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PRÓXIMAMENTE: La edición de 2013 del informe anual de la FAO El estado de la Inseguridad alimentaria en el mundo se publicará el 1 de octubre

El crecimiento económico es necesario pero no suficiente para acelerar la reducción del hambre y la malnutrición

En El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2012 se presentan nuevas estimaciones de la subnutrición basadas en una metodología revisada y mejorada. Las nuevas estimaciones indican que los avances en la reducción del hambre en los últimos 20 años han sido mayores de lo que se creía anteriormente y que, si se redoblan los esfuerzos, tal vez se pueda alcanzar la meta sobre el hambre establecida en los ODM a nivel mundial para el año 2015. Sin embargo, el número de personas que padecen subnutrición crónica sigue siendo inaceptablemente elevado y la erradicación del hambre sigue siendo un gran desafío a nivel mundial.

Este año, en el informe también se analiza el papel del crecimiento económico en la reducción de la subnutrición. El crecimiento agrícola sostenible es a menudo eficaz para llegar a los pobres, porque la mayoría de los pobres y hambrientos vive en las zonas rurales y depende de la agricultura para una parte importante de sus medios de vida. Sin embargo, el crecimiento no necesariamente tendrá como resultado una mejor nutrición para todos. Entre las políticas y programas que permitirán que el crecimiento incluya la dimensión de la nutrición figuran el apoyo a una mayor diversidad de la dieta, la mejora del acceso al agua potable, al saneamiento y a los servicios de salud, y la educación de los consumidores sobre la nutrición y las prácticas de cuidado infantil adecuadas.

El crecimiento económico tarda tiempo en llegar a los pobres y puede no llegar a los más pobres de los pobres. Por lo tanto, la protección social es fundamental para eliminar el hambre lo más rápidamente posible. Por último, a fin de hacer avances rápidos en la reducción del hambre son precisas medidas públicas para proporcionar bienes públicos y servicios fundamentales en el marco de un sistema de gobierno basado en la transparencia, la participación, la rendición de cuentas, el imperio de la ley y los derechos humanos.

Acerca de la colección

El objetivo de El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo es sensibilizar acerca de los problemas globales relacionados con el hambre, examinar las causas fundamentales del hambre y la malnutrición y seguir los progresos hacia la consecución de los objetivos relativos a la reducción del hambre establecidos en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996 y la Cumbre del Milenio. La publicación está dirigida a una amplia audiencia, que incluye a los responsables de la formulación de políticas, las organizaciones internacionales, las instituciones académicas y el público general interesado en los vínculos entre la seguridad alimentaria y el desarrollo humano y económico.

Si desea mas información, contacte: sofi@fao.org

Mensajes Clave

  • En El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo, 2012 se presentan nuevas estimaciones sobre el número y la proporción de personas subnutridas a partir de 1990, definidas con arreglo a la distribución del suministro de energía alimentaria. Con casi 870 millones de personas aquejadas de subnutrición crónica en 2010-12, el número de personas hambrientas en el mundo sigue siendo inaceptablemente elevado. La gran mayoría vive en países en desarrollo, donde se calcula que alrededor de 850 millones de personas, esto es, poco menos del 15 % de la población, están subnutridas.

  • Las estimaciones de la subnutrición mejoradas, a partir de 1990, sugieren que los avances en la reducción del hambre han sido más pronunciados de lo que se creía anteriormente.

  • La mayoría de los progresos, sin embargo, se logró antes de 2007/08. Desde entonces, los avances a nivel mundial en la reducción del hambre se han ralentizado y estabilizado.

  • Los resultados revisados implican que el Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) de reducir a la mitad la prevalencia de la subnutrición en el mundo en desarrollo para el año 2015 está a nuestro alcance, si se adoptan medidas apropiadas para invertir la desaceleración registrada desde 2007/08.

  • A pesar de las importantes mejoras introducidas este año en la metodología de la FAO para calcular el alcance de la subnutrición, se precisan nuevas mejoras y mejores datos para registrar los efectos de las variaciones de los precios de los alimentos y otras perturbaciones económicas. Por lo tanto, las estimaciones de la subnutrición no reflejan plenamente los efectos sobre el hambre de las bruscas subidas de los precios en 2007/08 o la desaceleración de la economía de algunos países desde el año 2009, por no hablar de los recientes incrementos de los precios. También son necesarios otros indicadores para posibilitar una evaluación más global de la subnutrición y la seguridad alimentaria.

  • A fin de que el crecimiento económico redunde en una mejora de la nutrición de los más necesitados, los pobres deben participar en el proceso de crecimiento y sus beneficios: i) el crecimiento debe lograrse con la participación de los pobres y extenderse a estos; ii) los pobres deben utilizar el ingreso adicional para mejorar la cantidad y la calidad de sus dietas y procurarse mejores servicios de salud; y iii) los gobiernos deben utilizar recursos públicos adicionales para bienes y servicios públicos en beneficio de los pobres y hambrientos.

  • El crecimiento agrícola es particularmente eficaz para reducir el hambre y la malnutrición. La mayoría de los pobres extremos dependen de la agricultura y las actividades conexas para una parte significativa de sus medios de vida. El crecimiento agrícola con la participación de los pequeños agricultores, especialmente las mujeres, será más eficaz para reducir la pobreza extrema y el hambre si permite aumentar los ingresos de los trabajadores y generar empleo para los pobres.

  • El crecimiento agrícola y económico debe incluir la dimensión de la nutrición. El crecimiento tiene que redundar en una mejor situación nutricional a través de un aumento de las oportunidades de los pobres para diversificar su dieta; la mejora del acceso al agua potable y al saneamiento; la mejora del acceso a los servicios de salud; un mejor conocimiento por parte de los consumidores sobre la nutrición y las prácticas de cuidado infantil adecuadas; y una distribución selectiva de complementos alimenticios en situaciones de grave carencia de micronutrientes. Una buena nutrición, a su vez, es fundamental para el crecimiento económico sostenible.

  • La protección social es crucial para acelerar la reducción del hambre. En primer lugar, puede proteger a los más vulnerables que no se han beneficiado del crecimiento económico. En segundo lugar, la protección social, adecuadamente estructurada, puede contribuir de manera directa a un crecimiento económico más rápido mediante el desarrollo de los recursos humanos y el fortalecimiento de la capacidad de los pobres, especialmente los pequeños agricultores, para gestionar los riesgos y adoptar tecnologías mejoradas que permitan aumentar la productividad.

  • Para acelerar la reducción del hambre, el crecimiento económico debe ir acompañado de medidas públicas incisivas y decididas. Las políticas y programas públicos deben crear un entorno propicio para un crecimiento económico a largo plazo favorable a los pobres. Entre los elementos clave de un entorno propicio figuran el suministro de bienes y servicios públicos para el desarrollo de los sectores productivos, el acceso equitativo a los recursos por parte de los pobres, el empoderamiento de la mujer y la creación e implementación de sistemas de protección social. Un mejor sistema de gobierno, sobre la base de la transparencia, la participación, la rendición de cuentas, el imperio de la ley y los derechos humanos, es esencial para la eficacia de esas políticas y programas.


Entrevista con Kostas Stamoulis, Director, División de Economía del Desarrollo Agrícola de la FAO


Otras ediciones

2013: Las múltiples dimensiones de la seguridad alimentaria

2012: El crecimiento económico es necesario pero no suficiente para acelerar la reducción del hambre y la malnutrición

2011:  ¿Cómo afecta la volatilidad de los precios internacionales a las economías nacionales y la seguridad alimentaria?

2010: La inseguridad alimentaria en crisis prolongadas

2009Crisis económicas - repercusiones y enseñanzas extraídas

2008: Los precios elevados de los alimentos y la seguridad alimentaria – amenazas y oportunidades

2006: La erradicación del hambre en el mundo – evaluación de la situación diez años después de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación

2005: La erradicación del hambre en el mundo – clave para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio

2004: Seguimiento de los avances en la consecución de los objetivos de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación y de los Objetivos de Desarrollo del Milenio

2003: Seguimiento de los avances en la consecución de los objetivos la Cumbre Mundial sobre la Alimentación y de los Objetivos de Desarrollo del Milenio

2002: Inseguridad alimentaria – la población se ve obligada a convivir con el hambre y teme morir de inanición

2001: Inseguridad alimentaria – la población se ve obligada a convivir con el hambre y teme morir de inanición

2000: Inseguridad alimentaria – la población se ve obligada a convivir con el hambre y teme morir de inanición

1999: Inseguridad alimentaria – la población se ve obligada a convivir con el hambre y teme morir de inanición