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La FAO ayuda a los campesinos afganos a sintonizar con mayores ingresos
Herat, Afganistán – Dos tardes a la semana, el aldeano Ghulam Mostaza se sienta en cuclillas junto a su pequeño transistor y escucha con atención. Durante los minutos siguientes se entera de dónde puede obtener el mejor precio por su trigo, garbanzos y cebollas.

“Si no escucho la radio, no conozco los precios en las provincias vecinas”, explica. “En una ocasión me enteré que un kilogramo de cebollas lo pagaban entre cinco y seis afganis en el mercado de Herat, pero que en Kandahar valía entre doce y quince. Así que contraté un camión con cinco amigos y nos fuimos a Kandahar para obtener un precio mejor”.

Esta sencilla historia de éxito se repite por todo Afganistán gracias a un sistema de información sobre los mercados establecido por la FAO y financiado por la Unión Europea, Alemania y EE.UU..

Además de las emisiones radiofónicas, se distribuyen cada semana boletines impresos para los diferentes ministerios, con datos actualizados sobre los precios, niveles de producción de los cultivos e información meteorológica, los signos vitales del suministro de alimentos en la nación asiática.

Entre los que recopilan la información se encuentra Abdul Karim, que trabaja en el ministerio de Agricultura, Irrigación y Ganadería. Instalado en una pequeña y bulliciosa oficina en Herat, recorre cada día los mercados locales para averiguar el coste medio de productos entre los que figuran el trigo, la harina, el cordero y la ternera.

“Al principio los comerciantes se sorprendían y en algunos casos se mostraban suspicaces sobre porqué preguntábamos sobre sus precios. Algunos pensaban que siendo del gobierno local, se habían metido en problemas”, explica. “Pero les explicamos –continúa- que sólo intentamos ayudar a garantizar que sus precios sean competitivos”.

La información de los mercados es recopilada y analizada por la Unidad de políticas y gestión de la información sobre alimentación, agricultura y ganadería, lanzada por la FAO en 2003. De acuerdo a las necesidades, la Unidad elabora programas de radio como los que escucha Ghulam Mostafa, un informe sobre Perspectivas agrícolas de carácter trimestral y una base de datos en Internet. La información es utilizada, entre otros, por las agencias de la ONU, los donantes y las autoridades locales, para ayudar a identificar las áreas donde es necesario actuar y en las que los programas de ayuda anteriores han resultado eficaces.

Reconstruir los servicios públicos

El programa de la FAO en Afganistán, con una inversión de 17 millones de dólares EE.UU. anuales, emplea 400 personas y abarca todo el sector agrícola y alimentario. A través de diversas iniciativas, el sector se encuentra en fase de reconstrucción tras décadas de interrupción causadas por los conflictos, la inseguridad y la sequía.

Mientras que la primera fase del proyecto sobre sistemas de información, financiado por EE.UU. y Alemania, se centraba en soluciones a corto plazo, la segunda fase -que ha recibido 3,8 millones de dólares de la Unión Europea-, intenta mejorar el sistema, con énfasis en la lucha contra el hambre y la pobreza, así como intensificar la formación del personal local. Aunque la Unidad recibe ahora el apoyo de personal adicional, el objetivo es dejar un equipo autosuficiente sobre el terreno cuando el proyecto finalice en 2009.

El director de la Unidad, Haqiqatpal Ghulam Rabbani, asegura: “la FAO desempeña un papel muy importante. Tenemos una relación muy estrecha y en muchos aspectos están aquí para formarnos y ayudarnos. Uno de los objetivos principales ha sido la mejora de los conocimientos informáticos y sobre Internet”.

“Algunos de nuestros mejores expertos se fueron al extranjero o murieron durante el conflicto, así que nos hemos quedado muy atrás en los que se refiere a progreso técnico. Tenemos que mejorar nuestros conocimientos y habilidad técnica a través de la educación y la formación para poder progresar”, añade Rabbani.

Beneficios para todos

Pero no son tan solo los campesinos, comerciantes y los tenderos locales los que se benefician del proyecto de la FAO.

El gobierno afgano se enteró de la existencia de un déficit de 1,2 millones de toneladas de trigo el pasado año. Usando la sólida evidencia que ofrecía el sistema de información, pudo convencer con rapidez a los donantes a dar 75 millones de dólares EE.UU. para hacer frente a las necesidades de grano.

Los datos meteorológicos que permiten prever la sequía implican que las autoridades pueden incrementar las reservas de alimentos en previsión de futuras malas cosechas.

Además, cuando las previsiones de este año anunciaron una sobreproducción de uvas y pasas en la provincia de Herat, se negociaron contratos adicionales de exportación para colocar los excedentes. Con ello, los pequeños campesinos salieron beneficiados.

18 de Octubre de 2007

Contacto:

Peter Lowrey
Oficial de información, FAO
peter.lowrey@fao.org
(+39) 06 570 52762

©FAO/Giulio Napolitano

Abdul Karim del ministerio de Agricultura, Irrigación y Ganadería recorre cada día los mercados locales para averiguar el coste medio de los productos

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Los campesinos afganos se benefician de un nuevo sistema de información sobre los mercados agricolas establecido por la FAO y financiado por la Unión Europea, Alemania y Estados Unidos.
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