Crisis alimentaria en el África subsahariana por la sequía y la guerra civil


Casi 10 millones de personas necesitan ayuda de emergencia en el África subsahariana, según un informe reciente de la FAO. La grave sequía y la persistencia del conflicto civil, así como la inseguridad de muchos países de la región, han hecho desplazarse a grandes números de personas y han interrumpido la producción de alimentos. El informe enumera 16 países que están afrontando situaciones excepcionalmente graves de urgencia alimentaria.

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La situación es particularmente difícil en Angola. "Un cataclismo amenaza a Angola", explica Mwita Rukandema, economista superior de la FAO y editor del informe Situación del suministro de alimentos y perspectivas agrícolas en el África subsahariana. Desde la reanudación del conflicto en diciembre de 1998, los rebeldes de la UNITA han llevado a cabo una campaña sistemática para forzar a la población rural a emigrar a las ciudades y poblaciones que están en poder del gobierno. A continuación han aislado esas ciudades del resto del país mediante la colocación de minas terrestres y emboscando los caminos. "La perspectiva alimentaria es lúgubre" para los casi dos millones de personas desplazadas y la población urbana atrapada en esas ciudades sitiadas, según el informe. Para evitar las minas y el enfrentamiento con los soldados rebeldes, la ayuda alimentaria se está entregando principalmente por transporte aéreo, lo que vuelve más difíciles y costosas las operaciones. Hasta el momento, sólo una fracción de la ayuda alimentaria ha llegado a los que la necesitan. "Si continúa el ahorcamiento de las ciudades y poblaciones en manos de la UNITA, es casi inevitable la muerte en masa por inanición de las personas internamente desplazadas, sobre todo los niños", advierte Rukandema.

Según el informe, la situación alimentaria también es "en extremo pesimista" en Somalia, donde la falta de lluvias, las altas temperaturas y un brote de orugas militares han conducido a la séptima mala cosecha consecutiva. La escasez consecuente de alimentos y la intensificación de la lucha han hecho desplazarse a 70 000 personas hasta el momento, y el informe calcula que "más de un millón de personas afronta una grave escasez de alimentos, y más de 400 000 personas corren riesgo de morir de hambre".

En Etiopía, los cultivos sembrados a inicios de la temporada belg se han malogrado en gran parte, y el informe prevé que más de cinco millones de personas, comprendidas las 385 000 desplazadas por la guerra con Eritrea, necesitarán ayuda alimentaria urgente. En Eritrea, la guerra ha desplazado a casi 250 000 personas y unos 61 500 deportados han ingresado al país desde Etiopía. Pese a la buena cosecha de Eritrea de 1998, la situación alimentaria de estos sectores de la población es "muy difícil".

En Kenya, Uganda y Tanzania, donde la situación política es más estable, una sequía prolongada ha afectado seriamente la producción agropecuaria. La sequía ha obligado a numerosos productores de ganado del occidente de Uganda a trasladarse al norte de Tanzania, en busca de agua y pastos. La producción de cereales también se ha reducido significativamente en Sudáfrica, Botswana, Lesotho, Namibia y Zimbabwe.

Pese a todo, el informe no sólo presenta malas noticias. Anuncia que el suministro de alimentos casi en la totalidad del África Occidental, sobre todo en el Sahel, "seguirá siendo satisfactorio hasta la siguiente cosecha".

12 de agosto de 1999

 

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