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La Agenda de Desarrollo Post 2015 y los Objetivos de Desarrollo del Milenio
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Protección Social

  • La protección social aporta un apoyo directo a los ingresos con un impacto directo sobre la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza.
  • La protección social apoya a los agricultores y otros hogares rurales para superar las limitaciones financieras y gestionar mejor los riesgos, con impactos positivos en la producción de alimentos y la inversión en la agricultura a nivel de la explotación.
  • La protección social tiende a estimular el crecimiento económico local lo cual tiene efectos de retroalimentación positivos en la producción agrícola, el empleo rural y la reducción de la pobreza.
  • La protección social puede promover sistemas alimentarios sostenibles, la gestión sostenible de recursos naturales y medios de vida resistentes.
  • La protección social fomenta el desarrollo del capital humano con efectos beneficiosos a largo plazo sobre los medios de vida.

Introducción

El acceso a una protección social adecuada sigue siendo un privilegio. Hoy en día, solo la quinta parte de la población mundial disfruta de una protección social suficiente; otro 30 por ciento está parcial pero no suficientemente cubierto, mientras que la mitad del mundo está excluido. Las políticas tradicionales de seguridad social son un componente fundamental de la protección social, pero el grado mucho mayor de informalidad en el mercado laboral en la mayoría de los países en desarrollo, sobre todo en zonas rurales, limita la cobertura potencial de los regímenes contributivos para alcanzar a los más vulnerables.

La mayoría de las personas más expuestas a la inseguridad alimentaria, subalimentadas, propensas a las perturbaciones y vulnerables carecen de cobertura de protección social. Solo una pequeña parte de los 842 millones de personas consideradas subalimentadas en el mundo están cubiertas por alguna forma de protección social, incluyendo los programas de protección. La mayoría de estas personas viven en zonas rurales y dependen de la agricultura. Las mujeres, los jóvenes y los inmigrantes tienden a estar sobrerrepresentados entre los pobres y los que carecen de acceso a servicios sociales básicos. Esto los hace particularmente vulnerables, ya que también tienden a ser más desfavorecidos en términos de oportunidades de empleo y acceso a recursos productivos.

Sin acceso a instrumentos para la mitigación o reparto de riesgos, es más probable que las familias rurales pobres vendan sus activos, pasen a cultivos menos arriesgados pero de menor rendimiento, o saquen a sus hijos de la escuela, lo cual es probable que debilite sus futuras perspectivas de medios de vida.

La protección social ha demostrado ser eficaz reduciendo la pobreza y el hambre, aumentando la resiliencia al tiempo que promueven un crecimiento inclusivo y sostenible. El acceso universal a la atención sanitaria, la educación y los ingresos suplementarios para los más necesitados fomentan a su vez sociedades más saludables, productivas y equitativas.

Con la voluntad política necesaria, la protección social es económicamente asequible para todos los países –de ingresos altos, medios y bajos– a pesar de los distintos niveles de aprovisionamiento. Los principales programas sociales de transferencia social que combinan ayuda a los ingresos con un mejor acceso a los servicios sociales, particularmente la salud y educación, han reducido la malnutrición y fomentado las capacidades de generar ingresos. Finalmente y, aunque no menos importante, la protección social puede transformar las sociedades apoyando al empoderamiento de grupos anteriormente marginados.

Desafíos clave

El principal desafío para los gobiernos es extender la protección social a las personas más necesitadas y vulnerables, especialmente en las zonas rurales y en el sector informal urbano. De hecho, a pesar de la exitosa expansión de los programas de protección social en numerosos países en vías de desarrollo, lograr una cobertura adecuada de las garantías básicas de protección social sigue siendo un reto importante en otros países, especialmente para llegar a las poblaciones rurales. En los casos donde los sistemas de protección social se han ampliado con éxito, esto se ha realizado a un coste relativamente bajo. Por ejemplo, el coste del exitoso programa Bolsa Familia de Brasil asciende a menos del 1 por ciento del ingreso nacional.

Otro desafío es la necesidad de la resolver la prestación generalmente fragmentada de protección social de forma aislada de otras políticas económicas y sociales. La protección social no es una panacea y sus impactos duraderos en el desarrollo tienden a ser más grandes cuando se alinean con las políticas de desarrollo más amplias. Para lograr tal alineación, es necesario evaluar atentamente las posibles sinergias entre las medidas de protección social y los resultados del desarrollo. Si bien el grado de impacto puede variar en cada contexto, ha sido constatado que en las zonas rurales pobres una mayor protección social podría:

  • Ayudar a los hogares a superar la subalimentación energética mejorando su acceso a alimentos. Por ejemplo, los programas de transferencias en efectivo y especies tienen efectos positivos especialmente fuertes en el bienestar nutricional de niños y mujeres en hogares pobres;
  • Apoyar a los agricultores y otros hogares rurales para superar las restricciones de liquidez y gestionar mejor los riesgos, con impactos positivos en la producción de alimentos y la inversión en la agricultura a nivel de explotación;
  • Apoyar la regularidad del ingreso y por lo tanto a la seguridad alimentaria. Por ejemplo, la protección social ha suavizado el impacto de los precios volátiles de los alimentos y de los insumos como los fertilizantes sobre los pequeños productores y otros grupos vulnerables.
  • Aprovechar los beneficios considerables en el acceso a los servicios de salud y educación, tal como medidos por el crecimiento de matrículas escolares (en particular para las niñas), la reducción del trabajo infantil y la utilización de servicios de salud;
  • Estimular el desarrollo económico local, por ejemplo a través del efecto sobre el gasto de las transferencias en efectivo, lo cual tiene un impacto positivo sobre la producción agrícola, el empleo y la reducción de la pobreza rural;
  • Promover sistemas alimentarios sostenibles y la gestión sostenible de recursos naturales, por ejemplo cuando la protección social consiste en programas de obras públicas para la conservación de la tierra y la construcción de terrazas, para mejorar la gestión de recursos hídricos y la captación de agua, y para la forestación / reforestación dirigida a los hogares pobres. 

Las Intervenciones de protección social son un elemento esencial de los dos aspectos del enfoque de "doble vía" de la FAO para la reducción del hambre y la pobreza. Se requieren intervenciones tanto a corto como a largo plazo. La protección social puede establecer un vínculo entre las dos vías. En primer lugar, ayuda a las familias a superar la subalimentación, proporcionándoles acceso directo a los alimentos o los medios para adquirir alimentos. En segundo lugar, puede aumentar el crecimiento de la productividad agrícola, mejorar los medios de vida y la nutrición, y promover la inclusión social.

¿Qué hay que hacer?

Existe una clara necesidad de establecer vínculos y promover una mayor coherencia y sinergia entre las políticas de protección social, seguridad alimentaria, desarrollo agrícola y reducción de la pobreza rural. Para lograr los resultados deseados sobre el desarrollo, las políticas sociales tendrán que aplicarse conjuntamente con las políticas de desarrollo agrícola y rural. También es importante que los diferentes sectores del gobierno trabajen juntos para lograr con éxito ofrecer una protección social.

El enfoque del Piso de Protección Social proporciona un marco político coherente y consistente que aborda las vulnerabilidades multidimensionales de forma integrada e interconectada. Los Pisos de Protección Social Nacionales pueden combinar garantías de la seguridad de los ingresos básicos con el acceso efectivo a los servicios sociales esenciales. Esto fortalecería los vínculos y sinergias potenciales a través de las dimensiones económicas, sociales y medioambientales del desarrollo sostenible.