FAO.org

Inicio > Apoyo en materia de políticas y gobernanza > Temas de políticas > Resiliencia ante crisis prolongadas
Apoyo en materia de políticas y gobernanza
© FAO photo library

Resiliencia ante crisis prolongadas

Más de 20 países están atravesando crisis prolongadas que pueden afectar, en total, a 500 millones de personas. En estas situaciones, la subalimentación es grave, duradera y casi tres veces más frecuente que en otros países en desarrollo.

Reforzar la resiliencia para mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición.

Las crisis prolongadas se caracterizan por una combinación compleja de causas recurrentes, a saber: conflictos, riesgos naturales, conmociones económicas, crisis socio-políticas, gobernanza frágil y debilidad crítica de las instituciones. Se agudiza el riesgo de perturbaciones del suministro alimentario, de pandemias y de agotamiento de recursos naturales.

La FAO proporciona orientación en materia de políticas, establece colaboraciones y apoya programas para reforzar los medios de subsistencia y los sistemas alimentarios y reducir la exposición de las comunidades a las crisis. En octubre de 2015, el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial aprobó el marco de acción para la seguridad alimentaria y la nutrición en crisis prolongadas (marco de acción del CSA), que esbozaba principios que guiaban la elaboración, la implementación y el seguimiento de políticas. La FAO ha apoyado los procesos de redacción y de negociación de dicho marco y ahora está aplicándolo.

Principales mensajes de políticas

  • El marco de acción del CSA es el primer acuerdo global sobre acción coordinada para mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición en crisis prolongadas. Con este marco voluntario se pretende    guiar la elaboración, la implementación y el seguimiento de políticas y programas coherentes por parte de gobiernos y otras partes interesadas.
  • Durante crisis prolongadas, las políticas deben afrontar el impacto inmediato de estas crisis, pero también preparar para el futuro estableciendo conexiones entre el socorro humanitario y el desarrollo a más largo plazo. También deben abordar las causas subyacentes del hambre aguda y de las catástrofes recurrentes y, de esta forma, aumentar la resiliencia de las comunidades, los hogares, los sistemas alimentarios y los ecosistemas.
  • Las políticas deben reflejar mejor la importancia de la agricultura y la economía rural en las crisis prolongadas. Aunque la agricultura representa un tercio de los ingresos nacionales de los países que sufren estas crisis, este sector solo recibe un 4 % de la ayuda humanitaria, un 3 % de la ayuda al desarrollo y, en la mayoría de los casos, menos de un 10 % de los presupuestos nacionales.
  • Se necesita una acción colectiva y cohesionada de los asociados en la labor humanitaria, de desarrollo y otras para reforzarla resiliencia a las crisis. Este es un enfoque clave de la Cumbre Humanitaria Mundial de 2016 y es crucial para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030.
  • La FAO trabaja con la Unión Europea y los organismos con sede en Roma (PMA y FIDA), entre otros muchos asociados, en una gran variedad de iniciativas preventivas y proactivas en situaciones de crisis prolongadas. El marco de acción del CSA es un marco global para esta colaboración y actuación.

Recursos destacados

Compartir esta página