La papa y las cuestiones de género

En todo el mundo, las mujeres desempeñan una función decisiva en la conservación, la selección de semillas, la siembra, la cosecha, el almacenamiento y la comercialización de la papa

Puntos clave

Las mujeres de los países en desarrollo ocupan una posición primordial en la seguridad alimentaria de las familias y se ocupan casi por completo de la producción de la papa.

Las mujeres andinas poseen un conocimiento y aptitudes inimitables para la domesticación de la papa silvestre y la adaptación de las nuevas variedades.

Las nuevas estrategias están ayudando a mejorar las condiciones de los pequeños agricultores y a garantizar que las cuestiones de género se tengan en cuenta en las políticas y los programas de fomento de la papa.

Desde inicios de la agricultura andina, las semillas se han asociado a la reproducción y lo femenino. Los incas pensaban que la luna confería la fecundidad a las mujeres, y que hacía germinar la Pachamama (la madre Tierra) y producir papas (denominadas Mama Acxo) en la temporada de la cosecha. Los hombres depositaban las semillas y las mujeres las recibían, para acogerlas y nutrirlas.

Hoy en día en los Andes, así como en muchas otras partes del mundo en desarrollo, el cultivo de papa sigue utilizando una abundante mano de obra. Las campesinas aportan casi la totalidad de la mano de obra en la producción de papa en pequeña y en gran escala, desde la conservación y selección de las semillas, la cosecha, el almacenamiento y la comercialización.

China: crece la conciencia de género

En China, las papas se cultivan en su mayor parte en las zonas montañosas de las provincias internas de la Mongolia y Shaanxi, como cultivo de consumo básico y para el mercado. La investigación en el distrito de Wuchuan, en Mongolia, revela que la abundante mano de obra utilizada en la producción de papa, aunada a las desigualdades de género que existen, puede representar un peligro para la sostenibilidad de los medios de subsistencia locales.

Zhang Ailian, una campesina, dice: «Es muy cansado cultivar la papa, sobre todo cosecharla, y los quehaceres domésticos ya son de por sí muy pesados. La Junta de Producción Agrícola y Animal ofrece capacitación técnica para la producción de papa, pero los jefes de las aldeas por lo general mandan a los hombres a los cursos. Las mujeres son menos del 10 por ciento de los participantes.»

Un proyecto realizado en Wuchuan se propone aligerar la carga de la producción de la papa que agobia a las mujeres, mediante el suministro de capacitación agrícola con materiales sensibles a las cuestiones de género. Este proyecto utiliza enfoques participativos como las “escuelas de campo para agricultores”, e incorpora las cuestiones de género en las políticas de fomento de la papa. Promueve una división más equitativa del trabajo y que las mujeres participen en las decisiones de financiación, y facilita el acceso de ellas a los servicios de extensión y capacitación.

Perú: las mujeres y la conservación

En las alturas de los Andes peruanos, la diversidad genética de cientos de variedades autóctonas de papa garantiza la seguridad alimentaria de las comunidades rurales. A través de los siglos, los campesinos andinos y los descendientes de los grupos ayllu, sobre todo las mujeres, han seleccionado incontables variedades de papas para conservar y mejorar la diversidad vegetal, lo que ha permitido cultivarlas en distintas zonas agroecológicas y afrontar las plagas, las enfermedades y los cambios climáticos. La “papa amarga”, por ejemplo, es producto del cruce con variedades resistentes a las heladas, adaptadas a las gélidas temperaturas de la zona agroecológica del Puna.

La emigración de los hombres hacia los centros urbanos ha dejado a las campesinas a cargo de casi el 70 por ciento del trabajo agrícola para las familias. En la comunidad de Chetilla, en Cajamarca, la selección y almacenamiento de las semillas es exclusivo de las mujeres. Su participación en las ferias de semillas es inestimable para la conservación de la biodiversidad de la papa andina. Diversos estudios revelan que las mujeres que asisten a las ferias pueden reconocer hasta 56 variedades distintas. Sin embargo, la carga agobiante de las mujeres en la producción de la papa resalta la necesidad de una distribución más equitativa del trabajo, a fin de garantizar la conservación de la agrobiodiversidad.

Uganda: la innovación rural

La papa se ha convertido en importante alimento básico y cultivo comercial en las zonas altas del África subsahariana, y Uganda es un importante productor de papa de esta región. Casi todas las familias del suroeste de Uganda producen papas, y recogen un 60 por ciento de la cosecha nacional. Aproximadamente la totalidad de estos tubérculos se producen en las tierras altas de Kabala y Kisoro, como alimento básico y principal fuente de ingresos.

“Permitir la innovación rural” es una estrategia que tiene en cuenta las cuestiones de género y se utiliza en diversos programas de desarrollo. La idea es facultar a los agricultores de ambos sexos de las comunidades rurales para crear oportunidades de mercado. En Kabale, por ejemplo, la escuela de campo para agricultores impartió capacitación sobre gestión integrada de plagas y enfermedades de la papa. También ayudó al grupo de Agricultores Unidos de Nyabyumba a establecer una empresa que hoy abastece de papas para hacer papas a la francesa a los restaurantes de servicio rápido de Kampala.

Las diferencias entre los sexos en la agricultura

El Plan de acción de la FAO sobre género y desarrollo destaca la necesidad de políticas rurales y agrícolas de desarrollo que reconozcan la intervención de ambos sexos en la realización de la seguridad alimentaria. Este plan tiene como finalidad promover la igualdad de género en el acceso a los alimentos, el control y la gestión de los recursos naturales y los servicios de apoyo a la agricultura, en la formulación de políticas y la toma de decisiones, así como en las oportunidades de empleo en y fuera de la finca.

Regina Laub y Giulia Muir, de la División de Género, Equidad y Empleo Rural, de la FAO, son las autoras de esta hoja de datos.