FAO :: Sala de prensa :: A fondo :: 2004 :: Entender la insegur… :: La inseguridad alim…
La inseguridad alimentaria en un futuro urbano
Conforme la gente migra hacia las ciudades cada vez más pobladas del mundo, cambia el mapa del hambre
Según señala SOFI 2004, profundos cambios demográficos y económicos están transformando rápidamente los sistemas alimentarios y los problemas nutricionales en todo el mundo, en particular en los países en desarrollo.

La población se hace cada vez más urbana. Suben los ingresos y el consumo de calorías, y caen los precios de los productos básicos y los alimentos. Un comercio mundial cada vez más integrado y un mejor servicio de transportes impulsan la concentración de la propiedad en la industria alimentaria, así como la convergencia de las pautas y preferencias alimentarias en todo el mundo.

Hambre en la ciudad

Según las estimaciones más recientes de las Naciones Unidas, entre 2000 y 2030 casi el total del crecimiento demográfico mundial se concentrará en las zonas urbanas de los países en desarrollo. Alrededor de 2017, la población urbana de estos países será igual a su población rural. Para 2030, casi el 60 por ciento de la población de los países en desarrollo vivirá en las ciudades.

El desarrollo económico estimula este crecimiento urbano e impulsa también el aumento de los ingresos per cápita, indica la FAO. El Banco Mundial prevé para el período 2006-2015 un crecimiento anual de los ingresos per cápita del 3,4 por ciento en los países en desarrollo.

En consecuencia, se prevé que el consumo promedio diario de calorías en los países en desarrollo aumente en torno a unas 200 kilocalorías en el mismo período. Sin embargo, señala la FAO, esto no bastará para alcanzar el objetivo de la CMA.

Si bien el aumento de los ingresos y la reducción de los niveles del hambre y la malnutrición en el mundo en desarrollo en general se han asociado al acelerado crecimiento urbano, y aunque el porcentaje de personas que pasa hambre en las ciudades suele ser bajo, el número de personas pobres y con hambre que vive en las ciudades está aumentando rápidamente a la par que el total de la población urbana.

En los barrios bajos es un problema el acceso a los alimentos

Es preocupante que más del 40 por ciento de la población urbana de los países en desarrollo viva en barrios marginales, prosigue la FAO. Eso significa que unos 950 millones de personas no disponen de uno o más servicios básicos, como contar con suficiente espacio para vivir, agua potable y servicios de sanidad adecuados.

Muchas personas no tienen acceso a alimentos adecuados, aunque las personas pobres de muchos países en desarrollo dedican el 60 por ciento o más del total de sus gastos a la compra de alimentos.

Modos de vida diferentes, hábitos de consumo distintos

La urbanización y la globalización de los sistemas alimentarios no sólo están modificando el mapa del hambre y la malnutrición, sino también sus características.

Así como ha aumentado el consumo total de calorías, también la proporción de esas calorías que se obtienen del consumo de aceites vegetales, carne, azúcar y trigo. La FAO observa que las importaciones netas de estos productos básicos en los países en desarrollo se han multiplicado por 13 en los últimos 40 años, y se prevé que crezcan otro 345 por ciento para el año 2030.

Estos cambios están impulsando dos tendencias distintas, señala la FAO: la convergencia dietética y la adaptación dietética.

La convergencia dietética se refiere a que la alimentación cada vez es más parecida en todo el mundo. Se caracteriza por el aumento del consumo de unos cuantos cereales, en particular arroz y trigo, así como por un mayor consumo de carne, lácteos, aceite de cocina, sal y azúcar, y por la disminución en el consumo de fibra.

En China, por ejemplo, la proporción de adultos urbanos cuya alimentación tiene un abundante contenido de grasas, y obtienen de éstas más del 30 por ciento de sus calorías, aumentó del 33 por ciento al 61 por ciento de 1991 a 1997. En el mundo en desarrollo en conjunto, el consumo per cápita de aceites vegetales y de alimentos de origen animal, como la carne, los lácteos, los huevos y el pescado, se duplicó entre 1961 y 2000.

Por otra parte, la adaptación dietética se refiere a la velocidad y a las presiones del tiempo en la vida urbana, que a menudo obliga a los consumidores a comer fuera de casa y a comprar más alimentos elaborados.

Un doble desafío

Conforme aumenta el consumo de aceites, carne y lácteos y disminuye el de fibra, se consumen más comidas rápidas y menos alimentos caseros, muchos países en desarrollo afrontan un doble desafío: el hambre en grandes sectores de la población, por una parte, y el aumento de la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades de origen alimentario no contagiosas.
En profundidad: entender la inseguridad alimentaria

Lea más…

Entender la inseguridad alimentaria

Las cifras: estadísticas del hambre en SOFI 2004

El costo humano del hambre

Nuevos cálculos revelan los abrumadores costos económicos del hambre

La inseguridad alimentaria en un futuro urbano

Los supermercados y los pequeños productores

Foto FAO

Hoy en día más del 40% de la población urbana del mundo en desarrollo vive en barrios marginales.

Foto FAO

La urbanización acelera el ritmo de la vida cotidiana; como consecuencia, la gente suele comer fuera de casa más frecuentemente.

envia por correo
La inseguridad alimentaria en un futuro urbano
Conforme la gente migra hacia las ciudades cada vez más pobladas del mundo, cambia el mapa del hambre
Se requiere una dirección de email
Se requiere una dirección de email valida
 
RSS