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Un día en la sede de la campaña contra la langosta
Rabat, Marruecos - Los hombres reunidos en una pequeña oficina donde hay una larga mesa de trabajo en una base aérea de la capital marroquí no tienen un horario fijo de trabajo. Se quedan hasta terminar, duermen unas horas y regresan a sus tareas. Esta oficina cubierta de mapas es el centro neurálgico de una campaña de lucha contra la langosta que coordina la logística de 2 000 personas, cientos de vehículos, aviones y fumigadores, y millones de litros de plaguicidas.

El ciclo cotidiano comienza cuando los equipos de inspección situados en la "línea roja" de defensa que se extiende al sur de Marruecos empiezan a mandar sus informes por teléfono cuando oscurece.

"Anoche tuvimos que decidir cómo proceder contra una gran colonia de langostas que descubrimos en Ouarzazate", refiere Oulghazi Driss, coordinador de las fumigaciones. "Después de una conversación entre el meteorólogo y el coordinador de los plaguicidas, ambos sentados a esta mesa, decidimos utilizar otro avión que estaba en Tata, a 174 kilómetros de distancia."

"Mandaron tambores de plaguicida por camión desde la bodega de Agadir, y el avión ya cargado despegó entre las 4 y las 5 de la mañana. Nos acaban de informar que la fumigación procedió con éxito, lo que formará parte de nuestro informe de actividades de hoy", añade.

Otros coordinadores regresaron hoy en la mañana para resolver nuevos problemas.

El capitán Nabil Taymi ha bajado tanto de peso durante estos nueve meses de trabajo sin tregua que su uniforme le queda grande dos tallas. En esta mañana encuentra tres mensajes del oriente del país, todos referidos a fallas en los vehículos.

"Nuestros vehículos son de 1988. Al tratar de encenderlos, tosen. Tenemos 60 vehículos nuevos, pero los demás tienen un promedio de 12 años. Necesitamos otras 100 camionetas todo terreno para hacer bien esta labor", señala.

El Dr. Taoufi Ayouche es responsable de la salud del personal que participa en la campaña. En esta mañana está coordinando el envío de médicos a cinco nuevos campamentos de inspección, y calculando las distancias entre los campamentos y los hospitales más próximos. La intoxicación por plaguicida es el mayor peligro, que se combate mediante la utilización de indumentaria de protección, máscaras y gafas protectoras, y practicando análisis de sangre con regularidad. El doctor tiene que asegurar que los equipos de inspección estén bien alimentados y protegidos contra todo, desde accidentes automovilísticos hasta picaduras de escorpión.

Un contador lleva la cuenta de los gastos. Un biólogo estudia los informes de las inspecciones. El coordinador de los plaguicidas verifica el paso por la aduana de un nuevo envío. El oficial de aviación confirma que haya combustible en las 60 pistas aéreas del país durante los próximos días.

Por último, un archivista mantiene el registro de los detalles de las operaciones. Si bien nadie puede asegurar cuándo se podrá extinguir esta infestación, para las futuras campañas contra esta antigua plaga será de interés lo que ha sucedido hoy en esta sala.
FAO/G. Diana

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Contacto:

Peter Lowrey
Oficial de información, FAO
peter.lowrey@fao.org
(+39) 06 570 52762

FAO/G. Diana

Coordinadores en las oficinas de la campaña contra la langosta en Rabat, Marruecos.

FAO/G. Diana

Vehículos donados por la República de Corea para la campaña de Marruecos contra la langosta.

FAO/G. Diana

Análisis hematológicos de rutina para verificar la presencia de plaguicidas.

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