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Argentina

Año: 2015 Fecha de revisión: -- Tipo de revisión: --

Informe regional: América del Sur, Centroamérica y Caribe

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Geografía, clima y población

Geografía

La República Argentina está situada en el extremo sur del continente americano. La superficie continental se extiende a lo largo de 3 700 km entre los 21°46’S y 55°03’S de latitud y los 53°38’W y 73° 35’W de longitud. El país limita al noroeste con el Estado Plurinacional de Bolivia, al nordeste con Paraguay, al este con Brasil, Uruguay y el Océano Atlántico, al sur con Chile y al oeste con la Antártida y Chile. Su superficie total es de 3 761 274 km2, de los cuales 2 791 810 km2 corresponden al Continente Americano (2 780 400 km2 sin considerar la Capital Federal y las Islas Malvinas) y 969 464 km2 al Continente Antártico (incluyendo las islas Orcadas del Sur) y a las islas australes (Georgias del Sur y Sandwich del Sur). Administrativamente, el país lo integran 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Su superficie cultivable se estima en torno a los 174 millones de ha, de las cuales en 2012 se cultivaban 40 millones de ha (39 millones de ha de superficie arable y 1 millón de ha de cultivos permanentes) (Tabla 1).


Argentina se divide en cuatro grandes regiones geomorfológicas: los Andes, el Norte, la Pampa y la Patagonia. La Cordillera de Los Andes se extiende a lo largo de la parte occidental del país. El Norte se sitúa entre el límite norte del país y la Pampa y está compuesto por las sub-regiones de El Gran Chaco y Mesopotamia, esta última entre los ríos Uruguay y Paraná. La llanura central o Pampa está limitada al sur por el río Colorado y al este por el Océano Atlántico, extendiéndose por el oeste hasta el piedemonte de la Cordillera de los Andes y al norte hasta el Gran Chaco. Finalmente al sur, desde el río Colorado hasta Tierra del Fuego, se extiende la Patagonia.

Clima

Las diferencias latitudinales de Argentina, la Cordillera de los Andes y a la influencia moderadora de los Océanos Atlántico y Pacífico determina una amplia variabilidad climática, desde el clima subtropical húmedo en su parte norte hasta el clima frío en el sur o el polar en las altitudes más elevadas de la Cordillera, con predominio del clima templado en la mayor parte del territorio.

Pueden registrarse precipitaciones con rangos anuales que oscilan entre los 7 000 mm en los bosques de los Andes patagónicos y los 50 mm en ciertas zonas de las provincias de San Juan y La Rioja. Asimismo, suelen registrarse fuertes variaciones entre año y año, lo que conlleva problemas de sequías o inundaciones. Con excepción de la llanura pampeana, donde la variabilidad estacional de las precipitaciones es escasa, la época de lluvias al norte del río Colorado se produce en primavera y verano (septiembre a marzo), en tanto que al sur se origina en invierno (junio a septiembre).

El país presenta tres grandes regiones climáticas: húmeda, semiárida y árida, separadas por las isoyetas de 800 y 500 mm respectivamente:

  • La región húmeda abarca un 24 por ciento de la superficie total del país, con precipitaciones que superan los 800 mm por año. Comprende las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones, parte de Formosa y el Chaco, Santa Fe, Córdoba y la mayor parte de la de Buenos Aires. Además incluye la selva tucumano-oranense (en Tucumán, Salta y Jujuy) y los bosques andino-patagónicos.
  • La región semiárida ocupa el 15 por ciento de la superficie argentina, donde las precipitaciones oscilan entre 500 y 800 mm anuales. Abarca parte de las provincias de Formosa y Chaco, Santiago del Estero, Salta, Jujuy, Tucumán, Córdoba, San Luis, La Pampa y Buenos Aires, donde duran-te buena parte del año el déficit hídrico obliga a complementar con riego la oferta natural de agua para el desarrollo de determinados cultivos.
  • La región árida comprende el 61 por ciento de la superficie total continental de la Argentina, donde las precipitaciones no superan los 500 mm anuales. Abarca parte de las provincias de Jujuy, Salta, Córdoba, San Luis, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, La Pampa, Buenos Aires, Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, y la totalidad de La Rioja, San Juan y Mendoza. Provincias que se caracterizan por tener una baja densidad poblacional y explotaciones agrícolas que requieren riego integral.

Población

En 2013 la población total del país ascendía a 41 446 000 habitantes, de los cuales el 7 por ciento era población rural (Tabla 1). La densidad de población promedio es de 15 habitantes/km2, variando de 0.1 hab/km2 en Tierra del fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur hasta 14 455 hab/km2 en Buenos Aires (Capital Federal). Durante el período 2003-2013, la población creció con una tasa promedio del 0.9 por ciento anual.

En 2012, el 99 por ciento de la población tenía acceso a fuentes mejoradas de agua potable (99 y 95 por ciento en áreas urbanas y rurales respectivamente). La instalación sanitaria mejorada abarca al 97 por ciento de la población (97 y 99 por ciento en áreas urbanas y rurales respectivamente).

Economía, agricultura y seguridad alimentaria

En 2012, el Producto Interno Bruto (PIB) nacional ascendía a 471 000 millones de $EE.UU., con un PBI per cápita de aproximadamente 11 455 $EE.UU. Los principales indicadores de la economía argentina revelan que tiene una estructura productiva diversificada, en la que predomina el sector servicios, que origina el 61 por ciento del PIB total y provee el 76 por ciento de las ocupaciones. La producción agropecuaria origina el 10 por ciento del PBI y el uno por ciento de las ocupaciones.

En 2013, la población total económicamente activa es de 19.7 millones de habitantes o 48 por ciento de la población total del país. La población total económicamente activa en la agricultura es de 1.4 millones de habitantes (7 por ciento de la población total económicamente activa) de los cuales el 11 por ciento son mujeres.

La tasa de actividad es baja con relación a los países más desarrollados, ya que no alcanza el 50 por ciento. Ello se debe principalmente a que la tasa de participación de las mujeres no ha alcanzado todavía los altos niveles registrados en esos países.

El sector agropecuario tiene un papel estratégico, porque en él se origina las dos terceras partes de las exportaciones, cuyo valor total es un poco superior al diez por ciento del PBI. El sector exporta como materias primas principalmente cereales, semillas oleaginosas, carne vacuna y pescado. Como alimentos procesados son importantes las exportaciones de derivados de la carne, de la leche y aceites. El país pasó de ser importador de petróleo a ser exportador de petróleo y gas, si bien en el presente se da que se importan algunos derivados y se exportan otros.

Un factor que ha influido sobre la localización de las actividades es la disponibilidad de agua para riego, que ha permitido el desarrollo de una gran variedad de cultivos y plantaciones, aprovechando que la gran extensión del país en el sentido Norte Sur provee una gran diversidad de climas.

Recursos hídricos

La precipitación media anual es de 591 mm, que suponen un volumen anual de 1 643 km3 (Tabla 2). De este volumen total, cerca del 82 por ciento se pierde en evapotranspiración y evaporación directa de las masas de agua, por lo que los recursos hídricos internos renovables anuales son de 292 km3.


El flujo de entrada total se estima en 516.28 km3/año, de la siguiente manera:

  • Desde el Estado Plurinacional de Bolivia: 10.1 km3/año a través del río Bermejo, el cual, aguas más abajo, desemboca en el río Paraguay en la frontera entre Argentina y Paraguay.
  • Desde Brasil: 377.45 km3/año, de los cuales 326.4 km3/año corresponden al río Parana/Río de la Plata y 51.05 km3/año corresponden al río Iguazú.
  • Desde Chile: 3.15 km3/año a través del río Gallegos.
  • Desde Paraguay: 125.58 km3/año, de los cuales 73.27 km3/año a través del río Paraguay y una contribución de 52.31 km3/año al río Paraná/Río de la Plata, que se origina en Brasil, después pasa a ser la frontera entre Brasil y Paraguay, y luego entre Argentina y Paraguay antes de entrar en Argentina.
  • Desde Uruguay: hay un flujo de 22 km3/año a través del río Negro, pero este río desemboca en el mar tan solo un poco después aguas abajo y por lo tanto no se contabiliza como flujo de entrada en Argentina.

Hay dos ríos fronterizos, con un caudal contabilizado para Argentina estimado en 67.96 km3/año de la siguiente manera:

  • El río Pilcomayo tiene su origen en el Estado Plurinacional de Bolivia y posteriormente se convierte en la frontera entre Argentina y Paraguay con un flujo total de 5.92 km3/año, de los cuales 50 por ciento o 2.96 km3/año se contabiliza para Argentina.
  • El río Uruguay tiene su origen en Brasil y pasa a ser la frontera primero entre Argentina y Brasil y luego entre Argentina y Uruguay; el flujo total es de 150 km3/año, pero se considera que 20 km3/año es una contribución de Argentina por si sola. Del flujo restante de 130 km3/año, el 50 por ciento o 65 km3/año se contabilizan para Argentina.

Por lo tanto, los recursos hídricos renovables totales se estiman en 876.24 km3/año (=292.00+516.28+67.96).

El flujo de salida del país se estima en 48 km3/año, de los cuales 38 km3/año a Chile y el 50 por ciento de los 20 km3/año de la contribución de flujo al río Uruguay van a Brasil.

Con respecto a los recursos hídricos subterráneos, existe información sobre acuíferos locales, especialmente en las áreas de Cuyo, Noroeste y Región Pampeana, pero no en el ámbito nacional. Se estima que existe una disponibilidad sin afectar los acuíferos de 16 km3/año.

En Argentina existen 46 lagos naturales registrados con un volumen cercano a 480 km3.

En 2011, se tienen registradas 111 presas de distintas características con una capacidad total de los embalses en torno a los 132 km3, de los cuales los grandes embalses (aquellos cuya capacidad es superior a los 1 000 millones de m3) almacenan el 94 por ciento de la capacidad total. Cabe destacar el embalse de Yacyretá, situado en el río Paraná en la frontera con Paraguay (provincia de Corrientes), con una capacidad total compartida con Paraguay de 21 km3, con fines principalmente hidroeléctricos que se utiliza para el suministro de energía eléctrica en Argentina, y el embalse de Salto Grande en la frontera con Uruguay con una capacidad total de 5.5 km3. Otros embalses con capacidad mayor de 10 km3 son el embalse Loma de la Lata en el río Neuquén con 27.8 km3, el embalse El Chocón en el río Limay con 20.2 km3, el embalse Portezuelo Grande en el río Neuquén con 15.0 km3, el embalse Planicie Banderita en el río Neuquén con 13.8 km3 y el embalse Piedra del Águila en el río Limay con 12.4 km3.

Después de tres décadas sin que el Estado invirtiera en la construcción de aprovechamientos hidroeléctricos, en el año 2008 se abrió la licitación de la mega obra Sistema Cóndor Cliff – La Barrancosa sobre el río Santa Cruz – cuyo caudal es de 700 m3/seg. Un año más tarde, la de Chihuido I sobre el río Neuquén – con 310 m3/seg – y recientemente la de Los Blancos en Mendoza. En la actualidad la potencia hidroeléctrica generada es de 13 348 MW, considerando aprovechamiento a ejecutarse según licitaciones hasta 2010.

En 2010, el volumen de agua residual municipal producido se estima en 2.458 km3 y el volumen de agua residual municipal tratado en 0.290 km3. En 2000, el uso directo de agua residual municipal tratada era de 0.091 km3.

Asuntos internacionales relativos al agua

En 1969, Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay firmaron el Tratado de la Cuenca del Plata cuyo objetivo es afianzar la institucionalización del sistema de dicha Cuenca y mancomunar esfuerzos para promover el desarrollo armónico y la integración física de la misma y sus áreas de influencia directa. Puede ser considerado como precursor de lo que dos décadas después sería MERCOSUR. El Tratado y los instrumentos internacionales que derivaron de él, crearon y dieron funciones y competencia a los distintos órganos u organismos del Sistema (CIC, 2012):

  • Comité Intergubernamental Coordinador de los Países de la Cuenca del Plata (CIC): órgano ejecutivo, integrado por Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, encargado de promover, coordinar y seguir la marcha de las acciones multinacionales para el desarrollo integrado de la Cuenca del Plata.
  • Comisión Binacional Administradora de la Cuenca Inferior del Río Pilcomayo (Argentina y Paraguay)
  • Comisión Binacional para el Desarrollo de la Alta Cuenca del Río Bermejo y el Río Grande de Tarija (Argentina y Bolivia)
  • Comisión Trinacional para el Desarrollo de la Cuenca del Río Pilcomayo (Argentina, Bolivia y Paraguay).
  • FONPLATA (Fondo Financiero para el Desarrollo de los Países de la Cuenca del Plata): creado en 1974 por Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay para actuar como órgano financiero del Tratado de la Cuenca del Plata.
  • Comité Intergubernamental de la Hidrovía Paraguay- Paraná (Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay): encargado de la navegación.
  • Acuífero Guaraní: en 2003 se acordó iniciar el “Proyecto para la Protección Ambiental y el Manejo Sostenible Integrado del Sistema Acuífero Guaraní (SAG)”, que será financiado por el GEF (Global Environment Facility), con el apoyo del Banco Mundial y la Organización de los Estados Americanos (OEA) (IICA, 2010).
  • Comisiones hídricas bi- y trinacionales, etc.

En 1973 Argentina y Uruguay firmaron el Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo (TRPyFM) que puso fin a la disputa de límites en las aguas del Río de la Plata. Los objetivos principales son el uso sostenible de los recursos hídricos así como el desarrollo de la región conservando la flora y fauna.

La Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) (Argentina y Uruguay), nace con la firma del TRPyFM, y regula y administra las cuestiones que atañen a Argentina y a Uruguay con respecto al Río de la Plata y su Frente Marítimo (CARP, 2012).

La Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) fue creado por Argentina y Uruguay para institucionalizar una administración global del río Uruguay en el tramo del mismo que comparten. Esta Comisión fue constituida por el “Estatuto del Río Uruguay” en 1975 y tiene como principal antecedente el Tratado de Límites del Río Uruguay de 1961 (CARU, 2007).

La Comisión Mixta Argentino-Paraguaya del Río Paraná (Argentina y Paraguay), creada en 1971, tiene como objetivo el estudio y evaluación de las posibilidades técnicas y económicas del aprovechamiento de los recursos del río Paraná en el tramo limítrofe entre los dos países.

Se han establecido entidades asociadas al uso de los recursos hídricos como el diseño, construcción y operación de grandes aprovechamientos hidráulicos de propósito múltiple: Comisión Técnica Mixta de Salto Grande -Argentina y Uruguay- y Entidad Binacional Yacyretá (EBY) - Argentina y Paraguay.

Con relación a los recursos hídricos compartidos entre Argentina y Chile, se comenzó a trabajar a través de un grupo de trabajo específico binacional. También se han creado los Subgrupos de Expertos Locales para las cuencas del Río Grande de Tierra del Fuego y Hua Hum-Valdivia donde participan representantes provinciales argentinos.

Uso del agua

La extracción hídrica total nacional para el 2011 alcanzó los 37.78 km3, destacando el sector agrícola con una extracción de 27.93 km3, equivalente al 74 por ciento del total de las extracciones, seguido del sector municipal que alcanzó los 5.85 km3 o el 15 por ciento, y del sector industrial con 4.00 km3 o el 11 por ciento de las extracciones (Tabla 3 y Figura 1). En 1995, la extracción del agua total era de 28.6 km3, 75 por ciento agrícola, 16 por ciento municipal y 9 por ciento industrial.




En Argentina, la media nacional estimada de la contribución de las aguas subterráneas en la satisfacción de las extracciones totales, es de un 30 por ciento, pero esta cifra no refleja adecuadamente la importancia de la misma, ya que son las reservas de agua subterránea las que aseguran una regulación plurianual e interanual de los recursos, jugando un papel primordial en períodos de sequía o de déficit hídrico estacional (Figura 2). Las aguas subterráneas han tenido un papel fundamental, particularmente en el desarrollo socioeconómico de las regiones áridas y semiáridas, como fuente de abastecimiento a la población, la industria y el riego. Las áreas urbanas, así como la población rural, se abastecen total o parcialmente con agua subterránea. No obstante se presentan limitaciones para determinados usos por su calidad y vulnerabilidad de los acuíferos explotables ya sea, por el uso no sustentable que se realiza sobre los acuíferos, o de la contaminación de los sistemas provocada por las actividades humanas.


El abastecimiento del agua potable en la Provincia de Buenos Aires, se realiza a través de empresas concesionarias privadas y es regulada por un ente estatal donde participan las distintas jurisdicciones. Sin embargo en las áreas sin cobertura de la red de agua, el agua subterránea es la única fuente de abastecimiento. En la Capital, el agua subterránea prácticamente no se explota, pues el abastecimiento proviene del Río de la Plata, a través de las empresas de provisión de agua.

Riego y drenaje

Evolución del desarrollo del riego

La etapa de racionalización del uso del agua en Argentina comenzó a finales del siglo XIX con la construcción de nuevos diques y obras de derivación en la provincia de Mendoza y posteriormente en San Juan, Tucumán y el Alto valle del Río Negro, obras en su mayoría diseñadas y construidas a partir del año 1898. En 1909, el Gobierno Nacional dictó la Ley Nacional de Irrigación Número 6546, que impulsó la realización en el país de gran número de obras hidráulicas de derivación y la creación de nuevos sistemas de riego. La entrada en el mercado nacional de los equipos de bombeo, en la década de los años 50, introdujo importantes cambios en el riego argentino, sobre todo, una ampliación en la superficie bajo riego así como la mejora en la sistematización de la tierra, preparación del suelo, aplicación del agua, mejora en las eficiencias, diversificación en los cultivos y posteriormente la introducción de técnicas de aspersión y riego localizado, debido al mayor costo del agua y la necesidad de recuperar las inversiones realizadas mediante la producción de cultivos de alta rentabilidad.

La superficie potencial de riego estimada es de 16 millones de ha, considerando la superficie de suelos sin limitaciones y la disponibilidad del recurso hídrico.

En 2011, la superficie con infraestructura de riego se estima en un máximo de 2 357 000 ha (Tabla 4). La superficie equipada efectivamente regada se estima en 2 162 100 ha, del orden del 92 por ciento.



La superficie actual de riego con agua superficial abarca una superficie de 1 357 000 ha, con agua complementaria mixta superficial y subterránea se incorporan 600 000 ha y con agua subterránea se riegan 400 000 ha (Figura 3).


Las captaciones de agua para riego se realizan fundamentalmente a partir de embalses y derivaciones de los ríos. En casos excepcionales se bombea de forma directa desde los ríos. Con respecto a la reutilización de las aguas residuales, si bien en la Provincia de Mendoza se vienen usando desde hace años las aguas residuales industriales mezcladas con las aguas de riego, sólo desde el año 1996 se le ha dado forma legal a la reutilización de aguas residuales tratadas mediante la definición de los parámetros mínimos de calidad de los efluentes tanto domésticos como industriales. Con dicha resolución comienza la organización de Áreas de Cultivos Restringidos (ACRES) controlados por el Departamento General de Irrigación. Se están llevando a cabo iniciativas similares en las restantes provincias con clima árido y semi-árido. No existen datos disponibles sobre superficie regada a nivel nacional con uso directo de aguas residuales. Tan sólo se conoce dicho dato para la provincia de Mendoza, en donde se comienza con la utilización de los denominado ACRES siendo de unas 13 000 ha en 2011.

En 2011, las hectáreas abastecidas por riego por gravedad se estimaron en 1 949 000 (83 por ciento), el riego por aspersión abastecía 281 000 (12 por ciento) y el riego con alguna variante de riego localizado otras 127 000 ha (5 por ciento) (Figura 4). El 70 por ciento del área que abarcó el riego localizado estuvo concentrado en tan sólo 4 de las 23 provincias donde se lo aplicó. En cambio en el año 1988, era para el riego por superficie de 1 389 544 ha, mientras que la superficie puesta en riego por aspersión y riego localizado era de 65 207 ha.


Se puede caracterizar a los sistemas de riego por la dimensión que presentaron las superficies dedicadas a cada uno de ellos: en 2002, con localizado no hubo áreas mayores a 10 000 ha, con aspersión tampoco hubo áreas mayores a 20 000 ha, en tanto que se observó riego por gravedad en todos los rangos analizados (INDEC, 2006).

En 2002, se estima que un 74 por ciento de la superficie de riego pertenecería al sector público y un 26 por ciento al sector privado (INDEC, 2006).

Las regiones consideradas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) para el Censo Nacional Agropecuario 2002 son:

  • NOA (Noroeste Argentino): provincias de Catamarca, La Rioja, Jujuy, Salta, Santiago del Estero y Tucumán
  • NEA (Noreste Argentino): provincias de Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones
  • Pampeana: provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, San Luis y Santa Fe
  • Cuyo: provincias de Mendoza y San Juan
  • Patagonia: provincias del Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego

Sobre la base del Censo Nacional Agropecuario de año 2002, última fuente de datos completa disponible a nivel nacional la distribución del área regada a escala provincial y regional es la siguiente: Destaca la región NOA liderando la lista de aportes con un 32 por ciento, seguida por la Pampeana, con otro 29 por ciento del total. La región de Cuyo, histórica y tradicionalmente reconocida como una típica región dedicada al riego, ocupa el tercer lugar en el país, con un 26 por ciento de la superficie regada nacional. Por su parte, la extensa región árida y más austral del territorio, la Patagonia, cuenta con un 8 por ciento del área regada nacional, en tanto que el NEA, región dominada por condiciones principalmente húmedas, reúne el 5 por ciento (CNA, 2002).

En el periodo censal 1988-2002 se han producido en el sector de riego del país cambios cuantitativos como el aumento de la superficie en áreas con disponibilidad del recurso (NOA), en áreas con fuertes incentivos fiscales (San Juan, La Rioja, Catamarca, San Luis) y en áreas húmedas y subhúmedas y cualitativos como la incorporación de sistemas localizados en la región árida y equipos de aspersión autopropulsado en el área de riego suplementario.

La eficiencia del uso del agua en las áreas tradicionales de riego se estiman en torno al 35-40 por ciento en promedio para el país, mientras que en las mejores zonas de Cuyo se estima un eficiencia menor del 60 por ciento.

El papel del riego en la producción agrícola, la economía y la sociedad

La superficie total cosechada de cultivos con infraestructura para el riego ascendía a 2 300 000 ha en 2008, de las cuales los cultivos más importantes con riego integral son los frutales, vid y olivo con 559 000 ha (24 por ciento), las hortalizas con 312 000 ha (14 por ciento), los industriales (caña de azúcar, tabaco, algodón, etc.) con 273 000 ha (12 por ciento) y otros cultivos con 156 000 ha (8 por ciento). Con riego complementario los cultivos más importantes son los cereales y oleaginosas con 600 000 ha (26 por ciento del total), los forrajeras con 380 000 ha (17 por ciento) y otros cultivos con 20 000 ha (1 por ciento) (INDEC, 2009) (Tabla 4 y Figura 5). Los cultivos forrajeros se clasifican en alfalfas (cultivados de octubre a mayo), avena, centeno y triticale (cultivos invernales).


Las alternativas encontradas de cultivos regados por región son:

  • NOA: cereales, oleaginosas, caña de azúcar, tabaco, otros industriales, legumbres, forrajeras, hortalizas, limonero, otros cítricos, vid, otros frutales y otros cultivos.
  • NEA: arroz, otros cereales, oleaginosas, algodón, tabaco, otros industriales, hortalizas, mandarino, naranjo, otros cítricos, otros frutales y otros cultivos.
  • Pampeana: arroz, maíz, trigo, otros cereales, girasol, soja, otras oleaginosas, papa, otras hortalizas, frutales y otros cultivos.
  • Cuyo: forrajeras, frutales de pepita, frutales de carozo, frutales secos, hortalizas, vid, olivo, y otros cultivos.
  • Patagonia: hortalizas, cinco variantes de Frutales: de pepita, de carozo, menores, vid y otros frutales.

En 2011, el costo medio del desarrollo de sistemas de riego en explotaciones en regadío públicas es de 5 000 $EE.UU./ha, mientras que en las privadas es de 1 000 $EE.UU./ha. El costo medio de operación y mantenimiento es de 100 $EE.UU/ha/año en las explotaciones públicas y privadas. El costo medio del desarrollo del drenaje es de 2 500 $EE.UU./ha en las explotaciones públicas y de 800 $EE.UU./ha en las privadas. El costo medio de la rehabilitación de la infraestructura de riego es de 2 000 $EE.UU./ha en explotaciones públicas y de 500 $EE.UU./ha en explotaciones privadas. Por último, el costo medio de la instalación de un sistema de riego por aspersión es de 1 200 $EE.UU./ha mientras que el de riego localizado es de 1 500 $EE.UU./ha.

La mujer y el riego

La falta de agua es uno de los problemas más generalizados que afecta la calidad de vida de las mujeres rurales, aunque existen diferencias agroecológicas y hay zonas en el país donde es abundante por la cantidad de lluvias que se registran. Las superficies de producción de las agriculturas campesinas varían en las diferentes zonas del país. Buena parte de las mismas están ubicada en zonas productivas marginales de Argentina y esto implica que tienen dificultades agroecológicas para su desarrollo. En general, se trata de parcelas pequeñas y, por lo común, obtienen rendimientos inferiores al promedio por falta de los recursos necesarios como el agua, fertilizantes, insecticidas, herramientas, etc. y, en algunos casos, por escasa capacitación. Las consecuencias de la falta de agua resultan en un exceso de trabajo durante los meses sin lluvias para el acarreo de la misma. Por otro lado, el proceso de ajuste estructural de la década del noventa dio como resultado el abandono de los sistemas de riego por parte del Estado, lo que ha perjudicado especialmente a los pequeños productores entre los que se encuentran un elevado número de mujeres.

Las actividades forestales, en general, se caracterizan por ser más masculinas que femeninas, sobre todo en lo que se refiere al cortado de árboles. Sin embargo, las mujeres participan en el apilado de la madera, acarreo de leña y, especialmente, en las actividades de plantación y riego de árboles (Biaggi, Canevari, Tasso, 2007).

En las provincias de Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán, del total de la propiedad de la tierra solo el 4 al 6 por ciento está en manos de mujeres, y se estima que estos datos son representativos de todo el país. Las decisiones en la unidad productiva la toman los varones y las mujeres, pero los varones tienen más visibilidad en el espacio público. Las reuniones con los técnicos son mayoritariamente de varones y los servicios de asistencia técnica y financieros, van automáticamente dirigidos al varón (Moreyra, 2015).

A día de hoy, la mujer rural demanda entre otras cosas la resolución de problemas estructurales como son la regularización de la tenencia de la tierra, el agua para riego y sistemas de captación y almacenamiento de agua (Biaggi, Canevari, Tasso, 2007).

Estado y evolución de los sistemas de drenaje

La superficie con infraestructura de riego drenada en 2005 se estima en 1 650 000 ha, mientras que en 1984 era de 800 000 ha.

Se estima que un alto porcentaje cercano al 30 a 40 por ciento de las tierras irrigadas sufren algún grado de salinización y/o sodificación y otras se ven en peligro de ser afectadas.

La situación del problema planteado en Mendoza ha sido evaluada por la Comisión Provincial de Drenaje creada por el Departamento General de Irrigación de la misma provincia en al año 1984. Se había detectado que el 46 por ciento de las áreas de riego estaban afectados por problemas de drenaje, no obstante ello esta evaluación se hizo en el período 1985-87, en donde la oferta hídrica fue muy elevada, es probable que actualmente estos valores sean sensiblemente menores.

Gestión del agua, políticas y legislación relativas al uso del agua en la agricultura

Instituciones

Desde 2003, el organismo rector de la gestión de los recursos hídricos a nivel nacional es la Subsecretaria de Recursos Hídricos (SSRH) que depende de la Secretaría de Obras Públicas del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Sus objetivos son: la elaboración y ejecución de la política hídrica nacional; gestión de los recursos hídricos internacionales; gestión y desarrollo de infraestructura; prestación de servicios públicos, abastecimiento de agua potable y saneamiento básico; coordinación de las actividades inherentes al Comité Ejecutor del Plan de Gestión Ambiental y de Manejo de la Cuenca Hídrica Matanza-Riachuelo; contralor del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (COIRCO), de la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro (AIC), de la Comisión Regional del Río Bermejo (COREBE) y del Comité Interjurisdiccional del Río Pilcomayo, entre otros.

De la SSRH también dependen la Secretaria General del Consejo Hídrico Federal (COHIFE), la Red Básica de Información Hídrica operada por el concesionario privado Evaluación de Recursos Sociedad Anónima (EVARSA), y el Instituto Nacional del Agua (INA).

El Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto interviene en los asuntos que involucran recursos hídricos compartidos con los países limítrofes; la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos supervisa la ejecución de programas de creación y rehabilitación de áreas de riego y de recuperación de áreas inundadas o salinizadas; y la Secretaría de Energía es la responsable de la administración energética de las centrales hidroeléctricas.

Existen 14 organismos de cuenca interjurisdiccionales, entre los que se encuentran: el COIRCO (Buenos Aires, La Pampa, Mendoza, Neuquén y Río Negro), la AIC (Buenos Aires, Neuquén y Río Negro), la COREBE (Chaco, Formosa, Jujuy, Salta, Santa Fe y Santiago del Estero), la Comisión Técnica Interjurisdiccional de la Cuenca del Río Pasaje-Juramento-Salado (Catamarca, Salta, Santiago del Estero, Santa Fe y Tucumán), la Comisión Técnica Interjurisdiccional de la Cuenca del Río Salí-Dulce (Catamarca, Córdoba, Salta, Santiago del Estero y Tucumán), la ACRA (Chubut y Río Negro), la Comisión Interjurisdiccional de la Cuenca de la Laguna La Picasa (Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe), el Comité Interjurisdiccional del Río Pilcomayo y la Autoridad de Cuenca del Río Matanza-Riachuelo ACUMAR (Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Nación).

El Consejo Hídrico Federal, (COHIFE), creado en 2002 es el ámbito de discusión, y coordinación de la política hídrica en el que participan las provincias, la ciudad autónoma de Buenos Aires y la SSRH.

Gestión del agua

En 2007 Argentina presentó el Plan Nacional Federal de Recursos Hídricos (PNFRH) que tiene por objetivo incentivar la realización de planes provinciales para converger en el futuro en la planificación conjunta e integrada. La gestión de recursos hídricos incluye la planificación participativa con todos los integrantes, el equilibrio entre la protección del medio ambiente y el aprovechamiento de los recursos hídricos, la dotación de seguridad a la infraestructura hidráulica, y el desarrollo de sistemas de alerta y emergencias.

El Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP), es un instrumento de inversión pública para riego, caminos, electrificación rural y servicios al sector agropecuario en todas las provincias.

Las Asociaciones de Usuarios, generalmente denominadas Consorcios, Inspecciones de Cauce o Asociaciones de Regantes, fueron constituidas en su mayor parte por iniciativa propia y comprenden a todos aquellos usuarios del agua que dependen de un mismo canal de distribución del agua. Otros reúnen un mayor número de canales, asociando consorcios (inspecciones Unificadas de Mendoza, Consorcio del Valle de los Pericos en Jujuy, etc.) para obtener mayor representatividad.

En 1994, la SSRH junto a EVARSA, desarrolló el diseño de una Red Hidrológica Nacional Básica, con la participación de Universidades Nacionales y un Pliego de licitación Pública para la operación y mantenimiento de la Red Hidrológica Nacional.

A mediados de la década de 1960 Argentina se encontrara en una posición aventajada en América Latina, en cobertura de agua potable y desagües cloacales. Sin embargo, dos décadas más tarde, descendió a la posición 10º en cobertura de agua potable y 19º en desagües cloacales, en el ranking de países latinoamericanos debido a la desinversión en el sector. En 1980 comenzó un proceso de provincialización de los servicios de saneamiento en el que la responsabilidad de Obras Sanitarias de la Nación (OSN) quedó dividida y delegada en los estados provinciales, salvo en lo referido a la Ciudad de Buenos Aires y a los trece Partidos que conformaban el Conurbano Bonaerense, los que continuaron siendo atendidos por OSN. Entrados los 1990s, se inició el proceso de privatización.

Financiación

Para la ejecución de las obras hidráulicas, la SSRH cuenta con dos fuentes de financiamiento: el Tesoro Nacional que dispone de un Presupuesto Anual para la ejecución de obras y el Fideicomiso de Infraestructura Hídrica (FIH) que permite disponer de un presupuesto garantizado por más de un año para asegurar el financiamiento y estabilidad de los planes de obras hidráulicas.

El Gobierno Nacional ha realizado una inversión extraordinaria en infraestructura hidráulica. En el período 2003-2010, los fondos comprometidos por la SSRH fueron de 1 100 millones de $EE.UU. Esto colocó al sector hídrico en cuarto lugar dentro de los principales destinos de inversión en obras de infraestructura pública, cuando en años anteriores su participación era casi inexistente.

El PROSAP recibió en el período 2003-2011 cuatro préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo por 630 millones de $EE.UU. y dos préstamos del Banco Mundial por 337 millones de $EE.UU., cuya centralidad está en el riego en pos de objetivos y metas planteadas en el del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial 2010-2020.

En el sector público, los usuarios se hacen cargo de la operación y mantenimiento de la infraestructura menor, mientras que la administración se hace cargo de las captaciones y red primaria de riego y drenaje. Este hecho ha creado una situación de irresponsabilidad social en lo relativo al precio del agua y a la importancia de la eficiencia. En algunas provincias se paga una tarifa del agua que no cubre la totalidad de los costes de operación y mantenimiento.

Políticas y legislación

Las regulaciones en materia de aguas son esencialmente provinciales de acuerdo a las atribuciones establecidas en la Constitución Nacional. Por otra parte, la extensión de las cuencas hidrográficas supera los límites jurisdiccionales generando la necesidad de acuerdos interjurisdiccionales. La Nación ejerce jurisdicción sobre la navegación, el comercio interprovincial e internacional, las relaciones internacionales y la celebración de tratados internacionales.

Medio ambiente y salud

Existe en Argentina una amenaza creciente a la sostenibilidad de las fuentes de agua superficial y subterránea por la alteración antrópica del uso del suelo, prácticas agrícolas, deforestación, uso de agroquímicos y cambios en el uso del suelo. Algunos ejemplos son:

  • El incremento en la cantidad de sólidos en suspensión por mayor erosión hídrica debido a procesos de deforestación, sobre pastoreo o mal manejo de las tierras arables;
  • La presencia de plaguicidas en cursos superficiales, como se ha detectado en aguas del Río Uruguay y del Río Negro.
  • la contaminación de reservorios superficiales como el Embalse de Río Hondo, en Santiago del Estero, o los Lagos San Roque (eutrofización) y Los Molinos en Córdoba, el Lago Lacar en Neuquén y el Lago Nahuel Huapi en Río Negro por aguas servidas sin tratar de asentamientos urbanos e industriales ribereños o situados en la cuenca de aporte.
  • La contaminación de acuíferos por disposición de líquidos cloacales en pozos ciegos, como ocurre con el “Puelche” en la Provincia de Buenos Aires o el desarrollo urbano industrial intensivo como sucede en el cordón urbano industrial que bordea al Río Paraná desde Rosario hasta La Plata, donde se observan ríos en estado muy grave de contaminación como el Matanza Riachuelo y el Reconquista, en la zona del Gran Buenos Aires. La cuenca Matanza Riachuelo sufre la contaminación de tres mil empresas que vuelcan a diario residuos tóxicos y no tóxicos a los que se suman los efluentes cloacales.

En Argentina la mayor parte del agua extraída del subsuelo proviene de sedimentos finos de origen eólico ricos en vidrio volcánico (vitroclastos) y responsables de los elevados contenidos de arsénico, flúor y vanadio entre otros, en las aguas superficiales y subterráneas. El arsénico está presente en gran parte de las provincias de Córdoba, Santa Fe, Santiago del Estero, Chaco, Buenos Aires, Noroeste de La Pampa y sectores de Río Negro, San Luis, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Jujuy y Salta, coincidiendo con el área de distribución de los depósitos eólicos mencionados. La contaminación de agua provocada por arsénico es un serio problema de salud pública debido al poder carcinógeno y neurotóxico del elemento. Se encuentran en operación varias plantas de eliminación de arsénico a través del proceso de ósmosis inversa, que solucionan el abastecimiento de agua de bebida (GWP, 2000).

La contaminación de las aguas subterráneas, producto del mal manejo de los acuíferos (sobre-explotación generalizada o sobre-extracción localizada, falta de medidas de protección y de conservación), y de las fallas en los sistemas de saneamiento que contaminan directamente las fuentes de abastecimiento, es el problema de contaminación más importante en la Argentina (BIRF, 1995).

No existe normativa en el ámbito nacional ni en forma generalizada en el ámbito provincial que establezca los objetivos de calidad del agua en los cursos de aguas superficiales y subterráneos. La ley Nº 24051 de Residuos Peligrosos establece una metodología para la definición de estándares de emisión (GWP-SAMTAC, 2000).

Desde 2011, la Red Básica de Monitoreo de la Argentina ha incorporado la realización de campañas de monitoreo de calidad de agua en 105 estaciones.

En el ámbito de la SSRH y con la participación de otros organismos, se creó la Comisión de Estudios sobre la Calidad del Agua Distribuida por Red para Consumo Humano (CECADRECH), teniendo como primer objetivo el de realizar un estudio epidemiológico a nivel nacional a fin de conocer la situación actual y posteriormente poder realizar las acciones de remediación de este problema.

Las inundaciones, producto de crecidas y lluvias intensas afectan cada vez más frecuentemente porciones importantes del territorio nacional, tanto en zonas rurales como urbanas.

Dentro de las enfermedades hídricas, las diarreas constituyen uno de los problemas más graves para la salud de la población, siendo la población infantil la más vulnerable a esta enfermedad. Argentina recibió el cólera en 1992, a través de las provincias de Salta y Jujuy por su frontera con Bolivia. En 1993 se registraron 2 080 casos, en 1995 solo 188 casos, en 1996 el valor repuntó a 424 casos llegando a 635 en 1997. Esta situación estimuló la realización de grandes inversiones en mejoras y expansión del abastecimiento de agua potable y saneamientos en dichas provincias. Desde entonces se sucedieron períodos de silencio con brotes epidémicos esporádicos en diferentes países. Argentina no registro casos en el año 2010. La tasa de incidencia de hepatitis A disminuye en el 2010 hasta alcanzar 0.002 por ciento, no registrándose casos de hepatitis E desde el 2008 (Ministerio de Salud, 2010). Durante el primer semestre del año 2009, se produjo el mayor brote de dengue en la historia epidemiológica de la Argentina registrando oficialmente 26 923 casos confirmados de este evento. La incidencia de tuberculosis es desigual ya que la mayoría de los casos se concentran en determinadas provincias como Jujuy (67.7 por 100 000 habitantes en 2007) y Salta (64.4 por 100 000 habitantes en 2007), en las que la cantidad de casos por número de habitantes triplica al promedio nacional.

Tendencias en la gestión de los recursos hídricos en la agricultura

Se prevé ampliar la superficie bajo riego a 7 millones de ha en los próximos 10 años.

Para resolver la falta de rentabilidad se deben atender a los sistemas de riego y sus principales inconvenientes: la existencia de gran cantidad de tomas precarias, el escaso tratamiento del agua para darle condiciones de calidad mínima para el uso agrícola, pérdidas por infiltración en obras de conducción en tierra o deterioradas, distribución con largos turnos. Todo lo anterior se traduce en bajas eficiencia y en subutilización del recurso hídrico. En la actualidad podemos hablar de eficiencias globales en el uso del agua cercanas al 30 por ciento.

En orden creciente de inversiones, el incremento productivo en zonas áridas puede darse por:

  • Mejora en la eficiencia en sistemas actuales: Se estima que puede pasarse a eficiencias globales medias de 60 por ciento con buenos sistemas a gravedad o a 80 por ciento con sistemas presurizados. Los costos de estas intervenciones se encuentran alrededor de 2 000 $EE.UU./ha con mejoras gravitacionales y alrededor de 4 000 $EE.UU./ha para sistemas presurizados.
  • Mayor uso del recurso agua en sistemas actuales: Existen en la actualidad, sistemas de riego en zonas áridas que no aprovechan la totalidad del recurso disponible fundamentalmente por deficiencias de captación o por falta de regulación. Los costos de estas intervenciones se encuentran alrededor de 3 000 $EE.UU./ha con desarrollo gravitacional.
  • Nuevas áreas en zonas áridas: Superadas las dos etapas anteriores, que por lógica de menor inversión por hectárea podrían darse primero, permanece recurso hídrico superficial disponible sin utilizar en las zonas áridas. Los costos de estas intervenciones se encuentran alrededor de 6 000 $EE.UU./ha.

A su vez, en la misma “pampa húmeda”, el riego complementario juega un rol fundamental para el aumento de la producción y el incremento de la competitividad.

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