FAO.org

Inicio > Apoyo en materia de políticas y gobernanza > Temas de políticas > Género
Apoyo en materia de políticas y gobernanza
©FAO/Virginija Morgan

Género

Las mujeres representan el 45 % de la mano de obra agrícola de los países en desarrollo. Desempeñan una función crucial en las economías rurales, la gestión de los recursos naturales y la producción, la elaboración, la conservación y el mercadeo de alimentos. Las mujeres rurales aseguran la seguridad alimentaria, la nutrición y el bienestar de sus familias y sus comunidades.

Empoderar a las mujeres y conseguir la igualdad de género.

En comparación con los hombres, las mujeres rurales suelen encontrarse con mayores limitaciones en el acceso a los recursos, los servicios y las oportunidades. La “brecha de género” impide que las mujeres desplieguen todo su potencial, lo que debilita el desarrollo agrícola y rural.

La FAO colabora con Estados miembros y asociados en el diseño y la implantación de leyes, políticas y programas equitativos para ambos géneros. Las acciones prioritarias de las políticas son las siguientes: incrementar el acceso de las mujeres a la tierra y a otros recursos productivos (y su control sobre éstos), a trabajos decentes, oportunidades de mercado, protección social y servicios rurales; invertir en tecnologías que aumenten la productividad y ahorren trabajo; y reforzar el liderazgo y la voz de las mujeres en sus hogares y comunidades, así como en los procesos normativos.

Principales mensajes de políticas

  • Las políticas agrícolas que contribuyen a cerrar la brecha de género en el acceso a los activos, los recursos, los servicios y las oportunidades representan uno de los enfoques más efectivos para combatir la pobreza rural, mejorar la agricultura y fomentar el desarrollo rural equitativo y sostenible.
  • Empoderar a las mujeres rurales para que participen plenamente en la toma de decisiones de las familias y las comunidades redunda en mayor bienestar y mejores perspectivas para sus hijos y sus familias, lo que alimenta el crecimiento económico futuro. Las políticas deberían animar a las mujeres para que participaran en las organizaciones e instituciones rurales en pie de igualdad con los hombres, como responsables de decisiones y en la elaboración de leyes, políticas y programas.
  • Cada vez más, las mujeres suministran productos de alto valor a los mercados agrícolas nacionales e internacionales. Sin embargo, las agricultoras y las emprendedoras se enfrentan, en comparación con los hombres, a mayores obstáculos, como una movilidad más reducida y menos oportunidades de formación, información del mercado y servicios relacionados. Las políticas deben incrementar la participación femenina en las cadenas de valor agroalimentarias y asegurar que puedan beneficiarse de forma equitativa de los mercados, tanto locales como de exportación, y de las empresas agropecuarias.
  • Las mujeres son más dadas que los hombres a desempeñar múltiples tareas y a combinar el trabajo de agricultoras, su fuente de ingresos, con responsabilidades familiares no remuneradas, como cocinar, recoger leña y agua y ocuparse de los niños y los ancianos. Esto dificulta que puedan aprovechar nuevas oportunidades. Las políticas deben invertir en tecnologías e infraestructuras que ahorren trabajo y aumenten la productividad, para que las mujeres dispongan de más tiempo para actividades más productivas.
  • Invertir en las mujeres es decisivo para conseguir todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de aquí a 2030. Muchas metas de los ODS y, concretamente, el Objetivo 5 reconocen la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres como el objetivo y, al mismo tiempo, la solución a los desafíos de sostenibilidad a los que nos enfrentamos en todo el mundo. Las acciones de desarrollo “no pueden dejar a nadie atrás”, y tienen que ser socialmente inclusivas y justas.

Recursos destacados

Compartir esta página