FAO en Paraguay

Paraguay en una mirada

Paraguay es un país mediterráneo, con dos regiones geográficas y climáticas bien diferenciadas: la Oriental y la Occidental o Chaco. Está dividido administrativamente en 17 departamentos y la capital del país Asunción. El país ocupa el puesto 111 en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) 2013, de los 187 países registrados.

Según la Encuesta Permanente de Hogares 2013, Paraguay cuenta con una población aproximada de 6.709.730, de los cuales 59,8% (4.010.858) reside en áreas urbanas y 40,2% en áreas rurales (2.698.872). La estructura por edad revela un país predominantemente joven, donde 56,6% de la población tiene menos de 30 años de edad y el grupo de 65 y más años de edad representa el 7,2% del total de la población. La distribución a nivel nacional muestra una igual proporción entre hombres y mujeres (49,6% hombres versus 50,4% mujeres), apreciándose cierta diferencia según área de residencia, ya que en áreas urbanas existe una ligera mayoría femenina (52,0%) mientras que en áreas rurales predomina en igual proporción la masculina (52,0%).

Según la misma encuesta (2013), la población paraguaya considerada en situación de pobreza representa 23,8% del total de habitantes del país, lo que significa que cerca de 1 millón 600 mil personas residen en hogares cuyos ingresos son inferiores al costo de una canasta básica de consumo estimado para dicho año.

En el área rural, la pobreza total afecta en el mismo año aproximadamente a 33,8% de su población, mientras que el área urbana presenta una menor proporción de habitantes viviendo en condiciones de pobreza (17,0%).

Desarrollo agrario

En Paraguay el sector agropecuario aporta cerca del 25% del Producto Interno Bruto, de acuerdo al Banco Central del Paraguay (BCP), estimándose que la dependencia del sector agropecuario y forestal ampliado, supera el 60% del PIB total, según el Estudio de la Ruralidad y los Territorios Agrarios del Paraguay (IICA 2011).

La distribución de la mano de obra disponible indica que el sector primario (agricultura, ganadería, forestal) absorbe al 27% de la Población Económicamente Activa, en tanto que cerca de la mitad (47%) trabaja en el sector terciario (comercio, servicios, transporte y establecimientos financieros),17% en el sector secundario (manufactura y construcción), y alrededor del 9% en otros sectores.

Agricultura familiar

La agricultura familiar abastece la mayor parte de los rubros de consumo, produciendo el 87% del poroto, el 94% de la mandioca, el 94% de caña de azúcar, y en menor medida el maíz (17%). Entre los rubros de renta, la agricultura familiar produce casi todo el algodón, el tabaco y el sésamo. Participan también en la producción de rubros agroindustriales de exportación, tales como caña de azúcar orgánica y almidón de mandioca, que registran importantes niveles de crecimiento en años recientes. El área sembrada de los cultivos relacionados a la agricultura familiar muestra una tendencia a la baja, entre los que se resaltan los siguientes rubros: algodón, poroto, caña de azúcar, sésamo y mandioca.

En promedio, del total de 264.047 fincas de menos de 50 hectáreas identificadas en el Censo Agropecuario Nacional (CAN) del 2008, 13% recibe asistencia técnica, 16% tiene acceso a créditos productivos y 28% se encuentra asociado a alguna organización de productores agropecuarios. La cobertura de los servicios es menor para las fincas de menor tamaño.

El mencionado Censo señala que las fincas de la Agricultura Familiar Campesina (1 a 50 ha) totalizan el 91% de todas las fincas existentes en el país, correspondientes al 6% de la superficie nacional cultivada. En contrapartida, el 8,6% de las fincas restantes del país ocupan el 94% de las tierras.

Seguridad alimentaria

Como consecuencia de los niveles de pobreza, la tasa global de vulnerabilidad alimentaria de la población paraguaya sería del 40%, y afecta con mayor dureza a familias rurales (PLANAL, 2009). De acuerdo al reporte sobre la Situación de la Inseguridad Alimentaria de FAO (2013), Paraguay presenta un elevado índice de inseguridad alimentaria, con el 22% aproximadamente de la población atravesando por algún tipo de subalimentación.

Pueblos indígenas

Según los resultados preliminares del III Censo Nacional de Población y Viviendas para Pueblos Indígenas (2012), la población indígena del Paraguay es de 115.944, que es la sumatoria de los resultados logrados con el operativo especial realizado con los pueblos indígenas (112.848) y los resultados del Censo Nacional de población no indígena con la pregunta de pertenencia étnica (3.096); esta población representa el 1.74% de la población total del país; y según la diversidad cultural, se divide en 5 familias lingüísticas y 19 pueblos indígenas, siendo la familia guaraní la más numerosa, que suma 54% de la población indígena total; y la menos numerosa, la Guaicuru que llega al 1.8%.

La población indígena se distribuye en 13 de los 17 departamentos del país, situándose la mayor parte de la población indígena en los departamentos de Presidente Hayes y Boquerón, seguidos por el departamento de Canindeyú.

Uno de los problemas más importantes que afecta a la población indígena, son las condiciones de vulnerabilidad social, económica y ambiental extremas, afectando fuertemente su seguridad alimentaria es el aseguramiento y la posesión de sus territorios. Según el Censo Nacional Indígena 2002 , apenas el 54,3% de las 414 comunidades indígenas censadas disponían de título de su propiedad, que no precisamente puede ser suficiente o de calidad según la ley.

Mujeres rurales

En Paraguay la población rural femenina representa el 47% de la población rural y tiene la característica de ser joven considerando que el 53%, tiene entre 0 a 19 años de edad.

En el área rural, una de cada tres mujeres entre 15 y 24 años, declaró haber tenido uno o más embarazos. El embarazo adolescente afecta a la mujer que, debido a esta situación, muchas veces abandona los estudios en forma temporal o definitiva, lo que disminuye sus posibilidades futuras de mejor empleo. Si bien, la tasa de mortalidad materna ha disminuido en los últimos veinte años, todavía Paraguay se ubica entre los países latinoamericanos con mayor tasa de mortalidad materna por causas prevenibles y relacionadas a su salud sexual y reproductiva.

El analfabetismo afecta más a mujeres que a hombres a nivel nacional, y de ellas las rurales han mantenido los niveles más altos, afectando a 10 de cada 100 mujeres rurales. Esta situación representa para un obstáculo para el acceso a mejores condiciones de trabajo y a otros servicios y se convierte en un agravante de la pobreza.

El promedio de años de estudio en la población de 10 años y más es de 9 para las zonas urbanas y de 6 para las zonas rurales. Los años de estudio promedio de las mujeres en zonas urbanas es de 10-12 años, en tanto que las mujeres rurales llegan a solamente 4-6 años de estudio.

Las familias de jefatura femenina en las zonas rurales se han duplicado. De 9 mujeres jefas de familia por cada 100 hogares en el año 1991, para el año 2008 se ha incrementado a 18 mujeres jefas de familia de cada 100 hogares.

21 mujeres y 78 hombres de cada 100 personas forman parte de la población que reside en fincas agropecuarias y que suman en total 831.134 personas, habitando en 246.728 fincas y en una superficie total de 5.570.920 hectáreas.

Las tierras de 0 a 50 hectáreas concentran al 95% de la población que reside en fincas, que corresponde a la pequeña agricultura familiar; más de 50 de cada 100 de estas fincas en manos de mujeres tiene menos de 5 Has. de tierra. El 95% de los hombres también reside en fincas consideradas de la pequeña agricultura familiar, aunque solamente 39% de ellos reside en fincas con menos de 5 Has. de tierra.

El acceso a los recursos productivos sigue siendo desigual para las mujeres rurales. El crédito rural y la asistencia técnica no llegan a todas las mujeres rurales. El derecho a la propiedad, un factor importante de producción, ha alcanzado en menor medida a las mujeres. En los años 2000 a 2009 las mujeres tuvieron acceso al 22% de las tierras fiscales y al 33% de los títulos de propiedad, en la Región Oriental.

A pesar de estas dificultades, las mujeres rurales aportan al país. Un informe parcial del Registro Nacional de la Agricultura Familiar-RENAF del año 2007, indica la alta participación de las mujeres en la producción de rubros de consumo y renta considerando que solamente el productor aporta el 21% del trabajo, porcentaje que aumenta al 26% al incluir el trabajo de las mujeres.

La participación de las mujeres se da en casi todos los rubros, especialmente aquellos relacionados con la alimentación, tales como maíz, mandioca, poroto, sésamo, naranjo agrio para esencias y batata. Las actividades de participación de las mujeres en las ferias locales son un ejemplo de ingreso a la canasta familiar del equivalente al 50% de un salario mínimo y lo hacen a través de la venta al menudeo de los rubros de finca y el ahorro en la compra de insumos alimenticios en la ciudad.

Además de la agricultura las mujeres rurales también se dedican a la artesanía en cerámica y en tela, a micro-emprendimientos de transformación de productos como dulces, mermeladas, chipa y queso; así como a la elaboración de escobas, plumeros y artículos en karanday.

Desarrollo forestal

En la última década el Paraguay ha mantenido una destacada estabilidad macroeconómica, la cual sienta las bases para un ambiente propicio para las inversiones. Esto se evidencia en el manejo responsable y sostenible de las finanzas públicas, con una baja presión tributaria, estabilidad cambiaria en un contexto de flexibilidad, inflación baja y estable, todo lo cual ha resultado en un significativo repunte de la inversión extranjera directa en el país.

Para apoyar el desarrollo forestal existe la Ley de Fomento a la Forestación y Reforestación (Ley No. 536) que aporta incentivos a la actividad y trata del régimen tributario.

Paraguay tiene 18 millones de ha de bosques nativos. Aproximadamente 10 millones son adecuados para el manejo forestal sostenible, y representan un enorme potencial de desarrollo para la industria de valor agregado.

- 45% del territorio tiene potencial para plantaciones forestales

No hay limitaciones de tierras con aptitud para plantaciones forestales de alta productividad. Estudios recientes indican que 45% del territorio de Paraguay tiene potencial para plantaciones forestales y/o utilización sostenible del bosque nativo. Parte del 30% de las tierras que actualmente son de uso ganadero pueden ser utilizadas para plantaciones forestales.

- Demanda creciente de madera

Paraguay tiene una industria forestal relativamente pequeña pero con capacidad de producir productos de valor agregado para el mercado nacional e internacional.

La industria produce maderas aserradas, chapas y tableros de contrachapado, molduras, pisos, muebles y otros productos como el carbón. Es importante que se asegure una adecuada disponibilidad de materia prima para atender a la creciente demanda.

Existen en el país solamente 60 mil ha de plantaciones de alta productividad (40m3/ha año), básicamente de eucalipto. Estas plantaciones son cada vez más importantes en el suministro de madera para la industria.

Según el mapa de cobertura forestal del Paraguay para el año 2011 del Instituto Forestal Nacional (INFONA), la situación forestal en el país presenta una superficie de 2.607.420 has en la Región Oriental y 14.015.967 has en la Región Occidental, que juntos representan 40,9% de la superficie del territorio nacional.