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La Agenda de Desarrollo Post 2015 y los Objetivos de Desarrollo del Milenio
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Erradicación de la pobreza

  • La pobreza ha disminuido en todo el mundo, pero el progreso ha sido heterogéneo. La pobreza extrema se concentra principalmente en las zonas rurales.
  • El desarrollo rural y el crecimiento de la productividad agrícola son fundamentales para reducir la pobreza.
  • El deterioro de los ecosistemas, la gestión insostenible de los recursos naturales y el cambio climático están afectando de manera desproporcionada a los pobres. A menos que estas tendencias se detengan y se reviertan, el objetivo de erradicar la pobreza seguirá eludiéndonos.
  • La pobreza no puede ser erradicada sin que se abarquen las profundas desigualdades en los ingresos y las oportunidades económicas entre y dentro de los países, entre las zonas rurales y urbanas, entre hombres y mujeres. Para reducir estas desigualdades habrá que comenzar con mejorar el acceso de los pobres a los recursos productivos, los servicios básicos y la protección social.

Introducción

La meta de los ODM de reducir a la mitad la pobreza  se ha cumplido, ya que en las regiones en desarrollo, la proporción de personas que viven con menos de 1,25 dólares EEUU (PPA) al día (el umbral de la pobreza extrema para el año 2005) se redujo en más de la mitad entre 1990 y 2010. Sin embargo, el progreso ha sido desigual. Unos pocos países Asiáticos, principalmente China e India, representan la mayor parte de la disminución. La tasa de reducción de la pobreza ha sido mucho más lenta en los países de bajos ingresos, especialmente en el África subsahariana donde en realidad el número absoluto de pobres ha seguido creciendo.

Erradicar la pobreza sigue siendo un gran desafío y por lo tanto deberá permanecer un objetivo central de la Agenda de Desarrollo Post-2015.

  • Se calcula que 1 200 millones de personas en los países en desarrollo viven todavía en la pobreza extrema.
  • La pobreza moderada (quienes viven con menos de 2 dólares PPA por día) ha disminuido a un ritmo mucho más lento; si bien muchos pueden de hecho haber salido de la pobreza extrema, este progreso es fácilmente reversible.
  • Tanto la pobreza extrema como la moderada continúan siendo principalmente rurales, con el 75 por ciento de los pobres del mundo viviendo en zonas rurales y dependiendo en gran medida de la agricultura.
  • Los pobres tienen escasas oportunidades de trabajo decente, ya que la mayoría viven en zonas de baja productividad, donde la actividad económica local no está muy diversificada, las tasas de subempleo son elevadas y los empleos inseguros.
  • La pobreza empuja a muchos niños al mercado laboral. Casi el 60 por ciento del trabajo infantil en el mundo se encuentra en la agricultura, donde los niños a menudo trabajan en circunstancias peligrosas, lo cual pone en riesgo su salud, educación y sus oportunidades de vida.
  • Las diferencias de género son a menudo más pronunciadas entre los pobres. Por ejemplo, la brecha en años de escolaridad entre mujeres y hombres pobres es más del doble que aquella entre los no pobres.
  • Las personas de bajos ingresos están en mayor riesgo de sufrir inseguridad alimentaria y malnutrición.

Desafíos clave

Por lo general, la reducción de la pobreza rural se ha logrado en un contexto de rápido crecimiento económico. El crecimiento económico no es una panacea, sin embargo. La pobreza rural ha persistido allí donde las políticas no prestaron suficiente atención a la mejora de la productividad agrícola y la infraestructura rural y donde fallaron en proporcionaron la población rural con acceso a los servicios sociales y la protección social o en facilitar el desarrollo de productores rurales y organizaciones de consumidores. La pobreza rural se perpetúa aún más si se falla en mejorar el acceso de los grupos desfavorecidos, y en particular las mujeres, a los recursos productivos y a los servicios sociales.

El cambio climático y otras amenazas medioambientales, el crecimiento rápido de la población y la migración están ejerciendo una presión desproporcionada sobre los medios de vida en las zonas rurales, donde la pobreza ya está arraigada y las personas tienen menos resiliencia. Por muy grande que pueda ser el desafío, la buena gestión de los recursos naturales y de los ecosistemas tiene que realizarse conjuntamente con los esfuerzos para reducir la pobreza.

¿Qué hay que hacer?

Erradicar la pobreza extrema y reducir sustancialmente la pobreza moderada para 2030 requiere cambios importantes en las prioridades políticas. Para garantizar que no nieguen a nadie los derechos humanos universales y las oportunidades económicas básicas, la agenda de desarrollo post-2015 debe centrarse en garantizar el crecimiento económico y desarrollo inclusivos y en la reducción de las desigualdades.

Hay que generar oportunidades de empleo, consistentes con la agenda de trabajo decente. Como la gran mayoría de los pobres viven en zonas rurales pobres, para ello será necesario en primer lugar crear economías rurales locales más productivas, diversificadas y resistentes, con vínculos económicos más fuertes entre el medio urbano y el rural y mediante la adopción acelerada de los métodos de producción climáticamente inteligentes y sostenibles. Esto exigirá un programa transformativo:

  • La mayoría de los pobres rurales son pequeños agricultores, también responsables de la mayor parte de la producción mundial de alimentos. Ayudarlos a mejorar la productividad agrícola a través de un mejor acceso a los recursos, tecnologías, mercados y organizaciones, será pues fundamental tanto para la erradicación de la pobreza como para la seguridad alimentaria. El crecimiento de la producción agrícola tiende a tener un impacto en la reducción de la pobreza cinco veces mayor en comparación con el crecimiento medio del PIB en los países en desarrollo de bajos ingresos.
  • Reducir la pobreza exige sostenibilidad medioambiental y en el uso de recursos. El aumento de la producción de alimentos agravará la degradación del suelo, las emisiones de gases de efecto invernadero y la pérdida de biodiversidad, a menos que los métodos de producción y los patrones de consumo se vuelvan sostenibles. Los pequeños agricultores necesitarán un acceso asequible a las tecnologías y la infraestructura para transformar a los sistemas alimentarios de forma sostenible.
  • La diversificación del empleo en actividades no agrícolas será esencial para acelerar tanto la reducción de la pobreza rural como la urbana. El crecimiento de las actividades no agrícolas está a menudo impulsado por el crecimiento agrícola y puede estimular la creación de empleo en economías locales.
  • Cerrar las brechas de género en la educación y el acceso a los recursos productivos puede impulsar sustancialmente el empoderamiento y los ingresos de las mujeres, especialmente en la agricultura y las zonas rurales.
  • Las carreteras y la electricidad mejorar la conectividad a los mercados, fortalecen los vínculos urbano-rurales, incrementan la productividad agrícola y no agrícola, y crean empleo.
  • Una mejor protección social puede ayudar a los pobres a administrar mejor los riesgos, fortalecer sus medios de vida, y mejorar la educación y salud de sus hijos. Por lo tanto, no sólo ayudará a acelerar la erradicación de la pobreza y del hambre, sino también a reducir las disparidades en las oportunidades de vida.
  • Las inversiones tempranas en educación, sanidad y nutrición en las zonas rurales son esenciales. Muchos jóvenes se enfrentan a sombrías perspectivas económicas si se quedan en el campo o migran a las ciudades. Aumentar las oportunidades lucrativas a través de la mejora de las habilidades de los jóvenes del medio rural y la modernización y diversificación de las actividades económicas locales, será pues esencial para la mejora de las perspectivas de los jóvenes.
  • Abordar directamente la desnutrición contribuirá también a la reducción de la pobreza. Las capacidades económicas, las aptitudes, y el potencial para obtener ingresos se verán incrementados por un mejor desarrollo físico y mental y con suficiente energía nutricional para ser productivos.