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La Agenda de Desarrollo Post 2015 y los Objetivos de Desarrollo del Milenio
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Nutrición

  • La buena nutrición es una condición previa para una vida saludable y productiva; la malnutrición en todas sus formas impone altos costes económicos, sociales y de desarrollo humano para los individuos, los hogares, las comunidades y los países.
  • Para mejorar la nutrición se necesitan políticas y estrategias multisectoriales con el apoyo de una coordinación eficaz y mecanismos de rendición de cuentas, y la capacidad para traducir los  objetivos nutricionales en acciones e impactos.
  • El sector de la alimentación y de la agricultura tiene la función principal de alimentar a las personas mediante el aumento de la disponibilidad, asequibilidad, y el consumo de alimentos variados, inocuos, nutritivos y en observancia de las recomendaciones dietéticas y la sostenibilidad ambiental.
  • La contribución de la agricultura y los sistemas alimentarios a la nutrición puede ser mejorada estableciendo objetivos explícitos de nutrición, mejorando la equidad y la focalización, la sensibilidad al tema de género y la sostenibilidad del medio ambiente.

Introducción

La malnutrición en todas sus formas - la desnutrición, las deficiencias de micronutrientes, la obesidad y las enfermedades no transmisibles (ENT) relacionadas con la dieta – impone altos costes económicos y sociales inaceptables para los países. Es uno de los mayores impedimentos para el desarrollo humano y nacional. La malnutrición afecta negativamente al crecimiento físico y al desarrollo cognitivo de los niños jóvenes y sin nacer, socavando las capacidades y el potencial de los individuos y de las comunidades.

 

Las estimaciones más recientes de la FAO indican que al menos 12 por ciento de la población mundial, es decir 842 millones, van a dormir con hambre o sufren de subalimentación en términos de consumo de energía; una de cada ocho personas no está obteniendo suficientes alimentos como para mantener una vida activa. Estas cifras representan sólo una fracción de la carga mundial de malnutrición. Se estima que un 26 por ciento de los niños menores de cinco años sufren de retraso en el crecimiento (demasiado bajos para su edad) debido a la desnutrición crónica. Dos mil millones de personas sufren de una o más deficiencias de micronutrientes o "hambre oculta". Al mismo tiempo, 1,4 mil millones de personas tienen sobrepeso, de las cuales 500 millones son obesas.

Los costes económicos y sociales de la malnutrición a la economía global son muy altos. La pérdida de productividad y los gastos directos de atención médica pueden constituir hasta el cinco por ciento del producto interno bruto (PIB) mundial, equivalente a 3,5 billones de dólares EEUU al año.

Desafíos clave

Las causas inmediatas de la malnutrición son complejas y multidimensionales. Incluyen la insuficiente disponibilidad y acceso a alimentos inocuos, variados, y nutritivos; la falta de acceso al agua limpia y al saneamiento, y servicios de salud inadecuados; y las prácticas de alimentación infantil inadecuadas. Las causas profundas de la malnutrición son aún más complejas y abarcan el entorno económico, social, político, cultural y físico global.

Las tendencias en las economías y las sociedades están alterando las maneras con las que las personas producen, procesan, adquieren y consumen alimentos. Las cadenas de suministro de alimentos están cambiando en muchos aspectos. Cambios en los patrones de actividad y de dieta, especialmente en los países en vías de desarrollo, han contribuido a la "transición nutricional" en que los países se enfrentan simultáneamente a crecientes niveles de obesidad asociada con el consumo excesivo, mientras que siguen contendiendo con los problemas de desnutrición (tanto de subalimentación en términos de energía alimentaria como en deficiencias de micronutrientes). No es raro que la desnutrición y la obesidad coexistan en un mismo país, hogar o individuo, una situación conocida como las múltiples cargas de la malnutrición. Esta situación apunta claramente a un fallo en la obtención de alimentos adecuados para aquellos que los necesitan cuando los necesitan.

Los problemas de calidad y seguridad alimentaria representan otro gran desafío para la nutrición saludable. Para muchos países en desarrollo, los sistemas nacionales de control de los alimentos no son adecuados – la infraestructura es débil, las leyes y reglamentos para los alimentos no están actualizados, y la capacidad institucional para hacer cumplir las normas es insuficiente.

Los sistemas alimentarios – los recursos, personas, instituciones, procesos y el entorno con los que se producen, procesan, almacenan, distribuyen, preparan y consumen los alimentos - determinan la cantidad, así como la calidad del suministro de alimentos en términos del contenido nutricional, variedad e inocuidad. La agricultura entendida en su sentido amplio (producción agrícola y ganadera, pesca y silvicultura) y el agua potable son la base de los sistemas alimentarios.

¿Qué hay que hacer?

Estas causas multidimensionales requieren acciones integradas en todos los sectores para hacer frente al desafío de la malnutrición. Se necesita mejor coherencia, alineación, coordinación y cooperación política entre los sectores de la alimentación, la agricultura, la salud y otros para mejorar la nutrición mundial. Existen ejemplos de políticas integradas exitosas que han abordado la nutrición y que pueden inspirar un mayor progreso.

La erradicación de la malnutrición y sus relacionados costes sociales y económicos debe comenzar con la agricultura y los sistemas alimentarios. El papel de la agricultura en la producción de alimentos, la generación de ingresos y en el apoyo a los medios de vida es fundamental, y su papel directo en la mejora de la nutrición merece una mayor atención política. La sostenibilidad es el núcleo de la agenda de la nutrición, ya que debemos garantizar la seguridad alimentaria y una buena nutrición para todos, hoy y mañana. Para ser efectivos en la mejora de la nutrición, los programas y políticas de alimentación y agricultura deben incorporar objetivos nutricionales e indicadores, fortalecer la coordinación con otros sectores, ser sensibles a los papeles de género, en especial al papel de las mujeres en la nutrición del hogar y en el cuidado de los niños.

Para garantizar la inocuidad y calidad de los alimentos, hay que impulsar normas internacionales. Los países deben construir los medios necesarios para asegurar un suministro adecuado de alimentos inocuos y de buena calidad. Sin embargo, la calidad de los alimentos y los objetivos de inocuidad sólo se pueden realizar si las estrategias, dentro de marcos jurídicos adecuados, están respaldadas por planes de inversión sólidos.

Los programas de protección social, asociados con la educación nutricional, y diseñados para promover la diversificación de los medios de vida y las dietas, pueden facilitar el acceso a los servicios básicos y desempeñan un papel clave en la mejora de los resultados nutricionales. Hay que empoderar al consumidor a exigir alimentos nutritivos y saludables.

En los últimos años, se ha prestado mucha más atención a las múltiples cargas de la malnutrición, con varias iniciativas nacionales e internacionales haciendo frente al desafío (por ejemplo con la campaña de los Primeros 1 000 Días y el Movimiento para el Fomento de la Nutrición). El lanzamiento del Panel Global de la Agricultura y los Sistemas Alimentarios para la Nutrición también puede reenfocar la atención en las oportunidades para maximizar la contribución de los sistemas agrícolas y alimentarios para mejorar la nutrición. La próxima Conferencia Internacional sobre Nutrición (ICN2) ayudará a mantener la nutrición en primer plano mediante la identificación de prioridades para la cooperación internacional durante los próximos años. La agenda de desarrollo post-2015 representa una oportunidad real para abordar la malnutrición y tener un impacto duradero.