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Guatemala

Año: 2015 Fecha de revisión: -- Tipo de revisión: --

Informe regional: América del Sur, Centroamérica y Caribe

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Geografía, clima y población

Geografía

Guatemala, con una superficie total de 108 890 km2, es la más septentrional de los países del istmo centroamericano. Se ubica entre los 13°44’ y 17°48’ de latitud norte y los 88°13’ y 92°14’ de longitud oeste. Limita al norte y oeste con México, al este con Belice, el Mar Caribe, Honduras y El Salvador, y al sur con el Océano Pacifico. Administrativamente está dividida 22 departamentos, reagrupadas en ocho regiones: I Metropolitana, II-Norte, III-Nororiental, IV-Suroriental, V-Central, VI-Suroccidental, VII-Noroccidental, VIII-Petén.

En 2012 el área cultivada fue de 2 479 000 ha (1 534 000 ha en cultivos temporales y 945 000 ha de cultivos permanentes) (Tabla 1).


El relieve es marcadamente montañoso, en un 60 por ciento de su superficie, variando desde el nivel del mar hasta 4 211 metros sobre el nivel del mar. La Sierra Madre da origen al perfil montañoso del país, que se origina en el extremo noroeste y se bifurca en dos ramales: uno en dirección noreste formando la Cordillera de Los Cuchumatanes, la Sierra Chamá y la Sierra de Santa Cruz, y el otro en sentido paralelo al litoral del Pacifico, a lo largo del cual se ubican los principales volcanes que caracterizan la orografía guatemalteca. Hacia el norte de la Sierra de Chamá se extienden las tierras bajas de Alta Verapaz y la planicie de El Petén. Hacia el sur y paralela al mar se desarrolla la estrecha franja costera del Pacifico (40 km de ancho en promedio), de suave pendiente (1 por ciento a 5 por ciento), cuyos suelos agrícolas son los mas fértiles del país. La parte montañosa central con picos de hasta 4 000 m alberga los valles del Altiplano (1 500 a 2 000 m) y también las principales ciudades, entre ellas, la Capital de Guatemala.

Clima

El clima se define como clima tropical cálido, por su posición geográfica intertropical, con modificaciones por los cambios altitudinales del relieve montañoso y distancia al mar. Se definen dos estaciones durante el año, la estación seca generalmente de noviembre a abril y la estación lluviosa de mayo a octubre. Entre los meses de julio y agosto, se produce un descenso de lluvias conocido como Canícula. Se estima una media de 119 días de lluvia al año. Las precipitaciones medias anuales varían desde 700 mm en la zona oriental seca vecina a El Salvador y Honduras, hasta los 5 000 mm en el noroccidente del país. Se consideran zonas de alta precipitación la Costa Atlántica (Departamento de Izabal), la franja transversal Noroccidental (Departamentos de Huehuetenango, Quiché y Alta Verapaz), donde la estación seca no está bien definida y es corta (dos a tres meses), y la región costera del Pacífico. En el Altiplano la zona occidental es la más lluviosa (Departamentos de San Marcos, Quetzaltenango, Totonicapan y Sololá), mientras que la zona oriental es relativamente seca (Departamentos de Jalapa, Jutiapa, Chiquimula y Zacapa).

Las temperaturas medias anuales varían desde los 23-33ºC en las zonas costeras del Pacífico y Atlántico a los 20ºC en la zona montañosa intermedia (500 a 1 500 m) y menores de 20ºC en las regiones de mayor altitud. En casi todo el territorio, los valores mensuales de evapotranspiración tienen poca variación y oscilan entre 1 300 mm/año y 1 800 mm/año.

Población

En 2013 la población total del país ascendía a 15 468 000 habitantes, de los cuales el 49 por ciento era población rural (Tabla 1). La densidad de población media del país es de 142 habitantes/km2. Durante el período 2003-2013, la población creció con una tasa promedio del 2.5 por ciento anual. Es considerado un país multicultural, multilingüe y multiétnico.

In 2012, el 94 por ciento de la población tenía acceso a fuentes mejoradas de agua potable (99 y 89 por ciento en áreas urbanas y rurales respectivamente). La instalación sanitaria mejorada abarca al 80 por ciento de la población (88 y 72 por ciento en áreas urbanas y rurales respectivamente).

El índice de pobreza general es del 53 por ciento. Correspondiente al 40 por ciento a pobres y el 13 por ciento a pobres extremos (INE, 2011).

Economía, agricultura y seguridad alimentaria

En 2012, el Producto Interno Bruto (PIB) ascendía a 50 545 millones de $EE.UU. La contribución de la actividad agrícola al PIB ha bajado desde el 26 por ciento del total de la economía en 1991 al 15 por ciento en 2001 y 11 por ciento en 2011.

En 2013, la población total económicamente activa es de 5 887 000 habitantes o 38 por ciento de la población total del país. La población total económicamente activa en la agricultura es de 2 188 000 habitantes (37 por ciento de la población total económicamente activa) de los cuales el 10 por ciento son mujeres.

La estructura de exportaciones ha cambiado lentamente, con creciente importancia de las industrias manufactureras, el sector de los servicios, el comercio y una importancia cada vez menor de las exportaciones agrícolas, que ha sido la actividad económica principal y generadora de empleo e ingresos para las familias, principalmente del área rural.

La creciente población demanda en su mayoría productos básicos de consumo como: maíz, trigo, papa y frijol respectivamente. El suministro nacional de alimentos es insuficiente para cubrir las necesidades mínimas de toda la población. La desnutrición crónica entre los niños menores de cinco años de edad llegó a 50 por ciento en 2009 y está particularmente generalizada entre la población indígena, que representa la mitad de los habitantes del país (Banco Mundial, 2012; USAID, 2010; OXFAM, 2013).

Los productos agrícolas que más aportan al PIB agrícola (PIBA) son el azúcar, el maíz y el banano con contribuciones superiores al 15 por ciento del PIBA. Seguidamente vemos al café, aceite de palma, seguido de hule, papa, frijol y piña. Por sus aportes al PIB, empleo, divisas y su dinamismo, los productos agrícolas más importantes son: banano, palma de aceite, caña de azúcar, hule, piña, mango, papa, tomate, chile, granos básicos (maíz y frijol negro), cultivo de hortalizas de exportación (arveja china-dulce, ejote francés, brócoli) y café que representaron el 39 por ciento del total de ingresos para el país. Estos datos revelan que la producción agrícola del país está dirigida principalmente hacia el mercado internacional, que se exportar arriba del 60 por ciento del PIBA (Banco de Guatemala, 2010).

Recursos hídricos

Recursos hídricos superficiales y subterráneos

El sistema hidrográfico de Guatemala se divide en tres vertientes: (i) Vertiente del Océano Pacífico (24 por ciento del territorio) con 18 cuencas, algunos de cuyos ríos arrastran sedimentos de origen volcánico, que al depositarse en la planicie costera causan inundaciones periódicas; (ii) Vertiente del Mar Caribe (34 por ciento del territorio), con 10 cuencas, siendo la principal el río Motagua; y (iii) la Vertiente del Golfo de México (42 por ciento del territorio), con 10 cuencas cuyos ríos son los más caudalosos y tributan hacia territorio mexicano.

El escurrimiento superficial se estima en 100.7 km3/año, distribuidos en 25.5 km3/año para la vertiente del Pacífico, 31.9 km3/año para la vertiente del Mar Caribe y 43.3 km3/año para la vertiente del Golfo de México (Tabla 2).


El país se divide en cuatro regiones hidrogeológicas: (i) las llanuras aluviales cuaternarias del Pacífico, (ii) el altiplano volcánico de rocas terciarias y cuaternarias, (iii) la cadena montañosa de tierras altas cristalinas, de rocas ígneas graníticas y metamórficas, (iv) la región sedimentaria del Norte de rocas calizas del cretácico, kastificadas. Los acuíferos más adecuados para su explotación son los de las llanuras aluviales de la planicie costera sur del Pacífico y los de los valles del altiplano volcánico de la Sierra Madre. En estos últimos los recursos superficiales son escasos y el agua subterránea es la fuente principal de suministro de agua para abastecimiento de la población y riego. La recarga anual renovable de agua subterránea, estimada en base a índices de infiltración, es de 33.7 km3/año. La superposición entre recursos hídricos superficiales y subterráneos se estima en 25.2 km3/año. Por lo tanto, los recursos hídricos renovables internos totales se estiman en 109.2 km3/año (Tabla 3).


El 55 por ciento del territorio esta integrado por cuencas cuyas aguas tributan hacia los países vecinos o sus cauces en parte de su desarrollo forman límites fronterizos. El mayor aporte de aguas superficiales, 47.5 por ciento, es hacia México, 7 por ciento a El Salvador, 6 por ciento hacia Belice y 0.5 por ciento a Honduras. El Río Usumacinta forma frontera con México, el Río Motagua con Honduras, el Río Suchiate define la frontera suroeste con México, y el Río Paz al sureste con El Salvador. El Río Sarstun separa los territorios de Guatemala y Belice, pero no es reconocido oficialmente como frontera por el diferendo territorial existente entre ambos países. Las entradas desde otros países se estiman en 18.71 km3/año de México a través de afluentes del río Usumacinta. Obteniendo de esta manera unos recursos hídricos renovables superficiales totales de 119.41 km3/año y unos recursos hídricos renovables totales de 127.91 km3/año (119.41+33.7-25.2). Las salidas hacia países vecinos se estiman en 62.49 km3/año, de las cuales el 47.5 por ciento de los RHIRS o 47.895 km3/año van a México (43.82 km3/año a través del Usumacinta, 2.553 km3/año a través del Suchiate, 0.864 km3/año a través del Hondo, 0.397 km3/año a través del Coatán y 0.261 km3/año a través del Candelaria), 7 por ciento de los RHIRS o 7.049 km3/año a El Salvador (1.57 km3/año a través del Lago Güija y 5.479 km3/año a través del Paz que se convierte en río fronterizo entre El Salvador y Guatemala), 6 por ciento o 6.042 km3/año a Belice, y 0.5 por ciento de los RHIRS o 0.5035 km3/año a Honduras a través del Lempa y 1 km3/año a Honduras a través Motapán.

Lagos y embalses

El país cuenta con 7 lagos, 49 lagunas, 109 lagunetas, 19 lagunas costeras y 3 lagunas temporales.

El almacenamiento por medio de embalses solamente se utiliza con propósitos de generación hidroeléctrica y el volumen conjunto es del orden de los 464 millones de m3 en el año 2012, siendo el embalse de Pueblo Viejo Chixoy el de mayor capacidad con 460 millones de m3. En ningún caso los caudales regulados por las centrales hidroeléctricas son o se planea utilizarlos para riego debido a la inexistencia hasta el momento de proyectos aguas abajo que puedan aprovecharlos.

Asuntos internacionales relativos al agua

Guatemala tiene tratados limítrofes de recursos hídricos con México, El Salvador y Honduras, y Comisiones de Límites y Aguas con México y El Salvador.

Guatemala y El Salvador, contempla un convenio de aprovechamiento del río fronterizo Paz. También se dispone de convenios sobre la gestión trinacional focalizada en la zona del Trifinio compartida con Honduras y El Salvador, que constituye un área de preservación ecológica internacional enfocada a la preservación de la biósfera, los recursos hídricos y naturales de la zona.

Actualmente, existe la preocupación a nivel de sociedad civil y grupos ambientalistas, sobre los proyectos mineros que se tienen en la zona de Asunción Mita en Guatemala y otros en Honduras, que traerían graves consecuencias debido a la contaminación del río Lempa, principal río de El Salvador.

En lo que se refiere a la frontera de Guatemala con México y Belice, ningún estado ha emitido oficialmente declaraciones o realizado acciones desfavorables hacia su vecino en relación a aguas transfronterizas. Sin embargo, sí que han existido tensiones, conflictos pasados e incluso disputas actuales y conflictos potenciales en la región. La frontera que comparten estos países presenta una enorme riqueza hídrica (Kauffer, 2011).

Guatemala y México han tenido conflictos debidos a las presas hidroeléctricas ya que Guatemala denuncia la falta de compensaciones por el agua que nace en Guatemala y se usa en México. Dicha agua abastece el complejo Grijalva formado por cuatro represas que representan el 47 por ciento de la producción hidroeléctrica de México (Kauffer, 2011).

También se han detectado recientemente tensiones entre México y Guatemala debido a los “pasos transfronterizos de agua”, que utilizan tecnologías muy rudimentarias. Ambos países han denunciado la utilización de sus fuentes de agua por parte del país vecino.

En 2012 se aprobó la Política de estado en materia de cursos de agua internacionales, donde se presentan los lineamientos de Estado que orientan a definir normas de derecho internacional.

Uso del agua

La extracción hídrica total nacional para el 2006 alcanzó los 3.324 km3, destacando el sector agrícola con unas extracciones de 1.886 km3, equivalente al 57 por ciento del total de las extracciones, siguiendo el sector municipal con 0.835 km3, o el 25 por ciento del total, y el sector industrial con una extracción de 0.603 km3, o el 18 por ciento del total (Tabla 4 y Figura 1).




En 2006, el agua residual municipal producida se estimó en 668 millones de m3, mientras que el agua residual industrial producida se estimó en 206 millones de m3. En general, las aguas son vertidas sin tratamiento a corrientes de agua superficial o cuerpos de agua. Las aguas residuales municipales e industriales son recolectadas por los servicios municipales de alcantarillado, mientras que las aguas residuales del sector agropecuario y de otras actividades, generalmente no se canalizan por el servicio municipal.

En 1992, los servicios de agua potable se abastecieron de aguas superficiales en un 70 por ciento para las áreas urbanas y 90 por ciento para el área rural, los porcentajes restantes fueron cubiertos con agua subterránea.

Algunas zonas del país, tienen marcadas deficiencias hídricas, en especial para el abastecimiento de agua potable de los principales centros urbanos, hecho que motiva conflictos de uso con el riego en las regiones del altiplano, y en las áreas costeras entre los grandes y pequeños usuarios del riego que utilizan una misma fuente.

Riego y drenaje

Evolución del desarrollo del riego

La Tabla 5 muestra el resultado del Plan Maestro de Riego y Drenaje del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) (1992) en el cual se identificaron 2.9 millones de ha (27 por ciento del país) aptas para la producción agrícola. Del total agrícola, el área potencial regable, considerada como aquella superficie con un déficit hídrico de 151 mm/año o superior se estimaba en 2.6 millones de ha.


El riego se remonta a la época prehispánica y época colonial en la que los padres Dominicos implementaron aproximadamente 2 000 ha con riego por inundación en la zona central y nororiental del país, pero su desarrollo más importante fue introducido por las multinacionales bananeras en las décadas de 1920 y 1930 con el riego de 22 000 ha, construyeron sistemas de riego y drenaje en las zonas costeras de los litorales Atlántico y Pacífico. En 1957 se inicia la participación del gobierno a través del Ministerio de Agricultura con el establecimiento de unidades de riego y la planificación y ejecución de proyectos, y de esa fecha a 1990 se construyeron 27 proyectos cubriendo 15 303 ha, favoreciendo a 2 800 usuarios. La iniciativa privada durante esos años puso en riego alrededor de 36 500 ha destinando los mayores sistemas al riego de banano y caña de azúcar, principales productos agrícolas de exportación. Entre 1979 y 1990, 2 489 ha de proyectos de mini-riego o riego a pequeña escala fueron desarrollados por productores de cultivos no tradicionales. Estos proyectos han sido muy eficientes en la aplicación del riego por aspersión causando un gran impacto social y económico por su bajo costo y buena rentabilidad. En 1990 se registraban 76 365 ha bajo riego entre sistemas públicos, privados y mini-riego. Las estadísticas del Ministerio de Agricultura y Ganadería constatan un gran incremento del riego en los años 1990, con una superficie total con dominio de riego en 1997 de 129 803 ha. Durante las dos últimas décadas se han incorporado masivamente al riego tierras de la costa sur cultivadas con caña de azúcar, pasando a más de 300 000 ha.

En 2003, la superficie equipada para el riego era de 312 110 ha de las cuales 198 600 ha o el 64 por ciento se riega por superficie, 94 430 ha o el 30 por ciento se riega por aspersión y 19 080 ha o el 6 por ciento se riega por riego localizado (Tabla 6 y Figura 2) (INE. 2005). La superficie total con infraestructura de riego se estima en 337 478 ha en 2012 (MAGA, 2013).





En 2003, del total de la superficie equipada, el 74.6 por ciento del agua utilizada se trataba de agua superficial y el 25.4 por ciento de agua subterránea (Tabla 6 y Figura 3).


En 2003, las explotaciones pequeñas (< 0.7 ha) abarcaban una superficie de 7 736 ha o el 2 por ciento de la superficie total equipada para el riego, las explotaciones medianas (0.7 ha-45 ha) abarcaban una superficie de 64 343 ha o el 21 por ciento, mientras que las explotaciones grandes (> 45 ha) abarcaban una superficie de 240 031 ha o el 77 por ciento (Tabla 6 y Figura 4).


La modalidad de riego estatal surgió en el año 1957 cuando el gobierno inició el apoyo público al riego desarrollando las Unidades de riego estatales. Está financiado, ejecutado, operado y mantenido por el Estado. La infraestructura de las unidades de riego estatales, consiste generalmente de una presa derivadora fija, canales principales y secundarios de hormigón; en algunos casos se bombea agua para alcanzar terrenos más altos que el punto de derivación. El riego en parcela es casi siempre por gravedad. El Estado construyó en total 31 unidades de riego, de las cuales actualmente funcionan 29. Catorce se ubican en el nororiente del país, dos en el departamento de Guatemala, cinco en occidente, tres en la Costa Sur y cinco en suroriente.

La modalidad de mini-riego tuvo su origen a partir de 1979 cuando se inició el apoyo a pequeñas áreas de riego, especialmente con la contribución de la banca nacional y entidades como USAID, BID, BCIE, FIS. Está concentrada principalmente en los departamentos del altiplano occidental. Se estima que hay más de 540 proyectos o sistemas de mini-riego con una extensión promedio de entre 4.7 y 5.8 ha. La mayoría de los sistemas utiliza aguas superficiales y funciona por gravedad. En los proyectos de mini-riego, al contrario de los proyectos estatales, la participación de los beneficiarios es muy importante. Cada mini-riego está integrado por un promedio de 22 usuarios, de los cuales solamente el 15 por ciento son mujeres. El gobierno solamente proporciona la preparación del expediente técnico del proyecto, la supervisión de la ejecución del proyecto, y asistencia técnica para la diversificación de la producción agrícola. Existen múltiples indicios de que el modelo de mini-riego ha sido exitoso con una alta eficiencia de conducción y aplicación, aún así debe fortalecerse con medidas que busquen eficiencia y sostenibilidad. El mini-riego ha posibilitado la diversificación de la producción agrícola hacia hortalizas de alto valor (MAGA, 2013).

El papel del riego en la producción agrícola, la economía y la sociedad

La superficie total cosechada de cultivos con infraestructura para el riego asciende a 352 063 ha en 2007, de las cuales los más importantes son la caña de azúcar con 163 348 ha (46 por ciento del total), el maíz con 69 995 ha (20 por ciento) y el banano y plátano macho con 43 731 ha en total (12 por ciento) (Tabla 6 y Figura 5).


La eficiencia en el uso del agua para regar caña de azúcar ha aumentado un 89 por ciento entre 1990 y 2010 (MAGA 2013).

El riego se concentra principalmente en: (i) Costa Atlántica, con índice de humedad negativo durante más de la mitad del año y alta evapotranspiración potencial cultivada de banano, hortalizas (tomate, melón, sandías, y otros) y tabaco; (ii) Altiplano de zonas templadas a frías, sin lluvias durante seis meses, de suelos volcánicos fértiles con poca capacidad de retención de humedad que sólo permiten una cosecha al año sin riego, cultivada de granos básicos y cultivos bajo riego de productos no tradicionales: arveja china, brócoli, maíz dulce, cebolla, hortalizas, frutas y flores cuya creciente demanda de productos no tradicionales excede a la oferta, por lo cual el riego desempeña en el altiplano un papel determinante para el aumento de la producción exportable; y (iii) las zonas bajas costeras cálidas del Pacífico, con plantaciones de caña de azúcar, banano y pastos en las fincas de mayor extensión, cuya superficie regada no se conoce con precisión.

Según el MAGA, en 1995 el costo medio del desarrollo de explotaciones con riego por superficie fue de 1 113 $EE.UU./ha. En 2012, el costo medio de la rehabilitación de dichas explotaciones es de 917 $EE.UU./ha.

La mujer y el riego

La política de promoción del riego 2013-2023 de Guatemala entre otros objetivos contempla promover la igualdad de oportunidades y la equidad entre hombres y mujeres en el goce de los beneficios de esta política. El MAGA facilitará y promoverá la participación activa y equitativa entre hombres y mujeres. La presente política incluye llevar a cabo un análisis de género en las comunidades involucradas, con especial acento en la identificación de las tareas agrícolas y las relacionadas con el agua a cargo de mujeres. La participación de las mujeres en el diseño, planificación y administración de los sistemas de riego es esencial según el MAGA. La incorporación de la equidad de género aumentará el bienestar de la población (MAGA, 2013b).

Estado y evolución de los sistemas de drenaje

El Plan Maestro de Riego y Drenaje identificó una superficie de 209 419 ha con problemas de drenaje agrícola: 15 715 ha en la Vertiente del Pacífico, 93 283 ha en la Vertiente del Mar del Caribe y 100 421 ha en el Golfo de México.

En las áreas bajo riego no se evidencian grandes problemas de drenaje deficiente ni salinidad. Por tanto, el drenaje subterráneo ha recibido poca atención. Sin embargo, la falta de infraestructura adecuada para evacuar el exceso de agua en momentos puntuales, sí ha producido problemas de anegamiento en algunas zonas. Donde más se ha evidenciado el problema de drenaje es en la costa sur.

El Estado solamente ha construido un sistema, en la Laguna de Retana, Jutiapa, en 1962 que cubre una superficie de 1 200 ha. El proyecto consistió en la desecación de una laguna que benefició a 400 agricultores. Actualmente no existe ningún registro a nivel público, se conocen casos aislados de drenaje pero su superficie no es significativa.

Gestión del agua, políticas y legislación relativas al uso del agua en la agricultura

Instituciones

La participación del estado en actividades de riego se inició en 1957 con la creación del Departamento de Recursos Hidráulicos (DRH) del Ministerio de Agricultura, encargado de elaborar y llevar a cabo los proyectos de riego. En 1970 se creó la Dirección General de Servicios Agrícolas (DIGESA) y en 1981 se la Dirección de Riego y Avenamiento (DIRYA) responsable de los recursos agua y suelo, y de las actividades de riego y drenaje. En 1994 se organiza el Plan de Acción para la Modernización y Fomento de la Agricultura Bajo Riego (PLAMAR), con el objetivo de desarrollar y ejecutar el proceso de transferencia de las unidades de riego públicas a las organizaciones de usuarios y de apoyar el fomento de la producción agrícola bajo riego.

En 1998, con la reorganización del aparato gubernativo, quedaron eliminadas la Secretaría de Recursos Hidráulicos de la Presidencia de la República (normadora del uso del agua), así como la DIGESA y la DIRYA del Ministerio de Agricultura responsables de las actividades de Riego y Drenaje. Las funciones de estas dos últimas han sido absorbidas por el PLAMAR, como responsable del seguimiento de las políticas del sector riego.

En la actualidad, las instituciones más relevantes en temas de recursos hídricos son:

  • Gabinete especifico del agua (GEA): establece la agenda del agua como un instrumento de gestión del estado para promover acciones de incidencia pública y privada a nivel nacional, municipal y comunitario, basado en tres directrices: sensibilización, gestión gubernamental y orientación hacia un marco normativo del agua.
  • Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA): ejecuta políticas que se traducen en planes, programas y proyectos para mejorar la producción de alimentos, y un insumo fundamental es el agua. El MAGA cuenta con la Unidad especial de ejecución de desarrollo integral de cuencas hidrográficas (UEEDICH) y con el Plan de acción para la modernización de la agricultura bajo riego (PLAMAR).
  • Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN): es el rector en la calidad, uso y aprovechamiento del recurso hídrico, cambio climático y reforestación para conservación, investigación y formulación de política hídrica y manejo de cuencas hidrográficas
  • Municipalidades: responsable de la prestación de servicios de agua potable y saneamiento, la promoción y conservación de los recursos naturales renovables y no renovables, la reforestación de las cuencas y zonas de recarga hídrica y la formulación y ejecución de planes de ordenamiento territorial y de desarrollo integral de su jurisdicción.
  • Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS): define las políticas de agua potable y saneamiento.
  • Instituto de Fomento Municipal (INFOM): es el ente ejecutor de las políticas de agua potable y saneamiento, asesoría y financiamiento a municipalidades.
  • Consejos de Desarrollo: Fortalecimiento del poder local.
  • Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP): maneja el recurso hídrico a través de un subsistema de áreas protegidas productoras de agua.
  • Instituto Nacional de Bosques (INAB): programa de investigación sobre hidrología forestal.
  • Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH): encargado de la investigación del tema de agua.
  • Comisión Guatemalteca de Normas (COGUANOR): dicta normas de calidad de agua.
  • Secretaría de Planificación y Programación (SEGEPLAN): promover la estrategia nacional de recursos hídricos

Gestión del agua

El país tiene mucha agua pero poca gestión. Los principales conflictos en el agua, se favorecen por la dispersión, falta de coordinación, vacíos legales y débil gobernanza de los organismos de estado respecto a la gestión integral del agua. Ello genera conflictos como la competencia entre los distintos usos, desvió de ríos, aprovechamiento hidroeléctrico, emisión de aguas residuales sin tratamiento por industrias y municipalidades.

Desde 1994 la estrategia aplicada por el gobierno ha sido transferir las unidades de riego estatales al sector privado, previa consolidación de las Asociaciones de Usuarios y Sistemas Comunales en su gestión empresarial y en la ejecución de la rehabilitación de la infraestructura de los sistemas de riego. Estas funciones han sido asignadas al PLAMAR quién a su vez trata de involucrar a los usuarios en todas las acciones de transferencia hasta lograr su autogestión en el manejo de los sistemas.

Financiación

Existen experiencias incipientes de pago por servicios ambientales hídricos en sistemas de riego. Aún así, todavía persiste la ausencia de institucionalidad y una débil cultura de pago por el agua. El uso de tarifas en el riego podría orientarse a incentivar el uso eficiente del agua, financiar el mantenimiento de la infraestructura y la conservación de las fuentes de agua. El MAGA está facultado para promover el uso de tarifas para el mantenimiento y modernización de la infraestructura, así como para promover el establecimiento de mecanismos de pago por servicios ambientales para mantener las fuentes de agua que podría realizarse por la vía de los incentivos y del trabajo educativo y formativo (MAGA, 2013).

Políticas y legislación

La Constitución de la República (1985) estipula que todas las aguas son bienes de dominio público, inalienables e imprescriptibles, quedando su aprovechamiento uso y goce otorgados por ley de acuerdo con el interés social. El Código Civil, sin embargo, reconoce la propiedad privada de las aguas dentro de los terrenos privados, pero las considera del dominio público cuando salen de las fincas o predios donde nacen o escurren. Con el propósito de modernizar y ordenar el uso y aprovechamiento de los Recursos Hídricos, se encuentra en proceso de estudio y aprobación la Ley Nacional de Aguas.

La política pública relacionada con el agua se fundamenta en tres directrices principales: sensibilización entorno a los temas del agua; gestión gubernamental para el agua; y orientación hacia un marco normativo. Estas directrices tienen sentido en su vínculo con un marco de políticas públicas y leyes especiales relativas a la salud, el ambiente, el bosque, las áreas protegidas, la seguridad alimentaria, el desarrollo rural, el cambio climático, las políticas económicas y sociales.

Medio ambiente y salud

Las aguas residuales de las zonas urbanas en su mayoría no son tratadas. Aguas abajo de los principales centros urbanos, en especial la ciudad Capital (Cuencas del Río Las Vacas y Lago de Amatitlán), existen altos niveles de contaminación biológica y química aún no cuantificada. Se ha observado contaminación por mercurio y fosfatos. De las diez principales causas de morbilidad en el país, el 50 por ciento son enfermedades relacionadas con el agua. En la actualidad cinco niños mueren cada día por enfermedades transmitidas por el agua, causadas por la mala calidad del agua y los servicios de saneamiento.

Se ha observado un continuo descenso en las aguas subterráneas en la cuenca sur del valle de Guatemala, así como en el área metropolitana (Ballestero et al, 2007).

Con una pérdida anual de 3.5 por ciento de la cubierta forestal, el país tiene una de las tasas de deforestación más altas de América Latina. Un gran porcentaje de esta madera es explotada ilegalmente (al menos 37 por ciento de la deforestación).

Tendencias en la gestión de los recursos hídricos en la agricultura

El alto crecimiento demográfico proyectado demandará mayor cantidad de alimentos básicos como maíz, frijol, trigo y papa; a su vez la demanda creciente mundial de biocombustibles (etanol y biodisel) están dando como resultado una expansión de nuevas tierras agrícolas, que buscan suelos fértiles y con disposición al agua en calidad y cantidad, para cultivos como caña de azúcar y palma africana principalmente. Esta tendencia contrasta con la competencia que existe por el uso de la tierra y las fuentes de agua.

El escenario más probable del cambio climático estima, que para el año 2050 al menos el 49 por ciento del territorio nacional exhibirá condiciones propias de ecosistemas secos que son deficitarios en agua. Además de otros efectos climáticos que podrán impactar negativamente en la seguridad alimentaria, ya que aumenta la probabilidad de fenómenos hidrometeorológicos, como tormentas, inundaciones, sequías y heladas (ONU-CEPAL, 2010).

El potencial de riego está ampliamente subutilizado. Se podría ampliar la superficie bajo riego y hacer más eficiente, sostenible y gobernable el riego actual. Por otro lado se necesitara en el futuro invertir recursos financieros para implementar infraestructura de almacenamiento y conducción de agua para riego. La fortaleza de las organizaciones de usuarios de riego es una condición fundamental necesaria para su sostenibilidad.

Incrementar la infraestructura para riego puede aumentar la producción agrícola que a su vez podrían incrementaran la seguridad alimentaria, pero a la vez podría incrementar la presión sobre la disponibilidad de agua; por otra parte existe la tendencia de utilizar con mayor frecuencia las aguas subterráneas en regiones donde se han agotado las superficiales por lo que debe procurarse la gestión integral de los recursos hídricos a través de cuencas y la gestión de la agricultura sostenible.

Principales fuentes de información

Aragón, G. 2012. Análisis jurídico de las competencias del MAGA y los gobiernos municipales para regular el riego. Guatemala. Proyecto de apoyo a políticas y regulaciones de Feed the Futre. 13 p.

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