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La “última frontera” de la pesca necesita una mejor gestión
Cómo proteger especies y hábitat de aguas profundas
15 de febrero de 2008, Roma - La Unión Europea y cincuenta y tres países han comenzado a debatir cómo proteger mejor de la pesca irresponsable a las frágiles especies de peces y sus hábitats de aguas profundas.

En una serie de reuniones promovidas por la FAO, los participantes redactarán un borrador con una serie de directrices internacionales para gestionar responsablemente la pesca en aguas profundas y proteger las especies del fondo marino y los ecosistemas sensibles en alta mar fuera de las jurisdicciones nacionales.

La primera ronda de conversaciones tuvo lugar la semana pasada en la sede de la FAO en Roma, presididas por Jane Willing, Responsable de Relaciones Internacionales del Ministerio de Pesca de Nueva Zelanda. Está previsto realizar la siguiente ronda de conversaciones en agosto, con el objetivo de ultimar las directrices.

Debido a que la pesca en aguas profundas es una actividad relativamente nueva y requiere una cantidad considerable de recursos en términos de inversión y tecnología, pocos países han desarrollado políticas y planes específicamente relacionados con su gestión, incluso para sus propias aguas.

Gestionar la pesca en aguas profundas en áreas de alta mar fuera de las zonas exclusivas económicas (ZEE) resulta todavía más problemático si cabe, ya que requiere soluciones multilaterales que impliquen no sólo a los países cuyas embarcaciones se dediquen a la pesca de aguas profundas, si no también a otros países interesados.

“A través de estas reuniones estamos intentando ayudar a los países a trabajar individual y colectivamente para asegurar la sostenibilidad de la pesca en aguas profundas, prevenir los efectos adversos en los ecosistemas marinos vulnerables, y proteger la biodiversidad marina”, aseguró Jean-François Pulvenis de Séligny-Maurel, responsable de la Dirección de Políticas y Planificación Pesqueras de la FAO.

“Aunque ya se han hecho algunos progresos, se trata de una cuestión complicada y hay mucho camino por recorrer”, añadió.

Es necesario actuar

Muchas especies de peces de aguas profundas crecen despacio, alcanzan su madurez sexual tarde, y no siempre se reproducen cada año. Como resultado, tienen poca capacidad de resistencia ante la pesca intensiva, y la recuperación de la sobrepesca puede llevar generaciones.

Hasta hace poco, la gran profundidad en alta mar dificultaba la pesca, al tiempo que la abundancia de poblaciones de peces en mares menos profundos disminuía el atractivo de pescar en zonas de difícil explotación.

Pero a finales de la década de 1970 la disminución de oportunidades de pesca en las zonas costeras y la mejora de la tecnología de los aparejos y los instrumentos de navegación, llevó al aumento de la pesca de profundidad en las ZEE y en alta mar.

De 1950 a 1977, la pesca en aguas profundas representó menos del uno por ciento de media de todas las capturas marinas. En el periodo comprendido entre 1995 y 2005 este porcentaje aumentó hasta casi el 3 por ciento de media y en 2005 representó ya el 4 por ciento de todas las capturas marinas (3,3  millones de toneladas).

Esta cifra relativamente pequeña esconde el hecho de que el total de capturas en aguas profundas aumentó casi un 75 por ciento, y que en muchos casos la pesca de poblaciones de peces sensibles en estas aguas no ha sido sostenible.

Un ejemplo es el reloj anaranjado. Las primeras capturas de este pez se produjeron a finales de 1970, alcanzaron su máximo en torno a 1990, y desde entonces han disminuido en todas las zonas donde se ha explotado.

Parte de la pesca de aguas profundas en alta mar también plantea serias preocupaciones sobre las especies vulnerables, como los delicados corales y esponjas de agua fría; los frágiles hábitats de filtrado y ventilación en el fondo del mar que contienen especies que no se encuentran en ningún otro lugar, y lugares específicos como los “montes submarinos”, que a menudo albergan especies sensibles. Las directrices que están siendo desarrolladas para la pesca en aguas profundas también incluirán medidas para identificar y proteger estos ecosistemas.

Contacto:
George Kourous
Oficina de prensa, FAO
george.kourous@fao.org
(+39) 06 570 53168
(+39) 348 141 6802 (móvil)

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U.S. Geological Survey

Especies de aguas profundas como el alfonsino palometón son extremadamente sensibles a la pesca intensiva

Documentos

Datos sobre peces y pesca en aguas profundas (xls, en inglés)

Datos interesantes

Las profundidades marinas representan el hábitat más grande de la tierra, sumando aproximadamente el 50 % de la superficie de la tierra.

El total mundial de capturas de pesca en aguas profundas (ZEE y alta mar juntas) alcanzó los 3,8 millones de toneladas en 2004 y 3,3 millones de toneladas en 2005.

El porcentaje de capturas marinas procedentes de la pesca en aguas profundas aumentó un 0,8 % de media de 1950 a 1977 y un 2,8 % de 1979 a 2005.

El total de capturas en aguas profundas aumentó un 79,4 por ciento en el periodo 1995-2005.

Sin embargo, los datos estadísticos no diferencian entre capturas en ZEE y alta mar, resultando difícil analizar la evolución de la pesca de aguas profundas en ambas zonas.

Entre las especies de aguas profundas más buscadas en alta mar están el alfonsino palometón, el granadero y la austromerluza.

U.S. Geological Survey

Paragorgia arborea. Los ecosistemas de corales de agua fría del fondo de los océanos son frágiles y fácilmente dañados por las redes de pesca de arrastre.

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15 de febrero de 2008 - Un numeroso grupo de países ha comenzado a debatir cómo proteger mejor de la pesca irresponsable las frágiles especies y hábitats de peces de aguas profundas.
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