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Retrato de una campaña de lucha contra la langosta
Trabajo de equipo y tecnología, siete días a la semana
Nouakchott, Mauritania - En toda Africa occidental y noroccidental se llevan a cabo misiones de inspección y de lucha contra la langosta, pero el problema realmente comienza en lo profundo del Sahara, en el gran territorio árido de este país.

En septiembre de 2003 el Centro Nacional de Lucha contra la Langosta envió a un equipo de dos vehículos a hacer una inspección de rutina en 3 500 kilómetros del territorio, al centro y el sur del país, zonas tradicionales de reproducción del insecto. En esta expedición descubrieron algo.

"Comenzamos a encontrar langostas del desierto a cada 100 metros, donde el mes anterior sólo había unas cuantas", recuerda Mohamed Lemine, experto de la FAO en la langosta del desierto, radicado en Mauritania. "Informé que había posibilidades de que se formaran grandes colonias."

Su informe se difundió como siempre a los países colindantes y al Grupo de la Langosta en la Sede de la FAO, en Roma.

"Traté el informe con precaución ya que ha habido ocasiones en que esas pautas de reproducción después retroceden", explica el Oficial de prevención de la langosta, Keith Cressman. "Más adelante, a mediados de octubre recibimos informes de que llovía con excepcional abundancia en el occidente del Sahara y me di cuenta de que habría problemas."

El 17 de octubre la FAO publicó un aviso de alerta sobre la langosta del desierto, y envió enseguida misiones a Malí y Mauritania.

Movilización

En el norte del Sahara, en países como Marruecos, los funcionarios se movilizaron aceleradamente.

"Comenzamos a obtener información sobre las actividades de la langosta desde septiembre, lo que representa un paso adelante respecto a la plaga de 1988, cuando la FAO nos advirtió con retraso de la situación", declara Abdelaziz Arifi, asesor superior sobre la langosta del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Marruecos. "Reaccionamos a tiempo. Revisamos nuestros almacenes de plaguicidas, alquilamos aviones, nos pusimos en contacto con los donantes y le avisamos al gobierno, que no interviene hasta no ver las langostas. Es decisivo atacar a la langosta de inmediato antes de que empiece a reproducirse."

Desde el decenio de 1980 ha mejorado el servicio de alerta. Muchos de los países afectados ahora llevan a cabo inspecciones más frecuentes y metódicas en los sitios de reproducción de la langosta, y los resultados obtenidos reciben mayor divulgación gracias a la tecnología de comunicaciones de hoy. La capacidad de previsión de la langosta también ha mejorado. (Véase "Nuevas formas de combatir la langosta", en las notas que figuran a la derecha).

Pero una vez iniciadas las operaciones de lucha contra la langosta, las instrucciones que deben cumplirse son fáciles: encontrar todas las langostas que sea posible y exterminarlas.

"Durante las inspecciones seguimos una nube de langostas incluso de noche hasta que se detiene", explica Jacob Habab, funcionario de inspección en Mauritania. "Yo utilizo un GPS, que corresponde a un sistema global de orientación que permite determinar la latitud y la longitud de cada rincón de la zona infestada, y después transmito el informe a la sede. A veces combatimos a la langosta con fumigadores montados en vehículos, pero para tratar grandes zonas se necesitan aviones."

Habab se inclina para escarbar en el suelo arenoso del campo, cerca de Kaedi, al sur de Mauritania. "Vea usted que hay humedad. Quiere decir que el terreno es propicio para la reproducción de la langosta y habrá que regresar dentro de 10 o 15 días para verificar si volvieron las langostas para poner sus huevecillos."

En Mauritania las misiones de inspección son autosuficientes, durante semanas el personal se traslada en vehículos todo terreno cargados de equipo para acampar, combustible, alimentos y agua. En Marruecos, los equipos de inspección viven en campamentos, inspeccionan una zona determinada y regresan al campamento para transmitir por radio sus informes y pasar la noche.

Plaguicidas y aviones

Uno de los elementos más delicados de una operación grande de lucha contra la langosta es la manipulación de los plaguicidas y la logística. Aunque está en marcha la investigación de plaguicidas menos nocivos para el medio ambiente y de medios de control biológico (véase "Nuevas formas de combatir la langosta", en las notas que figuran a la derecha), los plaguicidas elaborados con órganofosfatos siguen siendo por el momento la única forma de combatir las grandes infestaciones de langostas. En Marruecos, una vez que la inspección señala los objetivos del día siguiente, los plaguicidas se envían de día y de noche desde una bodega situada en la costa atlántica, cerca de Agadir. Los camiones viajan toda la noche para llegar a las pistas aéreas antes de que salga la luz, y se cargan los aviones para fumigar a los insectos al amanecer.

"Pedimos la entrega por barco al fabricante, que está en Europa, según se vaya necesitando. Lo hacemos así para evitar que sobren plaguicidas al final de la campaña, que pueden hacerse obsoletos y cuya eliminación después es un gran dolor de cabeza", dice Ahmed Mouhim, Subdirector del Centro Nacional de Lucha contra la Langosta.

Desde hace meses que Mouhim no ha visto a su familia, que está en Agadir. El está en Bouarfa, un lugar del país muy apartado, capacitando a 20 técnicos locales para llevar a cabo las actividades de inspección.

En esta mañana los aviones fumigadores de España están listos para despegar, un mecánico calibra las cabezas de los aspersores mientras el piloto registra las coordinadas del objetivo en el GPS o sistema de orientación global instalado en el avión, que volará durante la mañana, a no más de 10 metros del suelo, de ida y vuelta sobre una infestación que cubre 60 kilómetros cuadrados.

El leve rocío -un litro de plaguicida cubre una hectárea- intoxica a las langostas que vuelan desordenadamente cerca del suelo. Mueren en un plazo de 24 a 48 horas. La vegetación y los cultivos que han quedado podrán ser utilizados de nuevo por el ganado de 7 a 10 días después de la fumigación, y por las personas después de dos semanas.

Al regresar a la pista de aterrizaje, las personas que han manipulado los plaguicidas y la tripulación del avión se someten a análisis de sangre de rutina en busca de residuos de la sustancia química. Si los análisis de uno de los trabajadores arrojan cifras elevadas, tiene que tomar 10 días de descanso pagado, para que los índices vuelvan la normalidad.

En Bouarfa, como en los demás lugares afectados por las langostas, la fumigación del día se lleva a cabo y se reanudan las operaciones de inspección para encontrar nuevos objetivos que fumigar durante una campaña sin reposo.
FAO/G. Diana

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Contacto:

Peter Lowrey
Oficial de información, FAO
peter.lowrey@fao.org
(+39) 06 570 52762

FAO/G. Diana

El funcionario de inspección Jacob Habab rodeado por el objeto de su investigación en el sur de Mauritania.

FAO/G. Diana

Inspección en Mauritania.

FAO/G. Diana

Un mecánico y un piloto muestran el desgaste de meses de trabajo sin pausa.

FAO/G. Diana

Trabajador con indumentaria de protección carga plaguicidas en los aviones fumigadores en Bouarfa, Marruecos.

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