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La agricultura orgánica constituye una parte cada vez más importante del sector agrícola; sus ventajas ambientales y económicas han atraído la atención de muchos países. La reducción del apoyo gubernamental a los insumos agrícolas brinda una oportunidad de conversión de sistemas agrícolas de bajos insumos en sistemas de agricultura orgánica más productivos. La diversificación biológica resultante de los sistemas orgánicos aumenta la estabilidad del ecosistema agrícola y brinda protección contra la tensión ambiental, lo que a su vez aumenta la capacidad de adaptación de las economías agrícolas. La demanda de alimentos y fibras de producción orgánica por parte de los consumidores y la exigencia de un desarrollo más sostenible que plantea la sociedad ofrecen nuevas oportunidades a agricultores y empresas de todo el mundo.
La agricultura orgánica también plantea desafíos nuevos para la FAO. En particular, los Estados Miembros necesitan asesoramiento e información sobre las posibilidades que ésta tiene de contribuir a la calidad del medio ambiente, la generación de ingresos y la seguridad alimentaria. Una elección informada respecto de la agricultura orgánica, dentro de una gama de opciones agrícolas sostenibles pondría a los Gobiernos en condiciones de orientar su investigación y sus actividades de extensión y de aprovechar las oportunidades comerciales disponibles en el ámbito nacional e internacional.
La agricultura orgánica:
- Eleva la productividad de los sistemas agrícolas de bajos insumos;
- proporciona oportunidades comerciales;
- brinda la ocasión de descubrir, combinando los conocimientos tradicionales con la ciencia moderna, tecnologías de producción nuevas e innovadoras;
- fomenta el debate público nacional e internacional sobre la sostenibilidad, generando conciencia sobre problemas ambientales y sociales que merecen atención.
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