Después de 2008

Después de 2008

Nueva luz sobre un tesoro enterrado

Este texto es una adaptación de Nueva luz sobre un tesoro enterrado, un libro de 144 páginas con ilustraciones, publcado por la FAO, que documenta los resultados del AIP y destaca la función vital de la papa en el fortalecimiento de la seguridad alimentaria mundial y la reducción de la pobreza. Más información...

Para los productores de papa todos los años son el año de la papa. En diciembre de 2008, conforme se acerca a su fin el Año Internacional, se están cosechando papas en Argentina y en Australia, en el noroeste de China y las tierras altas ecuatoriales de Uganda e Indonesia. En los Andes, las familias campesinas ya terminaron de sembrar sus terrazas, antes de las lluvias; en Malasia y el sur de Malawi acaba de terminar de sembrarse el cultivo principal, y desde el delta del río Rojo de Viet Nam hasta los países mediterráneos está por brotar el cultivo de primavera.

Si se mantienen las tendencias actuales, 2009 será otro año récord para la producción mundial de papas, que crece sin interrupción desde 1991 gracias al enorme aumento del 95% de las cosechas en el mundo en desarrollo. Sin embargo, están acumulándose nubes negras sobre las perspectivas de los próximos años. La FAO advirtió que la desaceleración económica mundial podría reducir la inversión y la cooperación internacional en el mundo en desarrollo, así como el apoyo agrícola que ha ayudado a muchos países a fortalecer su sector de la papa. Los países desarrollados podrían verse tentados a elevar sus obstáculos comerciales, si bien ya aplican altos aranceles a los productos importados de papa. La crisis de los bancos podría traducirse en pocos recursos y ningún crédito para que los agricultores inviertan en producción.

En 2009 y después es esencial el desarrollo acelerado y sostenible del sector de la papa a fin de garantizar la seguridad alimentaria de la población mundial, cada vez más numerosa, y como fuente de valor añadido para impulsar el desarrollo económico de los países que dependen de la agricultura. El Año Internacional destacó la contribución de la papa al desarrollo y la seguridad alimentaria en África, Asia y América Latina, donde las papas se han convertido en un importante alimento básico y en cultivo comercial. Pero para que se mantenga este progreso es preciso aumentar la productividad, la rentabilidad y la sostenibilidad de los sistemas agrícolas basados en la papa; es necesario también un compromiso más firme de la comunidad internacional con el desarrollo agrícola y rural.

"La mejor estrategia para cumplir el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio – erradicar la pobreza extrema y el hambre– es un desarrollo agrícola que beneficie a los pequeños agricultores, que son quienes constituyen la mayoría de la población pobre y subnutrida del mundo."

El «desafío de Cusco», planteado por el Centro Internacional de la Papa, destaca la urgencia de un programa nuevo y vigoroso de investigación para el desarrollo. La ciencia de la papa al servicio de los pobres contribuirá a incrementar las cosechas de papa en el mundo en desarrollo mediante el mejoramiento del material de siembra, variedades de papa más resistentes a las plagas, las enfermedades, la escasez de agua y el cambio climático, así como con sistemas agrícolas que hagan un uso más sostenible de los recursos naturales. La materia prima de estas nuevas variedades habrá de tomarse del conjunto de los recursos genéticos de la papa, comprendidos los miles de variedades andinas. Es necesario un sentido renovado de la responsabilidad para la conservación de los genes de la papa, así como medidas concretas para garantizar a los países en desarrollo la posibilidad de utilizarlos.

Extender los beneficios de la producción de la papa requiere intervenir en un frente más amplio. La mejor estrategia para cumplir el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio – erradicar la pobreza extrema y el hambre– es un desarrollo agrícola que beneficie a los pequeños agricultores, que son quienes constituyen la mayoría de la población pobre y subnutrida del mundo. Como principal organismo de las Naciones Unidas especializado en agricultura y desarrollo rural, la FAO desempeñará una función decisiva en este proceso: dar asesoramiento sobre políticas y estrategias para modernizar el sector de la papa, proporcionar sus amplios conocimientos sobre los sistemas agrícolas de la papa, promover la tecnología adecuada para la intensificación sostenible de la producción y forjar nexos entre los responsables de tomar las decisiones, los productores, la industria y las cadenas comerciales.

El Año Internacional de la Papa ha contribuido a divulgar información sobre la papa y a reunir apoyo para fomentar su producción. Después de 2008 catalizará los programas de desarrollo de la papa en todo el mundo, aptos para contribuir en verdad a la lucha contra el hambre y la pobreza.