Bolivia

Fuente: FAO-Forestry. Cláusula de exención de responsabilidad.
Version: 2000
Geografía y población
La República de Bolivia, situada en el Hemisferio Sur del continente
americano, está comprendida entre los paralelos 10° 23' y 22° 53' S de
latitud y entre los meridianos 69° 28'y 57°33' W. Limita al norte y al este
con Brasil, al sur con Argentina y Paraguay, al oeste con Perú y Chile. La superficie
total del país es de 1 098 580 km2. En 1997 se cultivaban 2 250 000 ha (2 000
000 ha en cultivos anuales y 250 000 ha en permanentes) de una superficie cultivable
estimada en unos 25,9 millones de ha. Política y administrativamente, el territorio está
dividido en nueve departamentos.
Los Andes en Bolivia están compuestos por dos Cordilleras paralelas:
la Cordillera Occidental y la Cordillera Oriental. Entre estas dos cordilleras se sitúa
el Altiplano (254 392 km2), una depresión relativamente llana, compuesta
fundamentalmente por depósitos procedentes de la erosión hídrica y eólica de las
montañas circundantes, con una altitud que varía entre los 3 600 y los 3 800 m y que
sólo se ve interrumpida ocasionalmente por pequeñas elevaciones. Al este de la
Cordillera Oriental se sitúa la Región de los Valles (160 162 km2), compuesta
en el norte por una zona de selva húmeda con valles profundos y escarpados acantilados,
denominada Yungas y al sur por fértiles valles poco encajados con pendientes
suaves y altitudes entre los 1 800 y casi 3 000 m. En estos últimos se encuentran las
denominadas ciudades jardín de Cochabamba, Sucre y Tarija. El Oriente (684 007 km2),
en la zona norte y este del país, está compuesto por llanos aluviales, grandes zonas
inundables, zonas húmedas, sabana y bosque tropical. En su extremo sur se encuentra el
Chaco boliviano.
Bolivia contaba en 1997 con una población total de 7 774 000
habitantes, con una densidad media de 6,7 hab/km2, de los cuales el 38% era
población rural. El crecimiento demográfico anual medio en el período 1990-97 fue del
1,9%. La actividad agraria ocupaba un 45% del total de la población activa, y contribuía
en 1995 con un 18,3% al PBI del país, sin tener en cuenta el sector de la industria
agroalimentaria asociada. La agricultura campesina, que se concentra principalmente en las
regiones altiplánicas y valles, abarca más del 40% de la superficie cultivada del país
e involucra cerca del 80% de la población rural, generando aproximadamente más del 60%
del valor bruto de la producción agrícola en el que se incluyen la mayor parte de los
productos básicos de consumo.
Clima y recursos hídricos
Clima
Bolivia posee una graduación de la temperatura que varía desde
las tierras bajas ecuatoriales hasta el frío ártico. En los Andes, la temperatura y la
lluvia varían fundamentalmente con la altitud y los vientos fríos barren el Altiplano
con escasa variación entre el verano y el invierno. Las temperaturas medias varían entre
7 y 11 ° C, pero las temperaturas en invierno son inferiores a
los 0 ° C, con noches frías durante todo el año. Más al
norte, el Lago Titicaca tiene un importante efecto moderador sobre las temperaturas. La
lluvia es escasa y proveniente en su mayor parte de las tormentas de verano que se
producen entre diciembre y enero. La precipitación anual media varía de 300 mm en el
Altiplano Sur a 550 mm en el Altiplano Norte.
En contraste con los cielos despejados y el ambiente claro del
Altiplano, las nubes húmedas procedentes de la Amazonia llenan los valles de las Yungas a
lo largo del año, dejando una atmósfera húmeda. Las temperaturas medias en este área
varían entre los 16 y los 19 ° C; la precipitación media es
de 1 350 mm anuales, con más intensidad entre los meses de diciembre y febrero. Los
Valles del sur tienen menor precipitación que las Yungas y temperaturas más cálidas.
En los bajos llanos del Oriente el clima es cálido (temperaturas
medias entre 23 y 25 ° C en el sur y 27 °
C en el norte). Los vientos fríos ocasionales, llamados surazos soplan desde el
sur, cargados con arena y polvo, bajando las temperaturas de una forma repentina. La
precipitación media varía de 1 000 a 1 750 mm del sur al norte respectivamente, con un
marcado máximo en los meses de diciembre y enero.
Recursos Hídricos
La precipitación media anual en Bolivia es de 1 124 mm, que
suponen un aporte de 1 235 km3/año. Los RHTR se estiman en torno a los 628 km3/año.
El sistema hidrográfico de Bolivia se divide en tres grandes vertientes: Amazonas, río
de la Plata y la Cuenca cerrada del Altiplano, cuyas principales características se
detallan en la siguiente Tabla.
Principales vertientes hidrográficas de Bolivia
| Vertiente |
Principales
ríos |
Superficie
drenada(1) (km²) |
Escorrentía
media anual (km³) |
Rendimiento
específico (mm/año) |
| Amazonas |
Madre de Dios, Orthon, Abuna,
Beni, Grande, Mamoré e Itenez |
887 990 |
572 |
648 |
| Plata |
Pilcomayo, Bermejo, San Juan y
Paraguay |
234 648 |
47,5(2) |
202 |
| Altiplano |
Desaguadero, Lago Titicaca,
Poopó, Salares de Uyuni y Coipasa |
191 293 |
14,7 |
77 |
| Total |
|
1 366 400 |
627,8(2) |
288 |
(1) superficie de todas aquellas cuencas que comparte Bolivia. La superficie en
territorio boliviano es 1 098 580 km2. (2) De este caudal, aproximadamente 23,5
millones de m3 en la cuenca de la Plata y 2,5 millones de m3 en la
cuenca del Parapeti-Izozog se infiltran para recargar el río Paraguay.
La cuenca amazónica de Bolivia, limitada en el norte por el río Abuna
en la frontera con Brasil, corresponde a la mitad superior de la cuenca del río Madeira,
una parte de la cual pertenece a Perú (12%) y otra a Brasil (16%). El río Madeira está
formado por la confluencia de cuatro grandes ríos: Madre de Dios, Beni, Mamoré e Itenez.
El río Parapeti, nacido en los Andes, desemboca en la depresión de los Bañados de
Izozog donde evapora gran parte de sus aguas y comunica en época de grandes crecidas con
el río San Miguel, perteneciente a la cuenca del río Madeira. Buena parte de este aporte
se convierte en inflitración que recarga la cuenca del río Paraguay.
La cuenca del río de la Plata en Bolivia puede ser dividida en tres
grandes subcuencas. La del río Paraguay, propiamente dicha, se extiende en la llanura
oriental en el sudeste de Bolivia, donde la infiltración es alta. Dos afluentes
importantes del río se sitúan en el sudeste: el río Pilcomayo y el río Bermejo, que
comprende el río Grande de Tarija.
Dos sistemas hidrológicos separados conforman la cuenca endorreica del
Altiplano: el lago Titicaca, que desagua en el Lago Poopó por medio del río Desaguadero
y se comunica con el Salar de Coipasa en épocas excepcionales de crecidas y el Salar de
Uyuni.
Bolivia tiene cuencas compartidas con sus países limítrofes en las
tres vertientes, aunque los mayores aportes provienen de la cuenca del río Madeira,
principalmente por los ríos Madre de Dios y Orthon procedentes de Perú, y los ríos
Itenez o Guaporé y Abuna, procedentes de Brasil. También la cuenca endorreica del Lago
Titicaca es compartida con Perú, así como las cuencas de los ríos Bermejo y Pilcomayo
(Argentina y Paraguay) y Paraguay (Brasil), en la vertiente del río de La Plata, aunque
los aportes son mucho menores en estas últimas cuencas.
En lo relativo a las aguas subterráneas, en la cuenca hidrogeológica
del Altiplano se localizan una serie de acuíferos con descarga hacia el Lago Titicaca, el
Lago Poopó y el Salar de Uyuni. Los que descargan hacia el Lago Titicaca presentan
mejores condiciones hidrogeológicas y contienen volúmenes importantes de agua de buena
calidad química. Esta calidad empeora en la región de Oruro y el Lago Poopó y en el
área de influencia del Salar de Uyuni. En los Valles Interandinos, los acuíferos son de
carácter libre en los aluviones de los valles tributarios y confinados en los depósitos
lacustres y fluviolacustres. En los últimos años se ha intensificado la perforación de
pozos para riego. Finalmente, en los Llanos y en el Chaco, el potencial subterráneo es
muy variable.
La recarga media anual, por medio de los ríos y quebradas se estima
entre 21 y 29 millones de m3 y las reservas de agua subterránea estarían en
torno a los 100 millones de m3.
Lagos y Embalses
Dentro de la cuenca endorreica del Altiplano se encuentra el
Sistema Titicaca-Desaguadero-Poopó-Salar de Coipasa (Sistema TDPS), compuesto por los
Lagos Titicaca y Poopó, el río Desaguadero que une los dos anteriores y el Salar de
Coipasa. Este último representa un sistema endorreico separado, excepto en años húmedos
que tiene conexión con el Lago Poopó. El Lago Titicaca tiene una superficie inundada de
8 400 km2, con un volumen embalsado de 932 km3 para la cota media
del lago (3 810 m). El lago presenta una oscilación anual característica en torno a 1 m,
con un máximo en abril y mayo y mínimo en diciembre-enero. En lo que respecta al Lago
Poopó, para la cota 3 686 m ocupa una superficie inundada de 1 723 km2.
Por otro lado, existen 5 grandes embalses en Bolivia, dedicados
fundamentalmente a la generación de energía eléctrica.
Figura 1: Extracción del agua en Bolivia.
Extracción total: 1 240 millones de m3 en 1987.

Extracción del agua
En 1987 la extracción total del agua se estimaba en 1 240 millones
de m3, de los cuales el 10% se dedicaba al uso doméstico, el 5% a la industria
y el 85% restante a la agricultura, tal y como se muestra en la figura 1.
En 1992, el 40% de la población carecía del servicio de
abastecimiento de agua potable, siendo este porcentaje del 76% en el sector rural
(poblaciones de menos de 2 000 habitantes). En el caso del saneamiento, estos mismos
porcentajes eran del 57% y 82%, respectivamente. La baja cobertura en el saneamiento
básico y el abastecimiento de agua potable a la población, especialmente en el caso de
la población rural, ha provocado que las principales enfermedades que sufre la población
y la alta mortalidad infantil estén relacionadas con el agua (diarreas, malaria, fiebre
tifoidea, cólera, etc.).
En las grandes ciudades, y como consecuencia del crecimiento
demográfico que ha experimentado Bolivia en estas dos últimas décadas, existe una
competencia importante entre el consumo doméstico y el riego, ya que los primeros han
conducido al abandono de sistemas de riego al tener que emplearse sus aguas para el
abastecimiento de la población. De la misma forma, existen conflictos debidos a la
contaminación provocada por los relaves y vertidos procedentes del sector minero e
industrial y su posterior uso para abastecimiento y agricultura.
Desarrollo del riego y el drenaje
Con la llegada a Bolivia de la denominada Misión Mexicana
(Comisión Nacional de Irrigación de México), a partir de 1938, de forma conjunta a la
organización de una sección dependiente del Ministerio de Agricultura (Dirección
General de Riegos), se comenzaron a planificar las obras más necesarias en el desarrollo
del riego. Se construyeron en esta época los dos únicos sistemas de riego públicos que
hasta ahora existen: La Angostura y Tacagua, finalizados en 1944 y 1961 respectivamente,
de los que no se lograron concluir los sistemas complementarios de drenaje, obras
singulares y caminos.
Producida la Reforma Agraria en 1953, se iniciaron algunas pequeñas
obras de regadío. Posteriormente, en 1966 se creó una unidad descentralizada, el
Servicio Nacional de Desarrollo de Comunidades, que se encargó de construir pequeñas
obras de riego con fondos provistos por el USAID, el Gobierno y el aporte campensino con
mano de obra y materiales de construcción locales. Al mismo tiempo, se creó en el
Ministerio de Agricultura la División de Suelos, Riegos e Ingeniería, como entidad
promotora, reguladora, coordinadora y ejecutora de la política de desarrollo rural del
país. En 1975, dicha sección pasó a denominarse Dirección de Ingeniería Agrícola y
en 1980 tomó la denominación de Dirección Nacional de Cuencas Hidrográficas, con
departamentos técnicos de suelos, riegos e ingeniería que prestaban asistencia técnica
al sector público agropecuario y a entidades privadas. Sin embargo, el desarrollo mayor
del riego en Bolivia ha tenido lugar en los proyectos de riego a pequeña escala, también
denominado localmente micro riego.
La superficie potencial de riego en Bolivia, teniendo en cuenta la
aptitud del clima, suelos y recursos hídricos, se estima en aproximadamente 2 millones de
ha. Las principales limitaciones al desarrollo del riego en Bolivia son de carácter
técnico (disponibilidad hídrica, fisiografía irregular y topografía accidentada,
altitud y clima), social (capacitación, capacidad técnica y participación de los
usuarios), institucional (ausencia de una institución central de planificación y
normativa y ausencia de instituciones de formación de técnicos) y económico-financiera.
Según el Inventario de los Sistemas de Riego del PRONARYD (Programa nacional de Riego y
Drenaje) en 1991, la superficie con aptitud para el riego para rehabilitar o transformar a
medio plazo, se estimaba aproximadamente en 260 000 ha, de las cuales se considera que
sería necesario rehabilitar una superficie cercana a las 63 000 ha.
Se pueden distinguir tres tipos diferentes de riego en Bolivia:
públicos, mixtos y privados. Existen sólo dos sistemas de riego públicos: La Angostura
(Valle de Cochabamba), con 5 500 ha) y Tacagua (Oruro), con 4 000 ha, en los cuales el
estado se encarga de las labores de operación y mantenimiento. Ambos se riegan a partir
de pequeñas presas y redes de canales en tierra para el riego por superficie. El número
de usuarios se estima en 6 000 y 1 000 respectivamente y la eficiencia total del riego se
estima entre el 20 y 30% en el primero y menor del 20% en el segundo.
La superficie de los sistemas mixtos, en los que además de los
usuarios existen otras instituciones externas que comparten los costos de operación y
mantenimiento, se ha incrementado notablemente en las últimas dos décadas, gracias a la
presencia de fondos externos de financiación. Los sistemas más importantes han sido:
Huarina en La Paz (3 800 ha), la rehabilitación de Punata-Tiraque en Cochabamba (5 000
ha), Culpina en Chuquisaca (1 200 ha), Totora Khocha (3 500 ha) y Laka Laka (800 ha) en
Cochabamba.
Ahora bien, la mayor superficie puesta en riego en Bolivia corresponde
al riego privado a pequeña escala, constituido generalmente por simples derivaciones de
una corriente superficial con sistemas de distribución por canales y acequias en tierra.
La mayor parte de estos trabajos han consisitido en la rehabilitación y mejora de los
sistemas tradicionales ya existentes a bajo coste (una media de 500 $EE.UU./ha). Estas
mejoras se han llevado a cabo generalmente con una contribución aproximada del 50% de los
costes de la inversión por parte de las comunidades, en trabajo y materiales locales. Los
beneficiarios de estos sistemas se han unido en Comités de Usuarios y toman la
resposabilidad en las operaciones.
Los sistemas más típicos varían de 10 a 500 ha con 0,5 a 1 ha
regadas por familia. En estos sistemas, la eficiencia es muy baja (entre el 10 y 20%) y
las operaciones de operación y mantenimiento se hacen generalmente a través de un Juez
de Aguas o una comunidad de usuarios. De las cerca de 129 00 ha que se encuentran
inventariadas en 1999 como superficie bajo riego de verano en Bolivia, se estima que la
mayor parte son regadas a partir de aguas superficiales (presa de derivación o toma
directa), mientras que una pequeña parte se riega a partir de aguas subterráneas (pozos
y galerías filtrantes), tal y como se muestra en la figura 2. Dentro de otro tipo de
captaciones se incluyen manantiales, obras sin toma, trincheras, poteos, etc.
Figura 2: Origen del agua de riego en
Bolivia. PRONAR, 1999.

En cuanto a las técnicas de riego más utilizadas, se puede decir que
la utilización del riego por aspersión y riego localizado es anecdótica y la práctica
totalidad del área puesta en riego se realiza por superficie, principalmente por surcos e
inundación.
Los principales cultivos en riego del Altiplano son patatas, coca,
quinúa y otros cereales; en los Valles se cultivan el maíz, frutales, hortalizas,
cereales, legumbres y patatas, mientras que en Los Llanos se está desarrollando una
agricultura comercial con buenas perspectivas futuras (caña de azúcar, algodón, soja,
café, etc,), especialmente para cultivos destinados a la exportación. Dada la dominancia
de los cultivos dedicados al autoabastecimiento, la producción para la comercialización
es muy baja obligando a la importación de numerosos productos, especialmente de cereales.
Entorno institucional
Las principales instituciones encargadas del riego son:
- Comité Inter Institucional de Riego, formado en 1991 y compuesto por
una representación del Gobierno, la Cooperación Internacional y Organizaciones No
Gubernamentales, con el propósito de coordinar de forma coherente una estrategia nacional
para el manejo de los recursos hídricos con fines de riego.
- Dirección Nacional de Riego y Drenaje, creada en 1995, e integrada por
las Subsecretarías Nacional de Agricultura, Inversión Pública y Financiamiento Externo
(SNH), Recursos Naturales y Medio Ambiente SNRNMA y por dos representantes del Comité
Inter Institucional del Riego (CIIR). Actúa como Secretario Ejecutivo el Director
Nacional de Riego de SNAG. Bajo la Unidad Operativa de esta Comisión Gestora existe un
equipo de consultores requeridos para la preparación del PRONARYD (Programa Nacional de
Riego y Drenaje).
- Secretaría Nacional de Desarrollo Rural y del Programa de Desarrollo
de Comunidades Rurales (PDCR).
La organización del abastecimiento de agua y el saneamiento ha sido
reagrupada bajo un único ministerio, al cual se le ha dado la responsabilidad en la
totalidad del país. Tiene una función de política y regulación. La tendencia general
es de descentralización hacia Corporaciones Regionales de Desarrollo. Éstas, a su vez,
tienen Unidades o Gerencias de Saneamiento Básico, responsables de la formulación de
planes y programas departamentales, especialmente en las ciudades más pequeñas y áreas
rurales, suministrando asistencia técnica, implemetanmdo las políticas y estrategias
nacionales en el sector, participando en el diseño e implementación de proyectos y
llevando a cabo otras funciones de seguimiento y supervisión. En el ámbito local, el
abastecimiento y saneamiento son gestionados por las propias municipalidades, que en
ocasiones son gestionadas por empresas privadas o cooperativas.
El Fondo Nacional de Desarrollo Regional ha financiado proyectos en
ciudades de tamaño medio. El Fondo de Inversión Social también concede ayudas en áreas
con una justificación social, para proyectos de abastecimiento de agua y saneamiento en
áreas rurales y zonas urbanas de bajos ingresos.
El Ministerio de Energía e Hidrocarburos es responsable de la
política energética y en las operaciones de regulación. Autoriza la construcción de
nuevas centrales, da concesiones y regula las operaciones de las empresas
hidroeléctricas.
Existe un Anteproyecto de Ley de Aguas, que tiene por objetivos la
inventariación de los recursos hídricos, el aprovechamiento múltiple planificado y
sostenible de las aguas, la gestión integral del recurso como bien público, así como el
control de la calidad de las aguas. Además, incluye aspectos del marco instiotucional
necesario, la planificación y el papel del Estado, las organizaciones de usuarios y
aquellos organismos que participan del manejo de los recursos hídricos. En 1996, este
documento se sometió a consulta de los diferentes sectores involucrados y hasta la fecha
no se ha publicado dicha ley.
En el marco de dicha ley, se publicó la Resolución 1 (Marzo 1998),
que aprueba el Reglamento de aguas para riego. En dicho Reglamento se regula el derecho de
usar y aprovechar las aguas para riego mediante concesión administrativa, otorgada por la
Superintendencia de Aguas, la distribución de agua en sistemas de es de exclusiva
responsabilidad de sus usuarios o asociados. Todos los usuarios, de acuerdo al propio
contexto de gestión de su sistema de riego, tienen la obligación de ejecutar las obras
necesarias para regular las corrientes o depósitos, para tomar y distribuir las aguas y
para mejorar la estabilidad de las estructuras en general, a fin de obtener el buen manejo
y mejor aprovechamiento del recurso.
Tendencias en la gestión de los recursos hídricos
La estrategia de desarrollo de los recursos hídricos contempla
como principales objetivos la actualización de las disposiciones legales, el
fortalecimiento de la estructura institucional, que facilite la ejecución y coordinación
de las actividades relacionadas con los recursos hídricos, el establecimiento de sistemas
de operación y manejo en el ámbito de las cuencas hidrográficas, la capacitación del
personal relacionado con el sector, así como la participación de la población en el uso
sustentable del recurso hídrico.
El mayor potencial para un desarrollo inmediato del riego se encuentra
en la mejora y expansión de los pequeños sistemas de riego ya existentes. La mejora de
los ingresos de las comunidades deprimidas mediante la rehabilitación y ampliación de
los sistemas ya existentes, a partir de sistemas con un diseño sencillo a bajo costo,
constituye una de las alternativas de mayor impacto social, con beneficio potencial a un
número significativo de la población. El Banco Mundial considera que en el Altiplano las
pérdidas por sequía justifican por sí solas inversiones en riego del orden de 500
$EE.U./ha, sin tener en cuenta el beneficio de la mayor productividad agrícola, apertura
de época de cosechas y ampliación de productos derivada de la disponibilidad de agua.
También se considera rentable la construcción de pozos profundos en
las zonas de los Valles Interandinos. Además se prevé que los rendimientos de los
principales cultivos del país pueden incrementarse significativamente con el riego (papa
en el Altiplano, maíz y hortalizas en Valles Interandinos y maíz y soja en el Chaco).
En el Altiplano, sin tener en cuenta la disponibilidad de agua, debido
a las bajas temperaturas del resto del año, el cultivo sólo puede tener lugar durante el
verano. Por tanto, aunque el riego no puede incrementar la intensificación de los
cultivos, su papel más importante es asegurar el crecimiento del cultivo en años o
períodos de sequía, además de dar la posibilidad de regar pastos artificiales
(fundamentalmente alfalfa), reduciendo de esta forma los problemas derivados del
sobrepastoreo de los pastos tradicionales, y en ciertas áreas permite el cultivo de
productos con un mayor valor añadido, como es el caso de la hortalizas. El riego en los
Valles y Oriente, sin embargo, tiene un potencial productivo mucho mayor ya que el riego
permanente permite una mayor intensificación de los cultivos (dos y hasta tres cultivos
por año), así como una mayor flexibilidad para adaptar las épocas de
cosecha.
Principales fuentes de información
Secretaría Nacional de Agricultura y Ganadería. 1996. El Agro
Boliviano. Estadísticas Agropecuarias 1990-1995. Dirección Nacional de
Planificación Sectorial, Departamento de Información y Estadísticas Sectoriales.
Ministerio de Desarrollo Económico de la República de Bolivia. La Paz. 272 p.
Instituto Nacional de Estadística. 1996. Anuario Estadístico de
Bolivia 1995. Ministerio de Hacienda de la República de Bolivia. La Paz. 460 p.
Roche M-A., Fernández C., Aliaga A., Rivera J., Peña J., Salas E.,
Montano J.L., 1992. Balance hídrico superficial de Bolivia. CONAPHI-Bolivia-ORSTOM-UNESCO-IHH-SENAMHI.
La Paz.
Secretaría de Medio Ambiente. 1996. Situación de los recursos
hídricos en Bolivia. Informe Final. Secretaría Nacional de Recursos Naturales y
Medio Ambiente. Ministerio de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente. La Paz.
JICA (Japón)-Ministerio de Desarrollo Humano (Bolivia). 1996. Estudio
de desarrollo de aguas subterráneas en áreas rurales de la República de Bolivia.
Informe Final (Borrador). Secretaría Nacional de Participación Popular.
Sub-Secretaría de Desarrollo Urbano. Dirección Nacional de Saneamiento Básico. La Paz.
Banco Mundial. 1992. Bolivia Agricultural Sector Review. Country
Department III. Latin America and the Caribbean Regional Office. Washington D.C. 101 p.
FAO. 1995. Bolivia. Programa Nacional de Riego y Drenaje. Informe de
Preparación. Dirección del Centro de Inversiones. Roma. 65 p.
UNEP, División de Aguas Continentales. 1996. Diagnóstico Ambiental
del Sistema Titicaca-Desaguadero-Poopó-Salar de Coipasa (Sistema TDPS). Bolivia-Perú.
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente-OEA. Departamento de Desarrollo
Regional y Medio Ambiente - Gobierno de Bolivia - Gobierno de Perú. Washington
D.C. 192 p.
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