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Detectives de virus en Indonesia
El caso de la misteriosa enfermedad de las aves de corral
Yogyakarta, Indonesia - Llegaron inquietantes noticias al Centro de Investigación de Enfermedades de Java Central un día de agosto de 2003. Un comprador de aves había perdido 7 000 pollos de la noche a la mañana, por causas desconocidas.

"Fue insólito debido a la celeridad y al número de aves muertas", dice el patólogo del Centro, Walujo Budi Priyono. Él pudo investigar el fenómeno poco después de que un productor trajera a un pollo enfermo para que lo diagnosticaran. Cuando el ave murió, Priyono lo analizó.

"Observé tejido cerebral anormal en el microscopio. Sabía de la gripe aviar a través de mis estudios, así que pensé que podría tratarse de eso. Aislamos el virus y cuatro meses después confirmamos la enfermedad", recuerda.

A medida que la epidemia se propagó por toda Java a principios de 2004, se hizo necesaria una rápida labor de indagación para saber cómo se propagaba el virus. Sin saber cómo se transmitía no era posible elaborar estrategias de contención adecuadas a las condiciones locales.

Se formó un equipo de 15 veterinarios para realizar una investigación en ciudades y mercados, en busca de una relación entre un brote y los siguientes. No se descartó de la lista a ninguno de los posibles portadores del virus: aves silvestres, patos, cerdos, insectos, compradores de pollo y huevo, piensos comerciales, vehículos y equipo.

Debido a que las aves infectadas excretan el virus en altas concentraciones, las sospechas recayeron finalmente en el traslado del excremento de las aves de una granja a otra, en la ropa, los zapatos, los envases para huevos, las jaulas para aves o incluso en los neumáticos de motocicletas y camiones.

Investigando al comprador

"Los compradores podrían ser los principales responsables de la propagación de la enfermedad. Observamos que iban de una granja en la que se sospechaba la presencia de gripe aviar a otra, y la enfermedad se propagaba a ésta en cuestión de tres días", señala el Director del Centro, el doctor Isep Sulaiman. "Después, el comprador vendía en el mercado los pollos vivos infectados, las personas los llevaban a casa, no los sacrificaban de inmediato y la infección se propagaba aún más."

Funcionarios de sanidad animal obtuvieron resultados similares en todos los países asiáticos afectados. Aunque todavía están por estudiarse con más profundidad otros portadores, como los patos y los cerdos, la participación de los compradores en la propagación de la enfermedad ha obligado a imponer medidas mucho más estrictas de control para tener acceso a las granjas (véase "Contener la infección desde el origen: resultados positivos" en los enlaces que figuran a la derecha).

En cuanto a cómo llegó la enfermedad a Indonesia en un principio, el Centro tiene algunas hipótesis pero carece de pruebas contundentes: aves migratorias, gallinas viejas introducidas de contrabando en el país como alimento barato, patos de Pekín importados por restaurantes o pies de cría importados.

"Quizás el virus siempre estuvo aquí y en algún momento, tal vez por cambios ambientales de temperatura y humedad, sufrió mutaciones y se volvió virulento", explica el doctor Nana Supriatna, veterinario del Ministerio de Agricultura asignado a la FAO y financiado por ésta para gestionar la coordinación de los numerosos expertos internacionales en gripe aviar que llegan al país en calidad de asesores.

"Apenas estamos en el quinto capítulo de veinte de un libro sobre la gripe aviar: hay muchas cosas que no entendemos todavía", señala. (Véase "La mejor prevención contra la enfermedad es la intervención" en los enlaces que figuran a la derecha).
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Contacto:

Peter Lowrey
Oficial de información, FAO
peter.lowrey@fao.org
(+39) 06 570 52762

FAO/A. Ariadi

Gallinero en la región central de Java, Indonesia.

FAO/A. Ariadi

Se cree que los compradores ambulantes de aves de corral que recorren las granjas, como éste, son unos de los responsables de la rápida propagación de la gripe aviar en Indonesia.

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