Apoyo en materia de políticas y gobernanza
©FAO/Virginija Morgan

Género

Los campesinos y las campesinas son fundamentales para poner fin al hambre y a la pobreza. Las mujeres representan aproximadamente un 50 % de la mano de obra agrícola de los países en desarrollo y son agentes del cambio. Como agricultoras y trabajadoras agrícolas, horticultoras y vendedoras de mercado, emprendedoras y líderes de las comunidades, desempeñan una función central en las economías rurales, la gestión de los recursos naturales y la producción de alimentos: garantizan la seguridad alimentaria, la nutrición y el bienestar de familias y comunidades.

Empoderar a las mujeres y conseguir la igualdad de género.

Las mujeres sufren más restricciones que los hombres a la hora de acceder a recursos, servicios, instituciones y empleo. La "brecha de género" en la alimentación y la agricultura es amplia, impide que las mujeres alcancen todo su potencial productivo y socava el desarrollo agrícola y rural.

La FAO colabora con Estados miembros y asociados para elaborar e implantar leyes, políticas y programas equitativos en lo relativo a la igualdad de género. Estas son algunas acciones prioritarias: ampliar el acceso de las mujeres a recursos productivos, así como el control de estas sobre dichos recursos; desarrollar cadenas de valor sensibles a las cuestiones de género e invertir en tecnologías que permitan ahorrar mano de obra.

Principales mensajes de políticas

  • La igualdad de género es esencial para conseguir la seguridad alimentaria y la nutrición y para cumplir todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
  • La brecha de género supone unos costos elevados para el sector agrícola, el conjunto de la economía y la sociedad, así como las propias mujeres.
  • Conseguir la igualdad de género y empoderar a las mujeres rurales no solo mejorará los resultados de seguridad alimentaria, nutrición, salud y educación, sino también reportará ventajas económicas y sociales, tanto inmediatas como a largo plazo, a familias, comunidades y naciones en general.
  • Si las mujeres pudieran acceder a los recursos y los servicios productivos en la misma medida que los hombres, podrían incrementar significativamente la productividad de sus granjas, lo que, a su vez, reduciría el número de personas que padecen hambre en el mundo.
  • Para cerrar la brecha de género en la alimentación y la agricultura, las intervenciones políticas tienen que: abordar las causas fundamentales de las desigualdades de género que conducen a un acceso desigual a activos, recursos, servicios, oportunidades, mercados y explotaciones agrícolas; aumentar la representación de las mujeres y la participación igualitaria como decisoras en instituciones locales, mecanismos de gobernanza y a nivel comunitario y de hogares; invertir en tecnologías e infraestructura que permitan ahorrar mano de obra y aumentar la productividad para que las mujeres dispongan de más tiempo para actividades más productivas; facilitar la participación de este colectivo en mercados laborales flexibles, eficientes y justos.

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