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Cooperativas y Organizaciones de Productores

La FAO reconoce el papel crucial de las cooperativas y las organizaciones de productores, inclusivas y eficientes, en el apoyo de los pequeños agricultores y los grupos vulnerables como los jóvenes y las mujeres. 

Ellos ayudan a los pequeños productores económica y socialmente, creando así puestos de trabajo sostenibles en zonas rurales a través de modelos de negocio resistentes a los impactos económicos y ambientales.

Crear alianzas con cooperativas y organizaciones de productores

Para ser plenamente productivos, los pequeños agricultores, pescadores, ganaderos y silvicultores en los países en desarrollo necesitan servicios, que a menudo no están disponibles en las zonas rurales. Las cooperativas y organizaciones de productores proporcionan servicios tales como:

1)Mejorar el acceso y la gestión de los recursos naturales;

2)El acceso a los mercados para los bienes intermedios (por ejemplo, los insumos) y para la venta de la producción;

3)Mejorar el acceso a la información y al conocimiento; y

4)Facilitar la participación de los pequeños productores en los procesos de toma de decisión.

Con estos servicios, los pequeños productores pueden asegurar sus vidas y satisfacer plenamente la demanda, cada vez mayor, de alimentos a nivel local, nacional e internacional, reduciendo así la pobreza rural y alcanzando la seguridad alimentaria.

La FAO trabaja con cooperativas y organizaciones de productores para:

  • Promover el desarrollo de las capacidades de los productores a nivel técnico, organizativo, de dirección y comercial, su capacidad para integrarse en las cadenas de valor o redes, así como su influencia en los procesos de formulación de políticas;
  • Compartir conocimientos a través de publicaciones, módulos de aprendizaje y buenas prácticas;
  • Apoyar la creación de un entorno propicio, ayudando a los Estados miembros en el desarrollo de un marco regulatorio y jurídico adecuado, un clima favorable para la inversión y un marco de consulta para los diálogos políticos que permitan la participación activa de las cooperativas y organizaciones de productores; y
  • Permitir su participación efectiva en los procesos de diálogo sobre políticas para defender las necesidades de sus miembros y que su voz sea escuchada a nivel regional, nacional y global.