Metodologías de EAN

Diseñar, implementar y evaluar intervenciones efectivas de EAN no es un trabajo sencillo. Lamentablemente, muchas intervenciones se diseñan siguiendo modelos poco efectivos, o simplemente no siguen ningún modelo, por lo que no se logra ningún cambio a nivel de prácticas y comportamientos. 

Desde hace varias décadas se ha comprendido que el aumento de conocimientos no se traduce automáticamente en un cambio de comportamiento; sin embargo muchas intervenciones siguen basándose únicamente en la diseminación de la información, esperando resultados positivos. 

En otras ocasiones, los programadores parten de lo que creen saber del grupo meta, sin involucrar a las personas o realizar un verdadero análisis de la situación, es decir no conocen los problemas que enfrentan las mismos, el porqué de estos o las percepciones existentes. 

Por otra parte, la evaluación a menudo es dejada de lado, y se realizan acciones sin saber si éstas funcionaron, o porqué no funcionaron, o se evalúan resultados erróneos (por ejemplo, solo conocimientos o solo actitudes y no prácticas).

Todos estos aspectos dependen de la metodología, estrategia y principios seguidos a la hora de planificar intervenciones de EAN.

Existen varios aspectos que se han identificado como claves para que la EAN sea efectiva. Algunos de estos aspectos son:

  • realizar un análisis situacional (participativo) para explorar conocimientos, actitudes, prácticas, percepciones, necesidades, obstáculos y oportunidades
  • tener como objetivo final el cambio sostenible de comportamientos específicos, sencillos y factibles
  • identificar las teorías/modelos de cambio de comportamiento relevantes de acuerdo al contexto
  • planificar un adecuado balance entre motivación y acción para el cambio
  • reconocer el proceso por el cual las personas adquieren y cambian sus prácticas/hábitos alimentarios 
  • considerar todas las influencias que permiten o obstaculizan el cambio
  • construir sobre la experiencia de las personas 
  • empoderar a las personas para tomar el control de su propia salud y alimentación
  • involucrar a todas las personas/grupos/instituciones que pueden apoyar el cambio
  • utilizar metodologías y actividades participativas y prácticas
  • considerar acciones en distintos niveles (individual, comunitario, social)
  • incorporar un sistema de monitoreo y evaluación adecuado desde el inicio
  • abogar o aprovechar mejoras en el ambiente alimentario