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La FAO lanza un programa de emergencia para el arroz en África Occidental
Medidas inmediatas en once países para reactivar la producción local
15 de julio de 2008, Roma – Cuando uno imagina un típico paisaje africano, dondequiera que sea, normalmente no se suele evocar la imagen de un arrozal. Sin embargo, es importante entender el papel del arroz en los recientes episodios de disturbios populares en algunos de los países más pobres del continente para desarrollar una solución sostenible a largo plazo a la crisis de los elevados precios de los alimentos a escala mundial.

“Al principio, la Iniciativa de la FAO relativa al aumento de los precios de los alimentos (ISFP, por sus siglas en inglés) se centró en aquellos países en los que la gente se estaba manifestando no por el precio de cualquier alimento, sino por el precio del arroz”, señaló Robert Guei, agrónomo del Servicio de Semillas y Recursos Fitogenéticos de la FAO.

“Cuando era niño en Côte d’Ivoire, comía arroz todos los días. Es lo que mucha gente come a diario, es el alimento básico de la región”, subrayó.

De forma que cuando en marzo el precio del arroz en algunos países de África Occidental doblaba el del año anterior, la gente estaba pasando apuros para comprar los alimentos necesarios para comer, incluso cuando en teoría no había escasez.

Según los datos de la FAO, en los 22 países miembros del la Asociación de África Occidental. para el Fomento del Arroz (WARDA, su acrónimo en inglés) se estima que la demanda de arroz fue de unos 16 millones de toneladas en 2006, de las que la producción nacional aportó unos 11 millones. Para cubrir la diferencia fueron importadas cerca de 6 millones de toneladas al precio de entonces de 1 200 millones de dólares EE.UU. Aunque la producción local en África Occidental está aumentando, se está viendo continuamente sobrepasada por el aumento del consumo de arroz en la región.

Hasta ahora era rápido, sencillo y barato

Es sobre todo en las ciudades -con una población creciente que en parte procede del campo-, donde los trabajadores muestran una particular predilección por el arroz, ya que les libera de la pesada tarea diaria de preparar comidas más laboriosas. El crecimiento del consumo de arroz es, en parte, una cuestión de conveniencia.

“Existe un problema para almacenar tubérculos como la yuca o los plátanos. Una mujer tiene que ir todos los días al mercado a por alimentos frescos, pues de lo contrario se echan a perder. Luego tiene que molerlos, cocerlos y seguir todo un proceso que puede llevarle horas hasta disponer de una comida adecuada”, explicó Guei.

El arroz, afirmó, se compra en una bolsa que puede guardarse durante meses en la estantería, y en tan sólo media hora esta listo para comer. Por tanto, permite a las mujeres ir a la escuela, cuidar de sus hijos, o desarrollar una actividad económica que además pueda mejorar su nivel de vida y el de su familia.

Pero este progreso se ve amenazado por la dependencia de la región del arroz importado y, por tanto, por la vulnerabilidad a los vaivenes de los precios internacionales que han dejado este año al arroz fuera del alcance de muchas personas. Los precios del arroz han bajado algo ya que los países exportadores han suavizado las restricciones a la exportación, pero la opinión generalizada es que se mantendrán altos durante muchos años.

Un declive impuesto

“Desde 1970 a 1978, cuando yo era un niño, había una compañía estatal en Côte d’Ivoire que aseguraba que los agricultores recibieran semillas certificadas para cada siembra. La compañía te daba un préstamo para comprar las semillas, ofrecía servicios de extensión para formar a la población en las mejores técnicas para el cultivo, y en época de cosecha, proporcionaba ayuda y la compraba en su totalidad, cobrando así el préstamo efectuado”, recordó Guei.

El gobierno también pagaba la construcción de almacenes, e invertía enormes sumas en la realización y mantenimiento de los sistemas de riego, añadió. Los países africanos entendían que se trataba de una cuestión esencial de seguridad alimentaria y garantizaban el suministro nacional de alimentos para su población.

Según Guei, en los 80, las instituciones internacionales aconsejaron a estos países reducir paulatinamente la participación gubernamental en el sector agrícola. Se argüía que el sector privado ganaría terreno progresivamente y que se impondría el libre mercado. Pero esto no ocurrió.

“Sin embargo , la agricultura siempre necesita algo de ayuda. En los países más desarrollados la agricultura está muy subvencionada, lo que en algunos aspectos resulta necesario”, concluyó Guei.

Para Concha Calpe, Economista superior de la FAO, cuando los productos subvencionados se exportan, es imposible que los pequeños productores puedan competir. En igualdad de condiciones sus productos ya no son competitivos.

“Además, como parte de las negociaciones de la OMC, los países en desarrollo, incluyendo los africanos, acordaron rebajar sus barreras arancelarias y no arancelarias al comercio y pactaron permitir la entrada de bienes importados en los mercados locales,” afirmó Calpe.

“Todo este mecanismo está en peligro por las decisiones de algunos países exportadores de restringir los suministros,” explicó.

Negocio arriesgado

“En África Occidental, la producción de semillas de arroz no es un buen negocio. El arroz y la mayoría de los cultivos africanos no son híbridos, lo que significa que no son rentables para las compañías privadas,” dijo Calpe. Y por tanto el sector privado no picó.

“Con semillas no híbridas –añadió-, una vez que se las proporcionas al agricultor, éste puede producir una cosecha y conservar un suministro de semillas para el año siguiente. Se trata por tanto de un trato extraordinario para el campesino”.

De hecho las compañías del sector privado comercian principalmente con híbridos porque después de una cosecha, el agricultor tiene que volver al proveedor de semillas año tras año. Aunque se producen semillas a partir de híbridos, los rendimientos disminuyen drásticamente, a la mitad o incluso a una tercera parte de la producción inicial.

Por esta razón, aseguró Calpe, la producción de semillas es uno de los numerosos campos de la agricultura que necesita ser subvencionado, especialmente en el caso de los pequeños agricultores. No tienen los recursos para proporcionar los insumos de forma independiente en lo que indudablemente es un negocio arriesgado sin garantía alguna.

Aumentar gradualmente la producción de semillas

Los países del África Occidental que requieren ayuda de la Iniciativa de la FAO relativa al aumento del precio de los alimentos han indicado en gran parte una necesidad de apoyo para la producción de arroz, pero la realidad es que el suministro de semillas de arroz ha sido escaso debido al deterioro de los sistemas de distribución de semillas.

La FAO encabeza una iniciativa de emergencia para aumentar gradualmente la producción de semillas de arroz en aquellos lugares en los que sea posible en la temporada de lluvias de agosto, y nuevamente en la temporada seca que comienza en noviembre en zonas con adecuados sistemas de riego. Las semillas servirán para incrementar la producción en la primera cosecha en la primavera de 2009.

Una vez que la producción reciba impulso, los precios elevados podrían permitir finalmente a los agricultores obtener beneficios del arroz y realizar inversiones.

El WARDA es el principal socio de la FAO en el actual proyecto, pero hay otros organismos que trabajan conjuntamente para revitalizar de forma sostenible el sector arrocero. Entre ellos figuran el Centro Internacional de Promoción de Fertilizantes (IFCD, por sus siglas en inglés), el Servicio de Socorro Católico (CRS, por sus siglas en inglés), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) de la ONU, el Instituto Internacional de Investigación sobre el Arroz (IRRI), el Banco de Desarrollo del África Occidental (BOAD, por sus siglas en francés), el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), la Alianza por una Revolución Verde en África (AGRA), organizaciones locales de agricultores y ONGs.
Contacto:
Nancy McNally
Oficial de información, ISFP
nancy.mcnally@fao.org
(+39) 06 570 55898

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Nancy McNally
Oficial de información, ISFP
nancy.mcnally@fao.org
(+39) 06 570 55898

©FAO/Alessandra Benedetti

Aunque la producción local de arroz en África Occidental está aumentando, se está viendo sobrepasada por el aumento del consumo.

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15 de julio de 2008 – Cuando uno imagina un típico paisaje africano, normalmente no se suele evocar la imagen de un arrozal. Sin embargo, es importante entender el papel del arroz en los recientes episodios de disturbios populares en algunos de los países más pobres del continente para desarrollar una solución sostenible a largo plazo a la crisis de los elevados precios.
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