La peste porcina africana en Nigeria se embate sobre la población rural


En el estado nigeriano de Benue los cerdos son animales valiosos. La carne de cerdo se consume en las bodas, funerales y otras ocasiones sociales importantes, y los cerdos son fundamentales en una dote respetable. Los grupos de familia extensos suelen criar grandes piaras de más de cien cerdos. Para la población rural pobre, este animal proporciona ingresos para pagar gastos médicos, colegiaturas, impuestos y fertilizantes.
Póster del Gobierno para llamar la atención pública sobre la PPA en Nigeria
Pero ahora, los criadores de cerdos de Benue  -donde está más del 20 por ciento de los cerdos de Nigeria-  miran impotentes cómo la peste porcina africana arrasa sus piaras. A fines de septiembre habían muerto más de 60 000 cerdos por esta enfermedad en Benue. Se informó que la epidemia ha afectado a más de dos mil fincas donde se crían estos animales, con un total de casi 80 000 ejemplares.

Produce la peste porcina africana un virus muy resistente y es una enfermedad que puede ser devastadora. Pocos cerdos sobreviven la infección y los supervivientes pueden ser contagiosos. No existe vacuna contra este mal. Sólo puede contenerse sometiendo a cuarentena a las piaras infectadas, matando a los ejemplares enfermos, los que se han recuperado y aislando las piaras que corran riesgos.

La peste porcina se propaga en África Occidental

La peste porcina africana es endémica entre los cerdos salvajes del sur y el oriente de África. En el occidente del continente se ha venido propagando constantemente en los últimos años, devastando la población de cerdos domésticos y con graves repercusiones entre las razas autóctonas y las traídas de fuera.

Tras la introducción de la enfermedad en Côte d’Ivoire en 1996, murieron por contagio 
22 000 cerdos y hubo que matar a otros 100 000 con el propósito de erradicar la enfermedad. La FAO apoyó al Gobierno mediante un Proyecto de Cooperación Técnica y en abril de 1997 se informó que la enfermedad estaba contenida. (Consúltese el Comunicado de prensa). La infección cundió también en Benin y Togo y se pusieron en marcha proyectos de cooperación técnica en 1997 y 1998 respectivamente. (Consulte Peste porcina en Benin) ASF in Benin)
 



 


En Cabo Verde la FAO estableció a principios de este año que la reciente epidemia de PPA está confinada en dos islas: Maio y Santiago. En abril se aprobó un proyecto de cooperación técnica. La enfermedad ha sido endémica por lo menos en una parte del archipiélago de Cabo Verde desde 1985. La isla de Santiago actualmente tiene cinco o seis zonas infectadas. (Consúltese la Peste porcina africana en Cabo Verde)

En Nigeria, la PPA se detectó inicialmente en los estados sudoccidentales de Lagos y Ogún y se cree que llegó al país por contactos fronterizos con Benin. En abril de 1998 se estableció un proyecto de cooperación técnica para dar apoyo al gobierno en su esfuerzo por informar al público de la enfermedad y erradicarla.

En Benue, las mujeres jefes de familia son las más afectadas por la PPA

El profesor Timothy Obi, científico invitado del EMPRES de la FAO y experto veterinario, fue a Nigeria en noviembre y encontró que la PPA se había propagado más allá de los estados de Lagos y Ogún. En un taller celebrado con las autoridades veterinarias del país, se informó que ya están infectados nueve estados.

El taller manifestó preocupación por “la seria amenaza de la enfermedad para la seguridad alimentaria en general y en especial para la población rural de bajos ingresos del país”.

Obi hizo hincapié en que la epidemia de fiebre porcina africana en Nigeria  -y en particular en el estado de Benue donde los cerdos son tan importantes para las familias de bajos ingresos-  está produciendo efectos devastadores entre las mujeres jefes de familia. “Casi todas las personas encargadas de cuidar a los cerdos son mujeres, muchas de las cuales son el sostén de sus familias. El pago de colegiaturas es una de las primeras cosas castigadas”, afirmó.

Las matanzas obligatorias sin compensación extienden la PPA

Obi afirma que uno de los motores de propagación de la PPA al aplicarse las medidas de control es la matanza obligatoria de animales infectados o en peligro, sin compensación para los propietarios. 

La posibilidad de perder animales sin obtener compensación alguna hace a los criadores responder en dos formas para reducir sus pérdidas, explicó el científico. De ser posible, apartan a sus animales de la zona infectada, los trasladan tal vez donde tengan parientes en otros estados o países cercanos. “En esta parte de África, hay lazos socioculturales que trascienden las fronteras –afirmó Obi- de modo que es relativamente fácil pasar animales por las fronteras al domicilio de otros familiares. Los animales infectados así trasladados contagian la enfermedad.”

Si no consiguen evitar las matanzas, los criadores de cerdos pueden tratar de vender o regalar carne ahumada de los animales muertos, de nueva cuenta a parientes lejanos. La carne de los animales infectados es contagiosa y los residuos de matadero consumidos por cerdos merodeadores contagian la enfermedad.

El taller recientemente celebrado advirtió que “las matanzas sin una compensación adecuada agravan la situación ya de por sí devastadora, al propagar todavía más la enfermedad por el traslado masivo de cerdos vivos y de productos de cerdo”. Se recomendó que “la compensación a los criadores de cerdos sea de preferencia en especie para que puedan restablecer sus piaras”.
 

11 de diciembre de 1998

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