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Acción mundial de la FAO sobre servicios de polinización para una agricultura sostenible

La polinización y los medios de vida humanos

¿Por qué tomar en consideración la polinización?

La polinización constituye un proceso fundamental en los ecosistemas terrestres, tanto los naturales como los gestionados por el hombre. La polinización es vital para la producción de alimentos y los medios de vida de los seres humanos y vincula directamente los ecosistemas silvestres y los sistemas de producción agrícola. La gran mayoría de las especies de plantas floríferas solo producen semillas si los animales polinizadores transportan el polen de las anteras a los estigmas de sus flores. Sin este servicio, muchos de los procesos y especies relacionados entre sí en el marco de un ecosistema desaparecerían.

Reconociendo las dimensiones de una “crisis de polinización” y su relación con la biodiversidad y los medios de vida humanos, el Convenio sobre la Diversidad Biológica ha hecho de la conservación y utilización sostenible de polinizadores una prioridad. En la quinta Conferencia de las Partes (2000), se estableció la Iniciativa internacional para la conservación y el uso sostenible de polinizadores (conocida también como Iniciativa internacional sobre polinizadores) (Decisión V/5 de la Conferencia de las Partes, Sección II).

Varias iniciativas, programas y proyectos regionales persiguen actualmente un objetivo común, a saber, promover la conservación, el restablecimiento y el uso sostenible de la diversidad de polinizadores en la agricultura y los ecosistemas conexos. Si desea más información sobre estas iniciativas, así como sobre los instrumentos creados y los resultados obtenidos, puede acceder a distintas páginas haciendo clic en los diferentes enlaces de este sitio web.

¿Qué es la polinización?

Cuanta más diversidad, mejor

La diversidad de los polinizadores y los sistemas de polinización es sorprendente. La mayoría de las entre 25 000 y 30 000 especies de abejas (Hymenoptera: Apidae) son polinizadores eficaces y, junto con polillas, moscas, avispas, escarabajos y mariposas, representan la mayoría de las especies polinizadoras. Entre los polinizadores vertebrados figuran los murciélagos, los mamíferos que no vuelan (varias especies de monos, roedores, lémures, ardillas, olingos y kinkajús) y las aves (colibríes, pájaros sol, certiolas y algunas especies de loros). El conocimiento actual del proceso de polinización indica que, aunque existen relaciones especializadas interesantes entre las plantas y sus polinizadores, la mejor garantía de unos servicios de polinización saludables es la abundancia y diversidad de polinizadores.

Los ecosistemas tropicales y de montaña dependen en gran medida de los polinizadores

Aproximadamente el 80 % de todas las especies de plantas floríferas están especialmente preparadas para ser polinizadas por animales, principalmente insectos. Esta dependencia de los ecosistemas respecto de los animales polinizadores es aún mayor a la media mundial en las zonas tropicales: en los bosques tropicales de América central, los insectos pueden representar el 95 % de la polinización de los árboles de dosel, y los vertebrados (murciélagos y varios otros taxones) pueden polinizar entre el 20 % y el 25 % de las plantas de subdosel y sotobosque. Los insectos polinizan otro 50 % de estas últimas. Los ecosistemas áridos y montañosos cuentan asimismo a menudo con comunidades de polinizadores muy diversas, adaptadas de una forma muy precisa para garantizar que la polinización sea eficaz aun cuando las condiciones climáticas sean imprevisibles.

La polinización es esencial para los medios de vida de los seres humanos

En los agroecosistemas, los polinizadores son fundamentales para la producción frutícola, hortícola y de forraje, así como para la producción de semillas de numerosos cultivos de raíces y fibras. Algunos polinizadores como las abejas, las aves y los murciélagos inciden en el 35 % de la producción agrícola mundial, elevando la producción de 87 de los principales cultivos alimentarios del mundo, y de muchos medicamentos derivados de las plantas. Se ha calculado que al menos 20 géneros de animales distintos de las abejas proporcionan servicios de polinización a los cultivos más importantes del mundo. En lo que respecta a la nutrición humana, los beneficios de la polinización incluyen no solo una abundancia de frutas, frutos secos y semillas, sino también la calidad y variedad de estos. La contribución de los alimentos polinizados por animales a la diversidad nutricional, la suficiencia de aportes vitamínicos y la calidad de la alimentación humana es muy importante.

Adaptación al cambio climático

Para una producción óptima de los cultivos se requiere un conjunto de polinizadores, entre los que cabe incluir a las abejas administradas, pero no solo. Un conjunto diverso de polinizadores, con características diferentes y diferentes respuestas a las condiciones ambientales, es una de las mejores maneras de minimizar los riesgos provocados por el cambio climático. La diversidad de polinizadores constituye un “seguro” que garantiza la existencia de polinizadores eficaces no solo en las condiciones actuales sino también en las futuras. La capacidad de resistencia de los agroecosistemas puede reforzarse a través de la biodiversidad.