber a los pozos colectivos a través de sus calles serpenteantes.

La proximidad de los establos y el constante contacto de los animales crean una situación propicia para la acelerada propagación de la fiebre aftosa, y en febrero de 2006 hubo un brote de una nueva cepa del virus.

"Comenzó con una vaca. Posiblemente se contagió en el pozo colectivo −recuerda Recep Duba, un granjero de 54 años de edad−. De pronto, seis animales se contagiaron. Se propagó a la velocidad de un rayo."

¡Un brote!

La producción de leche en el resto de Tracia se realiza en forma similar a como sucede en Balabancik, y en dos días los veterinarios de otras aldeas también notificaron el mismo problema.

El DGPC pronto tuvo que afrontar los brotes en 15 lugares diferentes.

"Primero se impidió que los animales se desplazaran dentro de las aldeas. Se desinfectaron los establos y se aseguró que nadie transportara animales a otros lugares", explica Hüsiyin Akdoğan, veterinario del distrito de Balabancik.

También se inició la vacunación de emergencia, pero como gran parte del resto de Turquía combatía una situación análoga, los suministros disponibles para Tracia eran insuficientes, salvo para la vacunación inmediata en la zona de las primeras aldeas infectadas.

En este momento, el proyecto de la FAO y la UE se movilizó rápidamente para dar ayuda. El banco de vacunas de la UE, uno de los mayores del mundo, tenía existencias disponibles de un antígeno con el que se podía producir con rapidez una vacuna eficaz, y empezó de inmediato la producción de 2,5 millones de dosis para Tracia.

Al mismo tiempo, un grupo de expertos de la FAO y la UE se desplegó sobre el terreno para ayudar a las autoridades provinciales turcas a planificar sus medidas de contraataque, que iban desde dónde y cómo debería utilizarse la vacuna hasta las medidas de cuarentena que era necesario aplicar, garantizando la disponibilidad del personal y el material adecuados de apoyo para llevar a cabo con rapidez la vacunación completa en determinadas zonas.

"La idea era ayudarles a aprovechar de la mejor forma los recursos que tenían a la mano, especialmente ante el brote de gripe aviar, que en ese preciso instante alcanzaba su punto álgido", afirma Sumption.

La enfermedad se frena bruscamente

"Tengo 20 años de experiencia como veterinario y he trabajado casi siempre en esta región Las recomendaciones de la FAO sobre las medidas rápidas de reacción fueron una gran ayuda para agarrar el toro por los cuernos y resistir hasta que llegó la vacuna europea", relata Erol Başataç, responsable del DGPC en la provincia de Kirklareli.

Los equipos del Directorado hicieron campañas de vacunación “en anillo” para aislar y eliminar la enfermedad. Los agricultores y las autoridades de las aldeas recibieron formación sobre técnicas correctas de desinfección. Se prohibió el desplazamiento de animales entre las aldeas y en el interior de las mismas. Los animales enfermos fueron puestos de inmediato en cuarentena y se sacrificaron.

La combinación del asesoramiento experto de la FAO, la vacuna europea y la ardua labor del DGPC resultó muy efectiva, los brotes se contuvieron y erradicaron y desde entonces sólo se ha notificado de un nuevo caso.

Los análisis de sangre posteriores que realizó en mayo el Instituto de la Fiebre Aftosa de Turquía reveló que la vacuna había dado buenos resultados, suficientes para garantizar una barrera de protección contra otras invasiones desde zonas infectadas del oriente del país.

Para mayor seguridad, la UE donó otros 2,7 millones de dosis de vacunas de sus reservas y el proyecto conjunto FAO/UE compró además más vacunas, a fin de que el DGPC las utilizase en la campaña de vacunación regular del otoño para reforzar la inmunidad y tener una reserva estratégica en Turquía a fin de contrarrestar cualquier nuevo brote durante el invierno de 2006-2007, cuando se prevé que culmine de nuevo el peligro de la fiebre aftosa.

Para Nermin Kahraman, de la Delegación de la Comunidad Europea en Turquía, con sede en Ankara, la colaboración con la FAO fue decisiva para la victoria en esta batalla.

"La FAO tiene una gran experiencia veterinaria y procedimientos veloces y sencillos para desplegar personal, vacunas y equipo. Además ha formado una amplia red de expertos y tiene los recursos necesarios para combinar datos epidemiológicos, pecuarios, meteorológicos y del mercado producidos en diversas regiones del mundo y aprovecharlos −añade−. La experiencia de la FAO aumenta la fuerza y eficacia de nuestro apoyo a Turquía en la lucha contra la fiebre aftosa."

21 de diciembre de 2006

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FAO/K. Wiedenhofer

Tras un brote de fiebre aftosa en 2006, la UE donó 2,7 millones de dosis de vacuna.

FAO/K. Wiedenhofer

Un veterinario utiliza una vacuna contra la fiebre aftosa donada por la UE.

El proyecto de Turquía forma parte de un programa más amplio

Con apoyo de la Unión Europea la FAO estableció un sistema de alerta sobre la fiebre aftosa que no sólo está al servicio de Turquía sino de todos los países situados junto a las fronteras de Europa. Este proyecto vigila constantemente la situación de la fiebre aftosa y asesora sobre las vacunas que deben mantenerse en Europa en caso de que se presentara una crisis futura y también está listo para una intervención de emergencia en caso necesario, como ocurrió en Tracia en 2006.

La UE aportó a este programa alrededor de 6 millones de euros desde su creación en 1982 hasta 2004. En 2005, la UE anunció una nueva donación de 4,5 millones de euros, cifra que se modificó en 2006 después de la epidemia, para convertirse en 8 millones de euros para un período de cuatro años, hasta mediados de 2009.

La fiebre aftosa es endémica en muchos países de África, el Medio Oriente, Asia y algunas partes de América del Sur. Europa, América del Norte y América Central, la región del Pacífico Sur y el Caribe se encuentran libres de esta enfermedad.

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Los campesinos en Tracia colaboran con los veterinarios en la vacunación de los animales.

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Examen de sangre a las vacas para detectar la fiebre aftosa en la región de Tracia.

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En 2006 las autoridades turcas libraron y vencieron una batalla para salvar a Europa de la invasión de una nueva cepa de la fiebre aftosa, gracias a un proyecto de la FAO y la Unión Europea, por un valor de 4,5 millones de euros, destinado a combatir el virus en las fronteras del continente.
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