La luz del sol enciende los televisores e ilumina las tiendas beduinas de noche


Los nómadas beduinos de Siria quizá pronto vean televisión con energía solar en sus tiendas del desierto. En abril de 1998 la FAO comenzó a probar la energía solar como fuente sustitutiva de electricidad para los beduinos, otorgando a cuatro familias sistemas  fotovoltaicos por un periodo de prueba de un año. Esta iniciativa forma parte de un proyecto patrocinado por los gobiernos sirio e italiano, y puesto en práctica desde el punto de vista técnico por la FAO. (Haga click aquí para obtener más información sobre este proyecto

Las praderas naturales del desierto de Siria parecen un lugar ideal para aprovechar la energía solar, pero la población nómada no ha utilizado todavía los sistemas fotovoltaicos que convierten la luz del sol en electricidad. “La principal dificultad es que estos sistemas tienen que armarse y desarmarse cada vez que se trasladan los beduinos –explica Gustavo Best, experto de la FAO en energía-. Estamos esperando noticias para saber si los sistemas han soportado este nuevo medio”.
Beduina instalando el sistema fotovoltáico de la familia.

Se eligió a un joven o una joven de cada familia para capacitarlos como encargados del sistema. Aprendieron a desarmarlo y a volver a armarlo en cada emplazamiento, a supervisar el nivel de líquido de la batería y a garantizar que el regulador de carga -que distribuye la corriente eléctrica que entra en la batería- se utilice correctamente.

 “Estos sistemas son sencillos y fáciles de utilizar, pero es importante que su mantenimiento básico sea constante  -explica Daniele Guidi, consultor de este proyecto-.  Si obtenemos resultados positivos, podremos probar las posibilidades de estos pequeños generadores de electricidad en actividades rurales remunerativas”.

Las familias beduinas del experimento acudirán a principios del año próximo a las oficinas del proyecto que están en Palmira. Allí informarán al personal de la eficiencia de los sistemas de energía solar y de su facilidad de utilización.

La energía que produce estos sistemas  -incluso en los días nublados-  basta para encender dos bombillas durante cuatro horas, y una televisión pequeña en blanco y negro por tres o cuatro horas al día. Las bombillas que funcionan con energía solar sustituyen a las lámparas de petróleo o de gas butano, que pueden ser peligrosas y necesitan que haya combustible disponible y la posibilidad de transportarlo.

 “Si la energía solar da buenos resultados con los beduinos, les ayudará a mantener su estilo nómada de vida  -explica Guidi-  que es crítico para reducir la degradación del medio ambiente de las praderas naturales asociada al sedentarismo”.

Utilizándolos correctamente y dándoles el mantenimiento adecuado, los sistemas fotovoltaicos, muy utilizados en otros medios, duran de 20 a 25 años. Un sistema apropiado para que lo utilicen diez personas en una tienda cuesta entre 700 y 800 dólares EE.UU..  Gustavo Best, experto de la FAO en energía sustitutiva, calcula que el costo de un sistema fotovoltaico para los beduinos  -que de otra forma comprarían velas, petróleo, gas butano o baterías para linternas-  se recupera después de los seis u ocho años de uso.

El proyecto ya está investigando cómo difundir estos sistemas más ampliamente, si diera buenos resultados el periodo de prueba. Una posibilidad sería establecer un sistema de microcrédito con el Banco de Desarrollo Rural de Siria, para que los nómadas puedan comprarlos. Otra posibilidad sería alquilar los sistemas por una cuota mensual.

Si los sistemas soportan la vida nómada en el desierto, otros países pronto podrían recurrir a la energía solar como fuente accesible de electricidad y renovable, para la población dedicada al pastoreo.
 

7 de diciembre de 1998

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