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Colombia

Año: 2015 Fecha de revisión: 09-2015 Tipo de revisión: Amazonas recursos hídricos

Informe regional: América del Sur, Centroamérica y Caribe

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Geografía, clima y población

Geografía

La República de Colombia está ubicada en el noroccidental de América del Sur, con una superficie total continental de 1 141 750 km2. Entre las islas destacan el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, en el Mar Caribe; en el Pacífico sobresale la Isla de Malpelo. Colombia limita al oeste con el océano Pacífico y Panamá, al norte con el Mar Caribe, al este con Venezuela y Brasil y al sur con Perú y Ecuador. Las tierras plenamente cultivables en Colombia tienen una extensión de aproximadamente 10 398 000 ha, que corresponden al 9 por ciento del área total nacional (IGAC y CORPOICA, 2002). De éstas, en 2012 el área cultivada fue de 3 453 000 ha (1 584 000 ha en cultivos anuales y 1 869 000 ha en permanentes) (Tabla 1). Administrativamente, el país se encuentra dividido en 32 departamentos. La capital es Bogotá, situada en el centro del país.


En Colombia se pueden distinguir siete grandes conjuntos de relieve: montañas, piedemonte, lomerío, altiplanicie, superficies de aplanamiento residual, planicies y valles. El relieve dominante es el lomerío que abarca el 30.9 por ciento del territorio, le siguen en orden descendiente la montaña 25.5 por ciento, planicies y valles 20.8 por ciento, la altiplanicie estructural junto con superficie de aplanamiento residual 17.6 por ciento y el piedemonte con 5.4 por ciento (IGAC, 2008). El sistema montañoso de los Andes se divide en la frontera con Ecuador, al sur del país, en tres ramales: Cordillera Occidental, Cordillera Central y Cordillera Oriental. Entre las dos primeras se encuentra el Valle del río Cauca y entre la segunda y la tercera el Valle del río Magdalena. Ambos valles se unen en su tramo final para desembocar en el Mar Caribe en las proximidades de Barranquilla. Al norte del país se encuentra la Sierra Nevada de Santa Marta (5 775 m), macizo aislado y la elevación más alta del país. Estas elevaciones descienden hacia llanuras a lo largo de las costas del Caribe y el Pacífico (Llanuras costeras) y en las vertientes del río Orinoco (Llanos Orientales) y el río Amazonas (Selva amazónica).

Clima

El clima se encuentra determinado por su posición ecuatorial, la presencia de la Cordillera de los Andes en gran parte de su territorio y su ubicación dentro de la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT). En general, domina el clima tropical con temperaturas muy uniformes. Sólo las diferencias de altitud, que han condicionado enormemente los asentamientos de población, rompen esta uniformidad. Según estas diferencias, se distinguen los diferentes pisos térmicos. El piso térmico cálido, de 0 a 800 m, se caracteriza por una temperatura promedio anual superior a los 24ºC y se hace presente en más de 4/5 partes del territorio. El piso térmico templado, de 800 a 1 800 m, cuya temperatura promedio anual varía entre 24ºC y 18ºC y se extiende en un área aproximadamente al 10 por ciento del territorio. El piso térmico frío, de 1 800 a 2 800 m, posee temperaturas promedio anuales que varían entre 18ºC y 12ºC y se encuentra en el 7 por ciento del territorio. Pisos térmicos muy frío extremadamente frío y nival, ubicados a alturas mayores a 2 800 m, incluyen áreas con temperaturas promedio anuales menores a 12ºC y corresponden al 1,9 por ciento del territorio (IGAC, 2008).

El clima tropical es característico de la selva amazónica, costa Pacífico norte y el Valle Central de Magdalena. En el sur de la costa del Pacífico y en la costa del Caribe, así como en zonas puntuales del interior, predomina el clima tropical monzónico, marcado por un corto período seco. Las condiciones de sabana tropical, con estaciones húmedas y secas alternativamente, predominan en las tierras bajas de la costa del Atlántico, en la región de Los Llanos y en la parte alta del Valle de Magdalena. La estación seca va generalmente de noviembre a abril mientras que la estación húmeda va de mayo a octubre, esta última con cortos períodos secos intermedios. Un clima de sabana pero más seco se puede encontrar en el litoral del Caribe, del Golfo de Morrosquillo a la Península de La Guajira en el noreste, con dos períodos húmedos (abril y de octubre a noviembre) que raramente superan los 750 mm anuales. Sólamente el 1 por ciento del territorio es considerado de clima árido.

Los volúmenes de lluvia varían considerablemente entre las diferentes regiones. La región más seca se encuentra en el municipio de Uribia en la península de la Guajira con un promedio anual de precipitación de 267 mm, lo cual contrasta con los grandes volúmenes registrados en la región del Pacifico, particularmente en el departamento del Choco, donde la precipitación excede los 9 000 mm al año (IGAC, 2002). Altos volúmenes de lluvia, superiores a los 4 000 mm al año, también se presentan en las vertientes exteriores de las cordilleras Oriental y Occidental, y en la región del Catatumbo (IGAC, 2008).

El país se encuentra en la zona de Convergencia Intertropical (ZCIT), y su desplazamiento origina dos tipos de comportamiento temporal de las lluvias, el bimodal, caracterizado por dos periodos lluviosos intercalados con dos secos, y el monomodal, caracterizado por un periodo lluvioso de larga duración y uno seco también de larga duración. En el norte del país el periodo lluvioso se extiende desde junio hasta noviembre, en el oriente desde abril hasta noviembre y en el sur del país desde noviembre hasta abril (IGAC, 2008).

Población

En 2013 la población total del país ascendía a 48 321 000 habitantes, de los cuales el 24 por ciento era población rural (Tabla 1). La distribución de la población presenta una gran concentración en la región Andina y los valles de los ríos Magdalena y Cauca, en donde se encuentra asentada cerca del 77 por ciento de la población, es decir más de las tres cuartas partes de la población ocupan menos del 30 por ciento del país. El resto de la población se distribuye en los departamentos de la región Caribe (17 por ciento), y en las regiones del Pacifico, Orinoquia y Amazonas (6 por ciento) (IGAC, 2008). Durante el período 2003-2013, la población creció con una tasa promedio del 1.4 por ciento anual.

En 2012, el 91 por ciento de la población tenía acceso a fuentes mejoradas de agua potable (97 y 74 por ciento en áreas urbanas y rurales respectivamente). La instalación sanitaria mejorada abarca al 80 por ciento de la población (85 y 66 por ciento en áreas urbanas y rurales respectivamente).

Economía, agricultura y seguridad alimentaria

En 2012, el Producto Interno Bruto (PIB) nacional ascendía a 370 000 millones de $EE.UU. La contribución de la actividad agrícola al PIB nacional es del 7 por ciento.

En 2013, la población total económicamente activa es de 25.5 millones de habitantes o 53 por ciento de la población total del país. La población total económicamente activa en la agricultura es de 3.5 millones de habitantes (14 por ciento de la población total económicamente activa) de los cuales el 25 por ciento son mujeres.

El sector agropecuario es uno de los renglones de la economía que ha recibido mayor incidencia de los conflictos sociales colombianos, tales como bajos niveles de servicios para la satisfacción de las necesidades básicas, las condiciones irregulares de la infraestructura vial, el limitado acceso a la tecnología agrícola y al crédito financiero, y la generalización de los conflictos de orden público que origina grandes desplazamientos (IGAC, 2002).

La producción agrícola nacional esta favorecida por las condiciones climáticas y características biofísicas por lo cual se producen varios productos. En el piso térmico cálido se cultiva banano, algodón, ajonjolí, soya, arroz, sorgo, plátano, yuca, cacao, tabaco, coco, caña de azúcar, maíz, caucho, palma africana, mango, patilla, maracuyá, limón y otras frutas. En el piso térmico templado se produce café, plátano, caña de azúcar, frijol, algodón, naranja, papaya, flores y pastos. En el piso térmico frío se siembran cultivos de trigo, cebada, centeno, avena, maíz, hortalizas y verduras como la remolacha, habichuela, zanahoria, repollo, ajo y lechuga, también se produce papa, ciruela, durazno, mora, curuba y flores. En el piso térmico páramo se produce papa y algunas hortalizas (IGAC, 2008). Indiscutiblemente el cultivo de mayor importancia es el café con 664 479 ha en 2009, el cual no tiene riego.

Para el 2010 las exportaciones del sector agropecuario, ganadería, caza y silvicultura alcanzaron un valor de 2 147 millones de $EE.UU., representando el 6.1 por ciento del valor total de las exportaciones (DANE, 2011a), mientras que las importaciones del sector para el mismo año fueron de 2 000 millones de $EE.UU, equivalentes al 4.9 por ciento del valor total de las importaciones (DANE, 2011b). Por otra parte, el volumen total de las exportaciones agropecuarias y agroindustriales fue de 4.89 millones de toneladas, disminuyendo en un 14.7 por ciento respecto al año anterior. Este comportamiento está asociado con la caída en el volumen exportado de banano (-13.9 por ciento), plátano (-14.5 por ciento), aceite de palma (-58.1 por ciento) y azúcar (-3.7 por ciento), mientras que el volumen de flores exportado aumento en un 7.2 por ciento. El volumen de las importaciones agropecuarias y agroindustriales fue de 10 496 toneladas, aumentando en un 10.5 por ciento respecto al 2009 (MADR, 2011).

Entre los acuerdos comerciales vigentes de importancia para la agricultura se destacan: el acuerdo comercial con México (ACE 33 de la ALADI) vigente desde 1995; el tratado de libre comercio con Chile (ACE 24) firmado en 1993; el tratado comercial con el Triángulo Norte Centro América (TNCA) que involucra a Honduras, Guatemala y Salvador, vigente desde el 2009 con Guatemala y desde 2010 con El Salvador y Honduras; y el acuerdo comercial entre Colombia y Venezuela de gran importancia para la exportación de carne bovina, productos lácteos y avícola, y papa (MADR, 2011).

La disponibilidad de alimentos no representa un riesgo para la seguridad alimentaria dado que gran parte proviene de la producción domestica. Sin embargo, el problema se centra en la distribución interna de los alimentos por la ineficiencia en infraestructura y medios de transporte, lo que conduce a que se presenten dos situaciones muy marcadas: por un lado, se dan pérdidas significativas en los volúmenes de producción al no lograrse evacuar en forma oportuna y adecuada; y por otra parte, en regiones geográficas apartadas y que por sus condiciones agroclimáticas no son aptas para los cultivos alimentarios, los precios de los alimentos resultan demasiado altos. Todo lo anterior se traduce en menores precios pagados al agricultor y mayores precios para el consumidor (MADR, 2011).

En el 2008 se aprobó la Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional cuyo objetivo general es garantizar que toda la población colombiana disponga, acceda y consuma alimentos de manera permanente y oportuna, en suficiente cantidad, variedad, calidad e inocuidad (Conpes-DNP, 2008).

Recursos hídricos

El promedio a largo plazo de la precipitación anual se estima en 3 240 mm, que equivale a 3 700 km3 (Tabla 2) (IDEAM, 2010). De este total, el 58 por ciento se convierte en escorrentía superficial, equivalente a un caudal medio de 2 145 km3/año o 1 879 mm/año. Por lo tanto estaría alrededor de 60 l/s por km2, que hace que Colombia se clasifique como uno de los países con mayor oferta hídrica natural en el mundo. Este caudal fluye por las cinco áreas hidrográficas del territorio continental. La cuenca del Amazonas contribuye a este caudal total con el 35 por ciento, la Orinoco con 28 por ciento, la Magdalena-Cauca con 14 por ciento, la Pacífico con 14 por ciento, y el Caribe con 8 por ciento (Tabla 3) (IGAC, 2008; IDEAM, 2010).




Cuando se presenta una condición climática seca, los rendimientos hídricos se reducen considerablemente, observándose reducciones significativas en el Caribe (desde una media de 178 km3/año a 108 km3 en un año seco), especialmente en la Guajira. De igual manera son sensibles la cuenca de los ríos Magdalena y Cauca (desde una media de 301 km3/año a 137 km3 en un año seco) en las zonas del Cesar, Sogamoso y Cauca. La cuenca del Pacífico en un año seco tiene una escorrentía superficial de 188 km3 (comparada con una media de 304 km3/año), la cuenca del Orinoco de 408 km3 (comparada con una media de 607 km3/año) y la del Amazonas de 576 km3 (comparada con una media de 755 km3/año) (IDEAM, 2010).

El agua superficial que entra en Colombia proveniente de países fronterizos se estima en una media de 215 km3/año, de los cuales 35 km3/año provienen de Ecuador (20 Mira y 15 Putumayo), 110 km3/año de Perú (Putumayo) y 70 km3/año de la República Bolivariana de Venezuela (Orinoco). Por lo tanto, los recursos hídricos totales renovables anual del país se estiman en 2 360 km3 (Tabla 2).

El caudal total que sale del país se estima en 1 375 km3/año. El caudal hacia Brasil es de 880 km3/año de la siguiente manera: al río Japur provenientes del Apaporis 430 km3/año, al Putumayo 250 km3/año, al Negro provenientes de Guainia 124 km3/año, y al Vaupés 76 km3/año. El flujo hacia la República Bolivariana de Venezuela es de 495 km3/año de la siguiente manera: a la Cuenca del Orinoco desde Guaviare-Guayabero-Tomo-Vichada-Arauca 480 km3/año, y desde afluente del lago Maracaibo (Catatumbo-Paraguachon) 15 km3/año.

La disponibilidad de agua subterránea en Colombia tiene una amplia variabilidad a consecuencia de la complejidad geológica del territorio y de sus condiciones topográficas, hidrológicas y climatológicas. Los recursos hídricos subterráneos renovables se estiman en 510 km3 anuales, y la superposición entre aguas superficiales y subterráneas es próxima a la totalidad de la recarga de las aguas subterráneas.

Se estima que el 36 por ciento del territorio nacional tiene buena aptitud para la explotación de sus recursos hídricos subterráneos renovables.

El área cubierta por cuerpos de agua lénticos en el país es de 831 163 ha es decir 0.73 por ciento del área total del país, de las cuales 397 613 ha corresponden a ciénagas, 51 864 ha a embalses, 123 412 ha a lagunas y 258 273 ha están ocupadas por pantanos. El 48 por ciento del área ocupada por los cuerpos lénticos del país se encuentra en la cuenca Magdalena-Cauca, correspondiente en número al 37 por ciento del total de ellos. En la cuenca baja del río Magdalena se encuentran grandes sistemas de ciénagas, entre los cuales se destaca la Ciénaga Grande de Santa Marta con una extensión cercana a las 45 661 ha y la ciénaga de Zapatosa con 31 958 ha. Los embalses se encuentran en forma mayoritaria en la cuenca alta del Magdalena y en la zona de Antioquia. La presencia de pantanos es propia de la región de la Amazonía, en particular de los ríos Vaupés y Apaporis. Las lagunas predominan en la Orinoquia especialmente en la cuenca del río Guaviare. Es de destacar el lago de Tota, con un área de casi 5 600 ha y profundidades máximas cercanas a los 65 m (IDEAM, 2010).

En 2010, la capacidad total de almacenamiento de los embalses es de 11.282 km3. Tres embalses superan 1 km3 de capacidad: Urrá en el río Sinú con 1.8 km3, Betania en el río Yaguará con 1.3 km3 y el Peñol en el río Nare con 1.1 km3. El embalse de Urrá tiene una altura de la presa de 73 m y entró en operación en el año 2000, tiene como usos la generación de energía con una capacidad efectiva neta de 338 MW y el control de inundaciones. Esta represa suscitó grandes controversias debido a que fue construida dentro del Parque Nacional Natural Paramillo causando un gran impacto ambiental y afectando además al resguardo indígena Embera Katío del Alto Sinú. El embalse de Betania es empleado para la generación de energía con una capacidad efectiva neta de 540 MW, igualmente es de importancia para la actividad pesquera y piscícola, destacándose la producción de tilapia roja. El embalse del Peñol o Guatape entro en operación en 1979, la altura de la presa es de 51 m, sus usos son la generación de energía con una capacidad efectiva neta de 560 MW, la recreación y además constituye un atractivo turístico de la región.

Los páramos comprenden tierras situadas entre los 3 000 m y los 4 800 m, constituyen áreas de gran importancia debido a su función protectora, reguladora y almacenadora de agua, que hace posible que allí se ubiquen importantes nacimientos de agua que abastecen a gran parte de la población urbana y rural. Los páramos cubren un área de 19 330 km2 que representa el 1.7 por ciento de la superficie (IGAC, 2008). Colombia posee el 49 por ciento de los páramos del planeta.

Asuntos internacionales relativos al agua

El Tratado de Cooperación Amazónica (TCA) fue firmado en 1978 por Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela. El objetivo principal del TCA es promover el desarrollo harmónico en el Amazonas, con el fin de permitir una distribución equitativa de los beneficios y mejorar la calidad de vida de los habitantes. A través del TCA se promovieron acuerdos bilaterales como el Tratado de Cooperación Amazónica entre Colombia y Perú de 1979 que dio prioridad y dinamismo a una política de cooperación amazónica. En 1987 se creo la Comisión Mixta de Cooperación Amazónica a la que se le asignó la preparación del Plan de Desarrollo Integral de la Cuenca del Río Putumayo.

En 1995, los países miembros del TCA decidieron crear la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) y una Secretaría Permanente, valorizando de nuevo los principios y objetivos del TCA. OTCA adquirió validez legal en 1998 cuando los países miembros firmaron la Enmienda Protocolo del TCA que establecía la creación de la OTCA y la instalación de su Secretaría Permanente, establecida en Brasilia en 2002. En 2004, OTCA publicó un Plan Estratégico para los años 2004-2012 para la cuenca del Amazonas. En 2005, OTCA, con la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y con la financiación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por sus siglas en inglés), firmaron el Proyecto de Manejo integrado y sostenible de los recursos hídricos transfronterizos de la cuenca del río Amazonas, considerando la variabilidad y el cambio climático, llamado también Proyecto GEF Amazonas. En 2010, los países miembros de la OTCA presentaron la nueva Agenda Estratégica de Cooperación Amazónica con un horizonte de implementación de 8 años.

Debido al poco desarrollo que han tenido las zonas fronterizas colombianas, y a la relativa abundancia del recurso, hasta el momento no existen más tratados o acuerdos que regulen la cantidad o calidad del agua que entra o sale hacia los países vecinos. Sin embargo, sí se han iniciado conversaciones, especialmente con Venezuela y Brasil, para elaborar este tipo de acuerdos.

Uso del agua

La extracción hídrica total nacional para el 2008 alcanzó los 11.767 km3, destacando el sector agrícola con una extracción de 6.391 km3, equivalente al 54 por ciento del total de las extracciones, del cual 5.867 km3 corresponden al riego y 0.524 km3 al sector pecuario. La extracción municipal alcanzó los 3.134 km3, o el 27 por ciento del total de las extracciones, de los que 2.606 km3 pertenecen al sector doméstico y 0.528 km3 al sector servicios. El 82 por ciento del uso doméstico corresponde a cabeceras municipales y el 18 por ciento al resto del país. Por otra parte, el 31 por ciento del total de las extracciones para uso doméstico corresponde a la ciudad de Bogotá, el 21 por ciento a la ciudad de Cali y 19 por ciento a Medellín. La industria alcanzó una extracción de 2.242 km3, o el 19 por ciento del total de las extracciones, de los cuales 0.665 km3 son para enfriamiento de plantas termoeléctricas (Tabla 4 y Figura 1). En el total no se incluyen 6.311 km3 de uso hidroeléctrico.




Hay que resaltar la gran presión que la población ejerce sobre ciertas zonas geográficas, particularmente en las cuencas de los ríos Magdalena y Cauca donde se asienta el 80 por ciento de la población colombiana.

Del total hídrico extraído, 1.073 km3 (9 por ciento) proviene de aguas subterráneas, y 10.694 km3 (91 por ciento) de aguas superficiales (Figura 2). El 75 por ciento del uso de agua subterránea es empleado por el sector agrícola, 4 por ciento con fines pecuarios, un 11 por ciento para consumo municipal, 6 por ciento con fines industriales y 4 por ciento con otros fines (IDEAM, 2010).


La construcción de Sistemas de Tratamiento de Aguas Residuales (STAR) en Colombia es una práctica relativamente reciente, existen actualmente 410 STAR construidos en 354 municipios, lo que representa el 32 por ciento de los municipios del país. De otra parte, se desconocen los caudales de aguas residuales industriales vertidas a la red o a los cuerpos de agua. Se estima que solo un 33 por ciento de los STAR construidos tienen un adecuado funcionamiento. En los STAR existentes se observa la tendencia a construir lagunas de estabilización (44 por ciento) y en un segundo nivel sistemas de circulación extendida (9 por ciento) y filtros biológicos (7 por ciento) (MAVDT, 2006). En 2010, el agua residual municipal producida y tratada se estimó en 2.397 km3 y 0.596 km3 respectivamente.

En Colombia no se desaliniza agua, sin embargo cabe la posibilidad de que en la isla de San Andrés si se haga pero este volumen sería despreciable.

Riego y drenaje

Evolución del desarrollo del riego

Excepto en las áreas más húmedas de las selvas del Pacífico y del Amazonas, en el resto del país la precipitación muestra una marcada estacionalidad con, al menos, tres meses secos durante el año. Para una buena producción de cultivos permanentes y anuales es necesario el riego. En Colombia existe una subutilización de tierras óptimas para la agricultura y una baja cobertura de la infraestructura para riego. Del total de la superficie potencial de riego, 7.6 millones de hectáreas, en 2011 sólo 1 086 800 ha, el 14.3 por ciento, cuenta con infraestructura para el riego (DNP, 2011) (Tabla 5).



Desde el siglo XX, múltiples entidades han estado a cargo de la adecuación de tierras en el país, sin una consistencia en las políticas y prioridades de la inversión. Los primeros proyectos de riego y drenaje de importancia, y que aún se encuentran en operación, fueron construidos por la United Fruit Company en la zona bananera de Santa Marta a finales del siglo XIX, los cuales fueron posteriormente adquiridos por el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA) para conformar los distritos de Sevilla, Aracataca y Río Frío. Los proyectos de riego públicos en Colombia se iniciaron en el año 1936, cuando el Gobierno, a través del Ministerio de Economía Nacional efectuó los estudios y la construcción de los distritos La Ramada en la Sabana de Bogotá, Fúquene-Cucunubá en Cundinamarca y Firavitoba en Boyacá (hoy en día parte del distrito Alto Chicamocha). Posteriormente, en los años cuarenta, el Instituto de Aguas y Fomento Eléctrico (ELECTRAGUAS) construyó los distritos de riego y drenaje Samacá en Boyacá y Río Recio en el Tolima, y el distrito de drenaje del Alto Chicamocha en Boyacá. El Ministerio de Economía construyó una presa derivadora para el desarrollo del río Recio en el Tolima. Entre los años 1948 y 1953, la Caja de Crédito Agrario, Industrial y Minero inició la construcción de los distritos de riego y drenaje de Coello y Saldaña, y la ampliación del distrito de Río Recio. En 1958 la Corporación Autónoma del Valle del Cauca inició la construcción del distrito Roldanillo – la Unión – Toro (RUT) (DNP 1990).

En 1961 se creó el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA) para llevar a cabo programas de redistribución de la propiedad de las tierras, al cual se le encargó además, la tarea de adelantar proyectos de adecuación en todo el país. Así durante el período 1963 – 1976, el INCORA construyó 14 distritos de adecuación de tierras: Repelón, Santa Lucía y Manatí en el Atlántico, Montería – Mocarí y la Doctrina en Córdoba, Abrego y Zulia en Norte de Santander, Lebrija en Santander, San Rafael en Boyacá; San Alfonso, El Porvenir y El Juncal en el Huila y Sibundoy en Putumayo. En 1976 como resultado de una importante reorganización institucional en el sector público, se separaron del INCORA las responsabilidades sobre la adecuación de tierras y se creó el Instituto de Hidrología Meteorología y Adecuación de Tierras (HIMAT) para que asumiera entre otras, dicha funciones. Esta entidad comenzó la transferencia de la administración de los distritos a las asociaciones de usuarios (AU). Sus actuaciones se centraron en la rehabilitación de 15 de los 22 distritos ya existentes, por lo que en esta época sólo se construyó un distrito nuevo, que se inició en 1980 en el departamento del Tolima. En 1976, los usuarios de los distritos de Coello y Saldaña demandaron y recibieron la transferencia de la administración, conservación y operación de sus respectivos distritos. A principios de los años 80, el Gobierno Nacional decidió no construir más distritos de mediana y gran escala sino concentrar sus esfuerzos, en la rehabilitación y complementación de los distritos existentes. Paralelamente, hacia finales de 1980, el HIMAT inició la construcción de pequeños sistemas de riego mediante un préstamo del Banco Interamericano de Reconstrucción y Fomento (BIRF), construyendo aproximadamente 512 distritos. En el año 1993, se promueve la participación del sector privado en los proyectos de adecuación de tierras. Posteriormente, en 1993, desaparece el HIMAT y se crea el Instituto Nacional de Adecuación de Tierras (INAT), asumiendo este instituto las funciones relacionadas con los distritos (INCODER, 2011).

En 2003, se suprimió el INAT, transfiriéndole al INCODER las funciones y obligaciones de los distritos de adecuación de tierras, y en 2007, se crea la Unidad Nacional de Tierras Rurales (UNAT) a la cual se le asigna la función de transferir en propiedad los distritos a las asociaciones de usuarios, y que luego desaparece al declararse inexequible la ley mediante la cual fue creada. Antes que la UNAT, hiciera entrega en propiedad de 9 distritos a las Asociaciones de Usuarios, el país disponía de 24 sistemas de riego de mediana y gran escala construidos con presupuestos públicos, con un área bruta de 363 838 ha y neta beneficiada de 247 174 ha; igualmente en ese año el número total de distritos de pequeña irrigación del INCODER era de 512, de los cuales 398 fueron entregados en propiedad a los Usuarios (INCODER, 2011). En 2007 se creó el programa Agro Ingreso Seguro-AIS con el cual se cofinanciaron 251 proyectos de tipo predial y 117 distritos de riego beneficiando más de 77 000 ha en todo el país.

Actualmente, el estado con el fin de mejorar la adecuación de los suelos y lograr una mayor productividad, está construyendo tres megaproyectos de riego y drenaje, Ranchería, Triángulo del Tolima y Tesalia-Paicol, con una inversión superior a los 610 millones de $EE.UU. El proyecto Ranchería, ubicado en la Guajira, beneficiará con riego 18 536 ha de las asociaciones Asorranchería y Asosanjúan, además de suministrar agua a acueductos de 10 municipios y generar energía eléctrica. El proyecto del Triángulo del Tolima, beneficiará un área de 20 402 ha, se espera regar principalmente cultivos de papaya, melón, guayaba, patilla, cacao y plátano. El Distrito Tesalia-Paicol, localizado en el Huila, beneficiará 3 823 ha, se espera sembrar arroz, tabaco, cacao, maracuyá y piña principalmente (MADR, 2011).

La superficie bajo riego en Colombia en 1998 se estimaba en unas 900 000 ha, de las cuales casi dos tercios correspondían a proyectos desarrollados por el sector privado, principalmente de riego a pequeña escala, y la cantidad restante al riego público. En 2011, está superficie ascendió a 1 086 800 ha. La superficie efectivamente regada en 2011 se estimó en 394 000 ha, que representa tan solo el 36 por ciento de la superficie con infraestructura de riego.

La superficie bajo riego público está compuesta por, los distritos de riego públicos grandes (> 5 000 ha) y medianos (500-5 000 ha) que abarcan una superficie de 131 900 ha, mientras que los distritos de riego públicos pequeños (< 500 ha) abarcan una superficie de 5 798 ha. No existe una consolidación de la información del riego privado.

En 1992, la totalidad de la superficie puesta en riego por el sector público, excepto las 37 271 ha de los distritos públicos de pequeña escala que utilizaban riego por aspersión, es regada por superficie con una eficiencia total que no superaba el 40 por ciento. En la actualidad, no existe información exacta acerca de las técnicas utilizadas en el riego, aunque se puede decir que en su mayoría el riego de arroz en Tolima y Huila se hace por inundación, el de la caña de azúcar por superficie, el de los pastos se hace por aspersión, el de los frutales se hace por goteo o microaspersión, el de las hortalizas por aspersión, el café y la papa generalmente no se riegan, las flores se riegan manualmente por un sistema que se puede considerar de aspersión, y el banano de exportación por goteo.

Los distritos de riego en su mayoría emplean aguas superficiales y el riego de pozos profundos se limita a sistemas de riego particulares individuales, a los cultivos de flores y como complemento para el riego en los distritos de caña de azúcar. No se tienen datos exactos sobre el uso de recursos hídricos no convencionales. No se usan aguas desaladas para riego y es muy raro el uso de aguas reutilizadas de drenaje. Sin embargo en la Sabana de Bogotá se riega con agua del rio Bogotá que es equivalente a regar con aguas residuales (en la Sabana de Bogotá se siembra mayoritariamente hortalizas, flores y hay una cantidad considerable de ganadería de leche).

El papel del riego en la producción agrícola, la economía y la sociedad

La superficie total cosechada de cultivos con infraestructura para el riego asciende a 524 000 ha en 2011, de las cuales los más importantes son el arroz con 245 000 ha (47 por ciento del total) y la caña de azúcar con 168 000 ha (32 por ciento) (Tabla 5 y Figura 3).


En la década de los 1990 las inversiones fueron dirigidas a la industria de la caña de azúcar aunque la inseguridad rural influyó de una forma determinante en la dinamicidad de este sector. Actualmente, las inversiones están enfocadas principalmente en la palma de aceite y no en la caña de azúcar. También se debe destacar el gran desarrollo de cultivos de maíz, soya, caucho, y caña de azúcar en la Orinoquia adicional a la palma de aceite.

El costo medio del desarrollo de sistemas de riego en explotaciones en regadío públicas es de 6 411 $EE.UU./ha en 2010.

La mujer y el riego

En términos generales la mujer en Colombia se concentra principalmente en algunas actividades como son el riego, el secado y la selección en la etapa de post-cosecha, la transformación y la venta y cobro de productos frescos y transformados. La participación de la mujer en el riego del maíz es del 21 por ciento, mientras que su participación en las actividades de transformación es del 67 por ciento y en las de comercialización, cobro y transporte del 22, 24 y 19 por ciento respectivamente. En el caso de la papa, la mujer abarca en 17 por ciento de las actividades relacionadas con el riego, mientras que representa el 71 por ciento de las labores de empaque y el 15 por ciento de las labores de selección. En cuanto al plátano se refiere, la mujer realiza el 40 por ciento de las actividades de riego (Kleysen, 1996 y Gaitán y Rugeles, 1996).

Estado y evolución de los sistemas de drenaje

En los distritos de riego públicos de mediana y gran escala existe un proceso de salinización, problema que se viene agravando debido principalmente a la falta de infraestructura de drenaje y al manejo del riego por superficie. En 1998, la superficie con infraestructura drenada fue de 96 950 ha.

En la actualidad, no se dispone de información sobre superficie total de riego con drenaje. El área de drenaje en el cultivo de la caña de azúcar es de 136 500 ha, todas con infraestructura de riego. La superficie de drenaje en distritos públicos que tienen también riego es de 55 863 ha.

Gestión del agua, políticas y legislación relativas al uso del agua en la agricultura

Instituciones

Desde 2003 se establece el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (MAVDT) como coordinador del Sistema Nacional Ambiental, y como organismo rector de la gestión del medio ambiente y de los recursos naturales renovables, encargado de definir y formular las políticas y regulaciones a las que se sujetarán la recuperación, conservación, protección, ordenamiento, manejo, uso y aprovechamiento de los recursos naturales renovables, entre ellos el agua (MAVDT, 2010).

De manera específica en temas hídricos, le corresponde al MAVDT, a través del Viceministerio de Ambiente, la formulación de políticas; fijar las pautas para el ordenamiento y manejo de cuencas hidrográficas; límites máximos de vertimientos; y fijar tasas ambientales. Por su parte, la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales (UAESPNN) que hace parte de la estructura orgánica del MAVDT es la encargada del manejo y administración del Sistema de Parques Nacionales Naturales y de la coordinación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP). Tiene además las funciones de otorgar permisos, concesiones y autorizaciones para el uso y aprovechamiento de recursos naturales, cobrar tasas y participar en procesos de licenciamiento ambiental.

El Ministerio cuenta con dos entes asesores de política y reglamentación en la materia de carácter interinstitucional e intersectorial: el Consejo Nacional Ambiental y el Comité Técnico Asesor de Política y Normativa Ambiental. Además, el Ministerio adelanta sus tareas con el apoyo técnico y científico de cinco institutos de investigación adscritos o vinculados: el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras “José Benito Vives de Andreis” (INVEMAR), el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos “Alexander von Humboldt”, el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas “Sinchi” y; el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico “John Von Neumann”.

En la actualidad, el país cuenta con 33 autoridades ambientales regionales distribuidas en todas las áreas del territorio, representadas en las denominadas corporaciones autónomas regionales (CAR) y corporaciones para el desarrollo sostenible. Dichas entidades creadas a partir de 1993 están encargadas de la administración del medio ambiente y de los recursos naturales renovables, incluida el agua, de conformidad a las políticas y disposiciones legales que establezca el MAVDT.

En 1994, se creó la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de La Magdalena (CORMAGDALENA), con el fin de promover la recuperación, el aprovechamiento sostenible y la preservación del medio ambiente y recursos naturales renovables de dicho río.

Para el caso de cuencas hidrográficas compartidas por dos o más corporaciones autónomas regionales (CAR) o autoridades ambientales, se cuenta con la figura de las comisiones conjuntas cuyo objeto es “concertar, armonizar y definir políticas, para el ordenamiento y manejo de cuencas hidrográficas comunes” y están compuestas por las autoridades ambientales con jurisdicción en la cuenca, la UAESPNN y CORMAGDALENA, si fuera el caso.

En el nivel local, los municipios deben desarrollar planes, programas y proyectos generales y sectoriales para la gestión integral del recurso hídrico, articulados con los planes de desarrollo regional y nacional.

El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural formula y coordina políticas correspondientes al sector agropecuario. Cuenta con el apoyo del Instituto Colombiano para el Desarrollo Rural (INCODER) y del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).

Gestión del agua

Los distritos de riego privados son administrados directamente por las asociaciones de usuarios, y los distritos de riego públicos son administrados por el INCODER. El INCODER además de administrar y mantener los distritos de riego de su propiedad, debe establecer el monto de las inversiones públicas en la construcción, rehabilitación o ampliación de los distritos de adecuación de tierras y señalar las cuotas de recuperación de tales inversiones a cargo de los beneficiarios, como la cuota de subsidio y las tarifas básicas y de aprovechamiento de servicios.

Los distritos de riego tienen establecidas tarifas por la prestación de los servicios las cuales generalmente comprenden una tarifa básica o fija que depende del área beneficiada, y una tarifa volumétrica que se factura por metro cúbico de agua suministrada. Estas tarifas son establecidas directamente por las asociaciones de usuarios del distrito de riego para el caso de privados, y es sugerida por las asociaciones y aprobada por el INCODER para el caso de los distritos públicos.

En el año 1990 fue creada la Federación Nacional de Usuarios de Distritos de Adecuación de Tierras (FEDERRIEGO), organización privada que agremia 17 asociaciones de usuarios que han recibido del Estado los distritos para su administración, operación y mantenimiento.

Financiación

El gobierno cuenta con diferentes programas de financiación para inversiones de modernización y mejoramiento de las actividades productivas agrícolas tales como obras de infraestructura, inversión en riego y drenaje, maquinaria y equipos para la producción. Estas herramientas de financiación ofrecen bajas tasas de interés.

Se estima que del área adecuada con riego y drenaje el 70 por ciento corresponde a inversión pública (Contraloría General de la República, 2009).

En el año 2007 fue creado el programa Agro Ingreso Seguro-AIS mediante el cual se estableció un sistema concursal para la construcción y rehabilitación de sistemas de riego y drenaje. Durante el 2007 y 2008 se financiaron mediante el AIS 251 proyectos de tipo predial y 117 distritos de riego, beneficiando más de 77 000 ha por un valor superior a los 115 millones de $EE.UU con un aporte del Estado mayor al 74 por ciento de la inversión. A partir del 2011 se reactivará este programa bajo el nombre de Desarrollo Rural con Equidad-DRE.

Políticas y legislación

En 2010, se oficializó la Política Nacional para la Gestión Integral del Recurso Hídrico, la cual establece los objetivos, estrategias, metas, indicadores y líneas de acción estratégica para el manejo del recurso hídrico en el país, en un horizonte de 12 años. El mecanismo previsto para materializar esta Política lo constituye un plan de acción que se denomina “Plan Hídrico Nacional”. El plan hídrico nacional tendrá tres etapas: corto (2014), mediano (2018) y largo plazo (2022) y será formulado de manera concertada con los actores clave para la gestión integral del recurso hídrico (MAVDT, 2010).

Medio ambiente y salud

Los vertimientos de materia orgánica biodegradable a los recursos hídricos, expresados como DBO, provienen principalmente de vertimientos domésticos y de actividades industriales como la producción de alimentos y bebidas; la industria petroquímica, la fabricación de pastas celulósicas, papel y cartón; la producción de abonos; y el curtido y preparación de cueros entre otras. El origen de la contaminación agrícola se atribuye en esencia al sector cafetero el cual es relevante en la economía nacional, dado que el beneficio tradicional o húmedo del café aporta una carga importante de este contaminante. La carga total de DBO durante el 2008 se estimó en 729 300 toneladas, concentrándose los vertimientos en los ríos de las subzonas hidrográficas asociadas a Bogotá, Medellín, Cartagena, Cali, Barranquilla y Miranda (Cauca). Por otra parte la carga total de la demanda química de oxígeno (DQO) vertida a los cuerpos de agua durante el 2008 se estimó en 1 618 200 toneladas. El vertimiento de sólidos totales en suspensión (SST) se consideró en 1 114 700 toneladas. El aporte de SST tiene su origen en causas naturales así como en la erosión del suelo causada por las labores agrícolas de arado y labranza y la remoción de cobertura vegetal con fines de urbanización. Los vertimientos de mercurio procedente del beneficio del oro y la plata en la minería se consideran sustancias peligrosas representativas, lo mismo el uso e intensidad de aplicación de agroquímicos en las etapas de cultivo y la cantidad de químicos usados en el procesamiento y transformación de la coca (IDEAM, 2010).

La carga vertida a las fuentes de agua para el año 2008 fue de 117 000 toneladas de nitrógeno total (NT) y de 29 400 toneladas de fósforo total (PT), siendo una fuente importante el uso de fertilizantes en la agricultura. La demanda de fertilizantes en el 2008 fue aproximadamente de 2.6 millones de toneladas en presentación sólida y de 20 695 000 litros en formulaciones líquidas, en su mayor parte compuestos NPK. El volumen de plaguicidas usado por tipo fue de 11 768 toneladas y 16 238 000 litros para herbicidas; 11 602 toneladas y 732 000 litros para fungicidas; 3 512 toneladas y 4 664 litros para insecticidas; 9 169 toneladas y 8 861 litros para otros plaguicidas o coadyudantes (IDEAM, 2010).

En relación con el impacto negativo sobre el suelo, en Colombia el proceso de salinización de los suelos obedece tanto a causas naturales como antrópicas debido a un deficiente manejo de los mismos con prácticas agrícolas inadecuadas. Las zonas con mayor cantidad de suelos salinos se encuentran ubicadas en el ecosistema seco del Caribe, en los valles interandinos del Magdalena y Cauca, altiplanos y en general región Caribe y Pacífica. Se estima que de los suelos del país 63 900 km2 (5.6 por ciento del territorio nacional) corresponden a áreas salino/sódicas, 31 770 km2 (2.8 por ciento) en áreas con grado alto de intensidad del proceso; 26 400 km2 (2.3 por ciento) en áreas con grado de intensidad moderado y el resto del país (89.3 por ciento) con grado de intensidad bajo o nulo al proceso de salinización (Ministerio del Medio Ambiente e IDEAM, 2002).

Más de un 80 por ciento de Colombia se considera húmedo o superhúmedo, razón por la cual existe una gran incidencia de enfermedades relacionadas con este tipo de zonas. Entre las enfermedades significativas relacionadas con el agua que afectan a la población colombiana se encuentra el cólera, la fiebre tifoidea y la hepatitis A. En Colombia, la epidemia del cólera se inició en 1991 en la Costa Pacífica, y siguió los cauces de los ríos Magdalena y Cauca; entre 1991 y 1992, las tasas de incidencia fueron de 51 y 40 casos por 100 000 habitantes respectivamente; desde entonces la tasa ha disminuido progresivamente. En 1999, se registraron 13 casos, entre 2000 y 2003 no se reportó ningún caso, en 2004 se reportaron 5 casos procedentes de Nariño, y desde el año 2005 hasta el 2010 no se han reportado más casos confirmados (INS, 2011a). Respecto a la fiebre tifoidea en el 2008, la región que más casos reportó fue la región occidente, con los departamentos de Valle, Cauca y Chocó, seguida de la regional costa pacífica, con los departamentos de Sucre y Bolívar. Para el año 2009 se confirmaron 102 casos de fiebre tifoidea, el mayor número de casos se presentaron en los departamentos de Meta con 33 por ciento, Antioquia con 21 por ciento y Norte de Santander con 18 por ciento (INS, 2011b). Colombia está clasificada entre los países con alta a moderada endemia de hepatitis A, sin embargo, la variación en el número de casos es muy amplia existiendo áreas de alta y baja endemia dentro del territorio nacional. En el año 2005 se registraron 2 765 casos; en 2006 4 202 casos; en el año 2007 8 710 casos, en el año 2008 8 953 casos y para el año 2009 se confirmaron 6 987 casos. Los departamentos con mayores proporciones de incidencia fueron Amazonas y Sucre (INS, 2011c).

Tendencias en la gestión de los recursos hídricos en la agricultura

El Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 considera la agricultura y el desarrollo rural como una de las actividades económicas que definirán el rumbo de la economía colombiana en los próximos años. Dentro de los lineamientos estratégicos para el sector se buscará incrementar la competitividad de la producción agropecuaria mediante la promoción del uso eficiente del suelo y agua, además de mejorar la infraestructura para el riego entre otros. Para lograrlo, el gobierno apoyará el establecimiento del riego intrapredial a través de la focalización de los instrumentos de apoyo existentes para esta actividad; reglamentará los programas de uso eficiente y ahorro del agua en el riego; rehabilitará infraestructura; propenderá por un manejo adecuado del recurso hídrico; promoverá nuevos esquemas de participación privada para la construcción de distritos de riego. Adicionalmente el gobierno trabajará para lograr un mayor acceso a la tierra por parte de la población rural pobre mediante subsidios, y buscará culminar el proceso de restitución de tierras de la población afectada por la violencia. El Plan Nacional de Desarrollo busca además crear la institucionalidad para la gestión de riesgos agropecuarios e incorporar de manera integral, la atención y prevención del riesgo por efecto de fenómenos naturales en la planificación y gestión del desarrollo territorial. Con este fin se creará la Dirección Nacional de Riesgos Agropecuarios como una dependencia del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (DNP, 2011).

En lo que respecta a las tendencias del recurso hídrico a largo plazo, el incremento porcentual de la demanda hídrica de 2008 a 2019 esperado para el sector agrícola es del 97 por ciento, para el sector pecuario es de 210 por ciento y para la acuicultura del 222 por ciento. Según modelos climáticos regionales Precis y MRI corridos sobre el panorama 2011-2100, las mayores reducciones sobre la escorrentía media anual se esperan para las zonas Andina y Caribe, y se muestran especialmente críticas en el intervalo 2071-2100 (IDEAM,2010).

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