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Toda una vida dedicada a combatir la pobreza

La perseverancia de las mujeres en áreas rurales.

Levantarse a las 4 de la mañana y caminar casi 5 kilómetros para trabajar en una finca no es una tarea fácil para las personas mayores, menos aún para una chica estudiante. Lydia Sasu ha trabajado como agricultora desde su niñez. A pesar del trabajo duro de todos los miembros de la familia, había ocasiones dónde no tenían nada qué comer.

“Durante la escuela, los sábados, yo y mi madre íbamos al mercado para obtener dinero de las cassavas que vendimos por crédito hace algunos días, pero el cliente no tenía dinero para pagarnos y con eso poder comprar comida”  recuerda Sasu. Como pequeños agricultores ellos cultivaban comida pero ella y su familia a menudo se iban a la cama con hambre.

“A pesar de trabajar largas horas, ¿ por qué los agricultores se mantienen pobres?”  pregunta siempre la madre de Sasu. Sasu y su familia pasaron el día entero cultivando bajo el sol del distrito Suhum Klraboa Coaltar en Ghana oriental. Por la tarde caminaban 5 kilómetros de vuelta a su casa porque no tienen dinero para tomar el bus. Entonces Sasu decidió que tenía que cambiar la situación.

“Estaba determinada a encontrar una forma de ayudar a mi madre y a otras mujeres agricultoras pobres de mi aldea, y entonces ponerle fin a la pobreza y el hambre” dice Sasu.

Ella estudió agricultura en el Bachillerato y continuó para obtener su título en Economía de la Universidad. Ella fundó la Asociación de Desarrollo y Acción (DAA por sus siglas en inglés) en 1997 con el fin de reducir la pobreza a través del empoderamiento de las mujeres.

Aprender aritmética y contabilidad se convirtieron en enfoques importantes para Sasu, quién notó tensiones entre hombres y mujeres, debido a que las mujeres no podían seguir el registro de sus deudas después de comprar pescado de los hombres. Con la ayuda de Sasu, en 6 meses, 600 mujeres fueron entrenadas en aritmética y contabilidad. El entrenamiento probó ser útil ya que las mujeres adaptaron sus nuevas habilidades de seguimiento de registros para otros productos como granos, vegetales y ganado.

La DAA, quien colabora con la FAO, ha implementado varios proyectos de desarrollo incluyendo fortalecimiento de capacidades en administración financiera, y empoderamiento de mujeres rurales. La creatividad de Sasu se deja ver en muchas otras áreas, de las cuales resaltan alfabetismo, seguimiento de registros para el desarrollo de mujeres rurales y construir coaliciones con grupos locales de hombres y mujeres, así como organizaciones internacionales para resaltar el rol de las mujeres en la industria agricultora.

Como parte del programa de entrenamiento de mujeres rurales de Sasu, en 2010, 60 mujeres fueron entrenadas en comunicaciones. Ahora ellas pueden comunicarse fácilmente con quienes crean políticas relevantes a su situación y discutir áreas de su preocupación. Un ejemplo de esto, es que el liderazgo de Sasu ha ayudado a motivar a las mujeres para presionar a la comisión de pesquería para reforzar las leyes sobre pesca. El apoyo de Sasu ha permitido que las mujeres en la comunidad sean vistas positivamente, y usar sus consejos valiosos para volverlas parte de la solución.

Sasu, quién continua trabajando como agricultora a tiempo parcial ya que las actividades de lobby ocupan mucho de su tiempo, disfruta el trabajar con mujeres locales. “Mi experiencia trabajando con mujeres rurales y analfabetas me ha enseñado que aunque estas mujeres sean analfabetas, pueden contribuir tremendamente a la lucha contra el hambre”, cuenta. “La mayoría de los miembros de la DAA son analfabetas o saben escribir y leer muy poco, pero aún así tienen ideas muy buenas sobre cómo dirigir la Asociación” agrega Sasu.

Ghana tiene una población estimada de 20.5 millones de personas, de las cuales 63% viven en áreas rurales y trabajan en agricultura. La DAA opera en casi 50 comunidades en el área mayor de Acra, así como las regiones central y oriental de Ghana, con un 98% de sus beneficiarios siendo mujeres rurales. Ya que en su mayoría son mujeres quienes ocupan las posiciones de liderazgo de la DAA, la asociación promueve la importancia del liderazgo femenino así como el expandir el acceso de las mujeres a la educación, la tierra, crédito, infraestructura y tecnología.

Con casi 870 millones de personas sufriendo hambre crónica alrededor del mundo, el rol de las Organizaciones de la Sociedad Civil y las ONGs son de importancia crucial para combatir el hambre efectivamente. Ninguna institución sola puede combatir el hambre sola, y por eso una de las prioridades de la FAO es darle énfasis a las asociaciones estratégicas con la sociedad civil, movimientos sociales, y organizaciones de productores quienes dan peso a los pequeños  agricultores, pastoralistas, y aquellos que dependen de la pesca y la forestería para sostener sus vidas.

Sasu es una exitosa agricultora de pequeña escala, una experta defensora de las mujeres en la agricultura, y una hábil entrenadora y educadora. Su trabajo le ha valido premios por sus contribuciones a lograr avances en la agricultura, incluyendo el de “Mejor Innovadora” en una conferencia en Kenya.

Durante el 2011 ella estuvo entre 10 laureados seleccionados por el jurado internacional de Fundación Cumbre Mundial de las Mujeres, y ganó un premio por Creatividad de las Mujeres en la Vida Rural.

En 3 años, el entrenamiento de Sasu ayudó a una mujer a aumentar su negocio de ganado porcino de 5 a 400 cerdos. Si una sola ONG con una líder fuerte e innovadora como Sasu puede lograr resultados tan notables, imagina qué resultados podrían lograrse si todos los actores incluyendo las organizaciones de la sociedad civil se unieran mejor para poder trabajar por un mundo libre de hambre.

Author: Homayon Khoram