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Rebrotan los huertos de Tailandia
La FAO dirige la recuperación sostenible
Ban Bang Njang, Tailandia – Virut Hokhua pasó 33 años cultivando su huerto, pero nada en la vida lo había preparado para el día en que docenas de personas muertas y heridas aparecieron entre los troncos de sus frutales de rambutanes y duriones.

Hokhua, de 65 años de edad, recuerda cómo ayudó a algunos de los extranjeros arrastrados hasta su parcela por el tsunami y cómo uno de ellos, un turista alemán, falleció en ese lugar. Entre los muertos estaba el hijo mayor de Hokhua, Tamarat, de 29 años de edad.

La marejada arrasó el huerto, pero ahora Hokhua ha vuelto a plantar en su parcela, de una sola hectárea, rambutanes, mangostanes y longkon, así como palmas oleaginosas, todo lo cual le proporcionó la FAO. "La FAO es la única organización que está dando aquí ayuda para la agricultura −declara−. Sin la FAO hubiera sido muy difícil salir adelante. Me dieron fertilizante y yeso, así como plantones."

Como muchos otros campesinos de la zona, Hokhua introdujo la palma oleaginosa debido a la creciente demanda de aceite de palma para elaborar combustible biológico y porque en cuatro años produce frutos, en comparación con los cinco años que necesita el rambután.

Wichien Kasemsri, funcionario de extensión agraria del distrito de Khao Lak, al norte de Phuket, comparte la satisfacción de Hokhua.

"La FAO ha ayudado mucho a los pequeños productores −afirma, explicando la suerte corrida por 600 familias en su territorio−. La asistencia que proporciona es más sostenible que otros tipos de ayuda. Aquí la gente sigue sufriendo por la pérdida de todas sus fuentes de ingresos, comprendido el turismo. Pero para la agricultura el año próximo puede ser mejor."

Wananek Wilai, de 58 años de edad, también recibió ayuda de la FAO. Perdió su medio de subsistencia cuando el tsunami desgajó de raíz docenas de cocoteros que cultivaba con su hermana, Malle Navaloi, de 56 años. Las dos hermanas recibieron 50 plantones de la FAO. Wilai perdió a sus dos hijas durante el tsunami, ahogadas en su casa. Sus nietos, Kanchana, de 2 años, y Pensiri, de 8, sobrevivieron porque estaban con Wilai en una zona elevada, y ella corrió a refugiarse con ellos al ver aproximarse las olas gigantes.

No todos los huertos sufrieron efectos inmediatos. En la cercana aldea de Lam Kaen, el campesino Somchai Plodtuk perdió algunos árboles de mangostanes y duriones dos meses después del tsunami, por efecto de la sal que secó las raíces. "Mi parcela sufrió daños, pero la FAO me ha dado yeso que pude aplicar y rescatar así algunos árboles −relata−. Fue un gran alivio."
FAO

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Rebrotan los huertos de Tailandia

FAO/S. Khan

Wananek Wilai y Malle Navaloi recibieron plantones de la FAO

FAO/S. Kahn

Somchai Plodtu al lado de un frutal muerto por la sal a causa del tsunami

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