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Pakistán reduce drásticamente el uso de pesticidas
Un proyecto FAO-UE enseña a obtener mayor beneficio y preservar la salud
Vehari, Pakistán – En el corazón de la región algodonera del Valle del Indo, los contribuyentes paquistaníes financian ahora lo que los de la Unión Europea permitieron iniciar: un movimiento para dar a los campesinos la capacidad y la confianza para frenar el uso indiscriminado y peligroso de pesticidas, al tiempo que salen de su pobreza.

“Antes, solíamos imitar a los vecinos a la hora de fumigar con pesticidas”, explica el pequeño propietario agrícola Muhammad Younis, de 27 años. “El año pasado realicé entre seis y siete aplicaciones, y este año, tras estudiar mi parcela, utilicé pesticidas comerciales tan solo tres veces y dos veces biopesticidas como neem y aloe vera. La cosecha parece tan buena como la del pasado año, y he ahorrado dinero en pesticidas (los aceites de las semillas del árbol de Neem y el extracto de aloe vera constituyen excelentes insecticidas naturales, ndr)”.

Younis aprendió ecología de campo en una Escuela de Campo para agricultores, una iniciativa ideada por la FAO e introducida por primera vez en Pakistán para formar a los cultivadores de algodón en el denominado Manejo Integrado de Plagas (MIP). El programa conjunto FAO-UE de MIP del algodón en Asia, de 12,4 millones de dólares EE.UU, promovió este método para luchar contra las plagas entre 1999 y 2004 en Bangladesh, China, India, Filipinas y Viet Nam, así como en Pakistán.

Desde 2004 Pakistán ha destinado 7,7 millones de dólares EE.UU. para integrar el MIP en las políticas públicas, los estudios universitarios, los servicios provinciales de extensión agraria y en los campos de la investigación y el desarrollo. A nivel nacional y provincial existen proyectos muy avanzados para formar a 167 000 campesinos en MIP por medio de las Escuelas de Campo en un período de cinco años.

En las Escuelas de Campo, campesinos e instructores pasan una mañana cada semana durante la época de la cosecha en el terreno, observando la conducta de los insectos y el ritmo de crecimiento de las plantas. En una palabra, los agricultores ven con sus propios ojos cómo los insectos beneficiosos acaban a menudo con las plagas, con lo que los pesticidas no son necesarios. Los campesinos, incluso los analfabetos, adquieren confianza y comienzan a formarse su propio criterio, incluso frente a la fuerte presión de los funcionarios gubernamentales y de los comerciantes de pesticidas para que fumiguen sus campos con frecuencia y sin hacer caso a las cuestiones ecológicas.

Según Iftikar Ahmad, Jefe del programa nacional de MIP, los campesinos utilizan ahora menos insecticidas. “Los datos a nivel nacional –asegura- nos indican un fuerte descenso en el uso de pesticidas en Pakistán. Los campesinos obtienen ahora más beneficios y un estudio gubernamental señala un incremento del 10 por ciento en la producción de algodón gracias al MIP”.

Entre sus beneficios adicionales se incluye una menor exposición a los pesticidas altamente peligrosos, en especial para las mujeres, que recolectan la mayor parte del algodón a mano. El proyecto FAO-UE prestó apoyo a equipos médicos femeninos locales para analizar muestras de sangre de las mujeres que realizaban esta tarea. Sin el MIP, sus niveles de enzimas en la sangre se habían reducido de forma alarmante incluso más de un mes después de haber trabajado en los campos. Con el MIP esto no sucedía.

Younis narra un episodio que por desgracia ocurre con frecuencia en Pakistán: “hace dos años mi hermano estaba fumigando con pesticida cuando se desmayó y empezó a vomitar. Le llevamos al médico, quien diagnosticó un envenenamiento por pesticida y advirtió que no podría continuar fumigando. Hasta el día de hoy, no ha podido volver a manejar los pesticidas.”

Introducción progresiva

La agricultura en Pakistán es principalmente responsabilidad de las autoridades provinciales. El proyecto FAO-UE se ocupó de incluir a funcionarios clave en los talleres y la formación de campo. En la actualidad, muchos “graduados” del proyecto se han convertido en defensores del MIP y de las Escuelas de Campo como forma de capacitar a los campesinos y que se sientan seguros a la hora de tomar decisiones sobre la gestión de sus cosechas.

“Nos convencieron de que es un método mejor”, subraya Asif Khan, director de un importante proyecto piloto a nivel provincial de MIP en el Punjab, la principal región agrícola de Pakistán. “Yo predije que el MIP sería aceptado en todo el Punjab. También tengo confianza que las Escuelas de Campo se convertirán en nuestro nuevo método de extensión agraria, ya que mucha gente piensa que los métodos antiguos ya no son eficaces”.

Sin embargo, su proyecto tuvo también que superar dificultades: “prometimos a los instructores que tendrían motocicletas y unas mejores condiciones de empleo, pero hasta ahora no han obtenido nada. También tenemos un problema de entrega de fondos por parte de la tesorería. No hemos pagado los sueldos desde hace cuatro meses”.

Sinergia FAO-UE

En la capital paquistaní, Islamabad, el Jefe de operaciones de la UE en Pakistán, Michael Dale, describe las ventajas comparativas que la iniciativa FAO-UE tuvo para el MIP en el algodón: “la FAO está financiada por sus Estados miembros, entre los cuales figura Pakistán. Por ello la Organización es reacia a criticar a un país miembro, y se ve obligada a trabajar entre bastidores. La UE no recibe dinero de Pakistán, lo que me permite hablar abiertamente. Por ejemplo, yo era muy crítico con la industria de los pesticidas por comercializar productos que no cumplían las normas obligatorias”.

“Nos gusta aprovechar la experiencia de la FAO”, explica Dale, y añade: “La Comisión Europea tiene solo nueve personas aquí, por lo que nuestra capacidad tiene un límite. Juntos hemos realizado un gran trabajo, pero a la hora de la verdad, un donante actúa únicamente como catalizador. Si la gente ve que una iniciativa es buena para ellos, se apuntarán”.

Febrero de 2007

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Contacto:

Peter Lowrey
Oficial de información, FAO
peter.lowrey@fao.org
(+39) 06 570 52762

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