FAO en Paraguay

Paraguay en una mirada

Paraguay en una mirada

Paraguay es un país mediterráneo, con dos regiones geográficas y climáticas bien diferenciadas: la Oriental y la Occidental o Chaco. Está dividido administrativamente en 17 departamentos y su capital es Asunción. El país ocupa el puesto 98 en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) 2019, de los 189 países registrados.

Según datos de la Dirección General de Encuestas, Estadísticas y Censos (DGEEC), la población de Paraguay al año 2019 es de 7.152.703 habitantes. La distribución a nivel nacional muestra una proporción similar entre hombres y mujeres, de 50,4% hombres y 49,6% mujeres. La estructura por edad revela que el 29,2% de la población es menor de 15 años, el 64,2% tiene entre 15 y 64 años, y poco más de 6,5% tiene 65 y más años de edad. Según lugar de residencia, en el área urbana habita un 62,1% de la población total, mientras que en el área rural un 37,9%.

Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH, 2018), la población paraguaya considerada en situación de pobreza representa el 24,2% del total de habitantes del país, lo que significa que cerca de 1 millón 700 mil personas residen en hogares cuyos ingresos son inferiores al costo de una canasta básica de consumo estimado para dicho año. Mientras que 335 mil personas (4,8%) siguen viviendo en condiciones de extrema pobreza.

Esta diferencia se acrecienta en el área rural, en donde la pobreza afecta aproximadamente al 34,6% de su población y la pobreza extrema al 10%, mientras que en el área urbana presenta una menor proporción de habitantes viviendo en condiciones de pobreza, el 17,8% y en pobreza extrema, el 1,6%.

Desarrollo agrario

El sector agropecuario es un motor importante en la economía de Paraguay. Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo, representó el 24% del Producto Interno Bruto en 2017 (18,9% agricultura y 5,2% ganadería), y hasta el 25,3% del PIB si se agrega la explotación forestal y la pesca (1,2% explotación forestal y 0,04% pesca). Según datos del Banco Mundial, si se considera la agroindustria, la contribución total del sector alcanza el 35% del PIB. El sector primario agrícola y ganadero genera alrededor del 15,2% de las exportaciones nacionales. Con relación al empleo, y según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH, 2016), el sector primario agropecuario ocupa el 21,7% de la fuerza laboral del país (26,1% de hombres y 15% de mujeres).

La ganadería es otra actividad económica clave del sector agropecuario, sobre todo la que está orientada a la producción de carne vacuna. La ganadería representa el 5,2% del PIB del país, sin contabilizar la etapa posterior de manufactura cárnica que, según datos de las Cuentas Nacionales de 2015, representó el 3,05% del PIB. Según datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos de Norteamérica (USDA), en Paraguay existen aproximadamente 153.000 productores con un stock cercano a 13,8 millones de cabezas, distribuidas en un 63% aproximadamente en la región Oriental, y el  37% en la Región Occidental.

Agricultura familiar

La agricultura familiar abastece la mayor parte de los rubros de consumo, sin embargo, se encuentra menos tecnificada que la agricultura empresarial. Los productores de la agricultura familiar se encuentran en departamentos y distritos con vulnerabilidad social, principalmente en asentamientos y comunidades que se enfrentan a numerosas dificultades y carencias, tales como la limitada adopción tecnológica, el deterioro de los recursos naturales y la pérdida de la competitividad de las fincas familiares, lo que ha derivado en el aumento de la migración rural hacia zonas urbanas y conflictos sociales.

Según estudios del Banco Mundial, la capitalización es baja y se orienta hacia el autoconsumo, con limitada interacción con el mercado. En el Censo Agropecuario de 2008, más del 90% de las fincas censadas correspondían a la agricultura familiar, pero ocupaban solo el 6% de las tierras. Este tipo de agricultura es muy heterogénea y geográficamente se concentra en la región Oriental, mayoritariamente en los departamentos de San Pedro, Caaguazú, Caazapá, Paraguarí, Guairá y Cordillera.

Seguridad alimentaria y nutricional

En Paraguay, las cifras de prevalencia de subalimentación en porcentaje y millones de personas, entre 2000 y 2018, demuestran que, efectivamente, se ha ido reduciendo moderadamente, llegando a 10,7%. Sin embargo, la tendencia del sobrepeso infantil va en alza: 12,4% de niñas y niños menores de cinco años lo sufren. Y el 19% de la población adulta, de 18 años en adelante, tiene obesidad.

Según encuestas nacionales del Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (INAN), sólo 3 de cada 10 niños y niñas reciben lactancia materna exclusiva y sólo 4 de cada 10 niños y niñas son amamantados y alimentados adecuadamente.

Pueblos indígenas

Según datos del III Censo Nacional de Población y Vivienda para Pueblos Indígenas (2012), la población indígenas en Paraguay es de 117.150 personas, represando el 2% de la población total del país, de las cuales 48,3% son mujeres.

A nivel país existen 19 pueblos, pertenecientes a 5 grupos lingüísticos y distribuidos en 13 de los 17 departamentos: Central, Guairá, Caaguazú, Caazapá, Itapúa, Alto Paraná, Canindeyú, San Pedro, Amambay, Boquerón, Presidente Hayes, Alto Paraguay y Asunción.

El pueblo con mayor población es del Mbya guaraní, con 20.546 personas y el de menor población, los Tomaraho, con 152 personas.

El índice de pobreza de la población indígenas en Paraguay es de 7,9 veces mayor al de la población no indígena, según el Informe del Foro Permanente sobre el Estado de la Población Indígena (2009).

Según declaraciones de la Relatora Especial sobre Pueblos Indígenas, de las Organización de las Naciones Unidas (2015), la tasa de pobreza de la población indígena en el país es del 75% y de pobreza extrema el 60%.

El 81% de las actividades económicas de los pueblos indígenas se concentran en el sector primerio (agricultura, caza y pesca), el 10% en el sector terciario (electricidad, gas, agua y comercio), el 7% en el secundario (industrias manufactureras, construcción, minas y canteras), y el 3% en otros trabajos.

Mujeres rurales

En Paraguay, la población rural femenina representa el 47,2% de la población rural. En el área rural existe un 31,1% de mujeres jóvenes que no estudia ni trabaja. Su exclusión del sistema educativo y de empleo las hacen vulnerables a sufrir embarazos no deseados y migración forzada. Además, las mujeres rurales sufren la mayor tasa de analfabetismo, el 53,5%.

Históricamente, la pobreza ha sido mayor en el área rural. Si bien hay pobreza rural en todos los departamentos del país, el 62,7% se concentra en cinco de ellos: Caaguazú, San Pedro, Itapúa, Caazapá y Concepción. La pobreza extrema rural también se concentra en estos departamentos, a los que hay que añadir Guairá y Canindeyú.

La tasa de analfabetismo nacional es de 5,8%, pero en la población rural es de 9,6%, y si está en situación de pobreza, de 13,6%.

La inactividad laboral afecta principalmente a las mujeres (39,8%) del área rural (44,7) y en particular a las que están en situación de pobreza (51,9%). Las razones de inactividad, por lo general, tienen que ver con las labores del hogar y motivos familiares.

El 41,7% de la población ocupada en el área rural se dedica a la agricultura familiar. No hay diferencias en las tasas de participación laboral entre hombres y mujeres, aunque sí las hay en el tipo de ocupación. Casi la mitad de las mujeres se dedica a ser trabajadora familiar no remunerada, frente a solo el 16,2% de los hombres que hace lo mismo.

La mitad de la población ocupada en la agricultura familiar está en situación de pobreza (49,4%), con una mayor incidencia entre las mujeres. Esta proporción ubica a la agricultura familiar como una de las actividades que más influye en la pobreza.

El promedio general de ingresos de la población ocupada (Gs. 2.423.084) en 2017 sobrepasaba ligeramente el salario mínimo (G. 2.041.123) y la línea de la pobreza familiar (G. 2.162.006). Sin embargo, al analizar por sexo y área de residencia, se puede ver que en el caso de las mujeres y del área rural, este promedio se encuentra por debajo.

Desarrollo forestal

Paraguay cuenta con dos de los ecosistemas forestales más importantes y también más amenazados a nivel mundial: el Bosque Atlántico, un bosque subtropical húmedo, rico en flora y fauna; y el Gran Chaco, la ecorregión boscosa más extensa de América del Sur después del Amazonas y la mayor extensión de bosques secos del continente. En el país se encuentran muy bien diferenciadas estas dos zonas o regiones biogeográficas de características totalmente distintas.

El Inventario Nacional Forestal realizado como parte del Sistema Nacional de Monitoreo e Información Forestal y este a su vez en el marco del Programa Nacional Conjunto ONU REDD desarrolló un muestreo estratificado de distribución óptima de unidades de muestreo. Se identificaron seis estratos para la realización de las actividades de muestreo a través de unidades con un diseño y tamaño acorde a la situación de cada ecorregión o tipo de bosque. Bosque húmedo de la Región Oriental, bosque subhúmero del Cerrado, bosque subhúmedo inundable del Río Paraguay, bosque seco chaqueño, bosque palmar.

Paraguay tiene remanentes significativos de bosque, unos 16,6 millones de hectáreas según datos del Inventario Forestal Nacional 2016, la mayoría de los cuales están en la región del Chaco.

El gobierno de Paraguay ha desarrollado una legislación nacional para proteger los bosques naturales, evitar la deforestación y restaurar los bosques en ciertas zonas, así como para reformar el marco normativo del sector forestal. El Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) se encarga de la supervisión general del medio ambiente, mientras que el Instituto Forestal Nacional (INFONA) –creado en 2008 para reemplazar al Servicio Forestal Nacional del Paraguay- aplica la ley forestal.

El principal marco jurídico para el sector forestal en Paraguay se detalla en la Ley Forestal 422/73 (1973), que establece incentivos para la reforestación; designa los bosques como reservas, para la producción forestal o como bosque semi-protegido; y establece las regulaciones para proteger los recursos forestales.