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El déficit comercial de los alimentos acosa a los países más pobres
Las barreras a las importaciones y los subsidios reducen las oportunidades comerciales de los países pobres
Los países en desarrollo han visto dispararse el déficit en su comercio de alimentos en los últimos 30 años, aproximadamente, desde un excedente de cerca de 1 000 millones de dólares en el decenio de 1970, a más de 11 000 millones de déficit para 2001, explica el nuevo informe de la FAO: El estado de los mercados de productos básicos agrícolas 2004. "Las importaciones brutas de los países en desarrollo subieron un 115 por ciento durante ese período; las importaciones de los países desarrollados, que importan ya una proporción elevada de sus alimentos, crecieron un 45 por ciento", añade el informe.

En dólares constantes de 1997-1999, las proyecciones de la FAO revelan que el déficit comercial neto de alimentos de los países en desarrollo, es decir, la diferencia entre los alimentos que importan y los productos que exportan, podría aumentar a más de 50 000 millones de dólares para 2030.

Período de profundos cambios

Muchos factores, comprendidos los adelantos tecnológicos y los cambios introducidos en las políticas interna y comercial, influyen en los mercados internacionales, pero la alimentación y las preferencias de los consumidores también han repercutido con fuerza en la transformación del comercio. Si se suman además los efectos de la globalización, la proliferación del consumo de comida rápida en los países en desarrollo y la urbanización, queda claro que el comercio de productos básicos agrícolas atraviesa por un período de profundos cambios.

Dan fe de estos cambios tanto el volumen como la composición del comercio mundial de productos agrícolas básicos, que difiere considerablemente entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo.

En los países desarrollados, la mayoría de los consumidores pueden permitirse los alimentos que prefieren. Al subir sus ingresos, se modifican relativamente poco tanto su alimentación como el tipo de alimentos que compran. Pero en los países en desarrollo el aumento de los ingresos repercute de inmediato y con fuerza en la alimentación y, en consecuencia, en el comercio de productos básicos y de alimentos elaborados, porque las personas incluyen en su presupuesto artículos alimentarios de más valor.

Además del aumento de los ingresos, El estado de los mercados de productos básicos agrícolas 2004 señala que la acelerada urbanización está contribuyendo a modificar las costumbres, las preferencias e incluso la estructura del comercio de productos básicos. Por ejemplo, al aumentar el poder adquisitivo de la población urbana, ésta consume una mayor variedad de alimentos y productos que requieren un menor tiempo de preparación. Las importaciones de productos alimentarios elaborados de alto valor han crecido para satisfacer esta demanda urbana.

En los últimos años, el volumen de las importaciones brutas de alimentos en los países en desarrollo creció a una tasa anual del 5,6 por ciento, muy por encima del crecimiento anual de 1,9 por ciento de los países desarrollados.

Esto puede traducirse en una costosa factura para los países menos adelantados. "El pago de las importaciones de alimentos -explica el informe- puede someter a prueba los recursos de los países donde el crecimiento económico se retrasa y los ingresos de divisas son limitados."

En efecto, los países menos adelantados gastan el 54 por ciento de sus divisas en importaciones comerciales de alimentos, mientras que otros países en desarrollo gastan el 24 por ciento.

Como muchos países en desarrollo obtienen sus divisas de la exportación de productos básicos, incrementar sus ingresos a través del comercio es una forma de obtener más ingresos en efectivo. Pero el elevado nivel de protección agrícola tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, así como el enorme apoyo que casi todos los países desarrollados dan a su agricultura, inhibe el crecimiento de las exportaciones agrícolas de los países en desarrollo.

Los aranceles, obstáculo para el desarrollo

Los aranceles a las importaciones agrícolas en los países desarrollados y en los países en desarrollo obstaculizan los esfuerzos de éstos para exportar sus productos básicos. La progresividad arancelaria -en virtud de la cual los productos elaborados afrontan derechos de importación mucho más rígidos que los productos primarios sin elaborar- reduce las oportunidades de los países en desarrollo de exportar artículos elaborados de valor más elevado.

Además de los aranceles, los agricultores de los países en desarrollo afrontan la competencia de los productores de los países industrializados, que se benefician de grandes subvenciones y disponen de un alto grado de mecanización. El apoyo a los productores en los países desarrollados asciende actualmente a 230 000 millones de dólares al año. Los aranceles y otros obstáculos también han desacelerado el crecimiento del comercio entre los países en desarrollo, donde el comercio Sur-Sur podría crecer rápidamente.

En los países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), el arancel consolidado medio para los productos agrícolas importados es del 60 por ciento, en comparación con la tasa promedio del 5 por ciento para los bienes industriales. Algunos productos básicos, como el azúcar y los productos hortícolas afrontan incluso elevados niveles arancelarios que llegan a puntas del 350 por ciento, en el caso del tabaco, y del 277 por ciento para el chocolate.

"Si los aranceles se redujeran entre el 40 y el 60 por ciento en los países desarrollados y entre el 25 y el 40 por ciento en los países en desarrollo, aplicándose los recortes más considerables a las crestas arancelarias, las exportaciones agrícolas de los países menos avanzados podrían aumentar nada menos que el 18 por ciento", señala la FAO en su informe.

Pero -prosigue el documento-, las exportaciones de los países en desarrollo afrontan todavía más dificultades cuando se trata de exportar productos más elaborados. Por ejemplo, el chocolate como producto final puede afrontar tarifas varias veces superiores a las del cacao en grano, fenómeno denominado progresividad arancelaria.

La FAO afirma que en las negociaciones agrícolas en curso en la OMC una de las principales cuestiones referentes al acceso al mercado es la reducción de la progresividad arancelaria. De las 45 propuestas para negociar, 13 piden reducciones sustanciales a la progresividad arancelaria, en particular para los países en desarrollo.

Además de los aranceles, los agricultores de los países que son importadores netos de alimentos, entre ellos muchos de los más pobres, afrontan la competencia de los productores casi todos industrializados de los países desarrollados, que a menudo disfrutan de grandes subsidios.

Los supermercados: el poder de unos cuantos

La concentración cada vez más grande del poder del mercado en manos de unas cuantas empresas transnacionales es otro acontecimiento que está transformando aceleradamente los mercados de productos agrícolas básicos. El poder de los agricultores y de los países exportadores en el mercado ha disminuido conforme un reducido número de empresas transnacionales ha ido dominando cada vez más algunos productos básicos, el comercio, la elaboración de productos y la venta minorista.

Según el informe de la FAO, en el camino que va entre el productor y el consumidor "casi el 40 por ciento del café mundial es comercializado por sólo cuatro compañías, y el 45 por ciento es elaborado por sólo tres grandes compañías de torrefacción."

Esta tendencia se repite con otros productos básicos. En los últimos años, unas cuantas empresas integradas verticalmente han obtenido cada vez más control del comercio agrícola mundial. La FAO señala que el número de empresas que comercializan el cacao en Londres disminuyó de 30 en 1980 a unas 10 en 1999. Asimismo, las 6 fábricas más grandes de chocolate realizan el 50 por ciento de las ventas mundiales. Sólo tres empresas mundiales controlan el 80 por ciento del mercado de trituración de la soya en Europa, y más del 70 por ciento en los Estados Unidos.

En el mercado minorista -explica el informe de la FAO- los supermercados han crecido aceleradamente tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. Las 30 cadenas más grandes de supermercados dominan casi una tercera parte de la venta de productos alimentarios en todo el mundo. Cinco empresas principales controlan entre el 30 y el 96 por ciento de la venta al menudeo de alimentos en la Unión Europea y los Estados Unidos. "El predominio de los supermercados les ofrece un significativo control sobre la producción, distribución y comercio, en particular mediante la relación directa con los abastecedores de los países en desarrollo. Para simplificar las operaciones, la mayor parte de los supermercados prefiere trabajar con un número limitado de proveedores que tienen recursos suficientes para cumplir sus requisitos de calidad y plazos de entrega", señala el informe.

El precio que reciben los productores comúnmente representa una pequeña fracción del precio al por menor de los productos finales, que oscila desde un 4 por ciento en el caso del algodón, hasta el 28 por ciento en el del cacao. Dice el informe: "Incluso en el caso del banano, que no requiere prácticamente ninguna elaboración, las compañías comerciales internacionales, los distribuidores y los vendedores al por menor acaparan el 88 por ciento del precio al por menor; menos del 12 por ciento corresponde a los países productores y apenas el 2 por ciento a los trabajadores de las plantaciones."
FAO/22511/L. Lizzie

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Contacto:

John Riddle
Official de información, FAO
john.riddle@fao.org
(+39) 06 570 53259

FAO/G. Bizzarri

Unas cuantas cadenas de supermercados concentran el poder sobre los productos básicos.

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