![]() |
Un mercado fuera de lo común
La UE y la FAO ayudan a los campesinos a obtener las semillas que necesitan
Kiyonza, Burundi – Daphrose Minani nunca ha visto una rosa. Sabe que en algunas partes del mundo la gente las regala para expresar afecto, pero se pregunta cual es su utilidad. No ve las ventajas de poner flores en el jardín o en la mesa, como hacen algunas personas en Burundi. “Ni siquiera tengo una mesa”, admite.
Más que la guerra civil, los mayores problemas para Daphrose y su familia han tenido causas naturales. Tres años de sequía y un virus letal causaron estragos en la mandioca –un cultivo básico de gran importancia- y golperaron duramente a la población de la provincia de Kirundi, en Burundi nororiental, en la que viven. Pero hoy puede ser el comienzo de una nueva etapa. Daphrose ha venido a la aldea de Kiyonza a comprar semillas para su huerto. Con el próximo comienzo de la estación de lluvias, hay que prepararse para sembrar la tierra. Recuperación Hay gran animación en la plaza principal de Kiyonza. Los compradores como Daphrose discuten por un kilo de frigoles o maíz. Hay cerca de un millar de compradores, señala Aloys Nizigiyimana, ingeniero agrónomo de la FAO. “Se trata –explica- de un signo esperanzador de recuperación. Para organizar un mercado, vendedores y clientes tienen que ser capaces de encontrarse sin trabas ni impedimentos. Eso no sucede en tiempos de guerra, cuando la gente se ve obligada a huir y las tiendas son destruidas”. De hecho, este no es un mercado tradicional, sino uno de semillas organizado por la FAO y sus socios locales con el apoyo del servicio de ayuda humanitaria de la Comisión Europea (ECHO). Los compradores son campesinos vulnerables que han recibido bonos para reponer sus reservas de semillas. Con una iniciativa comenzada en 2006, cuatro mercados de semillas sirven hoy a 7 000 familias en todo Burundi. Daphrose está contenta con los 13 kilogramos de frigoles que ha obtenido con sus bonos, por un valor de 8 dólares EE.UU. “Una parte –explica- servirá para cocinar, obviamente porque estamos hambrientos.” Además, sus esperanzas se vuelven hacia las alturas. “Si el cielo se quiere apiadar de nosotros, lloverá...”. |
Fomentar un suministro continuo y estable de semillas para los campesinos que más lo necesiten
Los campesinos han venido a la aldea de Kiyonza a comprar semillas para sus huertos envia por correo
|
||||||||||||||||||