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La FAO ayuda a la población desplazada por la guerra en Uganda
Semillas, herramientas y formación para 94 000 familias vulnerables
5 de mayo de 2005, Roma - 94 000 familias en situación crítica en los campos de desplazados internos del norte de Uganda recibirán, gracias a la FAO, semillas, herramientas y formación agrícola para reducir su dependencia de la ayuda alimentaria.

Estas actividades, cuyo presupuesto supera los 2 millones de dólares, se centrarán en las familias desplazadas y afectadas por la sequía con acceso seguro a la tierra. Los hogares donde las mujeres o los niños sean cabeza de familia, los ancianos y las familias afectadas por el VIH/SIDA gozarán de atención especial.

"Ahora esas familias dependen casi completamente de la ayuda alimentaria", explica Etienne Peterschmitt, coordinador de emergencia de la FAO para Uganda. "Gracias a nuestra actividad serán más autosuficientes y podrán conseguir algunos ingresos".

Casi dos décadas de guerra

La guerra que azota el norte del país desde hace 19 años ha provocado el desplazamiento de buena parte de la población que se encuentra en condiciones desesperadas. Un millón cuatrocientas mil personas vive en los campos de refugiados.

"Muchas de estas personas desplazadas tienen acceso a pequeñas parcelas de tierra cultivable cerca de los campos y a veces, cuando la seguridad lo permite, regresan a sus aldeas", prosigue Peterschmitt. "Los cultivos de ciclo breve, como las hortalizas y los alimentos básicos de crecimiento rápido o los cultivos de gran valor representan un suplemento de micronutrientes y contribuyen a aumentar los ingresos en métalico que tanto necesitan esas poblaciones".

Manos a la obra

La FAO, informa Peterschmitt, trabaja en estrecho contacto con sus homólogos gubernamentales y no gubernamentales, reuniéndose mensualmente con ellos para coordinar la situación a nivel regional y nacional y garantizar que los insumos lleguen a las zonas que están todavia fuera del alcance de otros organismos humanitarios.

En estos momentos está en curso el aprovisionamiento de semillas y herramientas a través, siempre que sea posible, de abastecedores locales. Se distribuirán en julio, a tiempo para la segunda temporada de lluvias durante los meses de julio y agosto.

Cada familia recibirá de 10 a 15 kilos de semillas según la tierra disponible en los alrededores del campo o de la proximidad de sus campos de origen.

La dotación comprende una azada junto con variedades enriquecidas de cultivos y hortalizas adaptados específicamente a las condiciones del clima y la agricultura y a las tendencias de mercado de cada una de las zonas designadas. Siempre que sea posible, las semillas se distribuirán junto con las ayudas alimentarias del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para estar seguros de que las semillas se siembren y no se coman.

Antes de la distribución, se enseñarán a los agricultores las prácticas agrícolas oportunas y en los campos se aprontarán parcelas para experimentar directamente lo aprendido sobre el terreno.

Todos los que colaboran con la FAO en la realización del proyecto utilizarán métodos perfeccionados de control y evaluación para verificar y comparar el impacto de la distribución en las zonas elegidas.

"Si el clima y las condiciones de seguridad son favorables -afirma Peterschmitt- los agricultores podrán contar, a partir de esta cosecha, con sus propias semillas para las próximas temporadas".

La FAO, en el ámbito de un llamamiento conjunto de las Naciones Unidas en favor de Uganda, ha solicitado 4,3 millones de dólares para restablecer la agricultura en ese país en 2005.

Las actividades actuales han sido posibles gracias a los 1,3 millones de dólares facilitados por la Comisión Europea y a los más de 700 000 dólares del gobierno sueco.

Se están llevando a cabo negociaciones para conseguir que, gracias a la financiación de Suiza, otras 18 000 familias ugandesas reciban semillas y aperos en esta temporada y para que Estados Unidos asegure que la FAO prosiga su labor coordinadora.

También, en las próximas semanas, se tramitará la financiación de proyectos para la multiplicación de la mandioca y la mitigación del VIH/SIDA.

Preparar a los agricultores del futuro

La FAO, junto al PMA, se preocupa también por la nueva generación de agricultores. Una parte de las semillas se destina a los huertos escolares donde los niños aprenderán, desde muy pequeños, qué es la producción hortícola. Con las semillas se complementarán, además, los programas de alimentación escolar en los campos de refugiados.

Los huertos contribuirán a mejorar el régimen de alimentación y serán fuente de dinero extra para las escuelas, subraya Peterschmitt. Con este fin, la FAO está preparando un manual sobre producción hortícola que pasará a formar parte del programa de estudios.

Contacto:
Teresa Buerkle
Oficial de información, FAO
teresamarie.buerkle@fao.org
(+39) 06 570 56146

Contacto:

Teresa Buerkle
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teresamarie.buerkle@fao.org
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Mujeres escardan un campo de maiz plantado con semillas de la FAO.

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Semillas distribuidas por la FAO durante la primera campaña agrícola en marzo

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Semillas, herramientas y formación para 94 000 familias vulnerables
5 de mayo de 2005 -- 94 000 familias en situación crítica en los campos de desplazados internos del norte de Uganda recibirán, gracias a la FAO, semillas, herramientas y formación agrícola para reducir su dependencia de la ayuda alimentaria.
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