El Comité de Montes examina la situación de los bosques del mundo

Los jefes de los servicios forestales y otros funcionarios del Estado de alta jerarquía, representantes de más de 100 países, van a reunirse en la sede de la FAO del 10 al 13 de marzo para celebrar su 13o período de sesiones del Comité de Montes de la FAO (COFO). Esta reunión someterá a examen un estudio dado a conocer recientemente, Situación de los Bosques del Mundo, 1997 (SOFO, 1997), cuya información señala que la deforestación sigue manteniendo un ritmo acelerado, aunque en los últimos años ha disminuido.

Las reuniones bienales del COFO hacen las veces de foro para que las autoridades competentes de los países determinen cuestiones en materia de política y de técnica que estén surgiendo, a fin de buscar soluciones y orientar a la FAO y a otras organizaciones sobre la acción pertinente. Además de someter a revisión el nuevo informe de la situación de los bosques del mundo, el programa de la reunión de 1997 comprende una discusión sobre otros temas de importancia:

  • avance hacia el desarrollo sostenible de los bosques y seguimiento de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD);
  • implicaciones para la silvicultura del Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación;
  • conservación y utilización sostenible de los recursos fitogenéticos de los bosques; y
  • programa de trabajo en materia forestal de la FAO para los próximos dos años.

Entre 1990 y 1995 se registró una pérdida neta mundial calculada en 56.3 millones de ha de cubierta forestal (bosques naturales y plantaciones), según informa SOFO 1997, cifra que representa una disminución de 65.1 millones de ha en los países en desarrollo y un aumento de 8.8 millones de ha en los países desarrollados. Si bien la pérdida de bosques naturales (sin incluir plantaciones) en los países en desarrollo sigue siendo cuantiosa, la tasa de pérdida forestal parece estar disminuyendo: los bosques naturales en los países en desarrollo disminuyeron 13.7 millones de ha anualmente en el período 1990-95, en comparación con las 15.5 ha anuales del período correspondiente a 1980-90.

Este informe de 200 páginas, dado a conocer en la reunión del COFO, se ocupa de la situación actual de los bosques del mundo, los acontecimientos más importantes de la política sectorial durante el período considerado (1995-97) y las tendencias recientes y direcciones futuras del sector silvícola.

El informe asegura que el proceso de deforestación fue mayor en la zona tropical del mundo en desarrollo. Desde el punto de vista porcentual, la tasa anual más elevada de pérdida de bosques entre 1990 y 1995 se dio en la zona tropical de Asia y Oceanía, donde los bosques naturales se redujeron a una tasa de casi 1% anual. La zona efectivamente desmontada todos los años fue mayor en las regiones tropicales de América Latina y El Caribe, donde cerca de 5.7 millones de ha de selvas naturales se perdieron anualmente, y en ese período de cinco años abarcan juntas una superficie desmontada mayor que la de Ecuador.

El análisis de la información correspondiente al período que va de 1980 a 1995 revela variaciones regionales importantes en la utilización asignada a las tierras desmontadas, lo que indica diferencias del tipo de presión que produce la deforestación.

En América Latina prevalecieron en las variaciones de los bosques la conversión hacia "otros tipos de cubiertas del terreno", categoría que comprende la agricultura permanente, cría de ganado y creación de presas. Esto sugiere que gran parte del desmonte realizado entre 1980 y 1990 se debió a actividades planificadas centralmente, tales como programas oficiales de reubicación y ganadería a gran escala. Estos programas redujeron su ritmo en los años 90. En Africa, por otra parte, los cambios fueron de bosques a arbustos y agricultura de barbecho corto, lo que indica una extensión de la agricultura de subsistencia por presión del crecimiento de la población rural. La deforestación en Asia parece deberse casi por igual a las presiones ejercidas por la población rural que a las actividades planificadas centralmente, comprendidos los programas oficiales de reubicación y grandes programas de plantaciones.

En tanto, en el mundo desarrollado, aunque está aumentando lentamente la superficie forestal total, algunos aspectos de las condiciones de los bosques están mejorando apenas ligeramente, según dice el informe. "Si bien no ocurrió la extendida muerte de los bosques europeos debida a la contaminación de la atmósfera, pronosticada tan a menudo en los años 80, el deterioro de los montes en el mundo desarrollado sigue siendo motivo de gran preocupación en Europa y América del Norte". Los principales riesgos de los bosques de esta parte del mundo incluyen incendios forestales, plagas, enfermedades y la contaminación atmosférica.

La demanda de alimentos planteada por la población en constante aumento del mundo en desarrollo se prevé que ejerza presión sobre las zonas forestales del planeta. La FAO calcula que la producción mundial de alimentos necesitará aumentar 1.8% anualmente hasta el año 2010, a fin de satisfacer el aumento de la demanda. Para lograrlo, pueden dedicarse a la agricultura alrededor de 90 millones de ha de nuevas tierras de los países en desarrollo, sobre todo en el Africa subsahariana y en América Latina.

SOFO 1997 estima que la mitad de esta cantidad de tierras probablemente se obtendrá de los bosques y, asegura: "La cuestión no es si se convertirán tierras forestales a la utilización agrícola, sino más bien cuáles superficies forestales se convertirán y si esas tierras producirán mayores beneficios al dedicarse a la producción agrícola que a los productos y servicios silvícolas".

El informe también señala las tendencias de la oferta y la demanda de maderas y de productos forestales distintos de la madera, y señala la creciente diversificación de la utilización de materias primas, mayor utilización de residuos de la madera, mayor reciclaje del papel y una eficiencia mayor en las actividades de serrería.

El informe concluye que el avance constante hacia una gestión forestal más sustentable y difundida dependerá de:

  • mejor información sobre los recursos forestales del mundo;
  • mayor valor de las superficies forestales;
  • diálogo constructivo y sostenido entre los grupos interesados; y
  • mejor coordinación entre las diversas entidades que participan en la gestión de los bosques y la utilización de sus recursos.

     

Entrevista con David A. Harcharik, Subdirector General de la Dirección de Montes de la FAO

10 de marzo de 1997

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