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Reducir la pobreza rural

Desde 1990, el número de personas extremadamente pobres en el mundo se ha reducido a la mitad. Sin embargo, según el Banco Mundial, todavía hay 767 millones de personas que subsisten con menos de 1,90 dólares estadounidenses al día (2012).

El hambre y la extrema pobreza se pueden eliminar de aquí a 2030.

Alrededor de un 75 % de la población extremadamente pobre vive en áreas rurales. La mayor parte de ella depende de la agricultura para su subsistencia. Pero la población pobre también es la que sufre más hambre, porque carece de ingresos para comprar alimentos y a menudo vive en áreas afectadas por conflictos y el cambio climático.

El informe más destacado de la FAO, el Estado mundial de la agricultura y la alimentación 2017, demuestra que las economías no rurales de agricultura inclusiva puede crear empleos, proporcionar ingresos y poner fin al hambre en las áreas rurales, dando a las personas pobres la oportunidad de alimentar a sus familias y llevar una vida digna.

Los marcos normativos nacionales constituyen el eje principal para mejorar los medios de vida de la población rural pobre. La FAO ayuda a los países a elaborar políticas, estrategias y programas basados en datos comprobados para alcanzar juntos el ODS 1 (Poner fin a la pobreza) y el  ODS 2 (Poner fin al hambre). Esta labor supone fomentar la transformación estructural inclusiva, más y mejor acceso a la tierra y los recursos, la diversificación de los ingresos, trabajos decentes, la igualdad de género, el fortalecimiento de las instituciones rurales y el acceso a la protección social para la población rural pobre.

Principales mensajes de políticas

  • En los países de ingresos bajos, invertir en la agricultura contribuye más a la reducción de la pobreza que invertir en otros sectores, ya que es la vía más directa para que la población rural saque partido de sus principales activos: la tierra y la mano de obra. La inversión en la agricultura familiar en pequeña escala y en los medios de subsistencia de los pescadores, los habitantes de los bosques y los pastores impulsa la reducción sostenible de la pobreza.
  • Sin embargo, no basta con fomentar la agricultura. Entre los enfoques normativos clave para poner fin a la pobreza también están el impulso de las políticas sociales, el fomento de la coherencia entre la agricultura y la protección social, el fortalecimiento de la capacidad de las organizaciones de productores y las instituciones rurales, y el aumento de la inversión en la infraestructura, la investigación y los servicios rurales para crear nuevas oportunidades de generación de ingresos en el sector no agrícola para la población rural pobre.
  • Las políticas dirigidas a reducir la pobreza rural se deben armonizar y complementar entre ellas en los ministerios gubernamentales, incluyendo los de Agricultura; Infraestructuras y servicios públicos; Asuntos sociales; Empleo; Sanidad; Educación; Finanzas; Planificación y Medio ambiente.
  • En todo el mundo, un 60% de las mujeres trabajan en el sector agrícola. Las políticas para reducir la pobreza rural deben ser equitativas y sensibles a las cuestiones de género, y reforzar el empoderamiento económico de las mujeres rurales.
  • Los ODS reivindican no dejar a nadie atrás. Para la FAO esto significa ayudar a los agricultores familiares, a los pescadores a pequeña escala, a los habitantes de los bosques, a los pastores, a la juventud y las mujeres rurales, y a los pueblos indígenas a ganarse la vida con la agricultura y las áreas rurales.

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