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Los empresarios no crecen en los árboles…
Pero con la ayuda de la FAO, familias pobres de todo el mundo están iniciando su propia empresa forestal
13 de febrero de 2007, Roma – Una iniciativa innovadora de la FAO ayuda a gente pobre en todo el mundo a obtener dinero de los árboles sin necesidad de cortarlos.

“Las compañías madereras no son las únicas que se benefician de los bosques: cerca de 1 600 millones de personas en todo el mundo obtienen de ellos todos –o parte- de sus medios de subsistencia”, asegura Sophie Grouwels, del Departamento Forestal de la FAO. “Y a menudo lo hacen en una forma que no implica cortar los árboles, si no a través de obtener productos no madereros renovables”.

Fruta, frutos secos, hierbas medicinales y especias, resina, goma o fibras: todos ellos son productos forestales no madereros (PFNM) que proporcionan a las familias con escasos recursos en todo el mundo alimentos e ingresos. Según la FAO, hasta el 80 por ciento de la población de los países en desarrollo los utiliza en una manera u otra para cubrir sus necesidades de salud y nutrición.

“Creemos que se pueden aprovechar aún más estos recursos renovables para combatir el hambre y la pobreza”, asegura Grouwels. “Quizás hay formas más eficaces de recolectarlos, o podrían procesarse en forma que se adapten mejor a los mercados locales, o para ser vendidos en el extranjero. Todo ello podría ayudar a que la gente produzca más alimentos o consiga más ingresos para sus familias”, añade.

Obtener la riqueza de los bosques sin dañarles

Por ello el Departamento Forestal de la FAO ha establecido un programa de Desarrollo de Empresas comunitarias de productos forestales (CBED, por sus siglas en inglés) con financiación del gobierno de Noruega.

El proyecto ayuda a las comunidades pobres a establecer, mantener y hacer crecer pequeñas empresas al tiempo que les incentiva para gestionar y proteger mejor sus recursos, lo que les permite explotar la riqueza de los recursos forestales próximos sin esquilmarlos.

En los proyectos CBED, la FAO coopera con los agentes de extensión agraria gubernamentales y las ONG para trabajar con las comunidades forestales y conocer el uso que hacen de los recursos forestales de que disponen. A través de un proceso de aprendizaje participativo se analizan de forma detallada los recursos forestales, así como los mercados locales y regionales y las oportunidades de mercado y fabricación de nuevos productos.

Al mismo tiempo, las comunidades establecen planes de gestión para el uso sostenible de los recursos forestales y desarrollan planes comerciales para empresas piloto que van desde el proceso de recolección y producción a los de procesado y comercialización.

Un proyecto en RDP Lao ofrece resultados positivos

La FAO colaboró recientemente con el Gobierno de la República Democrática Popular Lao para ejecutar un proyecto CBED en este país, que tiene un 41 por ciento de superficie forestal y donde el 80 por ciento de la población vive en zonas rurales.

En las regiones con menos recursos de Laos -con un ingreso medio anual por familia de entre 200 y 800 dólares EE.UU.-, se establecieron seis proyectos piloto. Los resultados han sido hasta ahora extremadamente positivos.

En la aldea de Ban Lack existía ya una cooperativa de base dedicada a la fabricación de mesas y sillas de bambú. Los participantes en el proyecto aprendieron nuevos diseños y mejoraron sus técnicas de producción para ofrecer un producto de mayor calidad y con menor coste. Ahora ganan un 20 por ciento más, y venden más gracias a un nuevo punto de venta junto a la carretera.

Por otro lado, un grupo de mujeres de la cercana aldea de Ban Nathong han descubierto un nuevo mercado para las setas, establecido un centro de producción, hecho contactos con minoristas e incrementado sus ingresos al mes en 108 dólares EE.UU.

En total se han establecido diez empresas comunitarias que emplean a 249 personas. El incremento de los ingresos para las familias implicadas varía entre 5 y 70 dólares mensuales, entre el 15 y el 50 por ciento más de lo obtenían con anterioridad.

“Los aldeanos no solamente han mejorado sus ingresos, si no que también han adquirido experiencia y capacidad para los negocios y establecido planes de gestión sostenible de los recursos para los productos forestales no madereros (PFNM) de los que obtienen sus medios de subsistencia”, explica Sophie Grouwels.

Al mismo tiempo, se establecieron fondos de desarrollo para las aldeas utilizando los beneficios para dar a la población local acceso al crédito para crear o expandir sus actividades, añade Grouwels.

“Confiamos en que estos 10 proyectos piloto sirvan de inspiración para otros 10, 20 ó 50 más”, dice Grouwels. “Al final, lo que queremos dejar detrás no son 10 proyectos, sino una reserva de conocimientos y de saber hacer que sirva de catalizador para lograr más desarrollo”.

Son necesarias reformas

Ayudar a las comunidades forestales a ayudarse a sí mismas es tan solo una parte de la solución, según Grouwels.

Los Gobiernos tienen que vincular de forma más explícita los esfuerzos contra la pobreza, la gestión de los recursos forestales y los programas de desarrollo económico, según explica.

Es por ello que los proyectos de Desarrollo de empresas comunitarias de productos forestales de la FAO tratan de implicar a funcionarios nacionales y locales desde el comienzo, para formarles y proporcionales la concienciación y capacitación necesaria para apoyar a las comunidades.

Después de haber establecido los proyectos piloto, la FAO se reúne con los responsables políticos y los planificadores para debatir sobre los obstáculos estructurales y legales que inhiben el desarrollo de las pequeñas empresas forestales, con el objetivo de llevar a cabo reformas.

En mayo de 2006, la FAO y sus agencias asociadas convocaron una reunión internacional de expertos en desarrollo y responsables políticos en Costa Rica para debatir el papel de las pequeñas y medias empresas forestales en las estrategias de reducción de la pobreza. De modo particular, la conferencia analizó la forma en que deben cambiarse los marcos legales e institucionales para apoyar mejor el desarrollo de las empresas forestales e identificar qué tipo de servicios empresariales y financieros son necesarios para promover el crecimiento del sector.

Contacto:

George Kourous
Oficina de prensa, FAO
george.kourous@fao.org
(+39) 06 570 53168
(+39) 348 141 6802

FAO/R. Faidutti

Jóvenes de Guinea recogen hojas para realizar tintes naturales

La UE se involucra en los bosques tropicales de África

Un nuevo programa de Desarrollo de empresas comunitarias de productos forestales se inició recientemente en la cuenca del río Congo, gracias a 3 millones de euros de la Unión Europea.

Con especial atención a Camerún y la República Democrática del Congo -en donde una gran parte de la población rural depende de los recursos no madereros-, el proyecto servirá como contrapeso a la explotación comercial de la madera, que se estima afecta al 40 por ciento de la región, una de las mayores reservas de diversidad en bosques tropicales.

La asociación entre la FAO y la UE es crucial, según la experta forestal Sophie Grouwels: “si se quiere continuar extendiendo este enfoque entre las más pobres comunidades forestales del planeta”.

FAO/S. Grouwels

Un taller de la FAO para aldeanos en la RDP Lao

FAO/S. Grouwels

En la aldea de Ban Lack, en la RDP Lao, los artesanos ganan más con la venta de sus muebles gracias a la ayuda de la FAO

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