Huertos escolares pedagógicos

Los huertos escolares son zonas cultivadas en torno a las escuelas o cerca de ellas, que (en parte) están bajo el cuidado de los alumnos y suelen producir vegetales, frutas, plantas medicinales, flores y en algunos casos se crían animales pequeños como gallinas, conejos, cabras, e incluso peces.

Los huertos escolares implementados con fines pedagógicos (acompañados de un componente educativo) constituyen una plataforma de aprendizaje práctica que incorpora una variedad de actividades inter-disciplinarias, con múltiples beneficios a corto, mediano y largo plazo para la comunidad escolar. 

Para que un huerto escolar cumpla con fines pedagógicos, éste debe:

  • asegurar que los estudiantes aprendan a cultivar, cosechar, conservar y preparar los alimentos, de forma sostenible. 
  • promover la elección consciente de lo que hay que cultivar para mejorar la alimentación (enlace con EAN).
  • combinar el aprendizaje práctico con el social y la preparación para la vida activa, con objeto de incorporarlos a la vida cotidiana, promover un cambio en el estilo de vida y difundir el mensaje. 

Estos laboratorios vivos y dinámicos, cuando se implementan con los recursos y bajo las condiciones adecuadas, tienen el potencial en los escolares de:

  • mejorar sus conocimientos sobre los ecosistemas
  • interactuar de forma responsable con el ambiente
  • aumentar la sensibilización sobre la necesidad de proteger el medio ambiente y conservar el suelo
  • adquirir habilidades prácticas de producción de alimentos
  • mejorar su preferencia de frutas y vegetales
  • fomentar su motivación por consumir y elegir alimentos frescos 
  • mejorar el trabajo en equipo, las relaciones escolares y con la comunidad
  • aumentar su sentido de la responsabilidad
  • mejorar sus habilidades de vida

Importante

Para que un huerto escolar tenga éxito, es importante:

  • asegurar un seguimiento y respaldo a largo plazo, tanto del huerto como del plan de estudios 
  • involucrar múltiples actores y sectores (padres, personal docente, personal de cocina, estudiantes, agricultores locales, etc)
  • tener objetivos claros y compartidos
  • asegurar la infraestructura y recursos necesarios, incluyendo expertise técnico en gestión de huertos y agrícultura
  • asignar responsabilidades pequeñas a los escolares
  • (si es posible) hacer un enlace con los programas de alimentación escolar y de salud

Ejemplos nacionales de huertos escolares