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México

Año: 2013 Fecha de revisión: 2014 Tipo de revisión: menor, recursos hídricos

Informe regional: --

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Mapa y presas:

Tablas y figuras:

Hoja y H2O:
Cláusula de exención de responsabilidad


Geografía, clima y población

Geografía

México está situado entre América del Norte y América Central y tiene un área total cercana a los 1.96 millones de km2 (Tabla 1). Limita al norte con los Estados Unidos de América, al sureste con Guatemala y Belice, al este con el Golfo de México y Mar Caribe y al oeste con el Océano Pacífico. La superficie con potencial agrícola se ha calculado en 34.7 millones de ha y la superficie cultivada en 2012 fue de 25.8 millones de ha, de las cuales 23.1 millones de ha son cultivos anuales y 2.7 millones de ha cultivos permanentes. Administrativamente el territorio nacional está integrado por un Distrito Federal (Ciudad de México) y 31 estados.


La formación más importante del relieve mexicano es la altiplanicie o meseta mexicana. Dicha meseta, de altitud superior a los 500 m, está limitada al oeste por la Sierra Madre Occidental, al este por la Sierra Madre Oriental y por la Sierra Volcánica Tranversal o Eje Volcánico, al sur de la Ciudad de México. Se divide en dos grandes áreas: la Meseta Norte, desde la frontera norte hasta San Luis Potosí y la Meseta Central, de altitud entre los 2 000 y 3 000 m) y más húmeda y llana que la primera. Al este y oeste de estas Sierras se sitúan las Llanuras Costeras del Golfo y Pacífico, respectivamente. La primera se extiende desde la frontera norte hasta la Península de Yucatán y la segunda desde el Valle de Mexicali a Tuxpan, siendo esta última más estrecha y escarpada; en el noroeste se encuentra la estrecha Península de la Baja California, extremadamente árida. Al este del Istmo de Tehuantepec, que une México con América Central, se encuentra la Región Sureste. En su extremo noreste está la Península de Yucatán, muy plana y con una altitud inferior a los 300 m. Al sureste, se encuentran las tierras altas de Chiapas, una extensión de las cordilleras de América Central.

Clima

México presenta una gran variedad de climas. La porción sur del país se encuentra en la zona intertropical, en tanto que la porción norte se localiza en la zona templada. Debido a la altitud, sus temperaturas no son tan elevadas como cabría esperar. Los climas predominantes, con una temperatura media anual entre los 10 ºC y los 26 ºC, son los secos en el 28 por ciento del territorio, cálidos-subhúmedos en el 23 por ciento, muy secos en el 21 por ciento y templados-subhúmedos con 21 por ciento. El resto del territorio presenta climas muy cálidos, con temperaturas medias anuales mayores a los 26 ºC, o fríos, con temperaturas menores a 10 ºC. La influencia marítima, generadora de masas de aire húmedo que penetran procedentes del Golfo de México y el Océano Pacífico, contribuye a las escasas oscilaciones térmicas a lo largo del año y a su carácter moderador.

La precipitación es escasa en el norte del país y más abundante en el sureste y en las vertientes del Golfo de México y del Pacífico al sur del Trópico de Cáncer. La lluvia a lo largo del año se concentra en su mayoría en los meses de junio a octubre, principalmente la de tipo torrencial. Con cierta frecuencia se presentan períodos de sequías, sobre todo en el norte del país.

Existen también fenómenos meteorológicos extremos como ciclones tropicales que ocurren de mayo a noviembre y afectan tanto a las costas del Pacífico como a las del Golfo de México y del Caribe, con incidencias del 40 por ciento en Yucatán y Quintana Roo y del 25 por ciento en la península de Baja California y en Sinaloa.

Población

En 2013 la población total del país ascendía a 122 millones de habitantes, de los cuales el 21 por ciento era población rural (Tabla 1). A partir de mediados del siglo XX, la población muestra una marcada tendencia a abandonar las pequeñas localidades rurales y concentrarse en las zonas urbanas. Con una densidad media poblacional de 62 habitantes/km2, la densidad máxima corresponde al Distrito Federal con 5 900 habitantes/km2 y la mínima a Baja California Sur con 9 habitantes/km2. Durante el período 2003-2013, la población creció con una tasa promedio del 1.2 por ciento anual, mientras que en el periodo 1993-2003, la población creció con una tasa promedio de 1.7 por ciento anual.

En 2012, el 95 por ciento de la población tenía acceso a fuentes mejoradas de agua potable (96 y 91 por ciento en áreas urbanas y rurales respectivamente). La instalación sanitaria mejorada abarca al 85 por ciento de la población (87 y 79 por ciento en áreas urbanas y rurales respectivamente).

Economía, agricultura y seguridad alimentaria

En 2012, el PIB nacional ascendía a 1 180 000 millones de $EE.UU. La contribución de la actividad agrícola al PIB nacional ha bajado desde el 7 por ciento del total de la economía en 1992 al 4 por ciento en 2012.

En 2013, la población total económicamente activa es de 53.2 millones de habitantes o 43 por ciento de la población total del país. La población total económicamente activa en la agricultura es de 7.8 millones de habitantes (15 por ciento de la población total económicamente activa) de los cuales el 13 por ciento son mujeres.

La producción agrícola en los últimos años en México, se ha desarrollado bajo un escenario de apertura de la economía mexicana a la competencia internacional; la desregulación y la privatización, han sido los elementos más significativos de la política macro-económica en los años recientes. Estos elementos, en particular la adhesión al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá en 1994, han influido fuertemente en la evolución del sector agrícola (CONAGUA, 2008b).

Recursos hídricos

Recursos hídricos renovables

La precipitación media anual en México es de 758 mm, que suponen un volumen de agua en todo el territorio de 1 489 km3. De este volumen total, cerca del 72.5 por ciento se pierde en evapotranspiración y evaporación directa de las masas de agua y vuelve a la atmósfera, 350 km3 escurre por los ríos o arroyos, y 150 km3 se considera agua subterránea renovable de los cuales 91 km3 se infiltra al subsuelo de forma natural para recargar los acuíferos, haciendo un total de recursos hídricos internos renovables anuales (RHIR) de 409 km3 (Tabla 2). Estos recursos hídricos se encuentran repartidos de una forma desigual en el territorio mexicano, lo que da lugar a variaciones significativas de las disponibilidades de agua según regiones. El 50 por ciento del escurrimiento superficial se genera en el sureste, en tan sólo el 20 por ciento del territorio, mientras que el norte, que abarca el 30 por ciento del territorio, genera sólo el 4 por ciento de dicho escurrimiento.


El flujo de entrada en el país es igual a 53.315 km3/año. Las entradas anuales desde Guatemala son de 47.895 km3, de las cuales 0.261 km3 desde Candelaria, 0.397 km3 desde Coatán, 43.82 km3 desde Grijalva-Usumacinta, 0.864 km3 desde Hondo y 2.553 km3 desde Suchiate. Las entradas desde los Estados Unidos de América son de 5.420 km3, de las cuales 0.74 km3 desde Río Bravo/Grande y 4.68 km3 desde Río Colorado. De estos 4.68 km3, 1.850 km3 están asegurados mediante el tratado de 1944. El flujo natural de salida es de 19.142 km3. El flujo de salida anual del Lacu (un afluente del Usumancinta) hacia Guatemala es de 18.71 km3. El flujo de salida anual a través del Río Bravo/Grande hacia los Estados Unidos de América es de 0.432 km3, los cuales están asegurados mediante el tratado de 1944. Por lo tanto, los recursos hídricos renovables totales son iguales a 461.883 km3 (409+53.315-0.432).

Se han identificado 1 471 cuencas que se encuentran organizadas en 37 regiones hidrológicas y a su vez se agrupan en 13 regiones hidrológico-administrativas (RHA). Los ríos y arroyos del país constituyen una red hidrográfica de 633 000 km de longitud, en la que destacan cincuenta ríos principales por los que fluye el 87 por ciento del escurrimiento superficial del país y cuyas cuencas cubren el 65 por ciento de la superficie territorial continental del país. Por la superficie que abarcan, destacan las cuencas de los ríos Bravo y Balsas, y por su longitud, destacan los ríos Bravo y Grijalva-Usumacinta. Los ríos Lerma (que desemboca en el lago Chapala), Nazas y Aguanaval pertenecen a la vertiente interior. En la Tabla 3 se presentan los datos más relevantes de los ríos principales del país.



Río Bravo nace en el estado de Colorado y fluye a lo largo de 3 051 km hasta su desembocadura en el Golfo de México. En el tramo situado aguas debajo de Fort Quitman (Texas) registra un flujo reducido hasta su confluencia con el río Conchos, afluente mexicano. En el punto de unión de los dos ríos, el río Conchos aporta un volumen promedio equivalente al 70 por ciento del conducido por el río Bravo en ese punto. Otros afluentes importantes del río Bravo son el río Conejos en Colorado (EE.UU.), los ríos Chama y Jémez en Nuevo México (EE.UU.), los ríos Pecos y Devils en Texas (EE.UU.) y los ríos Salado y San Juan en Tamaulipas. Aportes menores dan los afluentes de los ríos San Diego, San Rodrigo y Escondido y el arroyo de las Vacas en Coahuila (CILA, 2005).

El río Balsas es uno de los ríos más largos del país. La fuente más lejana del río Balsas es el pequeño río Zahuapan, un arroyo del estado de Tlaxcala, que se une al río Altoyac en el estado de Puebla. Ya como Altoyac avanza hacia el suroeste y recibe las aguas del río Axamilpa. Al adentrarse en el estado de Guerrero recibe al río Mixteco y al Nexapa. Al recibir al río Tlapaneco da inicio nominalmente el río Balsas, que es llamado a veces río Mexcala en el estado de Guerrero. En la presa de El Caracol recibe al río San Juan. Sigue hacia el este incorporando nuevos afluentes, como los ríos Yextla y El Aguacate, y recibe al río Cutzamala, justo en la frontera interestatal. A partir de aquí y hasta su desembocadura, el Balsas forma la frontera entre los estados de Guerrero y Michoacán. Al llegar a la larga cola del embalse de la presa del Infiernillo recibe al río Grande y al río Cupatitzio. Tras más de 70 km de tramo embalsado llega a la presa Infiernillo y finalmente desemboca en el océano Pacífico.

La región de los ríos Grijalva y Usumacinta, comprende los estados de Tabasco y Chiapas y pequeñas porciones de Campeche. Es una de las zonas ecológicas con más alta diversidad biológica y cultural del territorio mexicano. El río Grijalva nace en las cumbres de la sierra del Soconusco, Guatemala, para luego fluir entre las montañas chiapanecas. Al llegar a Tabasco, cambia su nombre por el de Mezcalapa. Después de recibir el tributo del Pichucalco o Ixtacomitán, el Mezcalapa recibe al río de la Sierra y adopta nuevamente el nombre de Grijalva. Tras esta larga travesía confluye en Tres Brazos con los dos brazos del Usumacinta, 12 km más abajo pasan junto a Frontera y siete km más adelante desemboca al Golfo de México. El Alto Usumacinta marca la frontera entre Guatemala y México. Recorre 200 km a partir de la unión del río Salinas y el río de la Pasión, tributarios que le dan origen en el Gran Petén guatemalteco. El Usumacinta se abre paso entre desfiladeros hasta Boca del Cerro, en el estado de Tabasco. Allí comienza el Bajo Usumacinta y recibe al río San Pedro, el más caudaloso de sus afluentes.

En lo que se refiere a las aguas subterráneas, el país está dividido en 653 acuíferos. En 2000, se detectaron problemas de sobreexplotación en el 17 por ciento de los acuíferos ubicados principalmente en las regiones noroeste, norte y centro-oeste.

Lagos y Embalses

Los lagos y lagunas naturales del país representan una capacidad de almacenamiento de 14 km3. Los principales lagos de México por cuenca propia son: el lago de Chapala con una capacidad de 8.13 km3, el lago de Cuitzeo con 0.92 km3, el lago de Pátzcuaro con 0.55 km3, el lago Catemaco con 0.45 km3, el lago Yuriria con 0.19 km3, el lago Tequesquitengo con 0.16 km3 y el lago Nabor Carrillo con 0.012 km3 (CONAGUA, 2011a).

En México, existen más de 4 462 presas y bordos (pequeñas obras de almacenamiento), de las cuales 667 están clasificadas como grandes presas, según la definición de la Comisión Internacional de Grandes Presas (ICOLD, por sus siglas en inglés). En 2011, la capacidad de almacenamiento de las presas era aproximadamente de 150 km3 (CONAGUA, 2011a). Existen 24 presas con una capacidad mayor de 1 km3, 18 presas con una capacidad mayor de 2 km3, diez presas con una capacidad mayor de 3 km3 y tres presas con una capacidad mayor de 10 km3 (Tabla 4).


En las regiones áridas las presas se utilizan principalmente para riego y en las zonas húmedas para generación de energía eléctrica. Una parte importante de la capacidad de almacenamiento de las presas se destina al control de avenidas.

En la actualidad se está construyendo la presa El Zapotillo, que será la cuarta presa más grande del mundo, y transferirá un volumen cercano a los 120 millones de m3 anuales, de la cuenca del Río Verde a la cuenca del Río Lerma, la cual está sobreexplotada. En noviembre de 2012 comenzaron los trabajos del Acueducto El Zapotillo-Altos de Jalisco-León, Guanajuato, que permitirá el abastecimiento sustentable de agua potable durante los próximos 25 años a 2.4 millones habitantes (Iagua, 2012a, 2012b).

Aguas no convencionales

En 2011 se produjeron 7.46 km3 de aguas residuales municipales y en 2010 se produjeron 6.70 km3 de aguas residuales no municipales (incluyendo la industria) de las cuales se trataron 3.08 km3 y 2.00 km3 respectivamente. El uso directo de agua residual municipal tratada fue de 0.80 km3. Además, también tiene lugar el uso directo de agua residual no tratada. En el uso directo de agua de origen municipal destaca la transferencia de aguas residuales colectadas en las redes de alcantarillado hacia cultivos agrícolas. En una menor proporción se reutilizan dichas aguas en las industrias, así como en las termoeléctricas, como es el caso de la central termoeléctrica de Villa de Reyes en San Luis Potosí y en servicios municipales. En el uso directo de agua de origen industrial destacan las aguas residuales de los ingenios azucareros en el cultivo de caña en el estado de Veracruz (CONAGUA, 2011a).

La producción de agua desalinizada en 2001 se estimó en 19.1 millones de m3.

Asuntos internacionales relativos al agua

México comparte ocho cuencas con los países vecinos: tres con los Estados Unidos de América (Bravo, Colorado y Tijuana), cuatro con Guatemala (Grijalva-Usumacinta, Suchiate, Coatán y Candelaria) y una con Belice y Guatemala (Río Hondo) (CONAGUA, 2011a).

En 1889 se creó la Comisión Internacional de Límites y Aguas entre México y los Estados Unidos (CILA) convirtiéndose en la organización oficial para la comunicación de los dos países en relación con el agua a lo largo de la frontera, atendiendo los cauces de los ríos limítrofes Bravo y Colorado (CILA, 2005).

En 1906 se firmó la Convención para la Equitativa Distribución de las Aguas del río Bravo, siendo el primer tratado de distribución de agua entre los dos países, que estipula la entrega a México de aguas del río Bravo por los Estados Unidos de América en Ciudad Juárez (Chihuahua). La construcción de la presa Elephant Butte en Nuevo México (Estados Unidos de América), hizo posible dicha Convención permitiendo el almacenamiento y distribución de las aguas. La convención incluye: los Estados Unidos de América entregarán anualmente a México un total de 74 millones de m3 en la Acequia Madre o Viejo Canal Mexicano; en el caso de extraordinaria sequía, o de serio accidente en el sistema de irrigación en los Estados Unidos de América, se disminuirá la cantidad de agua de entrega a México; las entregas se harán sin gasto alguno para México. Se construyeron la presa Americana en Ciudad Juárez (Chihuahua) – El Paso (Texas), que deriva agua a territorio estadounidense y la presa Internacional, a 3.84 km aguas abajo de la anterior, que deriva agua a la Acequia Madre.

El mecanismo más contemporáneo es el Tratado sobre Distribución de Aguas Internacionales entre México y los Estados Unidos de América o Tratado de Aguas Internacionales de 1944 que se ocupa de los recursos hídricos del río Bravo desde Fort Quitam hasta el Golfo de México y las aguas del río Colorado y del río Tijuana. El artículo 25 dispone un proceso de “minutas” para el cambio de sus condiciones y términos. A través de este proceso ambos gobiernos han resuelto temas que no se anticiparon cuando se firmó el tratado. En el caso del Río Colorado, los Estados Unidos de América deberán entregar anualmente a México 1 850.2 millones de m3. Para el Río Tijuana, el Tratado establece que ambos países emitirán recomendaciones para la distribución equitativa de sus aguas, elaborarán proyectos y construirán las obras que se acuerden, repartiendo equitativamente los costos. Por lo que respecta al Río Bravo, la distribución de sus aguas es la siguiente (CONAGUA, 2011a):

  • Corresponde a México el total de los escurrimientos de los ríos Álamo y San Juan y a los Estados Unidos de América el total de de los escurrimientos de los ríos Pecos y Devils, del manantial Goodenough y de los arroyos Alamito, Terlingua, San Felipe y Pinto.
  • Corresponde a México dos terceras partes y a los Estados Unidos de América una tercera parte del agua que llega a la corriente principal del Río Bravo proveniente de los seis cauces mexicanos siguientes: ríos Conchos, San Diego, San Rodrigo, Escondido, Salado y Arroyo de las Vacas. El volumen que México debe proporcionar a los Estados Unidos de América por concepto del tercio de los seis cauces mexicanos mencionados, no será menor, en conjunto, en promedio y en ciclos de cinco años consecutivos a 431.72 millones de m3 anuales, que equivale a 2 158.6 millones de m3 en cada ciclo. En casos de extraordinaria sequía o de serio accidente en los sistemas hidráulicos de los afluentes mexicanos que hagan difícil para México dejar escurrir los 431.72 millones de m3, los faltantes que existieran al final del ciclo de cinco años, se repondrán en el ciclo siguiente.
  • Cada país dispone de la mitad de los escurrimientos no asignados en el tratado que llegan al cauce principal, entre Quitman y Falcón así como la mitad del escurrimiento de la cuenca del Río Bravo aguas debajo de Falcón.

El Tratado autorizó la construcción de dos presas internacionales en el río Bravo: la Amistad y Falcón.

En 1993 surge el Banco para el Desarrollo de América del Norte (BANDAN) con el fin de financiar proyectos sobre abastecimientos de agua, tratamiento de aguas residuales y eliminación de residuos sólidos a lo largo de la frontera de ambos países. La Comisión de Cooperación Ecológica Fronteriza (COCEF) certifica proyectos de agua, tratamiento de aguas residuales y eliminación de residuos sólidos para su financiación por el BANDAN (Consejo binacional México-Estados Unidos, 2003).

En 2001, veintidós organizaciones no gubernamentales de México y Estados Unidos de América firmaron una Declaración Binacional sobre el Río Conchos y el bajo Río Bravo cuyo objetivo era desarrollar planes para el manejo de sequías y el manejo sustentable de las cuencas.

En 2003 se presentó el Programa Ambiental México-Estados Unidos: Frontera 2012, que marcó 10 años de esfuerzos compartidos para proteger el medio ambiente en la región fronteriza entre México y Estados Unidos de América. Una de los objetivos era la reducción de la contaminación del agua.

En lo que se refiere a México, Guatemala y Belice ningún estado ha emitido oficialmente declaraciones o realizado acciones desfavorables hacia su vecino en relación a aguas transfronterizas. Sin embargo, sí que han existido tensiones, conflictos pasados e incluso disputas actuales y conflictos potenciales en la región. La frontera que México comparte con Guatemala y Belice constituye una región con una enorme riqueza hídrica (Kauffer, 2011).

Mexico tiene con Guatemala tratados limítrofes de recursos hídricos y Comisiones de Límites y Aguas.

Guatemala y México han tenido conflictos debidos a las presas hidroeléctricas ya que Guatemala denuncia la falta de compensaciones por el agua que nace en Guatemala y se usa en México. Dicha agua abastece el complejo Grijalva formado por cuatro represas que representan el 47 por ciento de la producción hidroeléctrica de México (Kauffer, 2011).

También se han detectado recientemente tensiones entre México y Guatemala debido a los “pasos transfronterizos de agua”, que utilizan tecnologías muy rudimentarias. Ambos países han denunciado la utilización de sus fuentes de agua por parte del país vecino.

México y Belice han tenido tensiones por la realización del diagnóstico del río Hondo, realizado en 2007, debido al financiamiento del estudio y a la no entrega de la información por parte de Belice.

En 2009, CONAGUA promovió el Programa hídrico-ambiental de la frontera sur que atiende las cuencas transfronterizas pero solamente desde el lado mexicano sin incluir a Guatemala y Belice. Asimismo, la Comisión Binacional del río Hondo, inaugurada en 2009, es una comisión “binacional” que ha funcionado solamente con la parte mexicana (Kauffer, 2011).

Uso del agua

En 2011, la extracción hídrica total nacional para usos consuntivos alcanzó los 80.3 km3, destacando el sector agrícola con un consumo de 61.6 km3, equivalente al 77 por ciento del total de las extracciones. El consumo municipal alcanzó los 11.4 km3, o el 14 por ciento del total de las extracciones, la industria alcanzó un consumo de 7.3 km3, o el 9 por ciento del total de las extracciones, de los cuales 4.1 km3 son para enfriamiento de plantas termoeléctricas (Tabla 5, Tabla 6 y Figura 1). En el total no se incluyen 164.6 km3 de uso no consuntivo, entre los que destaca el uso hidroeléctrico con 136.1 km3 (CONAGUA, 2011a).






En 2009, el 60.19 por ciento del agua utilizada en el país para uso consuntivo proviene de fuentes superficiales (ríos, arroyos y lagos), mientras que el 37.34 por ciento proviene de fuentes subterráneas (acuíferos). Entre 2001 y 2009, el agua superficial concesionada creció 15 por ciento, en tanto que la subterránea se incrementó en 21 por ciento (CONAGUA, 2011a). Un 0.02 por ciento proviene de agua desalinizada y un 2.44 por ciento de utilización directa de aguas (Figura 2).


El 34 por ciento del agua concesionada para el uso agrícola es de origen subterráneo, lo que representa un incremento del 23 por ciento en el periodo del 2001 al 2009. Para el abastecimiento público el tipo de fuente predominante es la subterránea con el 62 por ciento del volumen. En cuanto a la industria se refiere, el agua subterránea abarca el 51 por ciento de las extracciones (CONAGUA, 2011a).

A nivel nacional la extracción anual de agua representa el 17 por ciento de los RHIR. Sin embargo, esta cifra no revela los problemas de escasez y contaminación que afectan a una porción importante de las cuencas y acuíferos nacionales y causan conflictos entre usuarios. En el norte y en el altiplano, en una superficie que ocupa las dos terceras partes del territorio y donde ocurre la tercera parte del escurrimiento medio anual, se asienta el 70 por ciento de la población y la actividad industrial, así como la mayor parte de las áreas habilitadas con riego, mientras tanto, en el sur y el sureste, con apenas la tercera parte del territorio y dos terceras partes del agua disponible, la densidad demográfica y la actividad económica son bajas.

El Sistema Cutzamala, el cual abastece a 11 delegaciones del Distrito Federal y 11 municipios del Estado de México, es uno de los sistemas de abastecimiento de agua potable más grandes del mundo, no sólo por la cantidad de agua que suministra (aproximadamente 485 millones de m3 anualmente), sino por el desnivel (1 100 m) que se vence. Aporta el 18 por ciento del abastecimiento para todos los usos de la Cuenca del Valle de México, que se complementa con el Sistema Lerma (6 por ciento), con la extracción de agua subterránea (73 por ciento) y con ríos y manantiales (3 por ciento). El bombeo del sistema, necesario para vencer el desnivel, ocasiona un significativo consumo de electricidad. El Sistema Cutzamala está integrado por siete presas derivadoras y de almacenamiento, seis estaciones de bombeo y una planta potabilizadora (CONAGUA, 2011a).

Riego y drenaje

Evolución del desarrollo del riego

La superficie potencial de riego en función de la aptitud de la tierra es de 13.5 millones de ha, que se reducen a 9.8 millones de ha si se tiene en cuenta la disponibilidad de agua. La mayor parte de las tierras subutilizadas se localizan en el trópico húmedo.

El desarrollo del sector del riego en México ha estado íntimamente ligado a los procesos de la Revolución Mexicana y la Reforma Agraria. En el año 1920 había un millón de hectáreas bajo riego, principalmente del sector privado. A partir de esta época, la mayor parte de las inversiones en materia de riego fueron encaminadas a desarrollar grandes zonas regables y obras hidráulicas, pero no se desarrolló un marco legal adecuado que favoreciese la inversión del sector privado. Así en 1945, la superficie bajo riego de propiedad privada seguía siendo del orden de un millón de hectáreas, mientras que la total era ya de dos millones de hectáreas. En 1965 la superficie de riego era de 3.5 millones de ha, correspondiendo el aumento casi en su totalidad al sector público. En 1980 se llegó a los 5.3 millones de ha, de los que sólo correspondían 1.3 millones al sector privado. La superficie total con infraestructura de riego en 1997 era cercana a los 6.3 millones de ha. La superficie realmente regada en el mismo año fue de 5.5 millones de ha.

En 2009, el área con infraestructura para riego es de 6.46 millones de ha (Tabla 7), de las cuales 3.46 millones corresponden a 85 distritos de riego (DR), y las restantes 3 millones de ha a más de 39 000 unidades de riego (UR). Los DR y UR fueron diseñados de acuerdo con la tecnología prevaleciente para la aplicación del agua por gravedad en las parcelas. En muchos casos sólo se construyeron las redes de canales y drenes principales, quedando las obras parcelarias a cargo de los usuarios. Esto, sumado al deterioro de la infraestructura, acumulado en varias décadas por la insuficiencia de recursos económicos destinados a su conservación y mejoramiento, propiciaron una baja en la eficiencia global en el manejo del agua. En 2007, la superficie con infraestructura de riego efectivamente regada se estimó en 5.44 millones de ha (CONAGUA, 2011a). En la actualidad, México ocupa el séptimo lugar en el mundo de superficie con infraestructura para el riego después de India, China, Estados Unidos de América, Pakistán, República Islámica de Irán e Indonesia.



Los DR son proyectos de irrigación desarrollados por el Gobierno Federal desde 1926, año de creación de la Comisión Nacional de Irrigación, e incluyen diversas obras, tales como vasos de almacenamiento, derivaciones directas, plantas de bombeo, pozos, canales y caminos, entre otros. A diciembre de 2009, se había transferido a los usuarios más del 99 por ciento de la superficie total de los DR como se explica en el apartado de Gestión del agua. Los distritos de riego se encuentran localizados en casi todas las entidades federativas del país, con excepción de Campeche, Distrito Federal y Tabasco. Las UR, también llamadas URDERALES, son operadas por ejidatarios y pequeños propietarios, que en algunos casos se encuentran organizados en las unidades. Por su complejidad, variedad y extensión generalmente reducida, se dispone de menor información actualizada sobre las superficies en comparación con los DR (CONAGUA, 2011a).

En cuanto al origen del agua de riego, tradicionalmente los grandes sistemas de riego han estado constituidos por embalses o derivaciones de ríos y canales de gravedad, empleándose como técnica de riego el riego por superficie. Así se desarrollaron los primeros sistemas de riego, que constituyen hoy los Distritos de Riego del Noroeste y que presentan pérdidas considerables en la red (eficiencia global entre el 25 y 35 por ciento). Iniciada la utilización de las aguas subterráneas, solamente cuando se establecieron zonas de veda de asignaciones y de volúmenes de extracción (especialmente en la zona central del país: Guanajuato, Querétaro, Distrito Federal, etc.) debido a la sobreexplotación de acuíferos, se empezaron a modificar los sistemas de riego y a mejorar sus eficiencias. Las zonas con mayor tradición en el riego y que han comenzado a sentir los efectos de la escasez del agua, son las que han comenzado a mejorar su eficiencia de riego (zonas centro, noroeste y norte), mientras que en aquellas donde el agua es más abundante (zona sur-sureste), esta mejora se ha producido de una forma más lenta.

En los DR la fuente superficial puede ser una presa (70 por ciento de la superficie total), derivación (17 por ciento) o bombeo directo a la corriente (2 por ciento), mientras que la fuente subterránea se aprovecha necesariamente a través del bombeo de pozos (11 por ciento). En 2009 los DR emplearon 28.9 km3 de agua superficial y 3.3 km3 de agua subterránea (CONAGUA, 2011a). Las UR se riegan principalmente con agua subterránea y pequeñas presas de almacenamiento y derivación (CONAGUA, 2011c). La Tabla 8 y la Figura 3 muestran el origen del agua en la superficie total bajo riego en 1997 y en 2009 respectivamente.




Con relación a el uso directo de las aguas residuales, tratadas o no, éstas se usan principalmente en el estado de Hidalgo, provenientes de las descargas de la Ciudad de México y en menor proporción en Distritos de Riego de los estados de Guanajuato, México, Jalisco y Michoacán, entre otros.

Las mejoras en la eficiencia de riego, también ha repercutido en las técnicas de riego. En este contexto el gobierno impulsó en los años 90 un programa de ferti-irrigación, que tenía como objetivo incrementar la productividad de las superficies bajo riego y reducir el consumo de agua. Favorecidos por dicho programa, en el período 1993-1997, la superficie con riego por aspersión y localizado aumentó un 135 por ciento (310 800 ha en 1997) y 119 por ciento (143 050 ha en 1997), respectivamente, mientras que el riego por superficie abarcaba 5 802 000 ha o el 93 por ciento del total de la superficie. Buena parte de la superficie bajo riego localizado, ha sido transformada para el riego de frutales. En la actualidad, aproximadamente el 80 por ciento de la superficie con infraestructura para el riego se riega con riego superficial y el resto de la superficie con riego presurizado (aspersión o localizado) (Consejos de Cuenca, 2006) (Figura 4).


La mayoría de los DR suelen ser sistemas de riego grandes, con un promedio de tenencia de tierra de 6.4 ha por usuario. Las UR suelen ser pequeños sistemas de riego con una tenencia de tierra promedio de 3.5 ha por usuario. En 1997, el total de usuarios beneficiados por el riego en México era de 1.3 millones con un 79 por ciento de ejidatarios o personas en régimen de beneficiario de ejido sin ser propietarios de la tierra. En dicho año existían 2 DR y 39 718 UR con superficie menor de 1 000 ha, 8 DR con superficie entre 1 000 y 5 000 ha, y 74 DR con superficie mayor de 5 000 ha. En 2009 se estimó que el 53 por ciento de la superficie total de riego consistía en explotaciones de tamaño grande (> 5 000 ha), un 1 por ciento en explotaciones de tamaño mediano (1 000 – 5 000 ha) y un 46 por ciento, o todas las explotaciones de las UR, se consideraron explotaciones pequeñas (<1 000 ha) (Tabla 7 y Figura 5).


A día de hoy se encuentran los siguientes proyectos en proceso (CONAGUA, 2011a):

  • Distrito de Riego 014 (Baja California y Sonora): Modernización y tecnificación de 203 400 ha.
  • Cuenca Lerma-Chapala: Modernización y tecnificación de 323 000 ha.
  • Cuenca Río Bravo: Modernización y tecnificación de 73 000 ha.
  • Picachos (Sinaloa): Presa de 0.562 km3 para riego de 22 500 ha y abastecimiento a Mazatlán.
  • El Naranjo (Colima y Jalisco): Presa de 0.135 km3 para riego de 7 500 ha.

El papel del riego en la producción agrícola, la economía y la sociedad

En 1995, un total de 128 cultivos se cultivaron bajo riego sobre un total de 148 cultivos totales en el país. Nueve cultivos, o grupos de cultivos, ocupaban el 79 por ciento de la superficie bajo riego: maíz, trigo, oleaginosas, forrajes perennes, hortalizas, sorgo, fríjol, frutales y caña de azúcar. En la agricultura de secano predominan los mismos cultivos, excepto el trigo y las hortalizas que pierden relevancia mientras que a su vez la gana el café. Generalmente en los ejidos predominan los granos básicos mientras que el sector privado presenta una mayor diversificación de cultivos, con un énfasis especial en los de alto valor añadido. En el 2009, para los principales cultivos por superficie cosechada, el maíz grano, el sorgo grano y el frijol, el rendimiento, medido en ton/ha, de la superficie de riego, fue de 2.2 a 3.6 veces mayor que la productividad de temporal. Como ejemplo, el maíz grano rindió 7.33 ton/ha en régimen de riego y 2.06 ton/ha en régimen de secano (CONAGUA, 2011a).

En 2009, la superficie total cosechada de cultivos con infraestructura para el riego asciende a 5 966 875 ha, de las cuales los más importantes son los cultivos de grano con 3 208 225 ha (54 por ciento del total), los forrajeros con 1 199 926 ha (20 por ciento), las hortalizas con 513 867 ha (9 por ciento), los frutales con 299 388 ha (5 por ciento), los cultivos industriales con 258 475 ha (4 por ciento), los cítricos con 182 303 ha (3 por ciento), los textiles con 157 789 ha (3 por ciento), las oleaginosas con 76 838 ha (1 por ciento) y otros cultivos con 70 064 ha (1 por ciento) (Tabla 7 y Figura 6) (CONAGUA, 2011c y CONAGUA, 2008b). La Tabla 9 muestra la superficie cosechada regada por cultivo en DR y UR. En los DR, los principales cultivos por superficie cosechada en 2009 fueron maíz y trigo, que representan juntos el 46 por ciento de la superficie. Ambos cultivos son el 24 por ciento de la producción en toneladas y el 36 por ciento del valor de producción (CONAGUA, 2011a).




De la superficie cosechada en los DR en 2010, se concentró el 73 por ciento del total en sólo seis entidades (Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Michoacán, Baja California, y Guanajuato). Sinaloa es la entidad con mayor superficie cosechada bajo riego, con el 32 por ciento de la superficie cosechada de riego. De la superficie cosechada en los DR, aproximadamente el 51 por ciento son cultivos de ciclo otoño-invierno, el 22 por ciento son cultivos de ciclo primavera-verano, el 20 por ciento son cultivos perennes, y el 8 por ciento son segundos cultivos (CONAGUA, 2011c).

En 2000, el costo medio, teniendo en cuenta la instalación predial, variaba de los 1 500 $EE.UU./ha para el riego por superficie, a 2 250 $EE.UU./ha para el riego por aspersión y 2 500 $EE.UU./ha para el riego localizado. A estos costes habría que añadir el coste de captación y de la red principal, cercano a los 5 000 $EE.UU./ha para aquellos sistemas que son servidos a partir de aguas procedentes de embalses y de 1 500 a 2 000 $EE.UU./ha, en aquellos sistemas que utilizan aguas subterráneas procedentes de pozos. Estos últimos costes medios varían considerablemente con el tamaño del sistema de riego. Las cuotas que se cobraban en el año 2000 por servicio de riego oscilaban entre las 40 $EE.UU./ha/año en sistemas servidos por aguas superficiales por gravedad y entre 150 y 200 $EE.UU./ha/año para los servidos a partir de aguas procedentes de pozo, considerando las tarifas eléctricas subsidiadas, que usualmente pagan los usuarios. En cuanto a la operación y mantenimiento de los sistemas de riego se estima que son un 30 por ciento superiores a las citadas cuotas.

Estado y evolución de los sistemas de drenaje

En 1997, existían en México 2.78 millones de ha con drenaje en los sistemas de riego. Existen además, otros 2.4 millones de ha en 18 Distritos de Temporal Tecnificado (DTT) donde el Gobierno Federal ha construido algún tipo de infraestructura hidráulica destinada a la evacuación del agua en exceso o a la protección contra inundaciones, principalmente en las planicies tropicales y subtropicales del país. En el trópico húmedo hay un potencial de DTT de 7.5 millones de ha. Los DTT se encuentran en los estados de Tamaulipas (655 000 ha), San Luis Potosí (50 000 ha), Nayarit (24 000 ha) y el sur del país; Veracruz (126 698 ha), Campeche (103 000 ha), Tabasco (345 675 ha), Yucatán (693 174 ha) y Chiapas (421 949 ha).

A partir de 1991, la responsabilidad de los DTT se confirió a la Comisión Nacional del Agua. Hasta 1997 se contaba con 5 056 km de caminos, 3 739 km de drenaje, 663 km de bordos de protección y 4 939 estructuras. El coste medio de instalación del drenaje en dichos DTT variaba en 1997 entre 500 y 1 000 $EE.UU./ha.

Gestión del agua, políticas y legislación relativas al uso del agua en la agricultura

Instituciones

Antes de 1989, la política hidráulica se ejecutó a través de un conjunto de organismos y dependencias. En 1989 se creó la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), como un órgano desconcentrado de en aquel entonces la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH), como única autoridad facultada para administrar las aguas nacionales. En 1992, la Ley de Aguas Nacionales formalizó los avances institucionales que se habían logrado con la CONAGUA. En 1994 con la nueva administración federal, la CONAGUA cambió de la SARH a la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAT). La CONAGUA es el órgano administrativo, normativo, técnico y desconcentrado encargado de la gestión del agua en México. En 1997 el país se dividió en 13 regiones hidrológico-administrativas (RHA), las cuales están formadas por agrupaciones de cuencas, consideradas las unidades básicas de gestión de los recursos hídricos, pero sus límites respetan los municipales, para facilitar la integración de la información socioeconómica. La CONAGUA desempeña sus funciones a través de las 13 RHA (CONAGUA, 2011a).

La CONAGUA trabaja en conjunto con diversas instituciones en el ámbito federal, estatal y municipal, así como con asociaciones de usuarios y empresas e instituciones del sector privado y social, y organizaciones internacionales. El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) se encarga de la investigación, capacitación y asistencia técnica en riego y drenaje, infraestructura hidráulica y abastecimiento de agua.

La responsabilidad de prestar los servicios de agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de aguas residuales se encuentra a cargo de los municipios (CONAGUA, 2011a).

Gestión del agua

La constitución política de México señala que son propiedad de la nación las aguas comprendidas dentro de los límites del territorio nacional, y que ésta tiene el derecho de transmitir el dominio de ellas a los particulares. La explotación, uso o aprovechamiento de aguas nacionales sólo podrá realizarse por los particulares mediante concesiones.

Originalmente la gestión de los DR era a cargo del Gobierno Federal. Con la creación de la CONAGUA en 1989 y la promulgación de la nueva Ley de Aguas Nacionales en 1992, dio inicio la transferencia de los DR a los usuarios, apoyada en un programa de rehabilitación parcial de la infraestructura. En el año 2000 se había entregado a los usuarios la operación de la infraestructura hidráulica en el 90 por ciento de la superficie que ocupan los distritos de riego y a finales de 2009, se había transferido a los usuarios más del 99 por ciento y sólo dos distritos no habían sido totalmente transferidos a los usuarios. El éxito de la transferencia se ha apoyado en el desarrollo de los programas de rehabilitación y modernización, con base en convenios entre la CONAGUA y la Asociación Nacional de Usuarios de Riego (ANUR).

Las UR, una vez construidas, se entregaban directamente a los usuarios quienes se encargaban de su operación, conservación, mejoramiento y administración. En los primeros años existieron problemas del uso eficiente de los recursos. Por ello, en 1991 se estableció una estrategia por parte del Gobierno Federal para la reactivación productiva de las UR. Se encomendó a la CONAGUA otorgar las concesiones a las Asociaciones de Usuarios de las UR; llevar a cabo la planificación, construcción y reglamentación de las UR e implementar acciones de rehabilitación de las UR. A la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (SAGAR) se le encomendó promover la organización de los productores y las acciones coordinadas de apoyo institucional así como la asistencia técnica, investigación, trasferencia de tecnología, créditos, seguros, insumos y comercialización.

El Programa Nacional Hídrico 2007-2012 (PNH), dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, incorporó nuevos objetivos como mejorar la productividad del agua en el sector agrícola, incrementar el acceso y calidad de los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento, promover el manejo integrado y sustentable del agua, consolidar la participación de los usuarios, prevenir los riesgos meteorológicos y evaluar los efectos del cambio climático (CONAGUA, 2011a). En la actualidad se está elaborando un nuevo Programa Nacional Hídrico.

En 2013 se presentó el Programa Nacional de Prevención Contra Contingencias Hidráulicas, que privilegia la coordinación entre las autoridades locales, para evitar afectaciones en temporada de lluvias.

En el marco del programa de Protección a la Infraestructura y Atención a Emergencias (PIAE), la CONAGUA ha instalado 16 Centros Regionales para la Atención de Emergencias (CRAE), con la finalidad de apoyar a los estados y municipios en el suministro de agua potable y saneamiento en situaciones de riesgo. También existen obras de protección contra inundaciones.

En 2002 se firmó entre el Gobierno Federal y los Gobiernos Estatales de Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas el Acuerdo para el uso sustentable del agua superficial de la cuenca del río Bravo, con el fin de alcanzar el uso sustentable del agua y distribuirla adecuadamente (CILA, 2005).

Financiación

Están obligadas al pago del derecho sobre agua las personas que usen, exploten o aprovechen aguas nacionales, así como aquellas que descarguen aguas residuales. Para el cobro de los derechos México se encuentra dividido en nueve zonas de disponibilidad. En general el costo por metro cúbico es mayor en las zonas de menor disponibilidad (CONAGUA, 2011a).

En 2009 la CONAGUA recaudó aproximadamente 850 millones de EE.UU.$ por cobro de derechos. Las RHA de VIII Lerma-Santiago-Pacífico, XIII Aguas del Valle de México y VI Río Bravo aportan el 64 por ciento de la recaudación.

Diversos organismos financieros internacionales financian proyectos en México dentro del sector del agua. En 2009 destacan el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que ha desembolsado 150 millones de EE.UU.$ para el Programa para la Sostenibilidad de los Servicios de Agua Potable y Saneamiento en Comunidades Rurales (PROSSAPYS II); el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento ha desembolsado 24.8 millones de EE.UU.$ para el Programa para la Asistencia Técnica para la Mejora de la Eficiencia en el Sector de Agua Potable y Saneamiento (PATME); y el Banco de Cooperación Internacional de Japón (JBIC) ha realizado un préstamo de 210 millones de EE.UU.$ para el Programa de Agua Potable y Saneamiento de Baja California (CONAGUA, 2011a).

Políticas y legislación

La Ley de Aguas Nacionales aprobada en 1992 tiene por objeto regular la explotación, uso o aprovechamiento de dichas aguas, así como lograr un desarrollo integral sustentable.

En 2004, entraron en vigor reformas, adicionales y derogaciones de la Ley de Aguas Nacionales de 1992 que ratifican la autoridad y administración del Ejecutivo Federal mexicano en materia de aguas, pero promueven las acciones con los gobiernos estatales y municipales. Establecen que la coordinación, realización y administración de las acciones de gestión de los recursos hídricos por cuenca o región hidrológica se llevará a cabo a través de los Consejos de Cuenca, donde participan y los tres órdenes de gobierno, usuarios, particulares y organizaciones sociales (CILA, 2005).

Por otro lado, existen diversas Normas mexicanas relacionadas con el sector del agua, que tratan de evitar o reducir la contaminación del agua (CONAGUA, 2011a).

Medio ambiente y salud

En el 2009, la Red Nacional de Monitoreo contaba con 1 510 sitios, distribuidos a lo largo y ancho del país. De acuerdo con los resultados de las evaluaciones de calidad del agua, según los indicadores DBO5, DQO y SST, en el año 2009, se determinó que veintiuna cuencas están clasificadas como fuertemente contaminadas en algún indicador, en dos de ellos o en todos. En 2009, los porcentajes de las estaciones de monitoreo en cuerpos de agua superficial a nivel nacional, de acuerdo con la clasificación de la categoría de DBO5 presentaron los siguientes valores: 5 por ciento registraba fuerte contaminación, 8 por ciento, contaminación considerable, 20 por ciento contaminación aceptable, 27 por ciento buena calidad y 41 por ciento presentó excelente calidad.

En 1995 se estimaba que la superficie afectada por problemas de salinidad o sodicidad en los DR era de 384 200 ha; 218 021 ha afectadas de suelo salino, 122 529 ha de suelo salino-sódico y 43 613 ha de suelo sódico.

A partir de la década de los setenta, ha aumentado sustancialmente el número de acuíferos sobreexplotados. En el año 1975 eran 32 acuíferos, 80 en 1985, y 100 acuíferos sobreexplotados al 31 de diciembre del 2009. Para finales del año 2009 se habían identificado 32 acuíferos con presencia de suelos salinos y agua salobre, localizados principalmente en la Península de Baja California y en el altiplano mexicano, donde convergen condiciones de poca precipitación pluvial, altos índices de radiación solar y por tanto de evaporación, así como la presencia de aguas congénitas y de minerales evaporíticos de fácil disolución. En ese mismo año 16 acuíferos costeros presentaban intrusión marina (Tabla 10) (CONAGUA, 2011a).


En 2007 se presenta la Estrategia Nacional de Cambio Climático (ENACC), que permitió identificar oportunidades de reducción de emisiones de GEI y de desarrollo de proyectos de mitigación; así como reconocer la vulnerabilidad de los respectivos sectores y áreas de competencia e iniciar proyectos para el desarrollo de capacidades nacionales y locales de respuesta y adaptación (Banco Mundial, 2009).

La mortalidad infantil debida a las enfermedades diarreicas provocadas por el agua se ha reducido como resultado de diversas acciones e intervenciones en salud pública, entre las que se encuentran la distribución de suero oral (a partir de 1984), las campañas de vacunación (a partir de 1986), el Programa Agua Limpia (a partir de 1991), y el incremento de las coberturas de agua potable, alcantarillado y saneamiento, que reducen la exposición a los agentes patógenos.

Tendencias en la gestión de los recursos hídricos en la agricultura

Se estima que la población en México se incrementará en 12.3 millones de habitantes entre 2010-2030. Se calcula que para el 2030, el 70 por ciento del crecimiento poblacional ocurrirá en RHA de VIII Lerma-Santiago-Pacífico, XIII Aguas del Valle de México, VI Río Bravo y I Península de Baja California. En cambio, las regiones III Pacífico Norte y V Pacífico Sur experimentarán una disminución de su población. Algunas de las RHA para las que se espera mayor crecimiento poblacional son al mismo tiempo aquellas donde ya existe un alto grado de presión del agua. En contraste, en algunas RHA con menor grado de presión se espera un crecimiento menor. El incremento de la población ocasionará la disminución del agua renovable per cápita a nivel nacional.

Será necesario realizar acciones para reducir la demanda de recursos hídricos, a través del incremento en la eficiencia del uso del agua para el riego de cultivos y en los sistemas de distribución de agua en las ciudades. Además, deberán incrementarse los volúmenes de agua residual tratada y su reuso. Por otro lado, para seguir garantizando el desarrollo social, será necesario incrementar la cobertura de agua potable en el ámbito rural, alcantarillado y saneamiento (CONAGUA, 2011a).

La Agenda del Agua 2030, impulsada por la CONAGUA, ofrece una visión a largo plazo y busca conformar una coalición institucional para superar los rezagos del sector y consolidar la política hídrica de sustentabilidad en el país. Los ejes y estrategias son los siguientes: ríos limpios, cuencas en equilibrio, cobertura universal y asentamientos seguros frente a inundaciones catastróficas (CONAGUA, 2011a).

Principales fuentes de información

Banco Mundial. 2009. Climate Change Aspects in Agriculture

Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. 2004. Ley de Aguas Nacionales. Última reforma publicada DOF 29-04-2004.

CILA. 2005. Cumbre binacional del Río Bravo. Comisión Nacional de Límites y Aguas entre México y los Estados Unidos Sección Mexicana.

CILA. 2013. Comisión Nacional de Límites y Aguas entre México y los Estados Unidos Sección Mexicana.

CONAGUA. 2003. Estadísticas del agua en México, edición 2007. Secretaria de medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

CONAGUA. 2007a. Estadísticas del agua en México, edición 2007. Comisión Nacional del Agua.

CONAGUA. 2007b. Estadísticas agrícolas de las Unidades de Riego. Año agrícola 2004-2005. Comisión Nacional del Agua.

CONAGUA. 2007c. Estadísticas agrícolas de los distritos de riego. Año agrícola 2005-2006. Comisión Nacional del Agua.

CONAGUA. 2008a. Estadísticas del agua en México, edición 2008. Comisión Nacional del Agua.

CONAGUA. 2008b. Estadísticas agrícolas de las Unidades de Riego. Comisión Nacional del Agua.

CONAGUA. 2009. Atlas del agua en México 2009. Comisión Nacional del Agua.

CONAGUA. 2010a. Estadísticas del agua en México, edición 2010. Comisión Nacional del Agua.

CONAGUA. 2010b. Estadísticas agrícolas de los distritos de riego. Año agrícola 2008-2009. Comisión Nacional del Agua.

CONAGUA. 2011a. Estadísticas del agua en México, edición 2011. Comisión Nacional del Agua.

CONAGUA. 2011b. 2030 Water Agenda. Comisión Nacional del Agua.

CONAGUA. 2011c. Estadísticas agrícolas de los distritos de riego. Año agrícola 2009-2010. Comisión Nacional del Agua.

CONAGUA. 2012. Atlas del Agua en México 2012. Comisión Nacional del Agua.

Consejo Binacional México-Estados Unidos. 2003. Gestión administrativa de las aguas transfronterizas entre México y Estados Unidos. El caso del Río Bravo/Río Grande. Recomendaciones para la implementación de políticas públicas en el mediano y largo plazos

Consejos de Cuenca. 2006. El agua en la agricultura.

Habitat. 2013. CONAGUA elabora Programa Nacional Hídrico.

iAgua. 2012a. La Comisión Nacional del Agua de México aplica técnicas internacionales en la construcción de presas.

iAagua. 2012b. El avance en la construcción de la presa El Zapotillo es de más de 53 por ciento según la Conagua de México.

Instituto Nacional de Ecología. 2007. La cuenca de los ríos Grijalva y Usumacinta

Kauffer Michel E. F. 2011. Hidropolíticas en la frontera entre México, Guatemala y Belice: la necesaria definición de un concepto para analizar la complejidad de las relaciones en torno al agua en escenarios transfronterizos.

Milenio. 2013. Presenta Peña Nieto programa nacional hídrico



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