La inflación de los precios de los alimentos

La papa es un cultivo muy recomendado para la seguridad alimentaria, que puede ayudar a proteger a los países de bajos ingresos de los riesgos de la escalada de los precios internacionales de los alimentos

Puntos clave

Los precios de los cereales suben más rápidamente que los de las papas y los de otros tubérculos.

Los países cuya alimentación es poco diversa y que dependen mucho de las importaciones de cereales podrían beneficiarse mucho si aumentaran el cultivo de la papa.

La harina de papa se mezcla bien con la de trigo, lo que permite a los países reducir las costosas importaciones de trigo.

La papa es una fuente cada vez más valiosa de ingresos monetarios para las familias de agricultores de bajos ingresos.

Una intensa competencia por el reducido suministro internacional de cereales y por otros productos agrícolas impulsa la inflación de los precios de los alimentos, con el riesgo de escasez de alimentos y agitación social en los países de bajos ingresos. Una estrategia que podría contribuir a reducir este riesgo es la diversificación de la producción de alimentos hacia cultivos básicos nutritivos y versátiles, menos susceptibles a las fluctuaciones de los mercados internacionales. La papa es uno de estos cultivos.

A diferencia del arroz, el trigo y el maíz, la papa no participa en el comercio mundial y sus precios por lo general se determinan a través de la oferta y la demanda locales. Un estudio reciente de la FAO en más de 70 de los países más vulnerables del mundo revela que la inflación de los precios de la papa es muy inferior respecto a la de los cereales. Por lo tanto, es un cultivo muy recomendado para la seguridad alimentaria, que puede ayudar a los países de bajos ingresos a compensar los problemas causados por el aumento de los precios de los alimentos.

Papas: nutrición e ingresos

En muchos países en desarrollo las familias de agricultores más pobres y subnutridas dependen de las papas como fuente principal o secundaria de alimentos y nutrición. Estos hogares aprecian la papa porque proporciona una gran cantidad de energía alimentaria y su producción es relativamente estable, en condiciones en las cuales otros cultivos podrían malograrse.

La papa tiene una gran capacidad de adaptación a sistemas agrícolas muy diversos. Debido a su breve ciclo vegetativo –en 100 días produce abundantes cosechas–, funciona bien en los sistemas de doble cultivo con el arroz, y en los cultivos intercalados con el maíz y la soya. Se pueden cultivar papas a alturas de hasta 4 300 metros, en una variedad de climas, desde las montañas desiertas de los Andes hasta las tierras bajas tropicales de África y Asia.

FAO – Índice de los precios de los cereales

La subida de los precios del maíz, el trigo y el arroz representa una amenaza para los países de bajos ingresos

Para muchos pequeños productores la papa también se está convirtiendo con rapidez en valiosa fuente de ingresos monetarios, requisito indispensable para la seguridad alimentaria. En numerosos países en desarrollo, el crecimiento de la población y de los ingresos en las ciudades, así como la diversificación de la alimentación, han hecho crecer la demanda de la papa de la industria de alimentos rápidos, aperitivos y alimentos preparados. La transformación estructural de las economías basadas en la agricultura hacia sociedades más urbanizadas abre nuevas oportunidades de mercado para los productores de papa y para sus asociados del comercio y la elaboración en la cadena de valor.

Inversión en la producción de papas

Gracias a su versatilidad para una gran variedad de usos la papa puede desempeñar un papel importante en los sistemas alimentarios de los países en desarrollo. Sin embargo, los encargados de elaborar las políticas tradicionalmente han preferido los cultivos comerciales para las exportaciones y los cereales, y las papas y otros tubérculos han quedado en los márgenes de las actividades de desarrollo agrícola. Es importante reparar este desequilibrio para que prosperen los sectores de la papa.

La inversión en la producción de papa debería considerarse un seguro contra las turbulencias del mercado internacional y como protección para la seguridad alimentaria. En el actual entorno de precios altos de los alimentos, a menudo se olvida que los precios internacionales de los cereales llegaron a su punto más bajo de la historia al ajustarse por la inflación. Un auge seguido de una caída de los precios de los cereales podría perjudicar fácilmente las inversiones en el sector de la papa si los consumidores regresan a la compra de cereales subsidiados baratos y de importación.

Fortalecer la "cadena de valor" de la papa

En los países en desarrollo la papa a menudo se vende a través de cadenas de comercialización fragmentadas, con poca coordinación y falta de información del mercado, lo que da lugar a problemas de suministro y altos costos de transacción. Muchos pequeños productores están excluidos de los mercados debido a su poca producción, al almacenamiento y el transporte inadecuados. Los precios ineficaces e injustos desalientan la inversión agrícola.

Para mejorar la cadena de valor se necesita una sustancial inversión pública y privada, especialmente en programas de mejoramiento y en infraestructura para apoyar y coordinar actividades a lo largo de la cadena.

Las iniciativas de producción se pueden fortalecer con investigación enfocada hacia usos finales específicos, multiplicación rápida de material de siembra de buena calidad y variedades con resistencia a las plagas y las enfermedades. Los productores de tubérculos semilla necesitan ofrecer tecnologías que utilizan menos insumos, incrementan la producción y reducen los costos. La formación de grupos de productores ayudaría a los agricultores a compartir sus conocimientos y fortalecer su poder de negociación. La producción también se beneficiaria a través de mejoras en el suministro de agua para irrigación y fertilizantes químicos, así como de estructura de refrigeración y transporte.

Preparó esta hoja de datos Adam Prakash, de la División de Comercio y Mercados de la FAO