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La Agenda de Desarrollo Post-2015 y los Objetivos de Desarrollo del Milenio

Agua

  • El agua es un factor determinante en todos los aspectos del desarrollo social, económico y medioambiental y por tanto debe ser un objetivo fundamental de cualquier marco post-2015 para la erradicación de la pobreza, la seguridad alimentaria, la resiliencia ante los desastres naturales y de origen humano, y el desarrollo sostenible mundial.
  • El agua atraviesa todos los sectores y fronteras y se ve afectada por una serie de factores externos tales como el desarrollo económico, el cambio de estilos de vida y patrones de consumo, una creciente y móvil población mundial, el cambio climático y los cambios tecnológicos y sociales. Los líderes que se ocupan de estos temas tienen que hacer del agua una parte integral de sus procesos de toma de decisiones.
  • El agua potable inocua, el saneamiento y la higiene, la gestión sostenible y el desarrollo de los recursos hídricos y la protección de los recursos biológicos acuáticos, la gestión de las aguas residuales y la calidad del agua son elementos indispensables para que el mundo tenga garantizada su seguridad hídrica.
  • El desarrollo de capacidades relacionadas con el agua, tanto a nivel individual como institucional, es esencial para realizar e implementar la Agenda de Desarrollo Post-2015.

Introducción

Cada vez es más evidente que el uso actual, el desarrollo y la gestión de los recursos hídricos del planeta y de los servicios que prestan son insostenibles. El uso del agua ha aumentado a más del doble de la tasa de crecimiento de la población en el siglo pasado, y aunque a nivel mundial no hay escasez de agua como tal, un número creciente de regiones se enfrentan a una escasez crónica de agua.

  • Entre 1990 y 2010, más de 2 000 millones de personas obtuvieron acceso a agua potable básica, pero 780 millones de personas aún no tienen acceso y muchas más carecen de saneamiento inocuo y sostenible.
  • Actualmente más de 1 700 millones de personas viven en cuencas fluviales donde la utilización del agua es superior a su recarga, desecando los ríos y agotando las aguas subterráneas.
  • A medida que los países se desarrollan y las poblaciones crecen y se urbanizan, se prevé que su demanda de agua aumente en un 55 por ciento en 2050.
  • Si se mantienen los actuales patrones de consumo, en 2025 dos tercios de la población mundial podrían estar viviendo en países afectados por escasez de agua.

Al mismo tiempo, se espera que el cambio climático y la degradación de los ecosistemas debido a la actividad humana agraven aún más fenómenos extremos como inundaciones y sequías. Estas tendencias agravarán una situación que ya es difícil, aumentando el riesgo de conflictos por el agua.

Para lograr de forma sostenible la erradicación de la pobreza, la seguridad alimentaria y la resiliencia ante los desastres naturales y de origen humano, es preciso mejorar la productividad del agua, desarrollar una infraestructura apropiada, implementar un enfoque integrado de la gestión de los recursos hídricos, mejorar los sistemas de gobernanza del agua a todos los niveles, y proteger y restaurar la capacidad de los ecosistemas para apoyar la gestión sostenible del agua, incluyendo los recursos biológicos acuáticos que dependen del agua.

Entre los ejemplos de los efectos positivos del agua en el crecimiento económico y la reducción de la pobreza se incluyen el regadío, la pesca, la acuicultura, la energía hidroeléctrica y la gestión de inundaciones. La captación de agua para el regadío y la producción alimentaria constituye de hecho una de las mayores presiones sobre los recursos de agua dulce. La extracción de agua para usos agrícolas representa un 44 por ciento de la extracción total de agua en los países de la OCDE, un 74 por ciento en Brasil, Rusia, India y China (los países BRIC) y más de un 90 por ciento en los países menos desarrollados. Con el crecimiento de la población mundial incrementando la demanda de alimentos hasta en un 60 por ciento en 2050, el consumo de agua para regadío aumentará, especialmente en regiones que ya padecen escasez de agua.

Desafíos clave

Mientras que el objetivo ODM del agua potable ya se ha cumplido a pesar de que algunas regiones están muy retrasadas, el marco actual de los ODM no abordó adecuadamente la agenda general del agua, incluyendo el antagonismo intersectorial, la gestión de las aguas residuales, los recursos acuáticos vivos y los asuntos relacionados con la calidad del agua. Los recientes resultados de un estudio realizado en 130 países demuestran que ha habido una adopción generalizada de enfoques integrados para la gestión del agua en todo el mundo, pero que estos enfoques se enfrentan a dificultades en su aplicación local. Los avances en la mejora de la gobernanza y el uso eficiente del agua han resultado desiguales en los distintos países y regiones, constreñidos por la limitada capacidad de implementación y participación de las partes interesadas, así como por los inadecuados acuerdos institucionales, que a menudo resultan en importantes desafíos en lo que concierne el riego, la captación del agua de lluvia y la inversión en los servicios de los ecosistemas de agua dulce, lo cual tiene un impacto directo en la producción de alimentos y la seguridad alimentaria. Además, en algunas regiones del mundo como el África Subsahariana, continúa sin aprovecharse el potencial productivo de los recursos hídricos debido a la falta de inversión estratégica. Por otra parte, los desastres relacionados con el agua pueden generar pérdidas de hasta un 14 por ciento del PIB, debido a la falta de capacidad de almacenamiento y regulación. 

Resultan cada vez más necesarios los mecanismos de gobernanza transparentes y eficaces para repartir el agua entre las diferentes necesidades. Solamente se puede conseguir la auténtica seguridad hídrica mundial mediante la cooperación intersectorial a nivel local, nacional, regional y mundial y un proceso inclusivo que involucre a todas las partes interesadas.

¿Qué hay que hacer?

Para satisfacer las futuras necesidades de combustible y alimentos del mundo, resultará necesario mejorar los conocimientos, la investigación, la innovación y la implementación con el objetivo de que la utilización del agua sea más productiva y sostenible. Para la toma de decisiones informadas son indispensables los datos y la información - actualizados con regularidad - sobre la situación actual, las tendencias y las perspectivas de los recursos hídricos y su uso. Mediante una mejor combinación de soluciones técnicas, enfoques intersectoriales mejorados y compromiso político para satisfacer de manera sostenible las necesidades concurrentes de múltiples usuarios, la gestión inteligente del agua ofrece mejores medios de vida -en particular mediante la creación de empleo-, un medio ambiente más seguro y mejor salud y bienestar general.

Al mismo tiempo, existe una necesidad acuciante de mejorar la calidad del agua dulce mundial haciendo frente a la contaminación del agua y efectuando un mejor uso de las aguas residuales. Se ha estimado que alrededor del 80 por ciento de las aguas residuales procedentes de asentamientos humanos y fuentes industriales de todo el mundo se vierten directamente, sin ser tratadas, a las masas de agua, con efectos perjudiciales para la salud humana y el medio ambiente. La mejora de la calidad de los recursos hídricos mundiales requiere reducir la contaminación incluyendo para ello el tratamiento y reciclaje de agua contaminada y la protección de la capacidad de los ecosistemas para regular la calidad del agua.