Ambiente alimentario

Está demostrado que los hábitos alimentarios de las personas están estrechamente ligados al ambiente alimentario. Para lograr cambios positivos y perdurables en los patrones alimentarios de una población, es necesario que se apliquen marcos normativos y políticas públicas que faciliten y refuercen la adopción de conductas saludables. Esto implica que los alimentos nutritivos estén disponibles y sean accesibles en los mercados, las escuelas, las comunidades y los lugares de trabajo.

Muchas intervenciones de EAN dependen del ambiente alimentario y requieren de apoyo institucional para ser efectivas. El marco institucional de un país también debe salvaguardar su cultura alimentaria, garantizar la seguridad alimentaria nutricional, la soberanía alimentaria y el derecho a la alimentación de los individuos.

Por el contrario, un ambiente alimentario poco saluble que promueve el consumo de alimentos de bajo contenido nutricional, con poca disponiblidad de alimentos frescos, es detrimental para la alimentación y salud de la población. El ejemplo más común son los modernos ambientes obesogénicos.

Entre las medidas para promover un ambiente alimentario saludable, se identifican:

  • regulación de la promoción y publicidad de alimentos de bajo valor nutricional dirigida a la población infantil
  • etiquetado nutricional de alimentos
  • regulación de la oferta alimentaria en escuelas y lugares de trabajo
  • medidas económicas para desincentivar el consumo de alimentos y bebidas de bajo valor nutricional
  • incentivos para promover la compra y consumo de alimentos saludables