Vías de la Sostenibilidad

Huella del despilfarro de alimentos

Según proyecciones de la FAO, atendiendo a las tendencias actuales de la producción y el consumo, la producción mundial de alimentos debería incrementarse en un 60 por ciento hasta el año 2050 para satisfacer la demanda de alimentos de una población cuyo número de individuos registra aumentos en todo el planeta. Sin embargo, más de un tercio de los alimentos que se producen hoy en día se pierde o desperdicia. Por pérdida de alimentos se entiende la disminución de la masa alimentaria comestible que ocurre en la cadena trófica durante las etapas de producción, poscosecha y elaboración, principalmente en los países en desarrollo. El desperdicio de alimentos —síntoma del estilo de vida consumista de los países desarrollados— se refiere al descarte de alimentos en el comercio minorista o por los consumidores. Las pérdidas y desperdicio representan una oportunidad desaprovechada para el logro de la seguridad alimentaria y tienen un alto precio ambiental.

El beneficio que derivaría de la evitación de las pérdidas y desperdicio de alimentos es en realidad mayor que la ganancia que se obtendría contrayendo la «huella» de ambos fenómenos. Por ejemplo, la adopción de sistemas más eficientes que permitan reducir bien las pérdidas o el desperdicio se traducirá probablemente también en una menor emisión de gases de efecto invernadero, en parte directamente dado que las materias que se pierden o desperdician normalmente generan emisiones de metano durante la eliminación de los residuos; y asimismo indirectamente, puesto que la reducción de las pérdidas y desperdicio puede conducir a rediseñar los eslabones críticos de las cadenas de suministro y los modelos del comercio minorista. Esto a su vez redundará en un menor consumo energético a lo largo de la cadena trófica y por consiguiente en menores emisiones de gases de efecto invernadero. Por lo general, unas pérdidas y desperdicio exiguos se asocian con un aprovechamiento más eficiente y, en último término, con un reciclado más eficaz de los recursos y con necesidades más contenidas en cuanto a transporte y almacenamiento en zonas distantes: todos estos factores conducen a ahorros de capital natural, a un uso más moderado de los recursos y a menores emisiones de gases de efecto invernadero. Por lo que respecta al aumento de la seguridad alimentaria, comprendida la disponibilidad, acceso y aprovechamiento de los alimentos, la reducción de las pérdidas y desperdicio también se puede lograr si se controlan ciertos factores de pérdida, por ejemplo incrementando el abastecimiento local en los países menos desarrollados o fomentando programas gracias a los cuales los alimentos que hubieran podido desperdiciarse en el comercio minorista se destinan específicamente a la ayuda alimentaria.

Hasta la fecha, ningún estudio ha analizado el impacto ambiental resultante de las pérdidas y desperdicio mundiales de alimentos. Este proyecto ha producido el primer indicador mundial  de la huella del despilfarro de alimentos para cuantificar las repercusiones de los alimentos —perdidos o desperdiciados— que se cultivan pero no se consumen en el ambiente y la economía con vistas a asesorar en la adopción de decisiones a lo largo de la cadena trófica.

El propósito del proyecto sobre la huella del despilfarro de alimentos es offrecer un cuadro más completo posible de la huella ambiental mundial de ambos fenómenos, haciendo particular hincapié en sus efectos en los suelos, el agua, la biodiversidad y el cambio climático. El objetivo es dar mayor exactitud a la discusión sobre los impactos ambientales que resultan de ambos fenómenos ofreciendo una base de conocimientos coherente en la que será posible fundamentar los futuros debates políticos que se desarrollarán en este campo (véase la Nota del concepto 1);

Los principales resultados del proyecto son:

  • La primera fase del proyecto FWF estimó el carbono, el agua, el suelo y la biodiversidad incorporados en el despilfarro de alimentos utilizando los mejores datos disponibles (véase el Informe reumido, el Informe técnico y el Power Point);
  • Una guía para la reducción del desaprovechiamento de alimentos ha sido creada, con ideas para reducir, reusar y reciclar alimentos desperdiciados;
  • Las mejores prácticas se recogieron a través de una base de datos pública a la cual contribuyeron organizaciones y expertos en despilfarro de alimentos mediante aportación de datos directamente a la base de datos;
  • A partir de la base de la base de datos se está elaborando un Conjunto de Instrumentos para Reducir el Despilfarro de Alimentos, con sugerencias para reducir, reutilizar y reciclar el despilfarro de alimentos;
  • La segunda fase del proyecto FWF está definiendo métodos para la valoración económica de los costos ambientales y sociales del despilfarro de alimentos (véase la Nota de concepto 2). Entre el 21 de octubre y el 24 de noviembre de 2013 se ha llevado a cabo el fórum electrónico en Costos Totales del Desperdicio de Alimentos de dónde en base a los señalizaciones de los asociados se ha desarrollado el “Marco de la contabilidad del costo total de los alimentos”. Más de 245 personas se han registrado y las discusiones llevadas a cabo han confirmado el desafío metodológico involucrado con la contabilidad del costo total. Además se cuenta con conocimiento experto obtenido en ocasión de los reuniones interpersonales organizadas por la “Natural Capital Coalition” en enero de 2014;
  • El resultado de este proyecto ha sido presentado durante la Conferencia Regional FAO para Europa el 2 de abril de 2014, que incluye en su agenda una mesa redonda ministerial acerca de la pérdida de alimento y agua. Las publicaciones que  presentan los resultados detallados de la contabilidad de los costos totales del desperdicio de alimentos y los costos y beneficios totales de las medidas de reducción del desperdicio de alimentos serán difundidas en breve. 

El objetivo final de este proyecto es transmitir la idea de que las inversiones en la reducción del despilfarro de alimentos es el paso más lógico en la búsqueda de una producción y consumo sostenibles, incluida la seguridad alimentaria, el cambio climático y otros efectos negativos para el medio ambiente. 

 

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