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La Agenda de Desarrollo Post 2015 y los Objetivos de Desarrollo del Milenio
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Resiliencia

  • La resiliencia se debe integrar en las dimensiones institucionales, sociales, económicas y ambientales del desarrollo sostenible, en los esfuerzos a todos los niveles para combatir el hambre y la malnutrición.
  • La agenda de la resiliencia aporta un objetivo global común para abordar los riesgos de peligros múltiples en zonas propensas a desastres y crisis, reuniendo a actores humanitarios, del desarrollo, de las políticas, y de las inversiones en torno a resultados coherentes comunes y más allá de enfoques compartimentados.
  • La resiliencia abarca riesgos múltiples y las causas subyacentes de la vulnerabilidad de manera integrada. La implementación de medidas de resiliencia específicas debe estar incluida en intervenciones sectoriales concretas a largo y corto plazo.
  • La coordinación intersectorial para reducir los riesgos de desastres y del cambio climático y para la resiliencia de los medios de vida de los pequeños agricultores más vulnerables es fundamental y ayudará a crear vínculos entre esfuerzos actualmente compartimentados.
  • La promoción de la resiliencia de los medios de vida exige sinergias entre las buenas prácticas técnicas para la reducción del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático, la prevención de crisis de la cadena alimentaria, la protección social, la transferencia de riesgos financieros y la tenencia de los recursos naturales para los más vulnerables.

Introducción

La recurrencia de los desastres y las crisis socava los esfuerzos de los países para erradicar el hambre y la malnutrición y lograr el desarrollo sostenible. Alrededor de 2 500 millones de pequeños agricultores, pescadores, miembros de comunidades dependientes de los árboles, propietarios de ganado y pequeños empresarios que dependen de la producción, comercialización y consumo de recursos agrícolas, pesqueros, forestales, ganaderos y otros recursos naturales, están amenazados por desastres y crisis. Por ejemplo, durante los últimos 12 años, los desastres causaron daños estimados en 1,3 billones de dólares EEUU y afectaron a unos 2 700 millones de personas, de las que 1,1 millones murieron. En 2012 se calcula que las pérdidas mundiales originadas por crisis y desastres ascendieron a 138 000 millones de dólares, continuando de esta manera la reciente tendencia en alza y marcando la primera vez que las pérdidas económicas anuales superaron los 100 000 millones de dólares EEUU durante tres años consecutivos.

Los desastres y las crisis amenazan la producción actual de -y el acceso a- alimentos a nivel local, nacional y, en ocasiones, regional y mundial. Las perturbaciones pueden ocurrir de repente -como una inundación repentina o un violento golpe de Estado- o desarrollarse lentamente -como los ciclos de sequías e inundaciones. Las crisis pueden ocurrir como una única emergencia, una crisis puede desencadenar otra, o varios eventos pueden converger e interactuar simultáneamente con efectos en cascada y magnificados. Por ejemplo, tres años de inundaciones repetidas (2010-2012) han causado graves daños a la economía de Pakistán, reduciendo a la mitad su potencial de crecimiento económico. Pakistán perdió un total de 16 000 millones de dólares EEUU debido a las inundaciones en estos tres años, y se estima que los daños a la agricultura ascienden a 2 000 millones por las inundaciones en más de 405 000 de hectáreas de cosechas en pie. Las tendencias también indican que el impacto se hace sentir en la capacidad del país para cumplir con los ODM para 2015.

Los pobres de las zonas rurales y urbanas se ven afectados desproporcionadamente, con la pobreza y la malnutrición que son a la vez factores desencadenantes y consecuencias de medios de vida inadecuados. La incapacidad de las familias, comunidades e instituciones para prever, absorber, amoldarse o recuperarse y adaptarse a las crisis y los desastres de una manera oportuna, eficiente y sostenible está en la raíz de la agenda de la resiliencia. Esto incluye la protección y mejora de los sistemas alimentarios frente a las amenazas que afectan a la seguridad alimentaria y nutricional, la agricultura y la inocuidad de los alimentos. En general, la debilidad de la resiliencia desencadena una espiral descendente: los medios de vida de las familias y los logros nacionales de desarrollo que han tardado años en conseguirse se ven amenazados o incluso en ocasiones destruidos.

Desafíos clave

El riesgo de desastres y la resiliencia en general no fueron subrayados lo suficiente en la agenda original de los ODM, a pesar de la estrecha relación entre los impactos de desastres y el desarrollo sostenible. La reducción del riesgo de catástrofes (vinculado a la adaptación al cambio climático) para la resiliencia requiere una consideración más importante en un nuevo marco post-2015, si se quieren alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible. La resiliencia es una condición previa para el desarrollo sostenible en general y, de forma más específica, para luchar contra la pobreza, el hambre y la malnutrición.

Actualmente, el Marco de Acción de Hyogo (MAH) 2005-2015 ofrece un enfoque estratégico y sistemático para reducir vulnerabilidades y riesgos ante los peligros, identificando formas de construir la resiliencia de países y comunidades ante los desastres. En casi 12 años, el progreso ha sido más cualitativo que cuantitativo, pero varía de un país a otro. En general, el principal logro global es el cambio de mentalidades desde la gestión de crisis a la reducción del riesgo, con énfasis en la prevención y preparación. El proceso para elaborar un marco sucesor al MAH (conocido informalmente como MAH2) ya ha comenzado. Este nuevo instrumento debe i) aprovechar los logros alcanzados, ii) ser coherente con la Agenda de Desarrollo Post-2015 y el acuerdo sobre el cambio climático de 2015, iii) pasar del concepto a la acción local - con el apoyo de sólidos marcos nacionales, regionales e internacionales de planificación, y iv) poner un mayor énfasis en la atención a los más vulnerables. El MAH2 debe integrar aún más las cuestiones de gestión de crisis y abordar las vulnerabilidades más allá de los riesgos naturales teniendo en cuenta las plagas y enfermedades transfronterizas de las plantas y casos de inocuidad alimentaria.

¿Qué hay que hacer?

El próximo marco de desarrollo sostenible debe centrarse en enfoques intersectoriales inclusivos e integrados, y debe apuntar a las comunidades y naciones más vulnerables. Para abordar con eficacia la reducción de riesgos de desastres y crisis, la agenda Post-2015 tendría que:

  • Promover la coherencia entre las intervenciones a nivel mundial, regional, nacional y local;
  • Reducir las brechas entre la ayuda humanitaria de emergencia y el desarrollo a largo plazo con conocimiento de los riesgos y las iniciativas de inversión (incluyendo a través de la programación plurianual y horizontes de financiación a largo plazo);
  • Abordar los desafíos paralelos e interrelacionados del cambio climático y la reducción del riesgo de desastres de una manera integrada, a través de todas las políticas y sectores, e incluirlos sólidamente en una perspectiva sectorial (por ej. agricultura, pesca, silvicultura, etc).
  • Abordar las vulnerabilidades a las amenazas y las crisis, abarcando las causas subyacentes de la vulnerabilidad conjuntamente como la pobreza y la marginación / desigualdades.
  • Considerar la posibilidad de que más allá de las distintas categorías de desastres / choques, la comprensión de la resiliencia requiere un análisis integral de las interacciones entre múltiples choques en cascada (en particular para los desastres naturales que ocurren en el contexto de crisis prolongadas, conflictos violentos o la transición post-crisis).