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Los servicios de energía son vitales para el progreso económico y social. Sin embargo, 1.6 mil millones de personas no tienen acceso a la energía necesaria para el calor, la luz y la corriente tan bien como los beneficios de la generación incial, el desarrollo de las infraestructuras rurales y la mejora del estado urbano y rural. La bioenergía, en general, y la energía de la leña son las fuentes más importantes de energía para aproximadamente la mitad de la población del mundo que son los pobres más pobres, y que usan esta energía principalmente para cocinar. Ellos no pueden acceder a otros tipos de energía, como la electricidad o los combustibles líquidos. Muchos de los actuales usos de la bioenergía tienen su origen en varios tipos de residuos agrícolas y de la silvicultura; sin embargo, cada vez más diferentes tipos de cultivos de energía y plantaciones esperan mantener el volumen de su biomasa para la producción de energía.
El papel potencial de la bioenergía ha sido señalado más seriamente en la última década, en la que las preocupaciones globales se han relacionado con los precios de la energía, la degradación medioambiental, la privatización del sector energético y el mantenimiento de los sistemas de energía actuales empezó a aumentar. La conciencia de la necesidad de mitigar el cambio climático ha centrado su atención en la bioenergía que los países industrializados y en desarrollo, como ambientalmente aceptable, una fuente de energía rentable y localmente disponible. Así, la bioenergía ha surgido como un factor importante en las condiciones de desarrollo y medioambientales. Reconocer el papel esencial de la bioenergía en el balance energético de los primeros veinte siglos significa comprender su impacto significativo en la agricultura y en el desarrollo rural.
Key issues (disponible en inglés)
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