Campesinos capacitados en MIP evitan brotes de plagas en Indonesia


El aumento de los precios del arroz en Indonesia alcanza el 300 por ciento y las condiciones meteorológicas extraordinarias asociadas al Niño siguen ejerciendo presiones en la producción, algunos productores de arroz preocupados por su futuro y en busca de ganancias imprevistas han incrementado la aplicación de fertilizantes y plaguicidas en los campos de arroz cáscara.

Pero la FAO y los expertos indonesios en Manejo Integrado de las Plagas (MIP) han informado de la disminución del rendimiento en los campos donde se han aplicado repetidamente plaguicidas,  debido a la reproducción de la cicadela parda, una de las plagas más dañinas del arroz.
 
Indonesia: Recolección de insectos para identificarlos durante la capacitación de MIP
(FAO/15836/J.M. Micaud)

Los productores indonesios de arroz que practican el MIP pocas veces utilizan plaguicidas. (Consultar ¿Qué es el Manejo Integrado de Plagas?). En las Escuelas Agrícolas del Campo del MIP han aprendido que los insecticidas de amplio espectro rompen el equilibrio ecológico de los campos y propician la reproducción de plagas devastadoras –en particular la cicadela parda- en un medio donde hay otros insectos enemigos de ésta.

Las aplicaciones abundantes de plaguicidas eliminan los insectos depredadores que se alimentan de los que forman las plagas: libélulas, avispas, arañas, chinches de agua y muchos otros. Pero los huevecillos de la cicadela parda quedan protegidos en los tallos de las plantas. Al nacer los insectos comienzan a comerse la planta, hasta secarla. Los campos muy infestados de cicadelas pardas pueden quedar manchados, se dice que quedan “quemados”, y destruir la cosecha.

En otros terrenos vecinos, donde no se han aplicado plaguicidas –y prosperan los depredadores de las cicadelas pardas- siguen dándose bien las plantas de arroz.

Los estudios de campo revelan la relación

Peter Ooi, funcionario de la FAO, fue uno de los expertos enviados al campo a investigar los recientes brotes de cicadelas pardas. Informó: “En el Norte de Sumatra descubrimos que los brotes de cicadelas pardas ocurrían en los campos tratados con endosulfan... utilizado en un intento inútil de controlar el caracol dorado. Aunque no se consiguió eliminar el caracol, murieron muchos otros de sus enemigos naturales. Los campesinos dijeron haber encontrado  ranas e incluso serpientes muertas. Bien, llegaron las cicadelas pardas y se multiplicaron velozmente en un medio natural en el que encontraron pocos enemigos”.

Enseguida se inició la búsqueda de una relación entre los plaguicidas y las cicadelas pardas en los campos. “La investigación se puso en marcha con los estudiantes de las Escuelas Agrícolas del Campo –explica Ooi-. Se obtuvieron buenos resultados porque los agricultores que dejaron de utilizar endosulfan ya no tuvieron plagas de cicadelas pardas”.

Respecto a los brotes actuales de plagas en Indonesia, Andrew Bartlett, oficial superior del programa del MIP, afirmó: “Miles de agricultores que han recibido capacitación en materia de MIP, y cultivan arroz sin aplicar plaguicidas, en este ciclo agrícola no tuvieron problemas con las cicadelas pardas”.

El MIP se puso en marcha inicialmente en Indonesia, tras la prohibición por orden del Presidente en 1986 de utilizar 57 plaguicidas en los arrozales, y la reducción de los subsidios a los plaguicidas. Esto último le ahorró al gobierno alrededor de 120 millones de dólares EE.UU. anuales. Pero la orden presidencial tenía otro motivo: expertos del país e internacionales habían demostrado claramente que la aplicación excesiva de plaguicidas estaba haciendo volver las cicadelas pardas, que se estaban propagando como un incendio forestal y producían muchas pérdidas agrícolas.

Las aplicaciones de plaguicidas en los arrozales se intensificaron en el intento del país de alcanzar la autosuficiencia en este grano básico, objetivo alcanzado en 1984. Pero hacia fines de 1985, casi el 70 por ciento de la producción de arroz en Java (la isla más grande) estaba bajo peligro de la cicadela parda.
 
Cambodia: Instructor de MIPen el campo con los agricultores
(FAO/19629/G. Bizzarri)

Cerca de un millón de campesinos de Indonesia han recibido capacitación en materia de MIP hasta el momento, y en casi todas las aldeas de las principales zonas productoras de arroz ha habido por lo menos una Escuela Agrícola de Campo. Unos 2 700 expertos del gobierno imparten capacitación en todo el país, con otros 12 000 agricultores que se dedican a esta actividad de tiempo parcial. En el programa de las Escuelas Agrícolas los agricultores reciben de 40 a 60 horas de capacitación.

La actual crisis económica de Indonesia imprime mayor urgencia a la tarea de brindar a los campesinos una solución sostenible y a su alcance a los problemas del control de las plagas.

El Servicio Mundial de MIP de la FAO actualmente participa en proyectos en toda Asia y 
África. Las técnicas del MIP también se utilizan mucho en otros cultivos, como los de arroz y hortalizas en países de Africa Occidental como Burkina Faso, Côte d’Ivoire, Ghana y Mali, así como en los cultivos de algodón y maíz en Malawi, Mozambique, Zambia y Zimbabwe.

Según Russ Dilts, coordinador regional del programa de la FAO del MIP en Asia: “los países de toda la región asiática se encuentran en una encrucijada, tienen que escoger entre un futuro consistente en una agricultura campesina y sostenible, o volver a los sistemas fundados en los insumos, promovida por la Revolución Verde en las anteriores décadas”.

“Las presiones que sufre la producción por las sequías como las producidas por El Niño, y los subsecuentes brotes esporádicos de plagas, a menudo causados por la aplicación de plaguicidas, pondrán a prueba su visión y decisiones en los próximos ciclos agrícolas y en los años siguientes”, afirma Dilts.
 

27 de noviembre de 1998

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